Las personas quieren llevar vidas significativas y satisfactorias, cultivar lo mejor de sí mismas y mejorar sus experiencias en lo laboral, en el amor y en la recreación. La psicología laboral es una disciplina que tiene como objetivo analizar el comportamiento humano en el ámbito de las organizaciones. Esto con el propósito de procurar el bienestar de los trabajadores y de alcanzar las metas establecidas.

Fundamentos de la Psicología Positiva

La Felicidad Laboral es una disciplina fundada por Martin Seligman en la charla inaugural de un congreso durante el año 2008. Él es un investigador estadounidense y uno de sus principales exponentes hasta el presente. Después de más de dos décadas estudiando y asistiendo a personas con depresión, se preguntó ¿Qué caracterizaba los estados de ánimo positivos? Desde entonces, su abordaje científico ha nutrido fuertemente los “modelos gestión”.

Seligman (2005) la define como el estudio científico de las fortalezas y virtudes humanas, las cuales permiten adoptar una perspectiva más abierta en relación al potencial humano, sus motivaciones y capacidades, para hacer de ellos mejores personas. Se trata de una escuela fundada por Seligman Martín, quien luego de haber estudiado durante 25 años los síntomas de la depresión, se planteaba el por qué en vez de deprimirse, muchas personas lograban adquirir una actitud ante la vida llena de optimismo. En su estudio investigó qué hacen y sienten las personas que, a pesar de las circunstancias se consideran felices, luego trató de enseñar ese tipo de actitudes y pensamientos.

En su libro “La Auténtica Felicidad” (2013) plantea que la felicidad viene determinada más que por las contingencias propias de la vida, por la manera en que ésta es entendida y gestionada, siendo las cogniciones un aspecto fundamental para ello. A modo de resumen, este autor señala:

  • Las personas tienen un rango fijo de nacimiento de predisposición a ser felices.
  • Las circunstancias de la vida tienen un impacto relativamente escaso respecto del nivel de felicidad duradera, aunque si incluye sobre la felicidad de carácter momentáneo.
  • El grado de felicidad y satisfacción con la vida variará en función de cómo nos relacionamos con el pasado, futuro y por sobre todo, con el presente.
  • Es importante encontrar un equilibrio entre nuestro pasado, nuestro presente y el futuro.

Con todo lo descrito, Seligman propone lo siguiente:

  • Debemos agradecer y saber perdonar lo que pudo suceder en el pasado.
  • Es necesario saber lidiar con las emociones negativas del presente, desarrollar una atención plena y promover nuevos modos de ser felices en el aquí y ahora.
  • Es aconsejable mirar el futuro con esperanza y optimismo.

Construir una buena vida

Disfrutar de una buena vida, en realidad, no es tan fácil como podamos pensar en un principio. Felicidad no siempre es sinónimo de riqueza, poder o éxito social. Es saber alcanzar nuestro máximo potencial humano y desarrollarlo para sentirnos más plenos, más libres y más felices. “La verdadera felicidad deriva de la identificación y el cultivo de las fortalezas más importantes de la persona y de su uso cotidiano en el trabajo, el amor, el ocio y la educación de los hijos" (Seligman 2013, p13)

Martin Seligman creó un sistema de clasificación de las fortalezas humanas junto al doctor Christopher Peterson, todo un experto en el campo de la esperanza y el optimismo. El objetivo de este sistema era determinar precisamente esas dimensiones que deberíamos trabajar a diario para mejorar ese mismo potencial.

Estas son las siguientes:

  • Virtudes Humanas: Sabiduría y conocimiento. Valor. Amor y humanidad. Justicia. Templanza. Trascendencia y Espiritualidad
  • Fortalezas Personales: Sabiduría y conocimiento, curiosidad e interés por el mundo, amor por el conocimiento y el aprendizaje, juicio, pensamiento crítico, mentalidad abierta, ingenio, originalidad, inteligencia práctica, perspectiva, coraje, valentía, perseverancia y diligencia. Integridad, honestidad, autenticidad, vitalidad y pasión.
  • Humanidad: Amor, apego, capacidad de amar y ser amado. Simpatía, amabilidad, generosidad. Inteligencia emocional, personal y social. Justicia. Fortalezas cívicas. Ciudadanía, civismo, lealtad, trabajo en equipo. Sentido de la justicia, equidad. Liderazgo.
  • Moderación: Capacidad de perdonar, misericordia. Modestia, humildad. Prudencia, discreción, cautela. Autocontrol, autorregulación.
  • Trascendencia: Apreciación de la belleza y la excelencia, capacidad de asombro. Gratitud. Esperanza, optimismo, proyección hacia el futuro. Sentido del humor. Espiritualidad, fe y sentido religioso.

