Los domingos es habitual escuchar lamentos sobre la proximidad del lunes y, por ende, del trabajo. El desánimo y la falta de motivación se han apoderado de muchos, más de lo que quisiéramos.

Es cierto que hoy, una importante cantidad de chilenos tienen trabajos agotadores, poco reconocidos, mal remunerados y sin un horizonte muy atractivo. Basta con mirar las caras en el transporte público o el semblante de los trabajadores cuando llegan a su casa arrastrando los pies, ávidos de plantarse frente a una pantalla y no pensar más.

La visión del trabajo y la idealización

La visión del trabajo se parece mucho a la del amor. Hemos construido una idealización del trabajo perfecto, y cuando entramos al mundo laboral, la frustración es potente. El pasto de al lado siempre es más verde: cuando trabajamos en una empresa chica, queremos una grande; cuando es una demasiado ordenada, queremos algo más hippie. Nunca estamos satisfechos, y si no cambiamos el switch, nunca lo estaremos.

Porque aunque te contraten en Disney, ahí también habrá un compañero de pega amargado; aunque te recluten en Apple, te toparás con gente estructurada y con resistencia al cambio; aunque hayas firmado con Redbull existirá un jefe poco motivado o seas la nueva en el staff de Adidas, incluso ahí, habrá gente floja. En conclusión… no existe ni existirá el trabajo perfecto.

Obviamente que hay empresas mejores que otras, con visión de equipo, con cuidado del clima laboral, que intentan conciliar el trabajo, la familia y el tiempo libre, pero también soy una convencida que el sentido y la satisfacción en el trabajo depende mucho de cada uno.

Esperar siempre que los demás nos resuelvan nuestras dificultades, que otros generen los cambios, que el ambiente sea buena onda sin poner de nuestra parte y que el jefe adivine que necesitamos más y nuevos desafíos, es tan iluso como pretender ganarnos el kino sin al menos haber comprado el cartón.

El poder de las pequeñas acciones

Hay un proverbio chino que explica con maestría lo anteriormente dicho: “Si piensas que eres demasiado pequeño como para hacer una diferencia, es que no has dormido nunca con un mosquito en la habitación”. ¡Cuanta verdad! Todos podemos ser ese mosquito y solo basta decidirse a serlo.

Con esto no quiero animar a que nos transformemos en el personaje agotador o ruidoso de nuestros ambientes laborales, solo a que nuestra realidad, sí la podemos cambiar con pequeños gestos y actitudes.

Decir lo que pensamos con respeto y cariño en los momentos adecuados, estar dispuestos a perder algunas batallas y no empecinarse o frustrarse cuando eso sucede, esforzarse por ponerle onda y humor a las relaciones que construimos en la pega, tener un espíritu colaborativo real con nuestros compañeros, decir la verdad siempre y asumir con hidalguía los condoros, no perseguirnos y ser autocríticos con honestidad brutal, asumiendo que no toda la culpa es del “otro”; pueden ser pequeñas grandes cosas que nos hagan darle sentido a nuestro trabajo y manejar con fortaleza los tiempos difíciles.

La importancia de la voluntad y la decisión

Según una definición de los Chief Emotions Officers (o directores generales de emociones) para lograr una cultura positiva, de compromiso y que logre que los equipos trabajen mejor, hay tareas que un líder debe realizar si quiere despertar emociones positivas en su equipo. Una de ellas es: “establecer una visión: darle sentido al trabajo. ¿Cuál es el sueño? Debe ser algo que despierte emociones, que dé ganas de saltar de la cama todas las mañanas para trabajar”.

Aquí difiero tanto de estos señores. Porque las emociones son muy importantes en nuestra vida, pero no pueden ser el único motor. La frase anterior es justamente la que crea un mundo de fantasías en quienes están desmotivados y que tienen la expectativa de que algo tan improbable les pase. ¿Quién salta los 365 días del año motivado por esas emociones y ese sueño? NADIE.

Hay que buscar un trabajo que obviamente nos guste, nos haga ser mejores personas, aporte a la sociedad y nos permita vivir con tranquilidad y dignidad. Pero nuestra relación con el trabajo, así como con el amor, tienen mucho de voluntad, cabeza y decisión. Y cuando comenzamos genuinamente a ver lo positivo y sacamos el foco en lo que nos falta, la pega adquiere otro rumbo y no solo nuestro desempeño será mucho mejor, comenzaremos también a disfrutar la vida… aunque eso es hoy nos parezca imposible.

Apreciar el presente

La periodista Rosa Montero escribió, a fines de noviembre en el diario El País, una columna que hablaba de la prisa, de no darse cuenta del presente. Para frenar eso, se propone imaginarse qué pasaría si esa cotidianidad se quebrara por un accidente, enfermedad u otro problema grave. “Entonces, intentar apreciar, desde esa inventada orilla de oscuridad, toda la luz que hay en mi presente.

