La economía de Venezuela se está viendo afectada por un nuevo problema: un ausentismo laboral significativo, además de una inflación de cuatro dígitos, escasez generalizada y una recesión peor que la de la Gran Depresión estadounidense.

En las últimas semanas, periódicos y redes sociales se han llenado de reportes de paros en el metro de Caracas o en la petrolera estatal por la falta de trabajadores que, dada la escasez de sus salarios, no se molestan en acudir a sus puestos. Las empresas privadas se quejan de no encontrar mano de obra suficiente para cubrir la jornada laboral, lo que agrava el estancamiento en las pocas líneas de ensamblaje que siguen funcionando.

El Problema de los Salarios Mínimos

Como le ocurre a casi la mitad de los venezolanos, Ramón Medina gana el sueldo mínimo, el equivalente a unos tres dólares mensuales, por lo que cada vez que en su celular suena un aviso, deja su puesto de trabajo en un hospital para poder llevar a casa una de las bolsas de comida que entrega el gobierno y de la que depende para alimentar a su familia.

En un día normal, estima que un tercio de sus compañeros del Hospital Vargas de Caracas faltan a sus puestos para acudir a un segundo empleo más lucrativo o para pasar horas en filas para comprar harina y aceite a unos precios que es imposible dejar pasar. Esto supone que pocos se quedan en el hospital para cuidar a los pacientes, dijo Medina, de 55 años.

«Se hace lo que se puede», señaló Medina sobre su empleo. «La gente se disgusta». «Aquí conseguir gasolina se está convirtiendo en una cuestión de supervivencia del más apto.

Ausentismo Laboral y Migración en PDVSA

La petrolera estatal PDVSA, que es prácticamente la única fuente de divisas, está perdiendo mano de otra por los escasos sueldos y la falta de seguridad, según el economista venezolano Francisco Monaldi, experto en política energética latinoamericana en la Universidad Rice de Houston.

«Los que pueden, se van del país. Otros simplemente no se presentan a trabajar”, explicó Monaldi.

Las empresas que intentan mantenerse abiertas no tienen otra opción más que ser flexibles. En la panadería Danubio, algunos de sus 300 empleados trabajaban apretujados preparando bollos, pasteles y lasaña. Algunos contaron que el billete de autobús se come su sueldo a pesar de que ganan un 30% más que el salario mínimo.

Para muchos, las dos comidas diarias que reciben en el trabajo hacen que valga la pena. «Venir para el trabajo es una especie de alivio”, apuntó Andrew Kerese, que gestiona el exitoso negocio familiar, que cuenta con cinco locales en Caracas. “Aquí la gente desayuna y almuerza”.

Sin embargo, muchos trabajadores veteranos huyeron del país y llamaron a Kerese desde el extranjero para decirle que no regresarían. A otros les cuesta llegar porque los autocares están llenos o no funcionan, o no pueden encontrar repuestos para sus autos. Algunos días se extiende la voz de que un mercado que vende harina rebajada, por lo que todo el mundo se va para ponerse a la fila.

El Impacto de la Crisis en PDVSA y la Economía Nacional

Partamos por la ventaja comparativa de Venezuela: el petróleo. Si a principios de la década Pdvsa -empresa estatal petrolera, nacionalizada en 1976- producía 3 millones de barriles al día y competía codo a codo con gigantes como la saudí Aramco o la británica BP, hoy es una compañía muerta en vida.

En 2022, Maduro despidió a 23.000 funcionarios para reemplazarlos por personas afines al régimen, su producción tocó fondo con 300.000 barriles al día en junio de 2020 y la empresa no ha invertido en nuevos proyectos hace años. En dos décadas, el chavismo no solo logró desmantelar la “gallina de los huevos de oro”, sino que también destruyó las finanzas públicas del país.

¿Y qué hizo el régimen para seguir financiando los controles de cambio, la nacionalización de sectores clave como las telecomunicaciones y electricidad o la vasta red de corrupción que cruza el sector público y privado? Imprimir más billetes. Así, a falta de estadísticas oficiales nacionales, el mismo FMI estimó que la inflación anual entre 2013 y 2020 promedió la grotesca cifra de 11.069%.

El desempleo aumentó de un 7,5% a un 36% y el sueldo mínimo hoy alcanza apenas los 3,6 dólares, lo que cubre apenas un 0,6% del costo de la canasta básica de alimentos. En simple, hoy en Venezuela no hay plata para comer.

Medidas Gubernamentales y Percepciones Ciudadanas

Sin embargo, Maduro ha aprovechado la crisis en su favor, según analistas. Maduro se asegura su respaldo haciendo que dependan de los alimentos subvencionados y anunciando subidas salariales ante enérgicas audiencias en discursos emitidos a toda la nación en vivo.

“Usted nos apoya y tiene acceso a la comida”, dijo Barros explicando la que considera que es la estrategia del gobierno. “Si no nos apoya, tiene piense en cómo llegar a fin de mes”.

Lejos de arrojar la toalla, el presidente anunció la ampliación de programas sociales como los paquetes de alimentos para los pobres. “La revolución garantiza protección del pueblo, protección de la familia”, tuiteó Maduro esta semana.

Jenny Mejía, de 24 años, dijo que no se deja engañar. Hace poco dejó un empleo mal pagado en un sitio de comidas para vender botes de pegamento para zapatos en una transitada calle de Caracas. Tarda alrededor de una semana en ganar el equivalente al salario mínimo mensual. «Con Maduro más hambre está asegurada”, dijo Mejía, que recibe paquetes de comida del gobierno pero asegura que no respaldará su reelección.

Ley de Emolumentos para Altos Funcionarios

La Asamblea Nacional (Congreso) de Venezuela aprobó el miércoles una ley que fija topes a los salarios de los altos funcionarios públicos y eliminó bonificaciones y otros beneficios que para muchos eran escandalosos cuando la mayoría de los venezolanos devengan cerca de un salario mínimo.

La ley fue aprobada en momentos que el gobierno del presidente Hugo Chávez busca fuentes de financiamiento adicionales y trata de reducir gastos para compensar la merma de ingresos por las ventas de petróleo.

La nueva ley de Emolumentos para Altos Funcionarios del Poder Público establece un tope salarial de acuerdo al cargo que ocupan. El monto máximo será de 15 salarios mínimos. El salario mínimo es de unos 450 dólares.

El presidente de la República, los diputados, los magistrados del Tribunal Supremo, el fiscal general, las autoridades electorales, entre otros funcionarios de alto nivel devengarán un salario tope de 6.750 dólares al mes, una vez la ley entre en vigencia luego de su promulgación y publicación en la Gaceta Oficial.

Tabla Comparativa de Salarios y Productividad en la Minería Chilena (2006-2012)

Indicador Variación (%)
Índice de Remuneraciones +65%
Productividad Laboral (Cobre Fino por Trabajador) -34%
Productividad Laboral (Mineral Procesado por Trabajador) -19%

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