El salario mínimo, dependiendo del país, puede ser importante para un gran porcentaje de las personas profesionalmente activas. La suposición de los legisladores es que esta cuota debería proteger a los empleados contra salarios excesivamente bajos.

Este estudio analiza el caso de 54 países donde existe un salario mínimo establecido por sus respectivos gobiernos. Es importante considerar que la carga tributaria varía significativamente dependiendo del país.

Desde el inicio de 2020, el mayor aumento del salario mínimo se ha registrado en Nigeria (el 64,8%). Sin embargo, al convertirlo en dólares, el monto sigue siendo uno de los más bajos (74 dólares) a nivel internacional. En muchos países, como EE.UU., España, Sudáfrica y Letonia, el salario mínimo no ha cambiado.

El Descontento Laboral y las Demandas Salariales

El descontento laboral en Sudáfrica se extendió, con un paro no autorizado de más de 10.000 mineros que paralizaron las operaciones en un tajo aurífero, mientras que en la tercera mina de platino del mundo se presentaron muy pocos trabajadores a trabajar, en la cuarta semana de paros y violencia en reclamo de mejoras salariales.

La empresa Gold Fields International dijo que la huelga comenzó y que la gerencia se reunió con los trabajadores en la parte occidental de su mina KDC, quienes exigen el cese de los representantes sindicales del Gremio Nacional de Mineros y un salario mensual mínimo de 12.500 rands (1.560 dólares). Unos 12.000 mineros en la parte oriental de la mina KDC realizaron un paro no autorizado de una semana, para exigir el cese de los representantes sindicales, que concluyó el 3 de septiembre.

En una segunda mina de platino, Implats, más de 15.000 mineros exigen un aumento salarial del 10% aunque siguen trabajando, dijo el vocero Johan Therond.

A su vez, la mina de platino Lonmin PLC dijo que solamente el 6% de sus 28.000 empleados acudió a trabajar el lunes por la mañana en su tajo en Marikana, al noroeste de Johannesburgo.

Salario Mínimo y Canasta Básica Alimentaria

Al igual que el año pasado, hemos decidido comparar el precio de los alimentos con el salario mínimo. Elaborando una canasta alimentaria compuesta por 8 productos “básicos”: pan, leche, huevos, arroz, queso, carne, frutas y verduras. Pese a que la lista es corta, estos alimentos cubren las necesidades de proteínas, carbohidratos, fibra y minerales de una persona adulta promedio. Además, sus precios son observados y actualizados constantemente alrededor del mundo.

Pese a ello, los alimentos básicos son un indicador fundamental para medir la calidad de vida. Contrariamente, en países como Nigeria o Uzbekistán, la remuneración mínima es insuficiente para cubrir el costo de la canasta alimentaria más básica.

La Problemática de la Tierra y los Campesinos

Obreros agrícolas y sus familias trabajan allí para los granjeros afrikáners, por un salario mensual que oscila entre los 1.500 y los 3.000 rands (entre 100 y 200 euros), por debajo del salario mínimo, fijado en 3.500 rands (235 euros) en enero de 2019.

Según una auditoría gubernamental, cerca de tres cuartas partes de las 37 millones de hectáreas de tierras sudafricanas privadas se encuentran en manos de blancos. En total, 30.000 explotaciones agrícolas comerciales emplean alrededor de 840.000 trabajadores agrícolas.

Directora de la Asociación por el Avance Rural (AFRA, en inglés), una organización con sede en Pietermaritzburg que apoya a los campesinos negros desde 1979, Laurel Oettle esboza un cuadro sin concesiones del mundo agrícola sudafricano. “Los trabajadores temporarios no tienen ingresos durante meses -explica esta mujer blanca, también muy activa en la promoción de la igualdad de los sexos-. A algunos a veces les pagan con productos agrícolas. Hay muchos casos de abuso sexual. El acceso a las tumbas de los antepasados genera conflictos”.

En 1913, la Natives Land Act limitó la propiedad de tierras para los “indígenas” al 7% del territorio (extendido al 13% en 1936). Cuatro millones de campesinos perdieron entonces los terrenos que aún poseían.

En 1996, el gobierno prometió redistribuir el 30% de las tierras en cinco años, sobre la base del voluntariado.

A priori no existe un precio por hectárea. Los postulantes presentan un reclamo que concierne tierras específicas. Tienen que enfrentar entonces una burocracia que incluye a cinco administraciones distintas para ver eventualmente la demanda aceptada y que se fije un monto para la indemnización del propietario por parte del Estado. El caso por caso es de rigor, dejando pista libre a la corrupción y el clientelismo.

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