La Oficina Nacional de Estadísticas de la República Popular de China comenzó a publicar datos de tasa de desempleo basados en encuestas a partir del próximo año, saldando una deuda que arrastra por décadas. Según informó el jefe del organismo, Sheng Laiyun, los números serán más exhaustivos y comparables con los indicadores en otros países.
La mejora en la estadística tiene por objetivo reflejar el concepto de crecimiento de "alta calidad", que promueve el Presidente chino Xi Jinping y que busca centrar la economía en las personas y el medio ambiente, más allá de los datos generales del Producto Interno Bruto, detalló Sheng, según lo consignado por el medio hongkonés South China Morning Post.
Con esto, vería la luz un trabajo que comenzó a gestarse en 2010, cuando las encuestas de desempleo se extendieron a las 31 ciudades más importantes del país, para ampliarse a nivel nacional a partir de 2015. Sin embargo, hasta ahora esos datos no eran públicos.
En estos momentos la única cifra oficial que lanza el gobierno de forma regular es la tasa trimestral de desempleo urbano del Ministerio de Trabajo, que abarca sólo una parte de la fuerza laboral, subestimando sistemáticamente el desempleo.
De hecho, hasta los años noventa Beijing se negaba a admitir su mera existencia, argumentando que "desempleo", era un concepto capitalista, que no encajaba entre los conceptos de la china socialista. Recién a fines de esa década aparecieron los primeros datos al respecto, aunque carecían de legitimidad en el mercado.
Mientras el gobierno cerraba empresas poco eficientes, dejando sin trabajo a miles de personas, la tasa de desempleo permanecía en 3,1%. Algo similar ocurrió tras la crisis financiera de 2008, cuando autoridades reconocían la pérdida de 20 millones de puestos de trabajo, pero la tasa de desempleo urbano seguía en 4%.
Algunos recién graduados en búsqueda de trabajo son conscientes de que se enfrentará a mayores dificultades que aquellos que salieron de la universidad hace 10 o 15 años, cuando China crecía a un ritmo superior al actual: “En aquel entonces, un título universitario era mucho más valioso que ahora.
“Muchas compañías están despidiendo empleados y una gran cantidad de personas han entrado de golpe en el mercado laboral. “La sociedad es poco amigable con los jóvenes a no ser que ganemos mucho dinero o tengamos éxito profesional. No siento la necesidad de seguir construyéndola. Me vale con tener suficiente para comer, vestir y divertirme”, asevera una usuaria de la red social Weibo.

