El concepto de trabajo enajenado fue uno de los aportes más importantes de Karl Marx a la teoría social y económica. Marx describió cómo en el sistema capitalista los trabajadores experimentan una pérdida de control y conexión con su labor, lo que genera una sensación de alienación.

La Visión Marxista del Trabajo Alienado

Según Marx, en un sistema capitalista el trabajador se convierte en una pieza más en la maquinaria económica, realizando tareas repetitivas y desconectadas del resultado final. Esto provoca que el trabajador vea su labor como una simple obligación, en lugar de una expresión de su creatividad o potencial humano.

En la primera sección de El Capital de Karl Marx, se explica que, bajo el régimen capitalista, la supremacía del valor de cambio sobre el de uso, el dinero y el mercado, sólo existen relaciones entre cosas, entre mercancías. Es decir, los productores desaparecen ante el gobierno de la compra y venta de bienes y servicios.

El modo de producción capitalista se vuelve predominante históricamente en virtud de las condiciones que determinan su proceso y desarrollo superior de las fuerzas productivas. Es bajo el capitalismo que se revela el carácter social y abstracto del trabajo.

Debido al propio desenvolvimiento de las formaciones capitalistas, la inmensa mayoría de las y los trabajadores, al cosificarse el producto de su trabajo, le parece «extraño», alienado, como si fuera algo que no tiene nada que ver con él. No obstante, el carácter del trabajo es social; esto es, la totalidad de la clase trabajadora participó en la producción del conjunto de bienes y servicios que constituyen la riqueza realmente existente.

Por lo mismo, las mercancías adquieren vida propia, opuesta al trabajo humano que las fabricó. A ello, Marx lo llama «fetichismo de la mercancía», donde el dinero es la cima de este fenómeno.

Manifestaciones Actuales del Trabajo Alienado

¿Y cómo se refleja esto en las relaciones laborales actuales? Aunque el contexto ha cambiado en muchos aspectos, todavía podemos observar varias similitudes con la visión marxista.

Trabajo Repetitivo y Despersonalizado

En muchas industrias, los empleados realizan tareas monótonas que no les permiten desarrollar habilidades o sentir que contribuyen de manera significativa.

John Bellamy Foster y Brett Clark debaten con distintas vertientes que critican al marxismo por abordar el problema de las relaciones sociedad humana y animales desde un punto de vista especista. Buscando una amplia base filosófica para lo que él ve como una visión dualista de Marx sobre los humanos y los animales, Benton sugiere repetidamente que la así llamada visión especista de Marx a la relación humano-animal está atrapada en la “paradigmática filosofía dualista de Descartes”.

En su texto Discurso del método, escrito en 1637, Descartes asocia a los seres humanos con la mente, mientras los animales son relegados al estatus de máquinas o autómatas naturales -una visión que tuvo un enorme impacto en el desarrollo del pensamiento iluminista.

Sin embargo, en la descripción de Benton sobre el supuesto cartesianismo dualista de Marx está ausente cualquier reconocimiento de la crítica del siglo XVIII y principios del siglo XIX de la noción cartesiana del animal como máquina por la psicología y filosofía alemana, de la que Marx fue un exponente.

El intento de Marx de desarrollar una ontología social del trabajo surgió sobre esta base, apoyándose en la psicología animal (y humana) más avanzada de su época. Quedó muy impresionado por la concepción de Reimarus de los impulsos hábiles de los animales y la evocó a lo largo de su obra, por ejemplo, al comparar la producción de nidos y viviendas por parte de “la abeja, el castor, la hormiga, etc.” a la producción más consciente ejercida por el trabajo humano.

Benton, Llorente y Sanbonmatsu censuran a Marx por sostener que los seres humanos, cuando están alienados por su trabajo, se reducen a las disposiciones que tienen en común con los animales no humanos: comer, beber, procrear y, a lo sumo, diseñar sus viviendas y vestirse, mientras están alejados de su ser de la especie específicamente humano en tanto productores creativos y laboriosos.

