La precariedad laboral es un problema estructural que afecta a la economía y a la sociedad. Este artículo explorará las causas y consecuencias de la precariedad del empleo, centrándose en el contexto de América Latina y las reflexiones teóricas de Guy Standing.

¿Qué son la precarización, el precariado y la precariedad?

Si bien se ha hablado de precariedad hace bastante tiempo, los términos trabajo precario, precarización, precariado y, por supuesto, precariedad, han adquirido mayor notoriedad desde los 2000. Y esto, tanto en la práctica política de activistas como en el discurso académico.

En The Precariat. The New Dangerous Class, Standing define al precariado como una clase social en formación y a la precarización como un proceso en que el sujeto es sometido a presiones y experiencias que lo conducen a vivir una existencia frágil en el presente, sometido a incertidumbres acerca del futuro, con una identidad insegura y carente de un sentido de desarrollo posible por medio del trabajo y el estilo de vida.

El objetivo de Guy Standing en The Precariat es dar cuenta de los efectos sociales y políticos de la precarización del trabajo y su posible remedio. En definitiva, su objetivo a la vez analítico, polémico y propositivo, hacen de The Precariat un libro de difícil clasificación, pero a la vez imprescindible y de gran interés para los científicos sociales.

El término precario deriva del latín precarius, que se refiere a aquello que se obtiene por medio de la petición, la súplica y el ruego. Como vemos, la etimología del sustantivo precariedad y del adjetivo precario es reveladora, pues asocia estos términos a la experiencia de la pobreza, a la carencia de recursos propios, a la dependencia de quien carece respecto de quien posee bienes, a la falta de autosuficiencia, y a la inseguridad de quien debe pedir, suplicar, o solicitar favores para autosustentarse.

Por su parte, el término precariado es una conjunción de las palabras precario y proletariado. Este neologismo alude a un estrato o segmento social particular que ha aparecido en sociedades capitalistas de regímenes laborales crecientemente desregulados y de trabajo flexible.

Causas de la Precariedad Laboral

Uno de los argumentos centrales que subyacen al relato de The Precariat es que la lógica de la mercantilización ha llevado a la formación no ya de economías de mercado, sino de verdaderas sociedades de mercado. Standing reprocha la comodificación de la vida en general y, en especial, la re-comodificación del trabajo por medio de la liberalización del mercado laboral bajo la influencia de políticas neoliberales.

En The Precariat, Standing sostiene que el crecimiento del precariado es el resultado de dos procesos revolucionarios: la globalización y el neoliberalismo. Estas revoluciones, que han afectado a buena parte del mundo desde al menos los inicios de la década de 1980, han promovido la competencia global a niveles sin precedentes.

La competencia global ha tenido varios efectos. Entre ellos, Standing destaca los siguientes:

  1. El debilitamiento del poder del factor trabajo
  2. La adopción de numerosas formas de trabajo flexible por parte de las empresas que son expuestas a la necesidad de ajustarse a las competencia global con economías con bajos salarios.

La Re-comodificación del Trabajo

El foco de atención de Guy Standing en The Precariat es la recomodificación del trabajo. El término recomodificación describe los más recientes procesos de reducción de los beneficios sociales otorgados por las empresas y las políticas sociales de bienestar, el repliegue del estado y sus servicios, la limitación de la negociación colectiva, y el incremento de la desregulación y flexibilización del mercado laboral.

El efecto de este conjunto de procesos ha sido una renovada mercantilización del trabajo, que con la importante contribución e influencia de la ideología neoliberal, ha profundizado las condiciones de precarización social.

El Caso de Chile

Si bien la precariedad laboral en Chile tiene raíces históricas, se vio reforzada por las políticas económicas neoliberales impulsadas durante la dictadura militar. Desde 1990 en adelante, a pesar de la fuerte disminución de la pobreza, la inestabilidad en el empleo ha sido persistente. En términos de matriz productiva, la implementación del neoliberalismo significó la interrupción de un proceso incipiente de industrialización y el reforzamiento de la explotación de recursos naturales como modo de producción principal.

En este contexto, en el discurso público y académico, el concepto de pobreza fue sucesivamente reemplazado por el de vulnerabilidad, refiriéndose a personas que habían mejorado su situación económica pero que, debido a sus condiciones precarias de empleo, cualquier shock externo como despido o la enfermedad de algún miembro de la familia las haría volver a la condición de pobreza. Cabe destacar que la pandemia y su fuerte impacto en el empleo, puede considerarse como un caso generalizado de aquel shock que tanto se temía que llegara a afectar a una nueva clase media vulnerable.

Consecuencias de la Precariedad Laboral

La precariedad laboral tiene consecuencias más allá de los aspectos materiales del trabajo. Impacta de manera importante a un nivel subjetivo, en las percepciones y en la experiencia diaria de los trabajadores, provocando un escenario de incertidumbre y agobio que pueden generar un malestar social generalizado.

