El principal problema de la evaluación radica en que no se interpreta como tal, sino como "calificación" o cualquiera de los diferentes términos integrados en su campo semántico: nota, examen, prueba, test, control, entre otros.
Lo verdaderamente grave no es lo generalizada que está dicha confusión terminológica, sino el hecho de que las prácticas evaluativas han desaparecido bajo la preeminencia y dominio de las prácticas calificativas. Al final lo que cuenta es la evaluación sumativa y acreditadora.
Sólo cuenta, sólo queda, sólo interesa realmente, la nota. Cuando todos los objetivos, instrumentos, técnicas y procesos evaluativos van dirigidos de una forma casi exclusiva hacia la calificación, algo muy grave está sucediendo en el sistema educativo y con los principales protagonistas del mismo: estudiantes y profesores.
El Currículum Oculto y la Cultura del Examen
Una razón que ha de tenerse muy en cuenta para entender y transformar esta concepción de la evaluación como calificación, es la de la fuerza de la costumbre. Tradicionalmente se viene utilizado la evaluación en educación casi exclusivamente para dar calificaciones sobre el rendimiento escolar, con claras funciones de jerarquización y clasificación.
A partir de esta interpretación de la evaluación, tan parcial y reduccionista, se crea un Currículum Oculto que influye poderosamente en la vida del aula, puesto que la evaluación (calificación) se manifiesta como creadora del ambiente escolar.
Otra de las razones importantes del mantenimiento de dicha tradición, es que tras estos usos se ocultan también las funciones de la calificación como instrumento de poder y de control del profesor en el aula. Este carácter evaluador-calificador del contexto escolar, define el significado de los acontecimientos en el aula y condiciona los comportamientos de alumnado y profesorado.
Se origina una "cultura del examen", en la que la evaluación se convierte en un intercambio formalizado de actuaciones o adquisiciones por calificaciones, que tiene lugar periódicamente.
La Educación como Mercancía: Meritocracia y Credencialismo
Dichos procesos producen una grave distorsión educativa, puesto que los contenidos y experiencias de aprendizaje se convierten en simples mercancías o valores de cambio, que permiten su transacción por calificaciones.
Es el desarrollo y predominio de la MERITOCRACIA y el CREDENCIALISMO, de la comprensión de la educación como mercancía a "comprar" y "vender", y de la ética escolar que generan los planteamientos neoliberales de la meritocracia, desde los que se entiende la calificación académica como logros individuales y como competición en una carrera por los mejores puestos.
Tabla Resumen: Consecuencias de la Evaluación como Calificación
| Consecuencia | Descripción |
|---|---|
| Menor calidad educativa | La focalización en la calificación desvía la atención de los procesos de aprendizaje significativos. |
| Peores aprendizajes | Los estudiantes se centran en obtener una nota, en lugar de comprender y aplicar los conocimientos. |
| Mercantilización y credencialismo | La educación se percibe como un bien de consumo, donde la calificación es el valor de cambio. |
| Desprofesionalización docente | El rol del profesor se reduce a calificar, limitando su capacidad para guiar y acompañar el aprendizaje. |
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