“La psicología no sólo se centra en los comportamientos no saludables. También ayuda en la educación, el trabajo, el matrimonio e incluso en los deportes. Los psicólogos trabajan para ayudar a las personas a construir fortalezas en todos estos dominios” Martin Seligman

En términos generales, Seligman (et. alt) plantea tres pilares de la felicidad:

  • La vida placentera.
  • La vida involucrada.
  • La vida con significado.

Psicología Positiva en el Trabajo

El profesional de esta área debe proponer estrategias para mejorar el liderazgo, la resolución de conflictos, la motivación y satisfacción de los trabajadores. Para esto se debe “considerar los factores culturales y estratégicos… Para poder predecir si esa persona se adecuará a la organización en el presente y largo plazo.

Para eso existen distintas técnicas o herramientas que ayudarán facilitar esta tarea. Método STAR: Busca evaluar comportamientos que evidencien si el entrevistado posee o no la competencia que se pretende evaluar.

Técnicas Utilizadas en la Psicología Positiva

En la psicología positiva los especialistas pretenden comprender de qué manera los seres humanos pueden llevar vidas saludables, felices y satisfactorias, esta psicología difiere de la psicología tradicional, ya que esta última se centra en los problemas como enfermedades mentales y anomalías.

Para lograr los objetivos propuestos por la psicología positiva, se hace necesario trabajar con algunas técnicas, dentro de ellas, vale la pena resaltar:

  • Diario de gratitud: Por lo general, las personan suelen centrarse en las experiencias negativas, dando menor importancia a las positivas, un diario de gratitud contribuirá a colocar en perspectivas las experiencias positivas y negativas, de esta manera se podrá determinar lo que salió mal y hacer énfasis en lo que salió bien para darle el reconocimiento que merece.
  • Visita de gratitud: El poder establecer relaciones positivas da lugar a la felicidad y el bienestar, estas visitas representan una oportunidad perfecta para establecer relaciones interpersonales y permitirles saber a las personas la importancia que tienen y lo agradecido que se pueda estar con ellas.
  • Actos de bondad: Tener un gesto de amabilidad con el otro, no sólo ayuda a los demás, sino también a que los individuos puedan experimentar felicidad, la clave es poder hacer uso de ella como una intervención terapéutica para aumentar los eventos positivos del día a día.
  • Desarrollar un significado: Dar a las cosas el significado merecido ofrece una sensación de satisfacción, ya que las cosas negativas pueden hacerse a un lado para disfrutar de las cosas positivas y hacer de ello un hábito.
  • Diseñar días productivos: Se debe planificar días donde se establezcan metas y objetivos por cumplir, romper la rutina y hacer algo nuevo ayudará a desarrollar capacidades y traerá como consecuencia bienestar al individuo.

¿Cómo Aplicar la Psicología Positiva?

Una vez que las técnicas sean aplicadas correctamente, se puede dar lugar entonces a la psicología positiva, esta se puede ejecutar de la siguiente manera:

  • Pensar en cosas nuevas y productivas por hacer y ejecutarlas.
  • Mostrar interés en todas las experiencias que se están viviendo.
  • Pensar en las cosas con profundidad y desde diferentes perspectivas.
  • Buscar el desarrollo de nuevas habilidades y conocimiento.
  • Sentirse en la capacidad de dar consejos al otro.
  • No temer a la dificultad, vacío, amenaza o dolor.
  • Terminar lo que se ha iniciado.
  • Acercarse a la vida con alegría y motivación.
  • Practicar la empatía.
  • Organizar actividades grupales y desarrollarlas.
  • Hacer a un lado las cosas que en determinado momento han lastimado.
  • Cuidar las decisiones personales.
  • Regular los sentimientos.
  • Ser coherente con un propósito y significado de vida.

Bienestar Psicológico y Estrategias de Afrontamiento

El presente artículo aborda el constructo de bienestar psicológico desde el análisis del contexto laboral. La Psicología Positiva permite una mirada diferente de la realidad laboral, procurando enfatizar los aspectos positivos del trabajo cotidiano y fortalecer los recursos de que disponen los trabajadores para afrontar las situaciones conflictivas.

En el estudio de la Psicología como ciencia podemos identificar dos perspectivas. La primera, corresponde a la línea tradicional, cuyo abordaje parte de una problemática identificada, por ejemplo, desde el contexto laboral podría ser el estudio del estrés o el burnout, de enfermedades psicosomáticas o trastornos mentales. Una segunda perspectiva parte de la Psicología positiva y apunta a la búsqueda del bienestar de los sujetos. Ésta dirige su atención a las fortalezas humanas, a aquellos aspectos que nos permiten aprender, disfrutar, ser alegres, generosos, serenos, solidarios y optimistas (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000).

