Todos conocemos la historia de una persona altamente inteligente, con muchas habilidades, que fue ascendida a una posición de liderazgo sólo para fallar en ella. También conocemos alguna persona que no posee las mejores habilidades técnicas pero que fue ascendida a una posición similar donde, literalmente, la rompió con su liderazgo. Entonces, veamos qué hace a un líder según este renombrado autor.
En el laberinto del desarrollo profesional, a menudo nos encontramos siguiendo rutas trazadas por otros. En ocasiones, estas sendas parecen estar predefinidas, limitando nuestras opciones. Sin embargo, la verdadera recompensa de este viaje radica en el profundo afecto por el trabajo bien hecho. Cuando abrazamos cada tarea con pasión y dedicación, no solo cosechamos elogios externos, sino que también experimentamos una satisfacción interna inigualable. Cada labor se convierte en una oportunidad para dejar una huella significativa en el mundo y para crecer como individuos.
Es fácil perder la chispa en ese trabajo que alguna vez amaste. Esto se acentúa en el húmedo y aburrido Londres de enero, cuando mi estado de ánimo ya está bajo y la repetición de la rutina semanal puede comenzar a resultar agotadora.
Inteligencia Emocional: El Componente Crucial del Liderazgo
Goleman propone en este ensayo que los líderes más efectivos son similares en una forma crucial: todos poseen un alto componente de inteligencia emocional. No es su coeficiente intelectual, ni su conocimiento técnico; más que eso, este nuevo concepto de inteligencia es una habilidad sine qua non entre los líderes exitosos de todo tipo de organizaciones.
Goleman al entrevistar a diferentes individuos que trabajan en diferentes compañías, demostró que la inteligencia emocional es dos veces más importante que el coeficiente intelectual y las habilidades técnicas, para trabajos de cualquier nivel, tomando más importancia conforme se es más importante en la empresa.
Las 5 Características Clave de la Inteligencia Emocional
Goleman distingue 5 características que los líderes con un alto nivel de inteligencia emocional poseen:
- Conciencia de sí mismos: Goleman caracteriza esto como conocer las reacciones emocionales, las destrezas y debilidades de uno además de como afectan a los que me rodean. Las personas con alta conciencia de sí mismos saben qué los motiva, cuáles son sus valores y metas en la vida, también pueden hablar de ellos abiertamente, sus miedos y en aquello que son fuertes. Buscan constantemente crítica constructiva de sus pares y subordinados en busca de hacer mejor las cosas, tienen la capacidad de reírse y sacar provecho de sus propios defectos. Son personas honestas con ellas mismas y con otras personas.
- Autorregulación: Los líderes controlan y redirigen sus emociones fuertes e impulsos y las canalizan como energía de trabajo. Los impulsos biológicos llevan nuestras emociones, los líderes son maestros en manejar sus emociones. No son prisioneros de sus emociones. No son impulsivos en sus decisiones, se toman un tiempo para pensar detenidamente. Son personas integras. Saben controlar su enojo y crean un ambiente de personas que controlan sus emociones a su alrededor, pues ellos parecen no enojarse por nada. Esto aumenta su productividad. Se aproximan con calma a sus subordinados entregando crítica constructiva ante cualquier fracaso, de una manera amable, explicando claramente su punto de vista, en vez de gritando. Se adaptan con facilidad a los cambios y no se alteran por ellos. Trabajan por adaptarse a las nuevas tecnologías que surgen con el avance de la sociedad.
- Motivación: Son personas que quieren lograr cosas sólo por lograrlas. Tienen pasión por el trabajo que hacen y por nuevos desafíos en este, buscan lograr alcanzar sus metas e ir más allá de lo que se espera de ellos. Siempre buscan formas de hacer mejor las cosas. Rastrean constantemente su progreso personal y el de su equipo de trabajo. Son apasionados por el trabajo, buscan desafíos creativos, les encanta aprender cosas nuevas, no buscan premios (mejor paga, ascender, status) sino más bien buscan lograr sus metas. Son orgullosos del trabajo bien hecho. Se mantienen optimistas aún cuando las cosas van en su contra. Combinada con la autorregulación les permite superar la frustración y remontar situaciones adversas. Son altamente comprometidos con su organización. Establecen altos estándares de rendimiento para ellos mismos y trae como consecuencia que su equipo también trabaja bajo altos estándares. Lideran a través de la acción más que a través de las palabras. Contagian a su equipo de sus ganas de superar las metas y de realización de un trabajo excelente.