La alienación es vista por Marx como un problema particular autoimpuesto por la propia humanidad, que no debe ser confundido con el sufrimiento animal (en el que los humanos también toman parte), que no es el producto de esa alienación de sí mismo. Marx estaba agudamente enterado de las condiciones ecológicas de los animales y la destrucción y polución que les genera el capitalismo.

En palabras de Marx: “Descartes, al definir a los animales como meras máquinas, vio con los ojos del período de la manufactura.

El Arte y el Postcapitalismo

En su libro Art and Value, Dave Beech analizaba al arte como fenómeno económico pero también económicamente excepcional: sus productos, explicaba, no tienen las mismas características que impone la producción capitalista a las mercancías.

El libro Art and Postcapitalism de 2019, delinea un mapa del postcapitalismo actual, tomando distintos referentes en función de su argumentación temática, termina siendo bastante más amplio de lo que se ha catalogado como tal.

El autor va a enmarcar a las teorías postcapitalistas en las tendencias políticas y sociales de fines del siglo XX y principios del XXI: el contradictorio panorama de crisis del “comunismo oficial” tras la caída del Muro y del movimiento obrero tras la avanzada neoliberal pero, a su vez, el ascenso de diversos movimientos que repolitizan problemas sociales cuyas causas también son achacables al capitalismo.

De igual forma destaca que el problema del trabajo ha cobrado nuevos significados políticos como resultado de la pérdida de poder que para el movimiento obrero significó el pasaje del “Estado de bienestar” a la “globalización”, pero también por los planteos del feminismo y de las corrientes decoloniales.

El autor agrega un argumento más: “los humanos son incapaces de hacer arte sin tecnología”. Incluso provoca: “el arte siempre es producido por cyborgs”.

Aunque se compran y se venden, las obras de arte, insistirá Beech, no tienen valor en la medida en que no están producidas por trabajo productivo en sentido marxista. Retomando la diferencia que introducía Marx entre trabajo productivo e improductivo (dos formas de trabajo asalariado), Beech reafirma con los “teóricos del valor” que esta diferencia no depende de la modalidad y cualidad del trabajo, sino de la relación establecida (o no) con un capital.

En suma, lo que Beech identifica en esta larga tradición como una “hostilidad del arte al capitalismo” tiene ambas caras. Por un lado es cierto que el arte siempre fue “anticapitalista”, pero hay allí una deuda con valores aristocráticos de los que hay que separarse.

En las descripciones del trabajo alienado que realiza parecen correr paralelas dos modalidades de trabajo, opuestas entre sí. Sin embargo, para Beech, estas afirmaciones enfáticas no son autoexplicatorias, por lo que es necesario reconstruir las condiciones históricas por las cuales el arte y el modo de producción capitalista divergieron al punto de volverse contrapuestas, algo que como ya comentamos, remonta a la división entre Bellas Artes y trabajo manual en los gremios.

El Rol de los Sindicatos

Los sindicatos pueden impulsar mecanismos que permitan a los trabajadores tener mayor voz y voto en la organización del trabajo.

  • Negociación Colectiva Fortalecida: Los sindicatos deben negociar activamente convenios colectivos que aborden directamente las causas de la enajenación.
  • Defensa de Condiciones Laborales Justas y Seguras: Los sindicatos deben ser vigilantes en la defensa de la seguridad y salud en el trabajo, así como en la lucha contra la precarización laboral (contratos temporales abusivos, subcontratación, etc.).
  • Fomento de la Conexión con el Producto Final y el Propósito del Trabajo: Los sindicatos pueden abogar por una mayor transparencia en los procesos productivos y por iniciativas que permitan a los trabajadores comprender la importancia de su labor dentro del conjunto, así como su contribución al producto o servicio final.
  • Creación de Espacios de Solidaridad y Apoyo Mutuo: Los sindicatos actúan como plataformas para la organización y la solidaridad entre los trabajadores.

En resumen, aunque las condiciones laborales han evolucionado desde la época de Marx, el fenómeno de la enajenación sigue presente en muchas formas.

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