Los impactos subjetivos de la precariedad laboral parecen haber tenido un rol importante en el masivo descontento que llevó al estallido social de octubre del 2019, sumándose a las carencias materiales y a la desigualdad socioeconómica.

La “flexibilidad laboral” se ha legitimado, desde una mirada económica, por el fomento de competencia y la eficiencia en el uso de factores productivos, pero implica que los riesgos asociados son asumidos principalmente por los trabajadores. Así la persistencia de la precariedad laboral generó un clima de incertidumbre que parece haber contribuido de manera importante a un malestar social generalizado.

Así mismo, el trabajo precario y los bajos sueldos limitan la participación de los trabajadores en la riqueza generada, acentuando la desigualdad social y económica. En resumen, el trabajo estable, protegido y bien remunerado contribuye al bienestar presente y futuro de los trabajadores, tanto a un nivel material como en términos subjetivos.

El empleo precario suele mirarse como un problema para la economía de las familias. Pero las autoras remarcan que se ha transformado también en un problema de salud pública.

Desde los años 30 se vienen desarrollando estudios científicos que muestran que el desempleo afecta la salud de las personas, y en especial su salud mental. Más recientemente existe además evidencia del rol protector que cumple en seguro de desempleo frente a los efectos tóxicos de éste. A su vez, a partir de los 80 se ha acumulado la evidencia epidemiológica que muestra que también el empleo precario tiene efectos negativos sobre la salud.

Sumado a ello, las personas en situación de desventaja en el mercado de trabajo (como por ejemplo mujeres, jóvenes y adultos mayores, o quienes están en ocupaciones de baja cualificación) son las más expuestas a tener empleos precarios y muy precarios.

Impacto Subjetivo de la Precariedad Laboral

Para analizar el impacto subjetivo de la precariedad laboral construimos un índice general de percepción subjetiva basándonos en trabajos de autores que proponen la inclusión de la dimensión subjetiva en los estudios sobre empleo. Este indicador está compuesto de 5 dimensiones referidas a la:

  1. Satisfacción económica
  2. Calidad del empleo
  3. Percepción de estabilidad laboral
  4. Posibilidad de subsistir en casos de emergencia, como despidos o enfermedades catastróficas
  5. Perspectivas de futuro a partir del trabajo actual

Con respecto al índice general, vuelve a presentarse una disparidad importante, donde a mayor nivel socioeconómico se presenta una mejor percepción sobre las condiciones de trabajo, con una diferencia de 1,4 puntos entre el NSE alto, con nota 5,8, y el NSE bajo, con nota 4,4.

La percepción sobre la estabilidad del empleo da cuenta del temor cotidiano frente a posibles despidos o desvinculaciones. Además de la preocupación frente a los posibles perjuicios económicos futuros, la falta de certezas frente al futuro laboral dificulta la planificación y proyección en un mediano plazo, acentuando la ansiedad en el día a día.

La última dimensión se refiere a las perspectivas de futuro de la situación laboral actual, si el esfuerzo invertido en el empleo presente significará mejoras a futuro. Aquí llama la atención la alta disparidad entre los NSE alto y bajo. Mientras las personas de altos ingresos (y como vimos, con bajos niveles de precariedad) son optimistas frente a las perspectivas económicas que les traerá su trabajo (nota 6,3), aquellas de menor NSE y trabajo más precario son mucho más pesimistas, perdiendo las esperanzas en la posibilidad de mejorar su situación económica a partir del empleo (nota 4,4).

Esta falta de proyección es una amenaza para un aspecto fundamental del neoliberalismo implementado en Chile: la creencia de que a través del esfuerzo y el trabajo duro es posible mejorar la situación económica, logrando que hijos e hijas tengan una mejor situación económica que sus padres. Esta creencia, que muchas veces justificaba el sacrificio del presente por un futuro mejor, está en retroceso, lo que puede estar socavando la legitimidad del sistema económico en general.

Propuestas para Combatir la Precariedad Laboral

En este sentido, existen al menos tres caminos de política para atacar la epidemia de la precariedad hoy en Chile.

  1. El primero, sin dudas, es el aumento real de los salarios, que asegure la reproducción de la vida como función manifiesta del empleo. Esto implica ir más allá de lo planteado hasta ahora, puesto que no puede depender de subsidios estatales ni de la buena voluntad de un sector del empresariado.
  2. El segundo, refiere al fortalecimiento de la parte débil de la relación salarial, avanzando hacia la negociación colectiva ya sea por rama o territorio, y así anulando las brechas existentes entre trabajadores de alta y baja capacidad negociadora.
  3. Finalmente, un tercer camino es el fortalecimiento de la protección frente al desempleo. Urge mejorar la cobertura del actual seguro de cesantía, eliminando las excesivas barreras de acceso a esta prestación, especialmente las relativas a la continuidad laboral.

Por tanto, deben ser nuevas políticas y nuevas leyes las que aseguren íntegramente la función social del empleo.

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