- Empatía: De todas las destrezas de liderazgo, la empatía es la más fácil de reconocer. Sin embargo, la palabra empatía no parece tener mucha relación con los negocios. Pero no hay que tomar la empatía en el sentido de que “yo estoy bien, tú estás bien”. Para un líder esta característica no significa adoptar las emociones de otras personas como suyas propias, sino que más bien implica la considerar las emociones de las personas que están a su cargo para la toma de decisiones inteligentes. Goleman considera la empatía importante por tres razones, en primer lugar cada vez más se trabaja en equipo, con esto surge la necesidad del líder del equipo de tener muy en cuenta la estabilidad emocional de sus empleados y subordinados en su toma de decisiones. En segundo lugar por el rápido avance de las relaciones internacionales comerciales, aumentando las relaciones multiculturales, donde la empatía es una habilidad clave para la correcta comunicación entre dos personas totalmente distintas, en virtud del fenómeno de la globalización. En tercer lugar por la necesidad de las empresas de retener a las personas talentosas, cuando esas personas las dejan, se llevan el conocimiento de la empresa con ellos.
- Habilidades Sociales: Junto con la empatía son las habilidades para manejar las relaciones con otras de la inteligencia emocional, mientras que las tres primeras son habilidades para manejarse a uno mismo. Las habilidades sociales no son tan simple como suenan. No sólo implica ser amigable, sino que significa ser amigable con un propósito: Mover a la gente en la dirección que uno desea, ser persuasivo, lograr contagiar el entusiasmo por un nuevo proyecto o bien, lograr un acuerdo transversal respecto de una estrategia de marketing. La gente con buenas habilidades sociales tienen facilidad para encontrar terreno en común con otras personas de todos lados, ellos saben que no pueden sacar el trabajo importante solos, por lo que tienen una red de contactos listas cuando necesitan tomar acción. Las habilidades sociales suelen ser la vorágine de las otras habilidades de la inteligencia emocional. Generalmente se presenta cuando la persona ya es consciente de sí misma, se autorregulan, son motivadas y pueden empatizar con otros individuos. Aquellos que tienen habilidades sociales desarrolladas son generalmente quienes manejan los equipos, son excelentes persuadiendo a otras personas, con buenas razones de por qué la forma que ellos proponen para trabajar es mejor. Su pasión por el trabajo se contagia y están enfocados en buscar soluciones. Generalmente se llevan bien con personas de todas partes de la compañía independientemente de su sección, por lo que ante cualquier adversidad pueden recurrir a cualquiera de estas personas en busca de ayuda.
La Disciplina y el Autogobierno: Pilares del Desarrollo Profesional
En nuestro viaje hacia el desarrollo profesional, es esencial mantener una brújula interna que nos guíe en la dirección correcta. Esta brújula se llama disciplina. La disciplina no es solo una rutina o una serie de reglas a seguir; es una cualidad que impulsa nuestra determinación y nuestra capacidad para mantener el rumbo, incluso cuando las distracciones intentan apartarnos del camino.
El autogobierno es otro aspecto fundamental en esta odisea hacia el desarrollo profesional. Significa tomar decisiones conscientes y asumir la responsabilidad de nuestras acciones. Cuando ejercemos el autogobierno, nos convertimos en los arquitectos de nuestro destino, en lugar de meros espectadores de nuestras vidas. La honestidad juega un papel crucial en este viaje. Debemos ser sinceros con nosotros mismos, reconocer nuestras fortalezas y debilidades. Al hacerlo, creamos una base sólida para el crecimiento personal y profesional. La honestidad nos permite identificar áreas en las que podemos mejorar y trazar un curso hacia un futuro más prometedor.
Encontrando la Pasión en el Trabajo: Más Allá de la Vocación Predeterminada
Me entusiasmé con los libros de Cal Newport y leí durante estos días otro libro publicado por este autor llamado “Hazlo tan bien que no puedan ignorarte”. Es un libro bien narrado, con buenos argumentos, casos para ejemplificar los puntos y propuestas interesantes de discutir para quienes trabajamos acompañando a otras personas en sus carreras.
