La labranza es un proceso fundamental en la agricultura que implica varios factores que pueden afectar el tiempo dedicado a esta actividad. Comprender estos factores puede ayudar a optimizar la producción y mejorar la eficiencia. El tiempo dedicado a la labranza en agricultura puede variar significativamente según el tipo de cultivo, la técnica utilizada y las condiciones específicas del terreno. Exploraremos en detalle el tiempo efectivo que se invierte en la labranza y los diversos factores que influyen en este proceso.
Factores que influyen en el tiempo de labranza
- Tipo de suelo: El tipo de suelo juega un papel crucial en el tiempo que se necesita para la labranza. Suelos arcillosos son más difíciles de trabajar que los arenosos, lo que puede aumentar significativamente el tiempo de labranza.
- Condiciones climáticas: Las condiciones climáticas también influyen en la duración de la labranza.
- Maquinaria empleada: El tipo de herramientas y maquinaria empleadas también determina el tiempo de labranza.
- Experiencia del agricultor: La experiencia y habilidad del agricultor son factores determinantes en el tiempo de labranza.
- Tamaño del terreno: El tamaño del terreno a labrar es, sin duda, un factor que influye. Terrenos más grandes requieren más tiempo, pero si se dispone de la maquinaria adecuada, el tiempo de labranza puede ser optimizado.
La labranza en agricultura requiere aproximadamente 1-2 horas por hectárea, variando según el tipo de suelo y maquinaria utilizada. De acuerdo a datos recopilados, en cultivos de granos como el trigo o el maíz, el tiempo promedio puede ser de aproximadamente 2 a 3 horas por hectárea. Según estudios recientes, el uso de maquinaria moderna y técnicas de cultivo sostenible ha optimizado significativamente el tiempo y la eficiencia de las labores agrícolas.
Tipos de Labranza
Labranza Mínima
En 1999, Väderstad inició la práctica de labranza mínima, cuyo objetivo era crear camas de siembra a 5 cm de profundidad de trabajo, con el cultivador de discos Carrier. Sin embargo, debido a la forma del disco estándar, este tipo de concepto carece de la capacidad de un corte completo a profundidades de trabajo superiores a 5 cm.
Laboreo Ultra Superficial
El laboreo ultra superficial mejora la higiene del campo, dejando un campo limpio después del cultivo combinado. Si se mueve menos el suelo, se utiliza menos combustible. Trabajar según la biología de la planta permitirá reducir el coste de los productos químicos y mejorar la higiene del campo. Además, la mejora del acolchado de los residuos de los cultivos aumentará la velocidad de mineralización. El laboreo ultra-superficial permite mejorar el resultado del trabajo con un costo menor.
Cero Labranza
La buena noticia a esta catástrofe que está causando la agricultura a nivel mundial, es que existen numerosos esfuerzos por revertir la situación actual y dentro de ellos encontramos la práctica de la cero labranza. Una técnica que consiste básicamente en sembrar sobre los rastrojos del cultivo anterior sin romper la estructura del suelo de manera mecánica tipo arados, para conservar la vida que habita en él. Esta práctica se puede llevar desde un macetero hasta un campo de grandes extensiones con maquinaria especializada para este fin, pero claro está, que tendremos que hacer algunos esfuerzos iniciales para luego disfrutar de una hermosa camada de tierra esponjosa y fértil.
Este sistema consiste en comenzar a trabajar un suelo con la siembra de especies pioneras que tengan mecanismos de adaptación como raíces profundas, nódulos fijadores de nitrógeno y/o hojas que aprovechen la transpiración. Es una manera de imitar lo que hace la naturaleza en lo que se conoce como la sucesión primaria, cuando llegan musgos y líquenes para comenzar a formar suelos sobre rocas. Claro que lo haremos de otra manera para ganar un poco más de tiempo.
