El año 2016 fue un año de grandes acontecimientos, marcado por resultados electorales sorpresivos y debates sobre la globalización. En Estados Unidos, la victoria electoral de Donald Trump generó un impacto significativo en las políticas migratorias y en la vida de los inmigrantes.

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una serie de decretos que ordenan comenzar la construcción de un muro en la frontera con México y cortar los fondos federales de las "ciudades santuario" que se niegan a arrestar y contribuir a la deportación de inmigrantes sin papeles, tal como lo había prometido en su campaña presidencial.

Desde el estado de Nueva York hasta Los Ángeles, pasando por Chicago y/o Denver, más de 200 "ciudades santuario" del país declararon su voluntad de ayudar a los inmigrantes indocumentados, estimados en unos 11 millones en todo el país.

¿Qué es una "Ciudad Santuario"?

El nombre tiene sus raíces en California en la década de 1980, cuando muchas iglesias acogieron refugiados de las guerras civiles de Centroamérica que no pudieron conseguir asilo en otro lugar.

Tienen en común que "se niegan a cooperar con las autoridades migratorias", según explica Michael Kagan, jurista y director de la Clínica de Inmigración de la Universidad de Nevada.

En estos territorios se protege a los inmigrantes, que reciben un trato menos discriminatorio y hasta se adoptan legislaciones específicas para otorgarles beneficios como licencias de conducir, becas escolares y asesoría jurídica.

También se niegan a cumplir, sobre todo, con los pedidos de detención de los clandestinos solicitados por las autoridades migratorias. Y se niegan a mantener en prisión más tiempo del requerido a un inmigrante sin papeles condenado para facilitar su deportación.

Algunas ciudades se niegan incluso "a todo intercambio de información" con las autoridades migratorias, según Jessica Vaughan, del Centro para Estudios Migratorios.

Ciudades Santuario en Estados Unidos

Estas grandes metrópolis estadounidenses que reconocen el aporte de los inmigrantes y son catalogadas como santuario, según la organización Inmigration United States, son: San Diego, Los Angeles, San Francisco, Miami, Chicago, Seattle, Houston, Phoenix, Austin, Dallas, Washington D.C., Detroit, Salt Lake City, Minneapolis, Baltimore, Portland (ambas Maine y Oregon), Denver, New York City y todo el estado de New Jersey.

La Situación Actual y las Reacciones

Los opositores de las "ciudades santuario" como Vaughan dicen que la ley federal que obliga a las autoridades locales a cooperar con las autoridades no puede ser violada.

Agregan que, al no cooperar con los servicios migratorios, las ciudades santuario dejan a inmigrantes potencialmente peligrosos en libertad.

Pero alcaldes demócratas de ciudades como Los Ángeles o Nueva York, apoyados por sus policías, subrayan que tratar a los refugiados como criminales en ciudades donde representan una gran parte de la población debilita sus lazos de confianza con la policía y termina siendo peor para la seguridad pública.

"Protegeremos a toda nuestra gente sin importar de dónde vienen y sin importar su estatus migratorio", dijo el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, luego de que el Presidente firmara decretos contra los inmigrantes.

"No cederemos ante amenazas o grandilocuencia política. Junta, el Área de la Bahía seguirá siendo fiel a los valores de inclusión, compasión e igualdad, unida contra cualquier y todos los esfuerzos para dividir a nuestros residentes, nuestras ciudades y nuestro país", dijo el alcalde de San Francisco, Ed Lee.

"No destrozaremos a las familias, separándolas. No dejaremos a niños sin padres. No socavaremos la confianza duramente ganada entre la policía y la comunidad", aseguró De Blasio.

"Esta orden no puede cambiar lo que somos. Somos una comunidad de inmigrantes y la ciudad de la oportunidad", aseveró. "Somos todos Nueva York".

Restaurantes Santuario

Esta nueva iniciativa comenzó con el Restaurant Opportunities Center United y cuenta con la participación de unos 80 locales, donde adoptan políticas contra la discriminación poniendo carteles en las ventas que declaran su condición de "santuario".

Según consigna el diario argentino La Nación, en el Russell Street Deli de Detroit, los clientes que pasan por la puerta encuentran un cartel que dice: "Restaurante santuario, un lugar en la mesa para todo el mundo".

"Tengo este pequeño negocio en el que yo decido cómo se trata la gente entre sí", explicó el propietario, Ben Hall, que se identifica como mestizo y que decidió unirse a la campaña después de que unos clientes hicieran comentarios racistas. "Si alguien tiene la necesidad de insultar a alguien (...) entonces no pueden participar. Se los he dicho: Hay otro restaurante al lado".

