El sistema de pensiones es un tema que ha ganado prominencia en la agenda pública nacional. Ha sido objeto de críticas por parte de grupos vociferantes, como los que promovieron el lema "No más AFP", y defendido por aquellos que representan una industria exitosa en la administración de fondos de pensiones durante 39 años.
Frente a este debate, que a fines de mayo del presente año alcanzaba a 5.762.869 cotizantes de la fuerza laboral de país, es preciso reconocer los méritos de quienes, desde los cargos políticos y técnicos del gobierno militar, así como desde directivas gremiales y grupos financieros, hicieron realidad durante la década de los 80 del siglo XX, la modernización de la seguridad social en Chile.
Las bondades del régimen de reparto habían sido seriamente cuestionadas en 1960, cuando, por encargo del presidente Jorge Alessandri, se constituyó la Comisión de Estudios de la Seguridad Social, bajo la dirección de Jorge Prat Echaurren. El diagnóstico de los diferentes regímenes e instituciones obtenido el año 1964 fue muy concluyente al señalar que el sistema previsional a esas alturas estaba “condenado a desplomarse por injusto, por oligárquico, por discriminatorio y por ser ineficazmente oneroso, tanto para los ganadores de sueldos o salarios como para la producción nacional”.
No obstante, 40 años después de la mencionada modernización de la seguridad social existe evidencia que las pensiones del sistema de capitalización individual no lograron satisfacer todas las expectativas de muchos actuales pensionados de las AFP.
Una primera explicación tiene que ver con la precariedad del empleo, la rotación laboral y el trabajo por cuenta propia, fenómenos que tendrían como efecto que algunas personas no ingresan a una AFP o si lo hacen, sus ahorros presentan lagunas de varios años sin cotizar; también porque una fracción de ellos no impone el 10% que corresponde a sus verdaderos ingresos, con el fin obtener un mayor sueldo líquido.
En lo referido a la nueva cotización previsional del 17% (14,2% previsional, 1,25 % comisiones AFP y 1,53% seguro de invalidez y sobrevivencia) nos acercarían al promedio de 19% de los países OCDE.
Uno de los grandes aportes económicos de la capitalización individual en los diversos fondos de pensiones es el haber incrementado el ahorro interno y la inversión para la productividad de nuestro país.
Desde el punto de vista productivo dicha billonaria capitalización ha permitido una inversión directa de MMUS$1.067 y una indirecta de MMUS$155 en proyectos de infraestructura, con sólo el aporte de 0,73% de esos fondos.
Si bien es cierto que, desde la perspectiva histórica, fue una decisión correcta el haber optado por la capitalización individual para el sistema previsional de nuestro país, no es menos cierto que para las jóvenes generaciones el valor esperado de la pensión está estrechamente ligada a un adecuado monto de las actuales remune...
En algunos casos el término de la carrera naval se produce antes de haberse completado los 20 años de servicios, para aquellos que migran en busca de atractivas oportunidades del mercado; otros esperan cumplir dicho período para iniciar un emprendimiento o emplearse; y muchos se ven enfrentados a ese cambio de vida, en la medida que la pirámide se angosta y los cupos del escalafón van disminuyendo.
Sea como fuere cada caso particular, mucho antes de los 65 años de edad el oficial de marina en retiro debe asumir actividades profesionales que no estaban en el prospecto de admisión a la Escuela Naval.
La carrera militar se distingue de muchas otras por cuanto exige el sublime compromiso de dar la vida por la Patria.
Pero la vida no se acaba con el inevitable término de esa etapa, cuando muchas veces los hijos todavía no han salido del colegio.
En otras palabras, las Fuerzas Armadas (FF.AA.) se ven forzadas a compensar sueldos comparativamente bajos, en relación a profesionales y técnicos equivalentes del mundo civil, con asignaciones que no forman parte del sueldo imponible pero que incrementan significativamente el total haberes mensuales, amén de las mencionadas retribuciones.
Cuando el servidor pasa a retiro la institución envía el expediente y cese de sueldo a la Subsecretaría para las FF.AA., que calcula y concede beneficios.
Una vez revisado por la Contraloría General de la República (CGR), Capredena otorga al retirado una pensión fiscal de por vida, con un monto fijo, que se calcula respecto de los años de servicio en un porcentaje que varía entre 20/30 y 100% del último sueldo imponible.
Esto es factible porque el monto de la pensión en un sistema de reparto, como el que todavía rige para las FF.AA., no dice relación con las cotizaciones acumuladas durante la vida laboral que exige sistema de capitalización individual.
En este último la cotización previsional, efectiva y continua, del 10%, del sueldo de cualquier trabajador condiciona el monto de la pensión, anticipada o de vejez diferenciada para hombres y mujeres.
