El término "rucos" no está reconocido por la Real Academia de la Lengua. Sin embargo, alude a las más precarias y muchas veces creativas remedos de viviendas en que se guarecen las personas en situación de calle.

Estas viviendas pueden variar desde una cueva en la ladera de un cerro hasta una carreteada pero moderna carpa tipo iglú, modalidad que se ha vuelto común a la vera de las autopistas o en los parques de las grandes ciudades.

Origen y Uso del Término

Algunos especulan que es una deformación de ruca, que es la vivienda mapuche en Chile y Argentina. En Chile, la forma se empezó a usar en 1960, a propósito de los refugios temporales y viviendas de emergencia que instaló el gobierno en Valdivia tras el histórico terremoto 9.5 grados Richter y posterior maremoto que modificó el paisaje y la topografía de la zona.

“Ruqueños” se les empezó a llamar a sus habitantes, quienes se transformaron en el Comité de Pobladores Ruqueños. En las Rutas de Calle que organiza el Hogar de Cristo, “los rucos” tienen tanta diversidad como quienes los habitan.

La Perspectiva de las Personas en Situación de Calle

Comenta: “Es un término acuñado desde lo técnico popular, pero que las propias personas en calle no lo usan. Al menos yo nunca lo he escuchado en boca de nadie que viva en situación de calle. La relación de ellos con los espacios donde habitan o se instalan es muy personal y dispar. Algunos dicen ‘esta es mi casa’ y te invitan a pasar; y a otros les da vergüenza mostrar dónde y cómo viven.

Es muy duro cuando funcionarios municipales llegan y les desmantelan sus ‘casas’, porque si bien es razonable que los saquen de lugares no autorizados, muchas veces peligrosos, es muy duro y violento que les quiten y se lleven sus escasas pertenencias”.

Ejemplos de "Rucos" y sus Habitantes

  • Yvone Mary Pinto ha plantado sus banderas de soberanía a la orilla del canalizado Zanjón de la Aguada, aunque se las disputan, eso sí, los guarenes.
  • Camilo, Ramón y Leo abren la puerta de su casa en la comuna de San Joaquín. La casa es un remedo de casa. Tiene puerta, pero al abrirla la luz de la luna llena invade el interior, porque del techo no queda ni el recuerdo. Es casi lo mismo que estar afuera. Adentro, no hay muebles, tabiques, piso, nada.
  • Una mano amistosa y una voz masculina se asoman para saludar desde una especie de huevo gigante, montado sobre una carreta estacionada en la calle Cuevas, bien al sur. Algunos llaman a esta precaria habitación “el iglú de Luis”, aunque también parece la caparazón de una tortuga gigante hecha de polietileno, varada incomprensiblemente en un barrio antiguo de casas de fachada continua y vecinos solidarios.
  • A la entrada del estacionamiento de las Parrilladas Argentinas, en un rincón, adosado a una pared, hay una ruma de bolsas, cartones, plásticos. Debajo de todo, tienen su casa Ivonne y Guillermo, pareja en calle desde hace casi 5 años, ambos con discapacidad mental.

La Realidad de la Situación de Calle en Chile

De acuerdo al II Catastro de Personas en Situación de Calle, hecho en 2011, habría más de 12 mil personas en esta situación, cifra ciertamente desactualizada, pero que en términos de porcentajes no deberían haber cambiado de manera significativa. De ellas, el 84% son hombres y 750 niños, niñas y adolescentes.

Las mujeres y las niñas son, por lejos, las que conocen la cara más dura y vulnerable de vivir en la calle.

El Derecho a la Vivienda y Posibles Soluciones

Loreto Ramírez, por su parte, hace notar la variedad de precarias construcciones que surgen frente a la Posta Central, lugar donde hacen nata las personas en situación de calle en invierno y verano. “Han ido mejorando, innovando mucho.

Como sea que sea, hoy “los rucos”, en términos de política pública, podrían estar en vías de desaparecer a partir de iniciativas internacionales que han demostrado ser exitosas y que se basan en que una restitución de derechos básica para quienes viven en situación de calle es el derecho a la vivienda.

Loreto Ramírez también esta convencida de que “el derecho a la vivienda es algo que las personas en situación de calle requieren. Todos necesitamos de un espacio propio, protegido, seguro, el que ir mejorando, arreglando, tal como sucede incluso con los precarios alojamientos de estas personas. A mí el proyecto Housing Fist me tiene muy entusiasmada y esperanzada”.

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