Han sido decenas los casos que han llegado a los tribunales del país para que diriman si los afiliados del sistema de pensiones pueden o no retirar todos sus fondos para la jubilación de una sola vez.

El más emblemático es el de la profesora de Antofagasta, María Angélica Ojeda González, que en julio del año pasado ingresó un recurso de protección a la Corte de Apelaciones de Antofagasta pidiendo retirar todos sus fondos de Cuprum, con el argumento de que se estaría vulnerando el derecho de propiedad. El objetivo de retirar el dinero esgrimido es prepagar su crédito hipotecario, considerando que los casi $47 millones que ahorró en su AFP, solo le alcanzan para financiar una pensión de $185.000.

El fallo del caso llegó esta semana: la Corte determinó que Cuprum deberá girar a Ojeda todos los fondos que tiene en la administradora. Ahora el caso iría a la Corte Suprema, y así lo dio a entender Cuprum mediante un comunicado: “Hay que considerar que existen instancias superiores”.

Algo similar señaló el gerente general de la Asociación de AFP, Fernando Larraín: “Todavía hay procesos en curso”, dijo. La ministra vocera de gobierno, Karla Rubilar, comentó en el matinal Bienvenidos que el Tribunal Constitucional (TC) fue claro al decir que esto no se puede hacer, pero señaló: “Por supuesto que uno podría pasar por el Parlamento, si es que hay apoyo político suficiente, una reforma constitucional en esta materia”. Pero agregó que “el daño de ese retiro sobre la pensión futura es muy grande”.

La Superintendencia de Pensiones también se sumó al debate mediante un comunicado, en el que afirma que lo conveniente es “mantener el ahorro previsional con la finalidad única de financiar las pensiones al momento del retiro laboral”. De todas maneras, el regulador advirtió que sí hay un caso en que se podrían retirar ahorros, que es para aquellas personas con una enfermedad terminal.

Por su parte, el presidente de la CPC, Juan Sutil, comentó: “Yo espero que la Corte Suprema zanje esta interpretación como debe ser y como ocurrió en otros casos, porque está en juego un sistema que es fundamental proteger”.

¿Qué puede pasar en la Suprema?

El Observatorio Judicial, centro de estudios ligado a Libertad y Desarrollo, analizó cómo se ha comportado la Tercera Sala hasta ahora: en los ocho casos donde ha fallado sobre el fondo, confirmó las sentencias que rechazaron los recursos de protección, por lo que esto indicaría que revocará, en principio, la sentencia de la Corte de Antofagasta. Pero advierten que la Tercera Sala “también ha dado señales de estar abierta a revisar los límites legales al dominio de los fondos de pensiones”.

El abogado José Manuel Díaz de Valdés, académico de la UC y la UDD, comenta que cuando se presenta un recurso de protección a la Corte de Apelaciones, es para que esta se pronuncie respecto a un acto, pero no puede dejar de aplicar una ley. De esta forma, como la ley impide a la AFP entregar de una vez todos los fondos de pensiones a los afiliados, la Corte de Antofagasta decidió consultar al TC, y este definió, por unanimidad, que el DL 3.500 efectivamente es constitucional.

Aún así, “la Corte decidió no obedecer al TC. En la forma, lo hace, y en el texto dice que lo hace, pero en el fondo, no lo hizo, y de todas formas ordenó a la AFP devolver el dinero, contra el texto de la ley. Esto es grave. Se va a apelar seguramente a la Corte Suprema, y es esperable que lo revierta”.

Por su parte, Javier Couso, académico UDP y de la Universidad de Utrecht (Holanda), tiene una opinión totalmente distinta, y cree que la Suprema ratificará el fallo de Apelaciones, por el modo en que ésta lo planteó.

Una profesora jubilada tiene a varios expertos en pensiones mirando con detención su caso. La docente busca pagar su crédito hipotecario con los 46 millones que reunió en su vida laboral. Pero, ¿siempre cotizó? Ojeda argumentó que la "plata de los fondos previsionales no son nuestros. Es una falacia, nosotros no tenemos ningún poder de decisión". Finalmente, se refirió a los cuestionamientos del ministro del trabajo y previsión social, Nicolás Monckeberg, quien dijo que su recurso “no tiene fundamento".

El día que María Angélica Ojeda recibió su primer jubilación, lloró. Ella esperaba tener una pensión de cerca de 400 mil pesos mensuales, tras trabajar desde 1987 como profesora de matemáticas, solo con una laguna de cesantía de dos años. Ese día, en cambio, supo que recibiría solo 185 mil pesos mensuales.

“Me dio ataque de llanto en la calle, era para llorar. El primer monto que vi era de 362 mil, o algo así, pero cuando vi bien la colilla de pago, era mucho menos, pues me habían pagado dos meses, es decir, que por mes era mucho menos. No podía ser. Es tan duro darte cuenta de esa realidad”, comenta.

Ojeda además de vicepresidenta del Colegio de Profesores comunal de Antofagasta, la ciudad donde trabajó y envejeció, es viuda, tiene dos hijas, vive sola, pero con ocupaciones: nadar en la piscina, caminar por su ciudad, ir al cine, leer y reunirse con su club de lectura. Y marchar, porque desde hace cinco años protesta contras el sistema de AFP en su ciudad.