Si bien es reconocido a nivel de la región que Chile no es un país de personas alegres, el hecho es que desde el estallido social, sobre todo durante la pandemia, mucha gente empezó a decir “éramos felices y no lo sabíamos”. “Creo que, efectivamente, lo que pasó en el 2019 a la fecha significó una ruptura, un cambio muy brusco, casi traumático, sobre todo en un periodo de democracia. El nivel de violencia y de trasgresión social marcó profundamente a mucha gente.

El psicólogo indicó que una forma de salir del negativismo es a través de la psicología positiva, una de cuyas líneas es la gratitud. “Algunos estudios dan cuenta de que la gratitud es un factor protector para mantener ciertos niveles de bienestar. El profesional precisó que nuestro país tiene indicadores de depresión más altos a nivel social del mundo.

“Somos campeones mundiales en el consumo de antidepresivos. (…). Si bien hay un ambiente estresante en la sociedad, ya que es cosa de ver en la mañana la congestión vehicular y de transporte colectivo, el psicólogo explicó que “hay varias empresas que han ido tomando algunas medidas que son muy interesantes, por ejemplo, el tener horarios de trabajo flexibles. Mucha gente vive tan lejos, que prefiere levantarse a las 5:00 o a las 5:30 para ahorrarse todos los tacos y puede llegar a su trabajo muy temprano, pero se va mucho antes también”.

Las organizaciones también han implementado talleres de literatura, teatro de mindfulness, yoga para que las personas puedan hacer una pausa.

La felicidad en el trabajo: el ejemplo de Dinamarca

Básicamente significa la felicidad en el trabajo. Y de felicidad los habitantes de Dinamarca saben bastante. Suelen encabezar los rankings de "países más felices del mundo" y al parecer no sólo están contentos en sus casas, sino que también en el trabajo. De acuerdo a diferentes estudios de satisfacción, los empleados más contentos están aquí. ¿Por qué?

  1. Horas razonables de trabajo

    Cuenta un periodista de Fast Company la anécdota de un trabajador norteamericano que consiguió un puesto en una compañía danesa. Para demostrar que era buen trabajador comenzó haciendo 60 o 70 horas semanales a la semana. Luego de un mes, su jefe lo llamó para hablar con él. "¿Por qué trabajas tanto?", le preguntó, "¿Pasa algo? ¿tienes problemas delegando? ¿cómo podemos solucionarlo?".

    Además de tener horarios diarios razonables, tienen buenas vacaciones que en promedio son seis semanas pagadas al año, muchos feriados nacionales y hasta un año de permiso de maternidad o paternidad. Los daneses también tienen más horas de ocio que cualquier otro trabajador de los países OCDE.

  2. Lo que dice el jefe no es ley

    En muchos países, los empleados hacen lo que los jefes digan y hay una jerarquía establecida y también respetada. Para los daneses esto no funciona necesariamente así. Es más, los jefes suelen dar pocas órdenes directas y, aunque lo hagan, los empleados las ven más bien como una sugerencia más que una ley.

    Esta cultura se encuentra en la mayoría de las empresas y son aplicadas para generar empoderamiento en sus empleados. Existe un concepto llamado "power distance", algo así como "distancia de poder". Cuando esta es catalogada como alta, es decir que hay mucha distancia de poder, significa que los jefes tienen mucha autoridad y todo lo que hacen es considerado como ley.

    Para hacer una comparación, los empleados en Estados Unidos tienen una distancia de poder de 40 (1 es el más bajo y 120 el más alto) según este ranking y los daneses, con 18, tienen la menor distancia de poder del mundo.

    También por ley, las empresas danesas con más de 35 empleados deben abrir puestos de trabajo en sus cargos directivos para ellos. Esto les da más autonomía y también los empodera en el trabajo.

  3. Beneficios de desempleo

    En muchos países perder el trabajo es sinónimo de desastre financiero. No en Dinamarca. En este país el seguro de desempleo le da a los trabajadores el 90% de su salario original hasta por dos años, lo que significa que tampoco pierden sus seguros médicos.

    Y también fomenta el buen trato hacia los empleados, ya que si a un danés no le gusta su trabajo, las posibilidades de simplemente dejarlo (sin quedar en la ruina de por medio) son muy altas, lo que obliga a las compañías a tratarlos bien, o perderlos.

    Esto puede llevarse a cabo gracias a que Dinamarca tiene un modelo de Estado Benefactor en el que sus ciudadanos pagan altos impuestos para que el Estado se haga responsable de ellos. Los países con este modelo tienen altos impuestos sociales parte de un llamado "modelo nórdico".

