El análisis del salario ha sido un tema central en la economía, con diversas teorías que intentan explicar su determinación y su impacto en la economía. Este artículo profundiza en la teoría del salario, explorando sus diferentes tipos y autores clave.
El Argumento de Weston y la Respuesta de Marx
Marx comienza su respuesta recordando los dos supuestos de los que partía Weston: a) que en el capitalismo la producción es fija; b) que la suma de los salarios reales también es constante. A partir de aquí, sostenía que cuando los obreros consiguen un aumento de salarios, los capitalistas recobran lo perdido aumentando los precios, y se vuelve a la situación inicial.
En oposición a Weston, Marx señala que la producción capitalista no es fija, sino que aumenta a medida que progresa la acumulación. Pero aun si fuera fija, sigue Marx, es equivocado pensar que los capitalistas pueden aumentar los precios a voluntad para responder a las subas de salarios.
Sostiene entonces que los precios están sometidos a la ley económica. Para mostrar por qué, establece el marco de condiciones en que desarrolla su razonamiento: no hubo cambios en las fuerzas productivas; tampoco en el volumen de capital y trabajo invertidos; “ni en el valor del dinero en que se expresa el valor de los productos” (p. 6; énfasis agregado). Es la manera de analizar en su pureza el efecto del alza de los salarios.
Suponemos entonces que aumentan los salarios y disminuyen los beneficios. Luego, aumenta la demanda de bienes salariales y disminuye la de bienes de lujo. Por lo tanto, aumentan los precios de los primeros, y las ganancias de las industrias que los producen; y disminuyen los precios de los segundos, y las ganancias de las empresas que los producen. Se trasladan capitales a la producción de bienes salariales, aumentando su oferta. Y disminuye la producción de bienes de lujo. Una vez que las producciones se han acomodado a la nueva distribución del ingreso, los precios se reestablecen según la ley del valor. El nivel general de precios, contra lo que afirmaba Weston, no se altera; y la tasa general de ganancia disminuye. No hay nada arbitrario en todo esto.
Otro Efecto de Cambios en la Distribución
En el argumento de Marx que acabamos de presentar, la atención está puesta en la variación de las cantidades producidas por las industrias de bienes salariales y de bienes suntuarios. Pero la explicación puede hacerse más general tomando en cuenta el conjunto de las ramas productivas. Es lo que hizo Ricardo en su crítica a la idea de Smith de que una suba de los salarios provoca una suba del nivel de los precios.
Según Ricardo, dado que en las diferentes ramas de la economía el trabajo humano se combina en diferentes proporciones con los medios de producción, y dada la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia entre las ramas, un aumento de los salarios da lugar a un cambio de los precios relativos, sin que se altere el nivel general de precios.
Marx también sostiene que, ante un aumento de los salarios, cambian los precios relativos, según las industrias sean más intensivas en capital constante o en capital variable (o mano de obra); y el nivel de precios no se modifica. Los nuevos precios relativos, y la nivelación de la tasa de ganancia, se impondrían por competencia.
Las Condiciones Establecidas por Marx en su Respuesta a Weston
Destaco la importancia de las condiciones establecidas por Marx en Salario… para refutar la tesis de Weston. En primer lugar, supone que no hay aumento de productividad. Por otra parte, tampoco la relación entre tasa de ganancia y salarios es siempre inversa.
La segunda condición planteada por Marx en su respuesta a Weston es que no varíe el valor del dinero. Esto garantiza que la expresión monetaria del nuevo valor agregado se exprese en una suma determinada de dinero que no se modifica por los cambios en la distribución.
Los Dos Enfoques de Adam Smith sobre el Precio
Como señala Marx en Salario… en esencia Weston pensaba a los precios como formados por la suma de partes: salarios + ganancias (+ renta, si la incluimos). En este respecto, es conveniente recordar las dos concepciones sobre el precio que anidan en La riqueza de las naciones, de Adam Smith.
Es claro que estas dos afirmaciones no son equivalentes. Es que en el primer caso el precio está determinado por el tiempo de trabajo empleado en la producción, y se divide en salario y ganancia (dejemos de lado ahora la renta y el capital constante). En cambio, si se afirma que el precio se compone del salario y la ganancia, si varía algún componente, el nivel de precios debe variar en la misma dirección.
La Crítica de Marx a la Concepción del Precio como Suma de Partes
Es claro que la idea de que el precio se forma a partir de la suma de partes independientes desconoce que el valor agregado, o valor nuevo añadido (lo que en las cuentas nacionales aparece como producto neto) debe ser el punto de partida, no de llegada. Es que ese valor agregado solo es generado por el trabajo (socialmente necesario). Por lo tanto, “está dado”.
El Salario Mínimo y la Negociación Colectiva
En un artículo reciente, el economista y académico de MIT, Daron Acemoglu señala: “…el salario mínimo y la negociación colectiva, a pesar de que a menudo se les culpa de impactar negativamente en el empleo y el espíritu empresarial, pueden ser vitales para fomentar la creación de buenos empleos. Sin un piso mínimo para los salarios, las empresas podrían encontrar beneficioso no desarrollar nuevas tecnologías y llevar a cabo las actividades que mejoran la productividad, en lugar de optar por pagar salarios muy bajos a los trabajadores de baja productividad.
El Impacto de los Costos Laborales en la Productividad
Hay evidencia histórica sólida de que aumentos en los costos laborales pueden incentivar mejoras en la productividad. Así lo argumenta el autor de esta columna de opinión, que cita el caso de la industrialización inglesa y el despegue de los países nórdicos.
Aunque probablemente el alto costo del trabajo fue en principio una traba para los empresarios (hasta allí suele llegar el análisis estático), en términos dinámicos fue un incentivo eficiente para aumentar la inversión, empujando a los capitalistas ingleses en la búsqueda de nuevas y más eficientes formas de producir.
A la luz de estas experiencias, incluida nada menos que el surgimiento del primer caso exitoso en la historia capitalista, sorprende que cada vez que en Chile y otros países se proponen mecanismos que conllevan aumentos salariales (negociación colectiva, salario mínimo, reducción de jornada laboral, por señalar algunos), la mayoría de las y los economistas afirman de forma majadera que caerá la inversión y se estancará el desarrollo, argumentando que los salarios aumentan cuando crece la productividad y que no puede ocurrir una dinámica en el sentido inverso.
Razones por las que los Economistas Ignoran la Evidencia
¿Qué explica entonces que las y los economistas a menudo olviden este mecanismo y la evidencia histórica que lo respalda?
- El currículum en el que se basa la enseñanza en economía, tanto de pregrado como de post grado, es sumamente pobre en historia económica.
- La visión estática que sólo repara en cómo los aumentos de los costos salariales pueden afectar negativamente la sobrevivencia y decisiones de corto plazo de las empresas, es un enfoque más simple de pensar y de cuantificar. La visión dinámica, aunque también se basa en el análisis de los incentivos, tiene más incertidumbre y es mucho más difícil de cuantificar.
- El rol de la ideología. Por una parte, quienes estudian y enseñan economía están en promedio más a la derecha en el espectro político que la población en general (lo que se refuerza por el currículum) y suelen tener un pensamiento más pro mercado, e incluso pro empresarios.
Obviamente, aunque la evidencia histórica respecto a cómo los aumentos de los costos laborales pueden generar crecimientos en la productividad es sólida, la relación no es mecánica: esos aumentos son un incentivo pro inversión que se debe complementar con otras políticas para que resulte efectivo.
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