El autocuidado es el cuidado referenciado a uno mismo, es decir, es fortalecer y cultivar la salud mental, física, emocional para cuidar y prevenir cualquier tipo de enfermedad o malestar mental o físico. Son prácticas, actos diarios y estrategias que influyen positivamente en todas las áreas de nuestra vida y en nuestro bienestar. Comúnmente asociamos este concepto al ámbito laboral, pero en realidad tiene que ver con mucho más que eso. Hoy llevamos un ritmo de vida tan acelerado, que muchas veces no nos damos cuenta de las cosas que hacemos. Esta es una de las preguntas básicas que surgen cuando hablamos de autocuidado. Cobra mucho sentido si consideramos que nos rodean infinitas situaciones y elementos que pueden ser un riesgo en cualquier escenario y que no podemos controlar. Es así incluso en nuestro hogar, el lugar que consideramos más seguro.
Tanto la salud física como la salud mental son importantes para el bienestar. De ahí que Chile haya aprobado la "Ley de 40 horas", que llevará a todos los empleadores a hacer una reducción gradual de la jornada laboral; de forma obligatoria, pasando de 45 a 44 horas semanales este año; para continuar el camino en abril de 2026, al disminuir a 42 horas; hasta llegar a las 40 horas, en 2028. Sin embargo, las normas no bastan.
Según Claudia Valdés, gerente general de Best Business Solutions Consulting (BBSC), procurar el autocuidado en forma integral es fundamental para una vida en armonía, sana y en equilibrio. "Esto incluye las actividades deportivas, las actividades al aire libre, la reflexión, la meditación, la comida sana y evitar los excesos", comenta. En este ámbito, un trabajador cuya vida privada es desordenada estaría mucho más expuesto a tener una mala calidad de vida laboral. "Dormirse tarde, comer comida chatarra en la noche, por ejemplo, no contar con hábitos de higiene del sueño, comer muchas grasas saturada, sin duda, llevan a un malestar físico que finalmente se transforma en un malestar anímico en el lugar de trabajo", detalla la fundadora de BBSC.
Lo anterior, incluso podría aumentar la probabilidad de sufrir accidentes, tanto de trayecto como en el mismo lugar en que se desempeñan las labores. "El trabajo es una parte de la vida y, de alguna manera, el bienestar en el trabajo depende de la actitud frente a la vida que tenga el trabajador. Lo segundo que es importante considerar es que en la medida que el trabajador tenga un nivel elevado de autoconciencia, va a tomar las providencias y acoger las recomendaciones que entregan las mutuales, las áreas de recursos humanos y los mensajes que leen en las empresas", señala Claudia Valdés.
Acciones tan simples como lavarse las manos frecuentemente, un mensaje que autoridades públicas y privadas reforzaron durante la pandemia, pueden ayudar a los trabajadores a cuidar su salud. Sin embargo, a nivel industrial los riesgos a los que se exponen las personas son aún mayores.
Ejemplos de Falta de Autocuidado y sus Consecuencias
- Supongamos que todos los días después de salir de tu lugar de trabajo cruzas a mitad de la calle. Lo convertiste en un hábito porque consideras que el semáforo está demasiado lejos y nunca has tenido un problema pero, ¿qué te hace creer que nunca te pasará algo?
- ¿Tienes problemas de colesterol pero no cuidas tu alimentación? ¿Llevas meses sintiendo un dolor en el pecho y has dejado para “después” una visita al doctor? Entonces no te estás haciendo cargo de aspectos básicos de tu salud que no solo pueden derivar en patologías graves, sino también en sentirte mal y fatigado en el día a día; y exponiéndote a algún accidente en cualquier lugar.