  4. Entrenamiento constante

    Todo lo anterior sólo es posible gracias a que los trabajadores son lo suficientemente productivos para mantener un sistema así. Pero eso tampoco es casualidad: desde los años 80, el país se ha concentrado en educar a sus trabajadores. Esta política continúa hasta el día de hoy con elaboradas leyes que permiten que cualquier empleado que quiera aprender nuevas habilidades, puede hacerlo. Dinamarca, como podrán imaginar, es el país OCDE que más gasta dinero en entrenar a sus trabajadores.

Estrategias para reconectar con tu trabajo

Es posible que recientemente nos hayamos dado cuenta de que nuestro trabajo no es lo que esperábamos y no estamos muy seguras de cómo hacer frente a esta situación.

  1. Identifica las razones de tu desmotivación

    Existen muchas razones por las que ya no nos sentimos conectadas y motivadas con nuestro trabajo. Puede que nuestros objetivos profesionales ya no sean compatibles con los de la empresa o que la carga de trabajo es excesiva y la remuneración insuficiente. Independientemente de la causa, el problema es que la situación nos genera un alto desgaste emocional que perjudica nuestra productividad y bienestar personal.

  2. Busca un trabajo que te impulse a crecer

    Un buen trabajo no es sólo aquel que nos ofrece un buen cheque, sino que además impulsa nuestra trayectoria profesional con nuevos y diversos conocimientos que favorecen nuestro desarrollo. Nos motiva a superarnos a través de retos que nos ayudan a avanzar en nuestras aspiraciones y nos mantienen en constante aprendizaje.

  3. Escucha a tu cuerpo

    Cuando vemos que el estrés y la ansiedad son constantes en nuestro trabajo y los dolores y achaques empiezan aparecer es porque tu cuerpo está de alguna manera manifestando la carga que te genera el trabajo.

El impacto del teletrabajo y el aislamiento

Aunque quizás te sorprenda, lo entendemos. El aislamiento prolongado nos ha afectado de maneras que aún estamos descubriendo. Una nueva investigación de Qualtrics indicó los desafíos de salud mental que se enfrentan alrededor de todo el mundo debido al virus. El estudio encuestó a 2.700 personas en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Singapur, Australia y Nueva Zelanda, y provenientes de una gran variedad de industrias, desde servicios de alimentos y venta minorista hasta manufactura, tecnología, educación, atención médica y gobierno.

Con un 75% de los encuestados expresando sentirse más aislados socialmente que antes de que comenzara la pandemia, el principal quiebre derivado del teletrabjo resultó ser la soledad. Sorpresivamente, el estudio evidenció que cuanto más tiempo trabajan las personas desde sus casas, más estrés mental experimentan. Con el paso del tiempo en cuarentena, muchas empresas y sus colaboradores descubrieron en el trabajo remoto una nueva modalidad que no habían explorado, y que es probable sigan utilizando al menos en combinación con el trabajo presencial. En función de los rubros a los que pertenecen, las empresas ya están evaluando escenarios posibles, ofreciendo de manera voluntaria a sus colaboradores la posibilidad de optar por uno u otro formato o una modalidad mixta.

Beneficios de regresar a la oficina

  1. Conexión humana

    Como humanos, estamos hechos para conectarnos y ser parte de una comunidad, y la oficina brinda un cierto sentido de unión de forma relativamente automática. Te encuentras con alguien en el estacionamiento y entran juntos al edificio, saludas a la recepcionista cuando entras al edificio y le sonríes a alguien mientras ambos cuelgan sus abrigos. Son estas las conexiones que se dan sin esfuerzo y que son posibles en la oficina, incluso con personas que no conoces bien.

  2. Memoria espacial

    El entorno físico nos ayuda a recordar temas, conversaciones y decisiones importantes. Las características espaciales tienden a unirse con conceptos en nuestros recuerdos; eso explica por qué a veces recuerdas ciertas ideas del equipo gracias a la sala de conferencias en que se realizó la reunión, o al recordar el debate que se dio en su momento.

  3. Colaboración creativa

    Si bien los muros virtuales que acompañan las videollamdas funcionan bien, no hay nada como reunirse con otros alrededor de una pizarra en blanco, armados con marcadores de todos los colores y notas adhesivas.

  4. Movimiento y reflexión

    Las oficinas entregan una oportunidad que quizás no valorábamos tanto antes de la pandemia: el movimiento a través del pasillo, salas o el edificio completo. Este movimiento es bueno para la salud, ya que te permite aumentar el conteo de pasos diarios, y también proporciona una gran ventana de tiempo para distraerse y reflexionar.

