En la vertiginosa carrera de la vida contemporánea, y la búsqueda constante del éxito, muchas veces se pasa por alto la importancia de buscar un equilibrio entre la vida laboral, familiar y personal. En este sentido, el tejido social se enfrenta a desafíos fundamentales que requieren una mirada crítica y reflexiva. Entendiendo que la falta de equilibrio se puede transformar en un obstáculo sustancial para el bienestar de la sociedad en su conjunto. En este artículo, expondremos la importancia de buscar una conciliación entre la vida laboral y personal para vivir una vida de plenitud.
La Necesidad de un Equilibrio
Al ciclo constante de los días y de las noches le acompaña la necesidad humana de descansar después del esfuerzo realizado por el trabajo encomendado -como al terminar un semestre agotador. No solo física sino también anímica y espiritualmente el descanso nos hace bien para retomar con nuevo brío la actividad. Sin embargo, hay circunstancias y momentos en que las labores son tan agotadoras que nos hacen desear no tener nada que hacer. Otra cosa son los que comúnmente llamamos trabajólicos que parece que viven para trabajar y producir.
En la vorágine de la vida moderna, a menudo nos encontramos inmersos en una rutina frenética que parece no tener fin. Las demandas del trabajo, las responsabilidades familiares y las obligaciones sociales pueden abrumarnos fácilmente, dejándonos exhaustos y desgastados. Victor Kuppers, reconocido por su enfoque en la actitud positiva, resalta la importancia de disfrutar del momento presente. Las personas te recuerdan por tu manera de ser. Por otro lado, Robin Sharma, conocido por sus reflexiones sobre el liderazgo y la maestría personal, destaca la importancia de las rutinas diarias saludables. El secreto para una tener una semana de talla mundial, esta en el equilibrio entre los objetivos laborales y personales.
El Valor Humanizador del Trabajo y el Descanso
Es cierto que desempeñar una labor nos hace sentirnos útiles, pero tal sentimiento no agota el valor del trabajo hay muchos trabajos ocultos tremendamente valiosos. Así como tampoco debemos reducir el trabajo únicamente al remunerado. Por otro lado, tampoco el descanso es no hacer nada. Dicen los filósofos, y en esto seguimos a Tomás de Aquino, que el trabajo es efecto de cierta actividad. Por eso habrá tantas labores como actividades, lo cual amplía su espectro (manual, material, técnico, psíquico y espiritual) y lleva a reconocer que no todo trabajo es remunerado. Por ejemplo: meditar en el futuro o evaluar nuestras acciones diarias, el estudio responsable para aprender, ordenar y limpiar nuestra vivienda, la lectura de un libro, el cuidado de la familia y la convivencia, el cultivo del arte, de la oración o incluso de la propia personalidad, son también trabajos.
Como la actividad humana se orienta a conseguir un bien y no un mal, todo trabajo debiera generar un resultado positivo y que nos perfeccione -personal o comunitariamente- con lo que adquiere un sentido especial, y como consecuencia, nos hace tener una mejor disposición para realizar lo que queremos conseguir. Esto es relevante pues todo trabajo tiene una dimensión subjetiva que, de alguna forma, nos influye y nos toca por dentro, y otra objetiva, que es el resultado visible de tal trabajo. Esto nos permite descubrir el elemento humanizador del trabajo.
De manera análoga, descansar es cesar en la actividad ordenada a cierto resultado, no el “no hacer nada”-, ya que, en estricto rigor, siempre estamos haciendo algo. Como “[…] el reposo tiene dos acepciones: una, como cese del obrar. Otra, como cumplimiento del deseo” (Idem), entonces, descansar es cambiar a otra actividad que nos distrae de la anterior y que se orienta a otra cosa que nos perfecciona, o, como apunta Tomás de Aquino, disfrutar del bien deseado y ya conseguido. Por eso el descanso perfecto se da en Dios, que es el sumo Bien, ya que los demás bienes no pueden satisfacernos totalmente. De ahí que descansar en Dios sea el mejor descanso, por lo que dice que: “Así como Dios descansa sólo en sí mismo y es feliz disfrutándose; así también nosotros somos felices sólo disfrutando de Dios.
El Rol de las Organizaciones y el Liderazgo
En el epicentro de esta travesía se encuentra la comprensión de que nuestra vida laboral y personal no deben ser fuerzas opuestas, sino complementarias. A menudo, se tiende a pensar que el éxito profesional solo se logra a expensas de sacrificios personales. John C. Maxwell, autor prolífico en liderazgo, nos invita a considerar la importancia de la autodisciplina y la gestión eficaz del tiempo. El verdadero liderazgo no se trata solo de lograr resultados en el trabajo, sino de equilibrar y armonizar las diversas facetas de la vida, incluyendo el trabajo y la familia.