Jeremy Klaben, propietario de Brightwork Kitchen, un restaurante de inspiración asiática en el centro de Chicago, dijo haber solicitado la condición de santuario porque quiere que sus empleados y clientes se sientan incluidos.

El Despliegue de la Guardia Nacional y las Protestas

El gobernador Greg Abbott ordena el despliegue de la Guardia Nacional de Texas para garantizar la paz en ciudades como San Antonio y Austin, en medio de crecientes protestas contra redadas de ICE.

El presidente de EE Gavin Newsom denuncia que el envío de 4,000 efectivos de la Guardia Nacional y Marines a Los Ángeles “inflama” protestas contra redadas migratorias.

La Eliminación del CBP One y la Situación en la Frontera

Solo bastaron horas para que Donald Trump cumpliera las amenazas contra la migración que pregonó en su campaña electoral. El lunes 20 de enero de 2025, se convirtió en el nuevo presidente de Estados Unidos, mientras que al otro lado de la frontera con México, los migrantes perdieron la esperanza de entrar al país.

Una de las primeras órdenes de Trump fue eliminar el CBP One, una aplicación que instauró el gobierno de Joe Biden para gestionar y agilizar la entrada de los extranjeros que solicitan asilo en territorio estadounidense.

En ella, los migrantes pedían una cita y acudían a la frontera con México para poder ingresar. Pero ahora, todas las entrevistas se cancelaron, y miles de migrantes quedaron en un limbo, sin saber qué hacer o a quién recurrir.

“Íbamos a juntarnos con mi hija, que vive en Dallas. Pero dicen que la aplicación está cancelada. No sé qué va a ser de nosotras. Es la primera vez que salíamos de Cuba”, dijo Odalys Fundicheli, una mujer de 62 años que quedó varada en la frontera con su nieta Lía, de 14 años.

Mientras la niña lloraba, la cubana le decía a El País que sentía “mucha frustración e impotencia” por la repentina clausura de la aplicación, pues era su único pase para reunirse con su familia.

Los migrantes que quedaron atrapados en la frontera en búsqueda del sueño americano esperaban en medio del frío para ingresar. Muchos con temor de que Trump asumiría como presidente y cumpliría la tolerancia cero con la migración.

Los miedos se volvieron reales, pues el lunes en la mañana alcanzaron a ingresar al país los últimos grupos de migrantes. Pero a eso de las 11:00 horas, llegó el siguiente mensaje: “Las citas existentes programadas de CBP One ya no son válidas”.

Uno de los migrantes, José Louiza, quien esperaba el turno de las 13:00 con su esposa y su hijo de 13 años quedó estupefacto ante el anuncio. Habían viajado por nueve meses desde Venezuela, cruzado una selva y seis países, para que les cerraran la puerta justo en la cara.

“No es humano”, dijo con lástima Louiza, quien junto a su familia, quedaron desamparados en México, un país que les podría dejar permanecer por unos 20 días antes de tomarlos como extranjeros indocumentados.

Según reveló El País, la mayoría de los migrantes que elegían la frontera de México, en Ciudad de Juárez, como puerta de entrada a Estados Unidos habían soportado extorsiones, secuestros, trabajos precarios, hambre, frío y miedo con tal de poder ingresar.

Ante la puerta cerrada, los migrantes comenzaron a moverse en la ciudad mexicana: algunos llegaron a iglesias y comedores, otros a las garitas de puentes, y se repetía mucho la frase “perdonen, buscamos orientación”.

“Siente uno ahora mismo tantas cosas”, dijo Giovanni, un venezolano de 38 años que llegó al lugar con su esposa Narkys. “Si usted supiera por todo lo que hemos pasado para llegar hasta acá”, pronunció con decepción.

El padre Pat Murphy, director de la Casa del Migrante de Tijuana, dijo que “tengo miedo de lo que pueda pasar ahora”. Y es que su recinto tiene plaza para 180 personas, pero cree que el espacio no será suficiente.

“La gente sigue llegando del sur y van a deportar a mucha gente del norte, temo que venga una crisis migratoria peor que la que ya vivimos”.

El Programa "Quédate en México" (MPP)

Donald Trump anunció que pronto se establecerá un nuevo programa para los migrantes, bautizado como Quédate en México (Protocolos de Protección Migratoria o MPP).

Este consiste en obligar a los extranjeros a esperar en territorio mexicano hasta conseguir una cita que permita su ingreso a Estados Unidos.

Sin embargo, se trata de un trámite complejo, largo y costoso que ya se había implementado en 2019 (y que salió mal), y que todavía no cuenta con el apoyo del gobierno de Claudia Sheinbaum, la presidenta de México.

