Como siempre, son las mismas palabras las que llevan dentro sí la semilla de su origen. Es interesante ver lo que nos dicen desde la RAE y la etimología:

  • [familia -Del lat. familia.- 1. f. Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas.]
  • [padre -Del lat. pater, -tris.- 1. m. Varón o animal macho que ha engendrado a otro ser de su misma especie. / 2. m. Varón que ejerce las funciones de padre. / 3. m. Macho en el ganado destinado a la procreación. / 4. m. Cabeza de una descendencia, familia o pueblo.]

Familia es una palabra derivada de famulus, que significa esclavo o sirviente, y no tiene raíz indoeuropea, sino que viene de la lengua osca. Esta palabra designó originalmente en Roma al conjunto de esclavos pertenecientes a una casa y por extensión a todos los que habitaban en ella, incluyendo a la esposa y los hijos.

Pater (al igual que mater) es una palabra que llega directamente del indoeuropeo. Derivan de allí también: patria, patricio, patriarca, patriarcado, patrón y patronal entre otras.

El pater familias era el ciudadano independiente, bajo cuyo control estaban todos los bienes y personas que pertenecían a la casa; la persona física que tenía atribuida la plena capacidad jurídica para obrar según su voluntad, y ejercer la patria potestas, sobre, respectivamente, los hijos y resto de personas que estaban sujetos a la voluntad, sobre la mujer casada, los esclavos y otros hombres.

Inclusive podía desterrar del seno familiar al hijo que no le agradara o matarlo. A su vez, los sirvientes que hacían las tareas para el pater familias eran severamente castigados si no cumplían con las expectativas de su amo y eran llevados al tripallium un yugo compuesto de tres palos en donde se ataba y azotaba al esclavo.

De esa palabra y esa práctica derivó tripalliare y de allí la palabra moderna que es trabajar. La relación con la palabra no se daba con el acto de pegarle al esclavo sino con el sufrimiento que padecía la víctima.

Cuando esta palabra comenzó a usarse, la mayoría de los esclavos trabajaban en el campo haciendo un gran esfuerzo físico y quedaban exhaustos como si los hubieran apaleado.

Así mismo, el antiguo patriarcado, sobre el que la burguesía construyó el fundamento del patriarcado tal cual lo conocemos hoy, le dio sustento para justificar el modelo de familia que, a pesar de las “modernizaciones”, mantiene su núcleo (monogámico y heteronormativo) en que las mujeres seguimos confinadas a las tareas domésticas y el cuidado de hijas e hijos.

Un trabajo (doblemente molidas en la fábrica y en la casa) que nadie paga y que el patrón se ahorra. Y por si alguien tiene dudas, hasta hace unos años la mujer que se casaba legalmente pasaba a llevar el apellido de su marido, y nunca al revés, porque el derecho de propiedad era exclusivamente masculino.

Sin embargo, en nuestro ordenamiento jurídico -y en nuestro lenguaje diario- usamos muchas palabras a las que hoy se les asigna un significado distinto de su raíz etimológica. Son los casos de la palabra “salario”, que etimológicamente significa “pago en sal”, o “patrimonio” que es “recibir por línea paterna”.

¿Por qué no se propone que los sueldos se paguen en sacos de sal, o que las mujeres no puedan ser titulares de bienes?

Volviendo al comienzo: depende de nosotros y nosotras que trabajo signifique algún día felicidad y no sufrimiento y que familia y todas las relaciones humanas sean despojadas de la dependencia y las jerarquías y se funden en el afecto -en la forma que tomen-.

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