  5. Networking

    Un beneficio de la oficina es la capacidad de conectarse con los miembros más distantes de tu red de contactos. En tu lugar de trabajo, es más probable que te encuentres con un ejecutivo en el café del lugar, lo cual te permite conectar, hacer preguntas y permanecer su radar. También es más probable que te encuentres con aquel colega con el que trabajaste hace unos años, intercambies ideas o simplemente compartan un breve vistazo a sus biografías más recientes.

  6. Separación entre trabajo y hogar

    El hogar y el trabajo tienen sus propios desafíos, y cuando trabajas desde casa, se hace más probable que dichos desafíos se mezclen… Y es posible que no puedas escapar de ninguno. Ir a la oficina te ayuda a dejar ciertas cosas en casa, estableciendo límites más claros entre una y otra actividad.

  7. Rutina y disciplina

    Las rutinas crean ritmos para tu día que pueden ayudarte a hacer las cosas. Tener un lugar físico para salir de la casa refuerza esta rutina. Si bien puedes comenzar tu día de trabajo en la “oficina de casa” o en la mesa de la cocina cada mañana aproximadamente a la misma hora, es posible que no tengas la disciplina suficiente para comenzar a una hora determinada, todos los días de la semana, por meses.

Antes de la pandemia, es posible que hayas dado tu oficina por sentada. Sin embargo, como dicen algunos, “la ausencia hace que el cariño crezca”. Aunque por ahora quedarnos en casa es la mejor contribución que podemos hacer para ayudar a superar el virus, no cabe duda que en el futuro cercano viviremos el trabajo bajo nuevas reglas que lo harán posible.

Building Happiness: midiendo la felicidad en el trabajo

“Es una encuesta que estamos desarrollando que mide la felicidad de los colaboradores. Es distinta a otras encuestas que se han visto en el mercado, que miden la felicidad de los lugares de trabajo. Nosotros nos centramos en la felicidad de las personas, que al final es lo más importante. Es una encuesta que contiene 28 preguntas, que va a medir 4 pilares.

“Efectivamente en Buk el propósito ha sido siempre crear lugares de trabajo más felices y suena muy bonito y hacemos todo el producto y el software de Buk en base a eso. Estamos dando herramientas que permiten a nuestros clientes mejorar la felicidad de los colaboradores, damos un servicio más allá, donde hacemos capacitaciones, webinars y workshops, lo que permite sacarle mayor provecho a estas herramientas para mejorar la felicidad de la organización, pero nos dimos cuenta que nos estábamos quedando cortos en la parte final, estábamos haciendo todo estos esfuerzos, pero ¿Cómo medimos la felicidad? y qué mejor que esta encuesta de Happiness que nos va a permitir medir la felicidad en las organizaciones y aparte identificar brechas para generar un plan de trabajo para ir mejorando y profundizando la felicidad de los colaboradores.

El proceso de Building Happiness tiene harto trabajo por detrás, principalmente psicólogos, pero somos más de 10 personas entre diseñadores, equipos del área comercial, marketing, etc. Bukers con diferentes especialidades fue lo que permitió hacer un proyecto bastante integral. Hay un equipo colaborativo bastante importante. Nos inspiramos harto en líderes referentes en temas de felicidad fuera de Chile, vimos las tendencias, otras herramientas de felicidad y a partir de eso armamos un prototipo que probamos con nuestros colaboradores, con gente de distintas áreas y validamos nuestro modelo.

Se lanza la encuesta y se hace un ranking, lo que va a permitir potenciar la marca empleadora. Esto se va a difundir en medios, redes sociales y no solo eso, sino que se les va a entregar un reporte con los resultados, haremos talleres para que puedan potenciar esas brechas donde estuvieron más bajos y entregaremos un manual de buenas prácticas laborales que ayuden potenciar los pilares de nuestro modelo. Por lo que no sólo se traduce en aplicar una encuesta y aquí terminamos, sino que se trabaja a partir de esa encuesta y la idea es que todos los años vayan contestando y vayamos trabajando para lograr lugares de trabajo más felices. Lograr esa visibilidad, potenciar la marca empleadora, es decir, estoy en un lugar de trabajo feliz, se está midiendo, hay una preocupación.

En la primera versión participaron más de 100 empresas. Nos dimos cuenta de que hay una necesidad y la acogida fue increíble. Hay un espacio para cubrir esta necesidad, de poder medir la felicidad, que es el concepto más importante. Lo más interesante es que tenemos empresas de todo tamaño, empresas chicas que obviamente quieren participar y que nunca han tenido la posibilidad de medirse, empezar a trabajar desde los inicios y también hay empresas grandes. Está WOM que es una empresa de telecomunicaciones, La Polar de retail, Cruzados que es un club deportivo, colegios, empresas de manufactura y construcción, entre otras.

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