En una estación de metro en Santiago Centro, una joven vende chocolates para cubrir los gastos de su hijo y aportar económicamente en su casa. Sentada en una orilla, conversa con un jubilado que vende vasos de fruta picada -preparados en casa por su esposa- para complementar los insuficientes ingresos que recibe como pensionado. Más allá se venden ropa usada y llaveros.

Como describe la nueva Encuesta Nacional de Empleo (NENE), los trabajadores por cuenta propia son aquellas personas que se auto-emplean o ejercen independientemente una profesión u oficio, pero que no cuentan con ningún empleado a su servicio. En el trimestre diciembre-febrero 2015, temporada alta de trabajo cuentapropista, la NENE contabilizó más de 1,6 millones de trabajadores por cuenta propia.

El cuentapropismo ha tenido una importante incidencia en la contención del aumento coyuntural del desempleo, y esto es parte de lo que algunos han llamado “resiliencia” del mercado del laboral en un período de desaceleración económica. Sin embargo, el trabajo por cuenta propia aparece más bien como una característica propia del mercado del trabajo chileno y, lejos de tratarse de virtuosos emprendimientos personales, se acerca más a decisiones motivadas por una circunstancia adversa en donde se necesita asegurar un ingreso mínimo para la reproducción (subsistencia) propia y la de la familia en caso de tenerla (es decir, un ingreso destinado a consumo y no a la maximización).

Por estas características, los cuentapropistas terminan por asimilarse a los trabajadores asalariados, más que al perfil de emprendedores que se les pretende atribuir. Entre los cuentapropistas encontramos desde profesionales y agricultores independientes hasta vendedores callejeros y trabajadores en domicilio (sobre todo en rubros como textil o alimentación).

Características del Trabajo por Cuenta Propia en Chile

De acuerdo a los datos recientemente liberados de la encuesta CASEN 2015, el empleo por cuenta propia corresponde a un 19,2% de la estructura ocupacional del país, y de los más de 1,45 millones de cuentapropistas consignados, el 41,7% son mujeres. A su vez, casi el 50% de los trabajadores por cuenta propia tiene entre 45 y 65 años, mientras que el 10% tiene más de 65 años, es decir, sobre la edad legal de jubilación.

En promedio, las horas habituales de trabajo son 38,4 semanales, pero también es un área que se ve afectada por el subempleo: querer trabajar más horas y no poder hacerlo.

Una de las características fundamentales que establece diferencias entre los trabajadores por cuenta propia es el nivel educacional; CASEN indica que el 84,5% de ellos no es calificado, lo cual incide significativamente en su nivel de ingresos mensual: mientras el 50% de los cuentapropistas calificados gana menos de $450.000 mensuales, el 50% de los no calificados gana menos de $200.000 al mes.

Las brechas de género también se hacen presentes: el 50% de las trabajadoras por cuenta propia sin calificación percibe un ingreso inferior a los $150.000 mensuales.

La diferencia de calificación resulta también relevante en tanto desde una perspectiva meritocrática -que atribuye la capacidad de movilidad social a características individuales como el esfuerzo, el interés y el nivel de educación- se identifica a todos a los trabajadores por cuenta propia como emprendedores (tanto por las instituciones como por la sociedad en su conjunto).

Así, se entiende la condición de cuentapropista como una decisión racional basada en una natural disposición al riesgo y un rechazo a trabajar en una relación de dependencia. La crítica a este punto de vista suele reducirse a que los cuantapropistas calificados (como aquellos profesionales independientes) gozan de autonomía, mientras que los no calificados sólo concentran incertidumbre.

Sin embargo, algunas investigaciones destacan que, como podría esperarse, los cuenta-propia calificados también se consideran expuestos a la incertidumbre y los no calificados también perciben cierta autonomía en su trabajo. Para los cuenta propia calificados, la autonomía se asocia en general a una efectiva decisión sobre el desarrollo independiente de actividades calificadas y sus condiciones, mientras que, para los no calificados, ésta reside más bien en la cantidad de horas y el horario de trabajo.

En el caso de las cuentapropia no calificadas, tal autonomía se relaciona además con que las obligaciones domésticas y de crianza (que aún recaen mayoritariamente en las mujeres) no se topen con las exigencias de un trabajo formal. A este respecto es notable que -según la NENE julio-agosto 2016-, el 20% de los trabajadores por cuenta propia realiza su trabajo en la calle o vía pública, y el 18,6% las realiza en su propio hogar.

TAG: #Trabajo #Empleo

Lea también: