El libro de los Salmos, o Salterio, deriva su nombre en castellano del título que la colección tiene en la LXX, Psalmói, plural de psalmós o sea una canción entonada con acompañamiento de instrumentos de cuerda. Un manuscrito tiene el título Psaltérion, de donde deriva el término "salterio".

Los salmos son la obra inspirada de varios autores. Toda la colección en su forma final fue reunida posiblemente por Esdras, Nehemías o algunos de los escribas inmediatamente posteriores.

Las indicaciones más antiguas que tenemos respecto al origen de los Salmos están en los títulos o sobrescritos que aparecen al principio de dos terceras partes de los salmos. Estos sobrescritos aparecen en hebreo como parte del texto, y son más antiguos que la LXX.

Ocho nombres de personas que aparecen en los sobrescritos parecen ser autores, colaboradores, compiladores, músicos u otros que se relacionaron con la composición, compilación y escritura de la poesía lírica sagrada. El más destacado de estos nombres es el de David.

Setenta y tres salmos llevan en su sobrescrito la frase "de David" (en Heb. ledawid ): 37 en el Libro Primero, 18 en el Libro Segundo, 1 en el Libro Tercero, 2 en el Libro Cuarto, y 15 en el Libro Quinto. A estos 73 salmos se los llama comúnmente Colección Davídica.

En el sobrescrito de 12 salmos aparece la frase (le'asaf) (Sal. 50, 73-83). Asaf era un levita, uno de los directores de coro de David. Como David, Asaf era vidente y compositor (ver 1 Crón. 6. 39; 2 Crón. 29: 30; Neh. 12: 46).

En el sobrescrito de 11 salmos aparece la frase "para los hijos de Coré" (Sal. 42, 44-499 849 851 879 88). Los hijos de Coré escaparon al castigo infligido por la rebelión de su padre contra la autoridad de Moisés (ver Núm. 16: 1-35), y sus descendientes llegaron a ser dirigentes en el culto del templo (ver 1 Crón.

Un salmo, (el 88) designado "para los hijos de Coré" también se denomina "Masquil de Hemán ezraíta". Hemán era hijo de Joel y nieto de Samuel (Heb. Shemu'el), coatita de la tribu de Leví y uno de los directores de la música del templo (1 Crón.

Los títulos de tres salmos (39, 62 y 77) tienen el nombre de Jedutún, que fue jefe de un grupo de músicos del templo (ver 1 Crón. 16: 41, 42), el cual quizá arreglaba y compilaba música para el templo.

Aproximadamente la tercera parte de los salmos no lleva sobrescrito alguno; por lo tanto, son enteramente anónimos (se los llama salmos huérfanos).

El hombre está en dificultades, pero Dios lo socorre. Este es el tema -de alcance universal- del libro de los Salmos.

La historia del uso del salterio entre los hebreos es muy interesante. Una parte importante del culto del templo era el canto de los salmos por coros antifonales, que se hacía en forma de recitado con ligera entonación musical o por el coro y la congregación en estilo antifonal.

Los cristianos han seguido hasta cierto punto el molde fijado por el judaísmo. Jesús de Nazaret citó con más frecuencia de los Salmos y de Isaías que de otros libros del AT.

Con relación a la búsqueda de empleo, podemos inspirarnos en la historia de Mateo, cuyo oficio era el de recaudador de impuestos, un cargo muy odiado por los judíos, porque esos impuestos se recolectaban para una nación extranjera.

Los publicanos o recaudadores de impuestos se enriquecían fácilmente. Como ejercía su oficio en Cafarnaum, y en esa ciudad pasaba Jesús muchos días y obraba milagros maravillosos, ya seguramente Mateo lo había escuchado varias veces y le había impresionado el modo de ser y de hablar de este Maestro formidable.

Mateo aceptó sin más la invitación de Jesús y renunciando a su empleo tan productivo, se fue con El, no ya a ganar dinero, sino almas. No ya a conseguir altos empleos en la tierra, sino un puesto de primera clase en el cielo.

Desde entonces Mateo va siempre al lado de Jesús. Presencia sus milagros, oye sus sabios sermones y le colabora predicando y catequizando por los pueblos y organizando las multitudes cuando siguen ansiosas de oír al gran profeta de Nazaret.

Jesús lo nombra como uno de sus 12 preferidos, a los cuales llamó apóstoles (o enviados, o embajadores) y en Pentecostés recibe el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego.

En todo el mundo es conocido este santo, y lo será por siempre, a causa del maravilloso librito que él escribió: «El evangelio según San Mateo».

Quizás no haya en el mundo otro libro que haya convertido más pecadores y que haya entusiasmado a más personas por Jesucristo y su doctrina, que el evangelio según San Mateo.

Decía Jesús «Convertíos y creed en el evangelio» (Mc.

Todos los días se presentan en mi camino experiencias difíciles y pruebas que tengo que enfrentar, el enemigo no descansa y las tentaciones me rodean, pero cuento con tu auxilio y protección. Te pido que nunca me desampares, más aún, cuando siento desfallecer por los problemas, sé que con mis propias fuerzas no puedo seguir luchando, necesito de tu fortaleza para llevar la cruz con valentía y no caer en la lucha que estoy llevando contra esta situación adversa, sino, salir vencedor.

Oh, Señor de los Milagros. Cuando contemplo la maravillosa creación, entiendo que fue obra de las manos misericordiosas del Padre creador, que trabajó seis días y el séptimo descansó, y ahora la humanidad continúa su labor al trabajar con esmero cada día, de sol a sol. Te pido, Señor, que nunca nos falte el trabajo digno y justo para suplir las necesidades mi hogar y seguir adelante con mis proyectos personales y familiares.

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