Las organizaciones desempeñan un papel fundamental en este proceso. Las empresas conscientes reconocen que colaboradores felices y equilibrados no solo son más productivos, sino que también contribuyen a un ambiente laboral positivo y colaborativo. Peter Drucker, considerado uno de los padres del management moderno, resalta que la conciliación laboral es relevante para establecer un equilibrio entre la vida laboral y personal, proceso esencial no solo para el bienestar de los colaboradores, sino también para la eficiencia y efectividad de las organizaciones. Un equilibrio saludable entre la vida laboral y persona es fundamental para la eficiencia y efectividad de las organizaciones.
Beneficios Individuales y Sociales
Los beneficios para los individuos son innegables. La conciliación adecuada entre el trabajo y la vida personal no solo mejora la salud mental y física, sino que también fortalece las relaciones familiares y sociales. Simón Sink, en su libro “Start With Why”, destaca la importancia de tener un propósito claro en la vida. Nos recuerda que la búsqueda de la plenitud no solo se trata de equilibrar las demandas del trabajo y la vida personal, sino también de alinear nuestras acciones con un propósito que nos inspire.
El equilibrio entre el trabajo y la vida personal no es un lujo, sino una necesidad. No es solo para ti, sino para todos los que dependen de ti. Este equilibrio también tiene un impacto positivo en la sociedad en su conjunto. Cuando las personas experimentan una vida más equilibrada, se convierten en miembros más comprometidos y participativos de la comunidad.
La Generación Z y el Nuevo Mundo del Trabajo
El nuevo mundo del trabajo se compone de muchos factores: la constante mejora de la tecnología, la economía mundial y nacional, las nuevas normas y estándares sociales y, lo que es más importante, las personas que componen la fuerza de trabajo en cuestión. Una parte significativa de esa fuerza de trabajo está compuesta por la Generación Z, el último grupo demográfico en unirse a la fuerza de trabajo. La generación Z es la última generación de la población mundial, compuesta por individuos nacidos después de 1996. Mucha gente todavía identifica erróneamente a los adultos jóvenes como Millennials. Esto significa que los títulos universitarios son cada vez menos diferenciadores en la fuerza laboral. También significa que se pueden esperar conocimientos actualizados y altas expectativas de esta generación académica.
Aproximadamente un cuarto de nuestros encuestados de la Generación Z están insatisfechos con el equilibrio entre su trabajo y su vida privada. La Gen Z no se presenta a un trabajo que no les importa, punto. Tienes que mostrarles por adelantado que la inversión de su trabajo y carrera se refleja en sus valores. No están dispuestos a pasar toda una vida en una empresa sin una compensación seria y sin sentido dentro de la organización. Al igual que sus predecesores millennials, la Gen Z es tolerante y acepta a los demás. Los miembros de la Gen Z son políticamente más progresistas que otras generaciones, sin importar su afiliación partidaria. En general, la Gen Z apoya a las familias no tradicionales, a la comunidad LBGTQ+, y a la igualdad en el lugar de trabajo. Los miembros de la Gen Z serán un gran activo para las organizaciones, y constituirán la mayoría de la fuerza de trabajo antes de que te des cuenta.
La Gen Z tiene un ojo agudo para los detalles. Han tenido la influencia de la mercadotecnia durante toda su vida, y como resultado, saben cuándo un negocio no está siendo genuino. Esto es algo que necesitas considerar en cada factor de tu negocio, desde las comunicaciones hasta la campaña de marketing y su presencia en los medios sociales. Hablando de esa misión, es muy importante que tu empresa tenga una. La Gen Z quiere hacer trabajo que importe o que tenga un impacto. El 93% de la Gen Z dijo que el impacto de una compañía en la sociedad afecta a su decisión de trabajar allí, según Ryan Jenkins. Una sugerencia sencilla para empezar, es vincular a la empresa con una organización benéfica local. Ofrecer días personales para el trabajo voluntario y organizar ese trabajo en equipos.
La buena noticia es que aumentar la diversidad dentro de la organización ayudará mucho a la empresa. “La diversidad abarca muchos elementos diferentes; raza, género, sexualidad, etnia, capacidad y discapacidad, e incluso diversidad de pensamiento”, compartió Jaime Faulkner, gerente de contenidos de TTI SI. “Las investigaciones demuestran que la diversidad mejora prácticamente todos los aspectos de una organización; las empresas diversas disfrutan de un flujo de efectivo por empleado 2,3 veces mayor, según Deloitte. Una de las principales prioridades del Gen Z es desarrollar sus carreras. Al 73% de los Gen Z le gustaría que le enseñaran de manera personal, uno a uno, y el 85% cree que la comunicación directa es la parte más importante para tener éxito en el lugar de trabajo. La Gen Z es, simplemente, el futuro del mundo del trabajo. Sus valores, demografía, educación y habilidades son todos indicadores emocionantes de a dónde vamos y a dónde podemos ir.
Jaime cree que la autenticidad y la narración son las claves para la comercialización exitosa. Como graduada de la Escuela de Comunicación Humana Hugh Downs, le encanta encontrar y conectar narrativas.