En cambio, las cotizaciones de los servidores de las fuerzas armadas alcanzan al 6,5%, un 6% corresponde a la cotización previsional y un 0,5% al fondo revalorizador de pensiones.
Cabe mencionar que los militares en servicio aportan un 5% al fondo de desahucio, mientras que en las ocupaciones civiles lo asume el respectivo empleador.
La cuestión de fondo es que la mantención de un sistema de reparto no se sustenta financieramente, aun cuando sea una legítima retribución para la abnegada carrera militar, y que se arguye mantener, porque la idoneidad militar no sería aplicable en las actividades civiles o porque los militares estarían impedidos de ofrecerla a otros países.
Tomando como referencia los datos expuestos por el vicepresidente ejecutivo de Capredena en la Cámara de Diputados el monto total de las pensiones que pagó ese organismo el año 2015 fue de MM$911.270 (0,54% del PIB), un 66% fueron pensiones de retiro e inutilidad y un 34% pensiones de montepío.
Estas pensiones son financiadas en un 89,33% con aportes del Estado y sólo un porcentaje muy menor con las cotizaciones de quienes se encuentran en servicio activo.
El aporte fiscal creció también como promedio un 6% anual entre los años 2011 al 2015.
Aunque esta cifra impresiona por su magnitud es más preocupante que, aun así, más del 16% de los militares en retiro recibe mensualmente una cantidad inferior al sueldo mínimo.
El gasto fiscal que trae consigo mantener este sistema de reparto, debe considerar que la suma de las pensiones de Capredena y la Dirección de Previsión de Carabineros (Dipreca), ya en el año 2011, alcanzaron el 1% del PIB.
Según lo expresara el presidente de la República, “…no sacamos nada con tener los mejores equipos técnicos, el mejor equipamiento bélico, la mejor tecnología si no contamos también con los mejores equipos humanos para poder hacer buen uso de ese equipamiento y de esas tecnologías”, agregando a continuación que dicha ley “…busca adecuar la carrera militar a esta nueva realidad que vivimos los chilenos, que tenemos una de las expectativas de vida más altas del mundo…”
En síntesis, la iniciativa legal eleva el límite máximo de años de servicio de los oficiales de 38 a 41 años y de los suboficiales de 35 a 40 años.
También posterga el derecho a recibir pensión completa de 30 a 35 años de servicio.
Por otro lado, dicho proyecto contempla un cambio radical ya que no solo alarga la carrera en los grados superiores de la carrera, sino que también establece el mérito y no exclusivamente la antigüedad como mecanismo de promoción.
Desde la perspectiva del personal que tiene la determinación, las condiciones y las posibilidades de completar su carrera, podrán jubilar de las FF.AA. con pensión completa, en el caso de los oficiales a contar de los 63 años de edad y para la gente de mar desde los 55 años de edad.
Como efectivamente las expectativas de vida han aumentado, en ambos casos esas edades no son indicativas de un retiro de la vida laboral, especialmente por la continuidad de trabajo remunerado de militares en retiro a una edad tardía, más en los emprendimientos privados que en empleos formales.
Siendo todas las propuestas interesantes, el actual proyecto de ley las recoge sólo en forma parcial.
Al respecto, un reciente artículo precisa las principales finalidades del proyecto sobre modernización de la carrera profesional, el cual aún se encuentra en la Cámara de Diputados siguiendo el primer trámite constitucional, y que esencialmente son: la “…necesidad de retener por más tiempo en servicio al personal de las FF.AA.” y la “…conveniencia de contener el gasto previsional de Capredena”.
Asimismo, el proyecto de ley contempla la creación del escalafón de servicios generales y el aumento de la permanencia en la base de selección para el ascenso, ambas en el sentido retener a oficiales y a suboficiales calificados dentro de la institución.
Analizar la situación de la estructura piramidal española con la limitación de vacantes de plazas para los grados de capitán de fragata y equivalentes (75% del total de su promoción) y oficiales superiores (40% del total de su promoción) del escalafón de oficiales y para los grados de suboficial y suboficiales mayores del escalafón de suboficiales.
Muchos y muchas se encuentran en la disyuntiva de postular al Ejército de Chile, mientras que uno de los elementos más importantes a la hora de tomar la decisión es el sueldo.
Entre aquellas personas que se encuentran considerando la opción de postular, los y las jóvenes quienes están terminando la enseñanza media, son quienes generalmente se encuentran ante la interrogante respecto a qué profesión ejercer durante el resto de su vida.
En ese sentido, muchas personas consideran como una posibilidad entrar al Ejército de Chile.
De acuerdo a los datos disponibles por la Ley de Transparencia, los sueldos varían de acuerdo a una vez que los cadetes se gradúan como Oficiales del Ejército y alcance el grado de alférez como mínimo:
| Rango | Sueldo |
|---|---|
| General de ejército | $5.646.541 |
| General de división | $5.416.110 |
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