El tema de las tareas escolares en el contexto de la Jornada Escolar Completa (JEC) ha generado un intenso debate en Chile, con argumentos a favor y en contra de su implementación. Este debate expone razones donde se fusionan el derecho, usos educativos anquilosados y lo pedagógico.
¿Qué son las tareas para la casa y cuál es su utilidad?
Las tareas domiciliarias históricamente estuvieron sospechadas, pero nadie se les oponía, al contrario, se cumplía con ellas rigurosamente y sin verificación educativa se las aceptaba en silencio, resolverlas a diario era «el deber» y el método sagaz de juzgar lo ¿aprendido? No siempre. Igualmente, convengamos que el modelo de sociedad era diferente y también la escuela, no existía la jornada escolar completa y los tiempos de permanencia en los establecimientos distaban de lo hoy establecido; no obstante, la tarea era trabajo ineludible y en ocasiones se las empleaba para castigar, someter, corregir y/o pedagogizar al educando.
Argumentos en contra de las tareas escolares
Quienes se oponen a las tareas escolares argumentan que los niños están sobreexigidos y necesitan más tiempo libre para descansar, jugar y compartir con sus familias. Además, se cuestiona si las tareas realmente contribuyen a un mejor aprendizaje, considerando que los estudiantes chilenos pasan muchas horas en clases en comparación con otros países de la OCDE.
Uno de los argumentos principales es el impacto negativo en el bienestar de los niños. Una carga excesiva en las tareas escolares puede frustrar a los niños y causar un estrés infantil, complicando la salud de ellos, con síntomas tales como, ansiedad, dolores de cabeza, alteraciones en el sueño, dolores de estómago y fatiga general.
En este sentido, un movimiento ciudadano llamado "La tarea es sin tareas" ha surgido para promover la eliminación de las tareas escolares. Así en marzo de este año, decidimos tomar el toro por las astas, le preguntamos formalmente al MINEDUC (Ministerio de Educación) acerca de este tema, y nos contestaron textualmente que no existe normativa que establezca la obligatoriedad y/o recomendación para los establecimientos escolares de dar tareas para la casa a los niños, ni en enseñanza básica ni en media. Ésa fue nuestra primera señal de alerta.
La propuesta de este movimiento es que no existan las tareas para la casa desde sala cuna hasta 6º básico. En relación con este último, siempre es necesario que esté el docente, el pedagogo, al lado del niño, no cualquier adulto. Por un tema de desarrollo neuronal, de autonomía y, además, porque desde un punto de vista pedagógico la tarea tiene dos elementos: el académico y el cognitivo.
Otro argumento importante es la desigualdad que producen las tareas para la casa. Cuando un niño está dentro del establecimiento educacional, está en igualdad de condiciones respecto de sus compañeros, incluso en infraestructura. Cuando se saca de ese contexto al niño, uno se encuentra con distintas realidades: hay papás que no han llegado a IV medio y otros con título universitario o magister; papás que pueden pagar un profesor particular y otros que no. En infraestructura ocurre lo mismo: hay niños que tienen salas de estudio y otros que comparten su pieza con tres o cuatro hermanos.
Adicionalmente, se argumenta que las tareas pueden generar agobio en los docentes. Es de sentido común: un profesor agobiado y estresado, no puede enseñarle bien a los niños. No es aceptable la sobrecarga que tienen los profesores y el peso que tienen sobre sus hombros.
Argumentos a favor de las tareas escolares
Por otro lado, quienes defienden las tareas escolares argumentan que son importantes para crear hábitos de estudio, fomentar la responsabilidad y vincular a las familias con el proceso educativo. Para Valentina Alvear, Editora de Editorial Caligrafix, las tareas escolares aportan múltiples beneficios.
En el ámbito escolar, sirven para practicar, repasar e integrar más los contenidos vistos y aprendidos en el colegio; aprender y aprovechar los materiales y recursos que tienen a su disposición como por ejemplo, los diccionarios, la biblioteca, internet, etc. Por otro lado, las tareas permiten generar en los niños hábitos y una actitud positiva hacia el estudio.
Además, se argumenta que las tareas permiten desarrollar habilidades y destrezas, la imaginación y la creatividad, además promueven el desarrollo de hábitos de estudio, la organización del tiempo y actitudes como la disciplina y el compromiso. Mientras más constante y concentrada sea la dedicación de los niños a sus tareas, más alto será su rendimiento en la escuela, y más beneficios académicos obtendrán a medida que avanzan a los cursos superiores.
Por último, las tareas escolares también sirven para informar a los padres sobre la educación que están recibiendo sus hijos, así como para mejorar la comunicación y la relación entre ellos. Es una experiencia muy valiosa que el niño tenga un momento de trabajo individual, que él mismo regula. Eso lo va a marcar en su trayectoria futura.
El rol del Ministerio de Educación
El Ministerio de Educación (MINEDUC) ha puesto a disposición de los establecimientos educacionales y sus docentes un instructivo llamado “Orientaciones pedagógicas sobre el propósito, amplitud y sentido de las tareas que se envían para la casa”. De este modo, busca contribuir a la reflexión y la discusión del tema.
Como principio fundamental, se debe cuidar el tiempo personal y familiar de los estudiantes. Para esto, se sugiere, como criterio general, reducir al mínimo posible la cantidad de tiempo extraescolar que deben utilizar para actividades o tareas académicas. De estimarse necesario enviar tareas para la casa, se recomienda que las actividades que se les pida realizar en su tiempo personal extraescolar sean pertinentes a su contexto, edad y curso, y relevantes y beneficiosas para su aprendizaje.
También destaca que hay que poner atención en que las tareas no sean “demasiado difíciles ni demasiado fáciles, sino suficientemente desafiantes como para apoyar el desarrollo del aprendizaje”. Las tareas deben ser diseñadas para que los estudiantes las puedan realizar autónomamente, sin la ayuda de sus apoderados. Para esto, se debe tomar en consideración el contexto familiar y el grado de autonomía desarrollado por los estudiantes.
Propuestas y alternativas
Ante este debate, se han propuesto diversas alternativas para abordar el tema de las tareas escolares. Una de ellas es que las tareas se realicen dentro de la sala de clases, donde el estudiante recibe una retroalimentación inmediata del profesor.
Otra propuesta es que las tareas tengan un enfoque lúdico y didáctico, que unan el juego con el aprendizaje. Por ejemplo, que los papás cocinen con los hijos y estén contando las tazas de harina y haciendo funciones matemáticas al cocinar y pasar tiempo juntos, que vayan a la plaza y recojan gusanos y hagan un análisis de la biología. No queremos ver a nuestros hijos obligados a hacer cosas que no quieren, pero sí con curiosidad y motivación por seguir aprendiendo en la casa".
Finalmente, se plantea la necesidad de reevaluar la Jornada Escolar Completa y asegurar que los estudiantes ocupen el tiempo de manera efectiva, sin necesidad de llevar trabajos adicionales a la casa.
| Curso | Tiempo recomendado por día |
|---|---|
| Preescolar | Tareas lúdicas y cortas |
| Kínder a 2° básico | Máximo 20 minutos |
| 3° básico a 6° básico | 20 a 40 minutos |
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