Como dirigenta de los docentes de su ciudad, participa también en el movimiento No Más AFP. Después de varias reuniones, se habían ofrecido cerca de diez personas para demandar a sus AFP en Antofagasta, pero finalmente decidieron llevar un caso por región, y eligieron el de ella. “Vieron que en mi caso ganaba muy poco como jubilada. El dividendo de mi casa era mayor incluso a lo que yo ganaba, mi jubilación es de 185 mil pesos y mi dividendo es de 212 mil pesos, entonces ni siquiera alcanza para pagar mi casa, y tampoco mis cuentas, mi comida, nada”, cuenta Ojeda.

Así fue como la profesora decidió participar de un recurso de protección, el que fue presentado por su abogado. El 17 de septiembre la Corte de Apelaciones de Antofagasta se pronunció acogiendo los argumentos del recurso y solicitando el pronunciamiento del Tribunal Constitucional. El recurso apelaba, principalmente, a que los fondos eran propiedad privada de la profesora, por tanto, ella exigía retirarlos de la AFP Cuprum, donde cotizó, ante la urgencia por pagar su casa y sus necesidades básicas.

Este martes 24 de febrero, el Tribunal Constitucional decidió acoger en trámite el caso de Ojeda, el cual -en caso de fallarse a favor de la profesora- puede sentar el precedente del principio del fin de las AFP tal como se conocen hasta ahora, pues cualquier otro pensionado podría exigir el retiro de sus fondos anticipadamente, como sucede en Perú.

- ¿Cómo fue el proceso para realizar esta demanda? - Yo participo en el movimiento No Más AFP, en el comunal de Antofagasta. Además soy dirigente del Colegio de Profesores de Antogafasta. Ahí vimos como estrategia a nivel nacional que teníamos que solicitar a las AFP que nos devuelvan los fondos. Obviamente nos iban a decir que no. Eso era parte de la estrategia, para pedir después un recurso de protección, porque el objetivo nuestro era que de alguna manera la Justicia determinara que acá se apela al derecho a la propiedad.

Esto, porque uno ahorra sus fondos previsionales, pero la verdad uno no puede disponer de ellos, y cuando uno tiene una propiedad, uno puede disponer de ella, disfrutarla, usarla o venderla. Pero con nuestros fondos previsionales no ocurre lo mismo.

En suma, lo que queríamos decir es que la propiedad de nuestros fondos es una falacia. De los 14 recursos que hicimos en cada región, como No Más AFP, quedaron admitidos nueve, y esperábamos que, cualquiera fuese el fallo de Antofagasta, iríamos a la Corte Suprema, ya sea por si perdíamos o por si Cuprum lo pedía si es que la Corte nos daba la razón.

Para nosotros fue impensado que el magistrado de la Corte de Apelaciones de Antogafasta determinara que había una contradicción en el derecho a propiedad, definido en la Constitución. Yo pienso que cuando se trata de la propiedad de las grandes empresa, se defiende el derecho a propiedad, pero cuando es la propiedad de los trabajadores, no se defiende. Si tuviera una enfermedad terminal y necesitara ese dinero para tratarme, no podría hacerlo.

- ¿Cómo subsiste usted con esa jubilación?- Yo vivo con ayuda de mi familia y además soy viuda, por lo que tengo una pequeña pensión, que son 65 mil pesos, pero es una ayuda. Esa es la realidad, nosotros los pensionados no podemos vivir con la jubilación. Nos obligan a seguir trabajando, y uno ya no está con la misma energía ni con el mismo entusiasmo. Yo creo que uno se debiera pensionar para disfrutar, para hacer lo que no pudiste hacer antes, cuando trabajabas. Yo antes soñaba con quedarme en la casa y ver los matinales.

De todas formas, ahora puedo hacer cosas que antes no hacía, acá en Antofagasta hay buen clima, yo voy a la piscina, pertenezco a un club de lectura. Pero yo me imagino a otras personas que no tienen mi situación. Además nos enfermamos y hay que costear los remedios.

- ¿Cómo se imaginaba su periodo de jubilación cuando era joven y trabajaba?- Es que los últimos diez años trabajando tuve un buen sueldo, entonces yo pensaba que iba a ser una pensión mejor que ahora. Los profesores tenemos la posibilidad de acceder a bonos, por mérito, por desempeño. Entonces, esas cosas permitían mejorar mucho mi renta, que a veces variaba, pero rodeaba 1 millón 200 mil pesos, en los últimos dos años de trabajo al menos.

Entonces yo pensaba que iba a recibir como 400 mil pesos de pensión, que iba a poder pagar el dividendo de 212 mil pesos y vivir con el resto, como soy viuda, no tengo muchos gastos. Pero cuando fui a buscar la primera pensión, me dio ataque de llanto, era para llorar. En ese momento pensé que tenía que desocupar mi casa, sacar mis cosas y arrendarla, porque no me iba alcanzar, y mi hija me dijo que no, que era mi casa, que no podía irme. Y ella empezó a ayudarme económicamente.