Una de las líneas de investigación de la Psicología positiva es el “bienestar psicológico”, cuyo objetivo es la búsqueda de la realización personal. Según Casullo y sus colaboradores (2002) el bienestar psicológico tiene varias acepciones, inscriptas en marcos teóricos no siempre claros y sin alcanzar, aún hoy, un consenso. Para Veenhoven (1991), este término puede definirse como el grado en el que un individuo juzga globalmente su vida en términos favorables. La evaluación que realiza el sujeto depende de tres componentes, a saber: a) los estados emocionales (positivos-negativos), b) el componente cognitivo (procesamiento de información que las personas realizan acerca de cómo les fue o les está yendo en su vida); y c) las relaciones vinculares entre ambos componentes. En este sentido, la literatura sobre el tema permite apreciar al bienestar psicológico como un constructo triárquico (Casullo y col., 2002).

Al respecto, Diener (1994) señala que es posible identificar componentes estables y cambiantes en dicho constructo. Las emociones son los componentes cambiantes, ya que pueden hacer oscilar al sujeto en la apreciación y evaluación global de su situación inmediata, pero se trata de una apreciación relativamente estable. Por el contrario, el componente cognitivo es más invariable, se mantiene más en el tiempo y es el resultado del balance que hace el sujeto en función de la información que posee sobre sus propios logros y frustraciones. Veenhoven (1994) sostiene que el componente cognitivo es la satisfacción con la vida que parte de valorar la discrepancia percibida entre las aspiraciones y los logros realmente obtenidos, cuyo amplio rango evaluativo va desde la sensación de realización personal hasta la experiencia de fracaso o frustración. En otros términos, podríamos decir que, a pesar de las variaciones circunstanciales, el bienestar psicológico implica una disposición más o menos estable de evaluar en forma positiva o negativa la vida.

Estrategias de Afrontamiento

Centrémonos ahora en el factor que aparece estrechamente vinculado al bienestar: las estrategias de afrontamiento. Los estudios sobre el afrontamiento han sido realizados en distintos ámbitos, hallándose en varias investigaciones abordadas particularmente con adolescentes, una presunta relación entre el bienestar y el afrontamiento, (González Barrón, Montoya Castilla, Casullo y Bernabéu, 2002; Casullo y Castro Solano, 2000; Casullo y col., 2002; Figueroa, Contini, Lancuza, Levín y Estévez, 2005; Salotti, 2006). Como señalamos al comienzo, los sujetos se enfrentan diariamente en el mundo del trabajo a diversas situaciones que resultan estresantes y que exigen de ellos pensar y actuar con rapidez para resolverlas. Estos pensamientos y actos concretos que los trabajadores realizan para lograr adaptarse a las situaciones conflictivas son las denominadas estrategias de afrontamiento, las cuales serán generales o específicas, según lo amerite la situación.

Las investigaciones realizadas por Frydenberg y Lewis (1996) permitieron identificar dieciocho estrategias generales de afrontamiento que son puestas en escena por los sujetos ante situaciones desgastantes. Algunas de ellas están más bien orientadas a la acción concreta y otras, no tan efectivas, se centran en los estados emocionales (Lazarus y Folkman, 1986; Lazarus, 2000).

Resultados de Investigaciones

Los resultados de las investigaciones provenientes de la psicología positiva que se van acumulando ilustran la importancia de una atención explícita a lo positivo y bueno. Las emociones positivas ensanchan y construyen los repertorios psicológicos, sociales y conductuales de las personas. Aunque las emociones, tanto negativas como positivas, desempeñan papeles importantes en nuestras vidas, tienen funciones diferentes. Cuando uno experimenta una emoción negativa (p. ej., miedo, ansiedad, ira), esto alerta del peligro, reduce las opciones de respuesta y conduce a actuar de forma urgente para evitar, escapar o solucionar el peligro alertado. En cambio, las emociones positivas indican seguridad y la respuesta inherente a ellas no es reducir las opciones sino ampliar y construir recursos duraderos (Fredrickson, 2001).

