El consumo de drogas ha sido una constante en todas las culturas a lo largo de la historia. Generalmente, se ha utilizado en ceremonias religiosas o colectivas. No obstante, su uso problemático se ha configurado como un problema de salud pública y un problema social que preocupa a la mayoría de los Estados modernos.
El Consumo de Drogas en Chile: Un Panorama Actual
En Chile, el último estudio realizado por SENDA indica que la población que presenta un trastorno por el uso de sustancias, expresado en una dependencia, abuso o consumo problemático, ha registrado un aumento. Los resultados del décimo primer estudio nacional de drogas en población general muestran que la región de O’Higgins ha experimentado un aumento en el consumo de drogas.
Respecto del uso de alcohol, se observa que hay un aumento de tres puntos porcentuales, pasando así de un 43,4% en 2012, a un 46.4% durante el año 2014. Igualmente, en el caso de la cocaína se observa un aumento también en la prevalencia del uso de la sustancia, que pasó de un 0,3 a un 0,5 en relación al estudio anterior.
Llama fuertemente la atención el aumento explosivo en el uso de la marihuana, puesto que si en 2012 el 4 % de la población declaraba la utilización de esta sustancia, en 2014 la cifra aumenta en 8 puntos porcentuales, llegando así a los 12,1% (SENDA, 2015).
Políticas Públicas y Programas de Intervención
El consumo problemático y las adicciones a una sustancia generan problemáticas sociales para los individuos, su familia y la sociedad que los rodea. De esta manera, el Estado de Chile ha diseñado una política pública que intenta un abordaje integral, que considere los efectos asociados a una adicción tales como, problemas de salud mental, deterioro físico, disfunción familiar y acciones transgresoras de la norma social.
En Chile, los organismos gubernamentales responsables del diseño de la política pública en adicciones son el MINSAL y el SENDA, los cuales han definido diversos programas orientados a la intervención con personas que presentan consumo problemático de sustancias, los que son ejecutados a nivel de todo Chile por los organismos dependientes del Ministerio de Salud /u organismos colaboradores.
Estos organismos y los distintos programas aplicados para la intervención del consumo de una sustancia son guiados a través de un documento orientador llamado “Norma y orientaciones técnicas de los planes de tratamiento y rehabilitación para personas adultas con problemas derivados del consumo de drogas y alcohol”. El modelo de comprensión de las adicciones que incluye la normativa es sustentado en el modelo biopsicosocial que entiende la drogodependencia como una conducta o hábito compulsivo, moderado por factores biológicos, psicológicos y sociales.
Integración Social como Pilar Fundamental
Cabe destacar que una de los lineamientos orientadores desde el SENDA y el MINSAL pone el acento en la Integración Social que se entiende, como un proceso con diferentes niveles de intensidad dónde se busca que la persona pueda desarrollarse y pueda ser aceptada y considerada como ciudadano/a y sujeto de derechos y deberes.
El Documento orientador Nacional elabora una matriz de tratamiento que considera, calendarización, objetivos terapéuticos, tipos de actividades, responsables, indicadores evaluación, entre otros aspectos, según cada plan de tratamiento, especificando acciones específicas como actividades grupales, Visitas domiciliarias, Diagnósticos etc.
El Rol del Trabajador Social en el Proceso de Rehabilitación
Para el Trabajador Social se establecen acciones como consulta en salud mental, estudio de casos, Visitas domiciliarias de rescate y/o seguimiento, gestión de la red, reuniones clínicas, elaboración informes sociales entre otros.
Un tema controvertido y poco visibilizado pero fundamental es la labor de los y las trabajadores sociales con personas con “consumo problemático de alcohol y drogas que están en proceso de rehabilitación”, explica el profesor de la carrera y encargado de prácticas, Hugo Covarrubias. “Es un tema oculto en la sociedad”, advierte.
El profesional trabaja en la residencia Horizonte, en que hombres, mayores de 18 años, son derivados desde algún servicio de salud: “Deben ingresar a los programas de forma voluntaria y pueden hacer abandono de tratamiento cuando lo deseen”. En esa línea, destacó la importancia de “la valoración de los derechos del usuario. Vienen muy vulnerables”, por lo que es fundamental “verlos como un igual: partiendo con la base del respeto por el otro”, ya que los profesionales son “acompañantes y soporte emocional para el usuario”, en el día a día.
“Uno tiene que tratar de humanizar a la persona. Y entender que la intervención en grupo dentro de la comunidad terapéutica se da en todo momento. No hay límites de la intervención, ya que uno está todo el tiempo con los usuarios y en todo momento debe dar ejemplo.
Yarad destacó la buena disposición de “los usuarios” al llegar a vivir a la comunidad y como se ve al trabajador social “como un soporte social, al tratar de vincular al usuario lo que hacemos es incorporarlo de nuevo a la sociedad. Hacer una reinserción social a la comunidad”.
| Sustancia | Prevalencia 2012 | Prevalencia 2014 | Aumento |
|---|---|---|---|
| Alcohol | 43,4% | 46,4% | 3 puntos porcentuales |
| Cocaína | 0,3% | 0,5% | 0,2 puntos porcentuales |
| Marihuana | 4% | 12,1% | 8,1 puntos porcentuales |
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