La moral y la ética son dos conceptos fundamentales en el ámbito de la filosofía y la conducta humana. Esto se debe a que ambas prácticamente tienen el mismo significado y se relacionan entre sí. A saber, la palabra ética proviene del griego ethos (carácter, temperamento, hábito, modo de ser) y la palabra moral se deriva del latín mos, moris (costumbre, hábito).

La moral se refiere a las normas, valores y principios que guían el comportamiento de las personas en la sociedad, estableciendo lo que es correcto o incorrecto desde un punto de vista ético.

La moral se refiere a las normas y valores que rigen el comportamiento de las personas en sociedad, estableciendo lo que se considera correcto o incorrecto. La relación entre la moral y la ética es estrecha, ya que la ética se encarga de reflexionar sobre la validez y justificación de las normas morales.

Según Escobar (1992) la ética nos ilustra acerca del porqué de la conducta moral y los problemas que estudia son aquellos que se suscitan todos los días en la vida cotidiana, en la labor escolar o en la actividad profesional.

Habitualmente la palabra moral se utiliza de la mismo forma que ética. Aunque ambas están estrechamente relacionadas, existen diferencias entre estos conceptos.

Hay diversas definiciones y nociones acerca de lo que significa moral, pero aun así existen acuerdos acerca que la moral es un concepto de índole social, el cual se refiere a un conjunto de normas que orienta acerca de qué acciones son correctas (buenas) y cuáles son incorrectas (malas).

Es decir, es la manera en que un grupo humano diferencia el bien del mal, a partir de sus costumbres y sus puntos de vista acerca del mundo.

Dentro del concepto de moral surgen otras dos nociones. Uno es inmoral: el cual hace referencia a todo aquel comportamiento que viola una moral específica o bien la moral social. Cuando se dice que una persona actúa de manera inmoral, se quiere decir que actúa de forma incorrecta o haciendo el mal.

Por ejemplo: es inmoral que un científico produzca en un laboratorio una enfermedad capaz de matar a un sinnúmero de personas.

Por otra parte, el concepto de amoral o amoralidad, hace referencia a un comportamiento que no consideran lo que está bien y lo que está mal. Como, por ejemplo: un niño pequeño saca un pez un recipiente con agua.

Dado que los niños aún no han desarrollado la conciencia moral y no saben distinguir las consecuencias de sus acciones, el niño no puede saber de antemano que el pececito moriría al tenerlo mucho rato fuera del agua.

La moral se remite a códigos y normas de comportamiento, pero que no dicen cómo se debe actuar en cada momento.

Por otra parte, la ética es una disciplina que permite analizar sobre cuáles acciones son correctas y las que son incorrectas o aquello comportamientos que son bueno o son malo. En otras palabras, la ética se refiere a las reflexiones y decisiones personales, acerca de las normas morales.

Al referirse a la ética se puede decir que es esa voz interna, que dice lo que se debe hacer y qué no hay que realizar. Lo cual depende de lo que cada uno considere como bueno o como malo. El objetivo de la ética es ayudar a las personas a formar sus propias opiniones y tomar sus propias decisiones a través de un ejercicio crítico de la moral.

El comportamiento ético es la forma de proceder de un ser humano que se valora o se estima como bueno. Lo contrario es el comportamiento no ético, el cual perjudica el bienestar en todos los aspectos de las personas.

Principios Éticos Fundamentales

Para evitar en gran medida los problemas de índole ético-moral que surgen en el ejercicio de una profesión o de un oficio, se deben poner en práctica principios éticos que establezcan los parámetros y reglas que describan el comportamiento que una persona puede o no expresar en determinado momento. No es difícil poner estos principios en práctica, pero el omitirlos redundará en perjuicio propio y en el de las personas con quienes se interviene o se interactúa.

“Una decisión en la que está envuelto el comportamiento ético de una persona, siempre va a estar enmarcada en uno de los principios y valores aquí señalados”.

