"La mano de obra constituyó el mayor problema de las Indias", sostiene Manuel Lucena Salmoral.

Sistemas Laborales en la Era Colonial

En el transcurso de la era colonial los españoles sometieron a sus súbditos americanos a distintas formas de trabajo. En el contexto del proceso de conquista se esclavizó al nativo, capturado en "guerra justa", para que trabajara en la extracción de metales preciosos y proporcionara alimento a los conquistadores.

Los esclavos negros fueron empleados fundamentalmente en los sistemas de plantación y, en menor medida, en los lavaderos de oro. El sostén de la economía colonial fue el indígena americano, considerado legalmente súbdito de la corona y, por tanto, hombre libre.

La Encomienda

En los dos primeros siglos coloniales la encomienda reguló la fuerza de trabajo y la distribución de la mano de obra. "La encomienda era una vieja institución de carácter feudal, que establecía servidumbre a los señores a cambio de protección para los siervos.

Por lo tanto, la encomienda no implicaba la propiedad sobre los nativos; era una concesión no heredable. Paralelamente a la encomienda funcionó el sistema del repartimiento forzado, que consistió en el trabajo rotativo y obligatorio del indígena en proyectos de obras públicas o trabajos agrícolas considerados vitales para el bienestar de la comunidad.

Las encomiendas paulatinamente fueron perdiendo su razón de ser, entre otros motivos, por la caída de la población aborigen, la desaparición de los conquistadores ávidos de recompensa y la paz que imperó en la mayoría de las provincias. La corona fue incapaz de conceder encomiendas indígenas al cada vez mayor número de españoles. Por ello, muchos de éstos se vieron forzados a recurrir a otras alternativas para proveerse de mano de obra.

Otros Sistemas Laborales

Especialmente desde finales del siglo XVI, estos sistemas laborales predominaron en gran parte de la América española. Mientras en las haciendas laboraban peones, jornaleros y capataces, en las minas obreros libres ofrecían sus servicios. Todos las categorías laborales descritas -esclavismo, encomienda, repartimiento, etc.- operaron de manera muy diversa de acuerdo a costumbres y regiones muy variadas.

Estructura Social y Vida Cotidiana

La sociedad colonial, entre los siglos XVII y XVIII, tuvo un carácter estamental y la vida de las personas estuvo marcada por la clase social, el lugar de nacimiento y el género. El grupo social más poderoso estuvo conformado por los españoles y criollos quienes se asentaron en grandes solares en las dos principales ciudades: Santiago y Concepción.

El grueso de la población era mestiza y se dedicaron al trabajo rural, oficios urbanos y domésticos. Vivían en pequeños ranchos en los que se agrupaban muchas familias en un mismo espacio.

En las ciudades coloniales existían dos tipos de casas: las viviendas aristocráticas y los hogares de los sectores populares y sus principales diferencias radicaban en el espacio de cada una de ellas y en su ubicación. Las grandes casas señoriales de españoles y criollos se encontraban en el centro de la ciudad y eran en el espacio en el cual se desarrollaba el vínculo entre sirvientes y amos, basado en la lógica de lealtad y protección.

La noción del tiempo y las distintas etapas de la vida estaban regidas por la doctrina católica. El nacimiento era legitimado por el bautismo, la infancia de los niños se dirigía hacia la comunión, en la casi inexistente adolescencia se otorgaba la confirmación, para posteriormente casarse por la Iglesia.

Los espacios de sociabilización eran las plazas de armas de las ciudades; centros cívicos en torno a los cuales se estructuraba la administración política, transformándose en un punto de encuentro entre criollos, mestizos e indígenas ya sea en el día a día, para celebrar alguna fiesta religiosa, conmemorar un rito político o divertirse viendo alguna corrida de caballos o toros. En las zonas rurales se replicaban el modelo de estamentos sociales y diferencias de vínculos.

Cronología de Eventos Relevantes

Año Descripción
1558 Llega a Chile el mate en la expedición del Gobernador Alonso de Sotomayor.
1578 El Rey Felipe VI, mediante una Real Cédula, establece el cumplimiento de las normas establecidas en el Concilio de Trento en cuanto a relevar el matrimonio como un sacramento.
1598 Desastre de Curalaba. Se establece una frontera entre españoles e indígenas en la zona sur del río Bío Bío.
1610 El Cabildo de Santiago autoriza la instalación de seis pulperías, las cuales llegan a 58 en 1662.
1630 Dado los grandes gastos y el extremo boato presente en las fiestas privadas, el Cabildo prohíbe tanto en bodas como en bautizos la presencia de vajillas de alcorza, los sahumerios, los aparadores de dulces y los canastillos que se colocan sobre las mesas.
1668 Documentos de la época dan cuenta de la presencia del chocolate en la vida colonial chilena.
1672 De acuerdo a lo establecido por una Real Cédula, toda mujer negra esclava no podrá salir de noche de las casas de sus amos para evitar comportamientos deshonestos.
1685 El Cabildo de Santiago prohíbe la venta de la miel de palma, zumo de la palma chilena, por ser muy nociva. Asimismo, prohíbe a las pulperías la venta de miel, chicha y alfajor.
1734 Se funda la Casa de Recogida de Mujeres de Santiago, bajo la tutela del Obispado Chileno.
1741 Comienzan a figurar los calzoncillos en los documentos chilenos referentes a inventarios y prendas de vestir de los grupos dirigentes. Se masifican hacia fines del siglo XVIII.
1776 Se imprime «Modo de Ganar el Jubileo Santo», la primera publicación impresa en Chile.
1778 Llegan a Chile los primeros fideos, a bordo de la barca Dolores proveniente de Lima.
1783 Se funda la Casa de Huérfanos de Santiago, con el fin de constituir un espacio que permitiera recibir a los niños abandonados durante aquellos años.

Los españoles, con el pasar del tiempo, se transformaron en una elite militar que traspasó su poder mediante las encomiendas. El sector intermedio de la escala social fue más heterogéneo. Para que este orden social se mantuviera fue fundamental que cada individuo ocupara el lugar que le estaba asignado, por lo que las uniones interestamentales se prohibieron a través de diversas normativas y discursos que regularon el comportamiento y aseguraron que mantuvieran los roles designados.

Sin embargo, este empecinamiento por ordenar las castas en categorías estáticas se enfrentaba con una realidad social heterogénea y con ciertas fronteras más bien difusas. A su vez, mujeres y hombres de la nobleza intentaron sortear las múltiples normas que estructuraban su estamento, vistiéndose como indígenas para poder salir en las noches o acceder a lugares que no estaría bien visto que asistieran.

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