Si me voy a un ejemplo de lo que cultivamos aquí, en el noreste de Brasil, yo comencé a trabajar mis suelos con la caña de azúcar y la yuca, ambas especies muy adaptadas a crecer en arena y resistentes a la falta de agua en los meses secos. Una vez que estas especies van creciendo y activando la vida del suelo, he ido incorporando esa materia orgánica para comenzar con cultivos un poquito más exigentes, como el camote, para pasar en el futuro a cultivar porotos y hortalizas. Es como una sucesión programada. Otro ejemplo que podría ser usado en climas más fríos sería la alfalfa, que penetra con sus raíces y que además cumple la función de nutrir con nitrógeno el suelo.
Abono Verde
El abono verde consiste en plantar especies que literalmente sirvan de "abono" para el suelo. Las especies más recomendadas para este fin son las leguminosas, sin embargo, podemos usar lo que nos parezca conveniente. Estos abonos verdes se pueden cortar una vez que crecen un poco y antes de generar la flor y semillas. Luego pueden ser levemente incorporados al suelo o simplemente dejar como cobertura. Sobre esa cubierta vegetal podremos ir sembrando algunos cultivos que sean de raíces fuertes hasta conseguir un suelo bien mullido y fértil, que permita el cultivo de cualquier especie que deseemos.
Mínima Labranza
En lo personal, muchas veces no dedico el tiempo para comenzar con estas ténicas mencionadas y hago un acorte de camino con lo que se conoce como mínima labranza, donde preparo suelo interviniendo lo menos posible (no más de 20 cms.) con una horqueta, una horca de doble mango (no vira el suelo y solo lo suelta) o un azadón si está extremadamente duro. Luego agrego mucha materia orgánica como bokashi, compost, humus de lombriz, estiércol de animales herbívoros y carbón, entre otros. Finalmente hago la siembra y ya, en el próximo ciclo, sólo retiro los cultivos que sean necesarios, dejo bastantes raíces y rastrojos e incorporo abonos y mulch para luego abrir el suelo nada más que para sembrar y/o plantar. Pienso que esto puede ser una buena alternativa para quien hasta hoy utiliza la agricultura convencional, ya que es un paso al frente para llegar un día a la cero labranza total.
Cobertura de Suelo
Independiente de cual sea la técnica utilizada, creo importante la aplicación de una cobertura de suelo, como por ejemplo mulch, que sirva de protección para evitar la compactación y que, al mismo tiempo, sirva para incorporar materia orgánica y nutrientes al suelo. Esta cobertura además ayudará a nutrir, retener humedad, disminuir los riegos y evitará la aparición de plantas espontáneas (malezas). Como elementos pueden ser usados los rastrojos del cultivo anterior (si los hay), la paja, el aserrín, la viruta, el pasto seco, hojas, etcétera.
Preparación del Suelo
La preparación de suelo debe considerar dos objetivos fundamentales: obtener un adecuado mullimiento de la parte superior del suelo donde ocurrirán los procesos de germinación y emergencia, y lograr un perfil descompactado donde se desarrollará el sistema radicular, que usualmente son los primeros 60 cm del perfil de suelo. Para el éxito de estos objetivos, es fundamental hacer un manejo integrado del suelo, el cual debe considerar la mantención e incorporación de rastrojo, una preparación del suelo con tres a cuatro labores, el uso alternado de arados subsoladores con arados de vertedera, y el uso de rastras adecuadas a cada condición y tipo de suelo.
Todos estos elementos contribuirán en forma importante al aumento de materia orgánica, y muy particularmente a la disminución de los niveles de compactación, aspecto que limita significativamente el crecimiento de las raíces, y, en consecuencia, el rendimiento del cultivo de trigo. En nuestro país, normalmente se abusa de la labranza. Se efectúan al menos cinco labores para preparar el suelo, lo que conlleva a un aumento de los costos de producción y a un incremento de los niveles de compactación, que es una consecuencia de las precipitaciones, la presencia de animales en el predio y el uso excesivo de maquinaria.
Época de Preparación del Suelo
En relación a la época de preparación de suelo, es recomendable evitar al máximo el ingreso de rastras y arados durante el otoño-invierno, dadas las altas precipitaciones concentradas en esta época, para escaparse de trabajar los suelos con exceso de humedad, que agravan los problemas de compactación, aumentan el número de labores por la menor disgregación del suelo, y por el hecho de que los avances de los trabajos en esa época son más lentos. En consecuencia, como recomendación general, se aconseja dejar la preparación de suelos lo más avanzada entre diciembre a abril, para poder efectuar la siembra de trigo entre mayo a septiembre, dependiendo del cultivar y la localidad.
Manejo de Rastrojos
La preparación de suelo dependerá del volumen de rastrojos del cultivo anterior al trigo. Por ejemplo, en presencia de volúmenes de alto rastrojo (por ej. maíz), y por lo tanto difíciles de manejar en superficie, debería considerarse una labor de incorporación, evitando las quemas. Para maximizar la descomposición del rastrojo, se recomienda una buena humedad de suelo, ya que, de lo contrario, se afectará negativamente la calidad de las labores y se atrasará la descomposición de los rastrojos. Es fundamental picar el residuo del cultivo anterior, de modo de aumentar la superficie de contacto del rastrojo con el suelo para que la descomposición sea más rápida, y de este modo, se incremente el contenido de materia orgánica del suelo.
Para la incorporación de grandes volúmenes de rastrojos, es recomendable emplear un arado de vertederas grandes de tipo reversible, que permitirá mayor profundización e inversión del suelo. Es fundamental que la incorporación del rastrojo se efectúe con anticipación a la siembra del trigo, dado que los residuos no descompuestos dificultan el accionar de los equipos de labranza y de las sembradoras. En estas últimas, pueden obstruirse los conductos por los cuales caen las semillas y fertilizantes, afectándose negativamente la calidad de la siembra de trigo.
Sistemas de Preparación en Chile
En Chile, se utilizan al menos cuatro sistemas de preparación de suelo para trigo, que se resumen a continuación:
- Labranza tradicional con tracción animal: Es muy común en pequeños agricultores, en la que se emplea bueyes y caballos como tracción animal. Considera rotura y cruza del suelo con inversión, utilizando arado de vertedera, una a dos labores con una rastra de clavos para moler los terrones y una labor de emparejamiento del suelo mediante una rastra de palo lisa o tablón.
- Labranza tradicional mecanizada: Muy utilizada por medianos y grandes productores, que además de emplear arado de vertedera, contemplan el uso de arado y rastra de discos (los implementos más comunes en el país) y los vibro cultivadores, que rompen y mullen el suelo, para obtener una cama de siembra adecuada para depositar la semilla de trigo.
- Sistema de labranza vertical: El implemento más empleado de este tipo de labranza es el arado de cincel, que rompe las capas arables del suelo sin invertirlas ni mezclarlas, con lo que mejora la infiltración y el drenaje.
- Sistema de cero labranza: Este sistema no contempla labranza de suelos, empleándose máquinas sembradoras especializadas que pueden sembrar en suelos con rastrojo y endurecidos en superficie.
Ventajas y Desventajas de la Cero Labranza
Cuando se quiere adoptar el sistema de cero labranza en un suelo que anteriormente se manejó con los sistemas de labranza tradicionales, es necesario mejorar el micro relieve (costras y ondulaciones), ya que la desuniformidad de la superficie limita la pareja distribución de la semilla y su posterior emergencia. Además, se debe eliminar la compactación, ya que suelos compactados producen un desarrollo radical superficial, y ello implica que el cultivo sea más sensible a la sequía, pudiendo afectar negativamente los rendimientos de trigo.
Otras ventajas de la cero labranza mencionadas en la literatura son la mayor retención de humedad en el suelo, mayor disponibilidad de fósforo, mejora de la actividad microbiana y el aumento del contenido de materia orgánica del suelo, y la disminución de los costos por menor uso de combustible en relación a la labranza convencional.
Otras desventajas de la cero labranza respecto a los sistemas convencionales son el atraso de la germinación del trigo, el aumento de riesgo de enfermedades que sobreviven en los rastrojos en la superficie del suelo (septoriosis y mancha ocular), efectos alelopáticos del rastrojo (compuestos liberados por los rastrojos que podrían afectar la germinación y emergencia de las plántulas de trigo), maquinaria de alta costo, bloqueo o inmovilización inicial del nitrógeno, y al aumento de algunas plagas (babosas).
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