  • Honestidad
  • Integridad
  • Compromiso
  • Lealtad
  • Ecuanimidad: Ser imparcial, justo, y ofrecer trato igual a los demás.
  • Dedicación
  • Respeto
  • Responsabilidad ciudadana
  • Excelencia
  • Ejemplo: Conducta intachable.

La Ética en la Toma de Decisiones

El cuestionamiento ético es inherente al actuar humano, por lo que resulta cotidiano enfrentarse a situaciones que requieren de la toma de decisiones en el orden individual y social. La toma de una decisión en lo general puede afectar a otras personas o algún elemento del entorno, no es tarea sencilla.

Actuar con inteligencia exige que consideremos bien la mejor manera de lograr nuestros objetivos y también el valor de esos objetivos, de manera que nos propongamos sólo objetivos éticamente aceptables.

La moral y la ética también están vinculadas al concepto de responsabilidad, ya que influyen en las decisiones individuales y colectivas, y en la forma en que interactuamos con nuestro entorno.

Ética Profesional y Responsabilidad Social

Todas las profesiones implican una ética, puesto que siempre se relacionan de una forma u otra con otros seres humanos; unas de manera indirecta, que son las actividades que tienen que ver con objetos, y otras, de manera directa con los seres humanos, como son los casos de educadores, periodistas, psicólogos, médicos, abogados, contadores, etc. Para estos últimos son más evidentes las normas éticas de su profesión, puesto que deben tratar permanentemente con personas en el transcurso del desempeño de su profesión.

Las organizaciones públicas tienen la responsabilidad y la conveniencia de actuar según las normas de la ética y hacer prevalecer los valores que se correspondan con la ética vigente. Existe una enorme responsabilidad que recae en cada uno de aquellos que desempeñan una función pública, tanto desde el punto de vista de su ejemplo personal de conducta intachable, como en su accionar con el resto de la sociedad para que se cumplan y respeten los principios éticos y los valores que deben prevalecer.

Es por ello que la lucha contra la corrupción, como expresión de uno de los grandes dilemas a los que se enfrenta la humanidad actual, es un tema que convoca al debate y a la reflexión internacional, y exige la búsqueda de soluciones radicales ante estos problemas. Existe el consenso de que ésta ha llegado a tales dimensiones que se presenta como un obstáculo para el desarrollo económico y social en muchos países, por cuanto ha llegado a minar todos los ámbitos de actuación que comprometen la confianza pública, donde el funcionario utiliza su cargo o investidura para provecho personal.

Los trabajadores profesionales tienen en cuenta los principios de derecho a la intimidad, confidencialidad y uso responsable de la información, en su trabajo profesional. Los trabajadores profesionales deben trabajar en estrecha colaboración con los clientes y usuarios y en interés de los mismos, pero prestando el debido respeto a los intereses de las demás personas involucradas.

Las profesiones se han hecho esenciales para el funcionamiento mismo de nuestra sociedad. Las principales empresas de la sociedad se conducen a través de profesionales especialmente formados, tanto si se trata de defender la nación, como si se tratara de educar a los niños, diagnosticar y curar la enfermedad, juzgar y castigar a aquellos que violan las leyes, resolver conflictos, gestionar la industria y los negocios, diseñar y construir edificios, o ayudar a aquellos que por una u otra razón son incapaces de defenderse a sí mismos.

Las principales instituciones, escuelas, hospitales, organismos gubernamentales, cortes legislativas y ejércitos constituyen el ruedo para el ejercicio de la actividad profesional. Hay una responsabilidad directa en la gestión de los asuntos públicos, que cabe exigir a los gobiernos, así como a las empresas.

Actualmente en la esfera pública y en el mundo empresarial moderno, el tema de la responsabilidad social de los gobiernos y de los funcionarios públicos, así como de las empresas y de los empresarios, los asuntos referidos a la corrupción y los delitos de carácter ético adquieren una mayor relevancia, por cuanto se trata de preservar lo más preciado que posee el hombre o mujer, que es la vida.

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