Pero yo pienso en las personas que no tienen hijos o con hijos que no pueden ayudar a sus padres, no sé cómo lo hacen, no me imagino cómo viven los otros jubilados.

- ¿Cómo entró a No Más AFP? ¿Después de jubilar?- No, de antes, como vicepresidenta del comunal del Colegio de Profesores, participamos en el movimiento. Pero además yo siempre he creído que si la gente no se organiza para resolver sus problemas, no lo va a resolver de forma individual. Ahora yo estoy siendo un ícono en Chile; esta profesora que demanda por sus fondos de AFP, pero yo quiero ser la esperanza, la luz, para que los pensionados cambien su situación.

Se trata de ser solidaria con mis pares, sobre todo con las mujeres, porque tenemos pensiones más bajas que los varones.

- ¿Usted tiene fe en que pueden cambiar el sistema de AFP?- Sí, tengo fe. El Tribunal va a tener que decidir esto. Y nosotros estamos hiriendo el corazón mismo del capital en Chile. Si hasta han reaccionado el ministro Nicolás Monckeberg, el ministro Felipe Larraín. Ellos dicen que vamos a quebrar las AFP. Eso no lo hubiese imaginado. Pero como dirigente, a mi lo que me interesa es la seguridad social, que la gente esté bien y desde esa base partimos.

Durante la semana pasada, se dio a conocer un inédito fallo de la Corte de Apelaciones de Antofagasta, respecto del recurso de protección presentado por la profesora jubilada y dirigente del comunal del Colegio de Profesores, María Ojeda, en el marco de una acción nacional de la coordinadora NoMásAFP. A fines de julio del presente año, se presentaron 14 recursos de protección en todo el país contra las AFP, por la denegación del retiro de los fondos de pensiones. En el caso de la docente María Ojeda, exige el retiro de sus fondos de pensiones, argumentando que su actual jubilación no alcanza para satisfacer sus necesidades básicas, entre ellas, su vivienda, ya que no cuenta con recursos para costear el saldo insoluto de su casa.

"En este caso concreto se trata de una profesora que acumuló una cantidad de dinero significativo para responder a sus deudas y hacer una vida normal pero ínfima para los efectos de una pensión al punto que se encuentra en una insolvencia que podría generar la pérdida de su casa", indica la resolución consignada en el sitio SoyChile.cl. Ante esto, el ministro Oscar Clavería y el abogado Fernando Orellana, dictaron una resolución por la que piden el pronunciamiento del Tribunal Constitucional por considerar que el Decreto Ley que impide el retiro de los fondos vulnera la Constitución al restringir el derecho de propiedad sobre sus ahorros.

Ahora, la docente afectada, y la coordinadora NoMás AFP quedan a la espera de lo que dictamine el TC, una de la instituciones más antidemocráticas de nuestro sistema, y que por su propia naturaleza -3 de sus integrantes son nombrados por el Presidente de la República- tiende a fallar en contra de nuestros derechos y libertades individuales mínimas, y constantemente a favor de los sectores empresariales y sus castas políticas.

La realidad de cientos de miles de trabajadores jubilados en Chile es similar a este caso: nos imponen una vejez de pobreza, con pensiones miserables que se encuentran sumamente lejos del costo de una canasta familiar básica o incluso de un salario mínimo. Y con derechos básicos que no están asegurados en el Chile neoliberal (como salud o vivienda), la realidad de la tercera edad es dramática en el país. A toda esta situación de abuso que viven los jubilados, se suma el hecho de que ni siquiera tienen acceso a ocupar libremente sus ahorros previsionales, el cual es fruto de la explotación laboral de toda una vida.

Por todo ello, el actual sistema de pensiones tiene un amplio rechazo popular y la demanda de acabar con las AFP ha resonado en toda la sociedad, llegando a movilizar a más de un millón de personas en todo el país durante los últimos años. Tras esas masivas marchas, ahora los llamados de la coordinadora No Más AFP se han enmarcado en acciones de “desobediencia civil” (tomando por ejemplo el llamado a cambiarse de fondo) o por las vías parlamentarias (proyecto popular de ley) o jurídica (como en este propio caso y los demás recursos de apelación presentados a nivel nacional).

El sistema de pensiones en Chile se basa en la confiscación forzada de una parte del sueldo de millones de trabajadores mes a mes, un “ahorro” o “capitalización” individual que va a parar a un “fondo previsional” que está al servicio de las inversiones de capitalistas nacionales (como Luksic, Matte, Angelini, Paullman, etc) o transnacionales (4 de las AFP existentes son de propiedad de capitales extranjeros). Lejos de estar al servicio de los trabajadores y una vejez digna, nuestros fondos son uno de los principales “combustibles” del modelo económico y de inversión capitalista en Chile.

Ante esto, cabe preguntarnos de qué forma derribaremos el actual sistema miserable de pensiones, del cual se nutren todos los grandes inversionistas y empresarios en Chile, y que por lo mismo, no podemos contar con que los empresarios se “convenzan” de que las AFP no deben existir, sino que debemos conquistarlo, y para ello se requiere de un combate y grandes movilizaciones que debemos dar entre todos.

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