Las emociones positivas están relacionadas con la capacidad de recuperación ante la adversidad. Por ejemplo, las personas que experimentaron niveles más elevados de emociones positivas antes de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York se recuperaron más rápido de los efectos traumáticos de dichos eventos (Fredrickson, Tugade, Waugh y Larkin, 2003). La experiencia habitual de emociones positivas no es sólo en gran medida independiente de la experiencia habitual de emociones negativas, sino que tiene unas consecuencias propias que superan y van más allá del mero hecho de tener una baja emocionalidad negativa (Fredrickson, 2001). Si bien las emociones negativas contribuyen a nuestra supervivencia y seguridad, las emociones positivas contribuyen a la resiliencia y prosperidad.

Parece justificado entonces tomar en serio la felicidad y la satisfacción con la vida si nuestro objetivo es construir y sostener una vida resiliente y próspera. Se han realizado estudios de manera continuada para comprender qué factores contribuyen a la felicidad. Las conclusiones hasta la fecha sugieren que la experiencia frecuente de felicidad es más relevante que la intensidad (Diener, Sandvik y Pavot, 1991). Por otro lado, mantener buenas relaciones con los demás, involucrarse en lo que uno hace, tener sentido y propósito vitales, sentirse competente utilizando las capacidades y talentos personales, ser capaz de encontrar humor en la vida cotidiana, saborear las cosas buenas, liberarse de los rencores, sentirse agradecido y expresar gratitud construye la felicidad (Peterson, 2006). De hecho, no es la adquisición y posesión de cosas materiales lo que nos hace felices, sino la implicación en actividades y las buenas relaciones. Aunque las personas que son tan pobres que no pueden satisfacer sus necesidades básicas están descontentas, por encima de la línea de la pobreza, el aumento de los ingresos tiene una importancia decreciente en la felicidad (Diener, 2008).

El optimismo es la expectativa global de que ocurrirán más cosas buenas que malas. En el lenguaje cotidiano, optimismo significa pensamiento positivo. El pensamiento positivo tiene connotaciones ilusorias y de ingenuidad, pero las investigaciones muestran que el pensamiento positivo tiene numerosos beneficios. El optimismo ha sido estudiado ampliamente por los psicólogos, bajo diferentes acepciones: el optimismo disposicional propuesto por Carver y Scheier (1981), la esperanza defendida por Snyder (2000) y el estilo explicativo descrito por Peterson y Seligman (1984). Desde todas estas tradiciones de investigación se evidencia que el optimismo -el pensamiento positivo- se asocia con un mejor estado de ánimo, mayor satisfacción con la vida; éxito en la escuela, el trabajo y los deportes; buena salud; y una vida más larga (Peterson, 2000). Asimismo, las personas que piensan positivamente también son menos propensas a experimentar "accidentes" traumáticos (Peterson et al., 2001).

Las investigaciones revelan que el optimismo protege contra los efectos debilitantes de los eventos negativos (Peterson, 2000). El optimismo es beneficioso en gran parte porque se asocia con una resolución activa de problemas. En este sentido, el éxito de la terapia cognitiva para la depresión depende de la capacidad del tratamiento para cambiar el pensamiento negativo de un paciente a uno positivo (Seligman et al., 1988). Del mismo modo, los programas de prevención que promueven un pensamiento más optimista a través de estrategias cognitivas y conductuales hacen menos probable la depresión posterior (Gillham, Reivich, Jaycox y Seligman, 1995). Se ha mostrado que una visión positiva se asocia con el bienestar físico, psicológico y social (Peterson, 2000). Los datos que evidencian que las ilusiones positivas son beneficiosas muestran un marcado contraste con los argumentos teóricos desarrollados por los psicólogos clínicos tradicionales acerca de que el realismo y la precisión son los rasgos distintivos de la salud (Taylor, Kemeny, Reed, Bower y Gruenewald, 2000).

Los efectos que un evento tiene en nosotros no se deben únicamente al evento mismo, sino a cómo lo percibimos e interpretamos. El pensamiento positivo implica un replanteamiento positivo, así como las actitudes positivas pueden motivarnos a participar en una acción constructiva. Cuando las personas piensan que les ocurrirán cosas buenas, son más propensas a esforzarse porque sienten que lo que hagan marcará la diferencia en el logro de un buen resultado.

Tabla: Fortalezas del Carácter y Virtudes Humanas

Virtud Humana Fortalezas del Carácter Asociadas
Sabiduría y Conocimiento Curiosidad, amor por el conocimiento, juicio, ingenio, perspectiva
Valor Valentía, perseverancia, integridad
Amor y Humanidad Amor, amabilidad, inteligencia social
Justicia Ciudadanía, equidad, liderazgo
Templanza Perdón, humildad, prudencia, autocontrol
Trascendencia Apreciación de la belleza, gratitud, esperanza, humor, espiritualidad

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