Reforma Laboral y Conciliación
Por: Eduardo Abarzúa C. Ph.D en Ciencias del Trabajo, Universidad Católica de Lovaina. Decano Facultad de Economía y Negocios UAH; y Yerko Ljubetic G. Máster en Políticas del Trabajo y Relaciones Laborales en Alma Mater Studiorum, Universitá de Bologna. El proyecto de reforma laboral presentado hace algún tiempo por el gobierno resume en su denominación “Modernización laboral para la conciliación, trabajo, familia e inclusión” una aspiración transversalmente compartida.
La propuesta gubernamental contempla en ese plano, entre otros elementos, la posibilidad de pactar en términos individuales la distribución de la jornada semanal en ciclos de cuatro días de trabajo y tres de descanso, sin alterar su duración actual. En ese sentido, una primera cuestión está dada por los efectos prácticos que tendrá adoptar una forma de distribución de su jornada que implicará tres días de descanso, pero después de cuatro días con jornadas diarias que pueden llegar a superar las 11 horas de trabajo. La misma aprensión suscita la propuesta de un banco de horas extraordinarias, particularmente una bolsa de 48 horas extras al mes, relajando las actuales reglas de distribución que solo autorizan 2 horas por cada jornada diaria. Es evidente que la limitación de hoy responde precisamente a prevenir jornadas que se extiendan indebidamente en función de horas contempladas con carácter excepcional, en función de la protección de la salud y seguridad de trabajadores y trabajadoras.
Por último, dentro de los elementos del proyecto que inciden drásticamente en las formas de distribución de la jornada laboral, se plantea una mensualización de la actual jornada semanal, que supone una leve rebaja a 180 horas, pero que abre un riesgo evidente de restar certeza a trabajadores y trabajadoras respecto de cuál será su rutina laboral en las semanas siguientes, afectando sus posibilidades de planificación y organización de sus vidas.
Como es sabido, una característica esencial de la relación laboral individual es su carácter asimétrico, en la medida que se da entre una parte empleadora con capacidad de contratar y despedir, y un trabajador o trabajadora cuya subsistencia depende del trabajo. El hecho de que el proyecto contemple el acuerdo individual como principal forma de aprobación de las nuevas modalidades de distribución propuestas abre un serio riesgo de que ellas terminen siendo impuestas a cada trabajador o trabajadora por el empleador el que, naturalmente, actuará movido más bien por la búsqueda de formas de optimizar en su beneficio las formas de organización de su personal que de facilitar modos de conciliación del trabajo con la vida familiar y personal de sus dependientes.
Por último, el contexto concreto en que esta propuesta se sitúa abre otro flanco de aprensiones, esta vez dado por los bajos niveles remuneracionales que caracterizan nuestro mercado del trabajo.
A modo de conclusión preliminar, puede afirmarse que una propuesta de reforma que tenga de verdad el objetivo de abrir condiciones para una mejor conciliación entre el trabajo y el resto de las dimensiones de la vida de las personas, debiera contemplar una rebaja razonable de la actual jornada de trabajo, de modo de evitar que formas más flexibles de distribuirla generen la extrema duración de las jornadas diarias como costo necesario de ciclos de descanso de mayor duración y, además, contemplar mecanismos que aseguren que trabajadores y trabajadoras enfrentados a nuevas formas de distribución de sus jornadas laborales puedan tomar opciones que se ajusten de verdad a sus necesidades y no terminen siendo meros objetos de las decisiones que unilateralmente adopte el empleador.
El Camino Hacia la Conciliación
En última instancia, la búsqueda de la conciliación entre la vida laboral y personal no es solo una responsabilidad individual, sino un esfuerzo colectivo en el que tanto las organizaciones como las personas desempeñan un papel crucial. Ley N° 21.645: Esta ley, publicada el 29 de diciembre de 2023, trae cambios trascendentales en el ámbito del trabajo, específicamente en la protección de la maternidad, paternidad y vida familiar. Al abrazar la importancia de este equilibrio, no solo cosechamos beneficios personales, sino que también contribuimos a la creación de un entorno laboral y social más saludable y sostenible. La plenitud no es un destino, sino un viaje continuo que nos invita a encontrar la armonía entre nuestras ambiciones profesionales y nuestras aspiraciones personales.
Es innegable que la conciliación laboral no es simplemente una cuestión individual, sino un tejido que conecta las fibras de nuestras vidas personales y profesionales. Cada lector, al llegar a este punto, se encuentra en una encrucijada donde la toma de decisiones conscientes puede ser el catalizador de un cambio relevante. La búsqueda de la conciliación laboral no es un camino exento de desafíos, pero es un camino que merece la pena recorrer. Así que, en este momento de reflexión, instamos a todos los lectores a convertirse en agentes activos de cambio. Al abrazar la conciliación laboral, no solo transformamos nuestras vidas, sino que también contribuimos a la construcción de un mundo donde el bienestar colectivo se levanta como una prioridad. La plenitud se encuentra en la integración armoniosa de nuestras vidas.