Cuando el MPP comenzó a regir en 2019, hubo más de 71.000 migrantes que tuvieron que quedarse en México para intentar conseguir asilo, según los datos que entregó la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).

El mayor problema fue que, según denunció WOLA, los migrantes fueron atendidos de manera precaria, en condiciones de hacinamiento, insalubridad e inseguridad.

“(El MPP) es una decisión unilateral que toman ellos (Estados Unidos), pero no necesariamente lo compartimos. Tenemos un enfoque distinto, pero vamos encontrando los mecanismos de ajuste. Desde luego, no implica obligaciones para México, se puede llegar a algunos acuerdos”, dijo el secretario de Exteriores mexicano, Juan Ramón de la Fuente.

El Plan "México te Abraza"

Lo que Sheinbaum sí anunció es el plan México te abraza, que busca atender a los migrantes mexicanos que vuelvan de Estados Unidos. Y es que Trump también anunció deportaciones masivas, aunque todavía no se sabe cuándo, ni qué cantidad de extranjeros serán devueltos.

“Cuando lleguen a México hay un programa que tiene que ver con apoyos del Bienestar, ingreso al IMSS, apoyo para el empleo, transporte para que puedan llegar a sus lugares de origen y un pequeño apoyo inicial si llegan sin recursos”, dijo la mandataria mexicana.

Por su parte, el coordinador general del Consejo Estatal de Población mexicano, Enrique Serrano, dijo que ante la incertidumbre de cuán masiva será la deportación de extranjeros, espera que haya un buen flujo de comunicación entre EE.UU. y México.

El Reclutamiento Militar como Vía para la Ciudadanía

Las fuerzas armadas han tenido éxito reclutando a inmigrantes legales, sobre todo a quienes buscan empleo, prestaciones educativas y entrenamiento, así como una ruta rápida para convertirse en ciudadanos estadounidenses.

Pero también requieren efectuar investigación adicional sobre antecedentes y proporcionar más ayuda para llenar los formularios, sobre todo a los que tienen menos dominio del inglés.

Tanto el Ejército como la Fuerza Aérea dicen que este año no alcanzarán sus objetivos de reclutamiento, y la Armada también prevé quedarse corta. Si bien conseguir reclutas entre la población migrante legal no implica obtener cifras numerosas de personal, cualquier incremento adicional es bueno. La Infantería de Marina es el único segmento que se encamina a cumplir su objetivo.

Los déficits han derivado en la implementación de una amplia serie de nuevos programas de reclutamiento, campañas publicitarias y otros incentivos para ayudar a los servicios militares a competir con los empleos en el sector privado que son menos riesgosos y con frecuencia ofrecen mejores sueldos.

“Tenemos amplias poblaciones de residentes legales en Estados Unidos que son excepcionalmente patriotas, están excepcionalmente agradecidos con las oportunidades que este país les ha brindado”, dijo el mayor general Ed Thomas de la Fuerza Aérea, jefe del mando de reclutamiento del servicio.

En octubre del año pasado, el Ejército volvió a establecer un programa para residentes permanentes legales con el fin de que solicitaran la naturalización acelerada en cuanto lleguen al entrenamiento básico. Los reclutadores empezaron a contactarlos en redes sociales, valiéndose de videos cortos en distintos idiomas para dirigirse a personas provenientes de los 10 principales países de los que llegaron los reclutas del año anterior.

La iniciativa de la Fuerza Aérea comenzó este año, y el primer grupo de 14 personas se graduó de entrenamiento básico y en abril prestó su juramento de ciudadanía. Entre ellos había reclutas de Camerún, Jamaica, Kenia, las Filipinas, Rusia y Sudáfrica.

Thomas dijo que el programa requirió hacer cambios en las políticas de la Fuerza Aérea, coordinarse con los Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés) y realizar un cuidadoso procedimiento de investigación de antecedentes para asegurarse de que no haya riesgos de seguridad.

Con el nuevo programa, los reclutas son inscritos rápidamente en el sistema para otorgarles la ciudadanía, y cuando empiezan el entrenamiento básico, arranca un proceso expedito que incluye toda la documentación y las pruebas obligatorias.

Ciudades Santuario en Estados Unidos
Ciudad Estado
San Diego California
Los Angeles California
San Francisco California
Miami Florida
Chicago Illinois
Seattle Washington
Houston Texas
Phoenix Arizona
Austin Texas
Dallas Texas
Washington D.C. Distrito de Columbia
Detroit Michigan
Salt Lake City Utah
Minneapolis Minnesota
Baltimore Maryland
Portland Maine y Oregon
Denver Colorado
New York City New York
Todo el estado New Jersey

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