- Si estás en tu lugar de trabajo y debes usar una máquina pero no sabes cómo hacerlo, lo más prudente es que des aviso y pidas ayuda. Lamentablemente, no siempre actuamos bajo esa lógica. Si bien es solo un ejemplo, esta actitud también aplica para otras áreas de nuestra vida: muchas veces decidimos exponernos a un riesgo o solucionar problemas solos y sin pedir ayuda. Es importante entender que no sabemos, ni dominamos todo y que hay cosas de las que no podemos hacernos cargo. Para sentirnos protegidos o estar mejor, tenemos que entender que acudir a otros por consejo y apoyo es más que necesario.
Rutinas y Acciones que Aportan Valor
Si bien las empresas deben cumplir con una serie de normativas para cuidar a sus trabajadores, ellos también hacen su parte. Al adoptar sencillos hábitos, cada persona puede contribuir a un entorno con mejores condiciones sanitarias y ambientales.
Esteban Martínez, fundador de habitosaldia. com, que apoya a personas y organizaciones en el desarrollo de hábitos y competencias para alcanzar sus mayores metas, recomienda incorporar ocho acciones que podrían mejorar la salud y la seguridad en el trabajo:
- Alimentación saludable e hidratación frecuente, porque nuestro cuerpo necesita energía constante durante el día.
- Dormir lo suficiente y con calidad para lograr que el cuerpo se repare.
- Tener una rutina de ejercicios según el estilo de vida y la edad.
- Planificación diaria, tanto del trabajo como de las actividades con familia, amigos y ocio.
- Tomar descansos breves durante el día para prevenir el agotamiento.
- Adoptar el hábito de aprender, porque permite ser más flexible y adaptarse a los cambios.
- Meditar, aunque sea por pocos minutos, porque estar en calma y generar conexión con el presente facilita el control de nuestra mente.
- Agradecer, porque permite resignificar todo lo realizado, así como darle sentido y coherencia a nuestras acciones.
"Si bien estos hábitos son genéricos, hay que considerar que cada uno debe estar alineado con el estilo de vida deseado en los ámbitos laboral, familiar, social, espiritual y personal. Hay que considerar los intereses individuales; y dar facilidades para su inclusión en el estilo de vida actual", comenta Esteban Martínez.
Protocolos y Capacitación
Felipe Riquelme, asesor en Prevención de Riesgos de Grupo Bañados y Cía, menciona, por ejemplo, la identificación precisa de los residuos. "Es fundamental clasificar adecuadamente los residuos peligrosos según su naturaleza química y sus propiedades peligrosas para garantizar un manejo seguro y adecuado. También se debe contar con un almacenamiento seguro, ya que los residuos peligrosos deben almacenarse en contenedores adecuados y en áreas designadas, con medidas de seguridad como sistemas de contención para prevenir fugas o derrames, que puedan contaminar el entorno", explica.
Además, el especialista dice que para el transporte controlado de residuos peligrosos es clave apegarse a protocolos específicos para garantizar la seguridad del personal involucrado y prevenir cualquier liberación accidental, que pueda poner en peligro la salud pública o el medio ambiente. "Otro punto esencial es la capacitación del personal. Es decir, todos los trabajadores involucrados en el manejo de residuos peligrosos deben recibir una capacitación adecuada sobre los riesgos asociados y los procedimientos de seguridad a seguir para minimizar estos riesgos", señala.
Finalmente, Felipe Riquelme aconseja contar con un plan de respuesta a emergencias bien definido. "Este aspecto es fundamental poder actuar de manera efectiva en caso de accidentes o incidentes durante el manejo de estos residuos", enfatiza.
Tipos de Autocuidado
- El autocuidado social: consiste en la relación que tienes contigo y con los demás.
- El autocuidado mental: se relaciona con lo cognitivo, con todo aquello que tenga que ver con cultivar la mente, como leer, aprender algo nuevo y el cuidado de los pensamientos.
Referencias
- Arenas, L., Jasso, J., y Campos, R. (2011). Autocuidado: elementos para sus bases conceptuales.
- Indacochea, D. Uribe, T. (1999). El autocuidado y su papel en la promoción de la salud.
- Xocop, A., y Cardona, M. (2020). El autocuidado emocional en la educación superior.
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