El contexto del libro es qué carrera elegir, en qué trabajar, a qué dedicarnos y por ello cuenta que su pregunta de investigación ha sido ¿Por qué algunas personas terminan amando lo que hacen, mientras que muchos otros no son capaces de conseguir ese objetivo?
Y la tesis de Newport es que decirle a alguien “haz aquello que te apasione» (lo que llamará la hipótesis de la pasión) es un consejo peligroso. ¿Por qué?, porque no alcanza a describir muy bien cómo mucha gente termina por dedicarse a carreras apasionantes, y en cambio para muchas personas consigue empeorar las cosas ya que la empuja al cambio crónico de un trabajo a otro y a una gran angustia y confusión cuando la realidad se queda inevitablemente lejos de los sueños.
Yo creo que hay algunas carreras en que el componente vocacional es super claro y preciso, sobre todo en el caso de deportistas, artistas, científicos y ciertas profesiones. Claro que, en estos casos, muchas veces ocurre que la realidad laboral no se condice con las expectativas y fantasías que alguien pueda tener respecto de esas actividades. Un ejemplo para mí son los deportistas de alto desempeño, entrenan y entrenan y podría pensarse que cuando ya se dedican profesionalmente al deporte todo será de maravilla y es posible que esté lleno de frustraciones y lados desconocidos, lo que algunos toleran, otros no le dan importancia y algunos los frustra con la actividad elegida.
Dejando de lado algunos de los casos anteriores, hay muchos otros donde es difícil saber a priori cuál es la pasión o vocación que uno podría tener y luego escoger un trabajo acorde a ello. De hecho, se podría pensar que en muchos casos esta se descubre o se elabora cuando ya se está trabajando y se ha ganado experiencia y competencia y por lo tanto la secuencia no es pasión luego trabajo, sino trabajo luego pasión.
A esto mismo se refiere Newport cuando describe cómo mucha gente descubre su pasión en el trabajo. No es como la recomendación que él critica dice originalmente, “descubre tu pasión y síguela”, sino que muchas carreras laborales, como la del mismo Steve Jobs y otras figuras famosas comienzan con acontecimientos fortuitos, una oportunidad laboral impensada, un cambio de trabajo, un proyecto no diseñado y luego, se encauza la carrera para terminar cultivando una pasión que ni siquiera se sabía que se tenía.
La Perspectiva del Artesano vs. La Perspectiva de la Pasión
En opinión del autor la perspectiva de la pasión se contradice con la perspectiva del artesano. La perspectiva de la pasión se centra en lo que a uno le puede aportar el mundo, en cambio la del artesano es que puede uno aportarle al mundo. En la primera perspectiva las personas se vuelven hipersensibles hacia lo que no les gusta y acaba topándose con insatisfacción crónica, lo que es especialmente cierto en el caso de los puestos en lo que se accede al comenzar a trabajar que por definición no tienen ni mucha autonomía ni son muy apasionantes. Otro problema de la perspectiva de la pasión es que sus preguntas íntimas (¿quién soy?, ¿que quiero en el fondo?, ¿es esto lo que soy en realidad?, ¿esto me gusta?) son imposibles de responder y no siempre se responden claramente con un sí o con un no, por lo que generan insatisfacción crónica y confusión.
La Propuesta de Newport: Desarrollar la Perspectiva del Artesano
El autor propone desarrollar la perspectiva del artesano, lo que significa que: (1) las características que definen un trabajo genial son escasas y valiosas, (2) la ley de la oferta y la demanda enseña que, si se quiere un trabajo así, habrá que ofrecer a cambio habilidades escasas y valiosas, ser muy competente en alguna área (estas habilidades = capital laboral) y (3) la perspectiva del artesano con su implacable foco en hacerlo tan bien que no puedan ignorarte, es una estrategia que se adapta bien a la adquisición de ese capital laboral.
Para desarrollar el capital laboral se necesita algo simple, práctica deliberada. ¿Qué significa esto?, que no basta la práctica por sí misma en términos de solo sumar horas, sino que debe ser una práctica con un enfoque del trabajo en el que se ejercitan deliberadamente las habilidades más allá de la comodidad, recibiendo críticas constantes que permitan hacer un mejoramiento dramático de las competencias. La noción de práctica deliberada es muy interesante y señala que para convertirse en experto en algo se requiere mucha práctica, algo que ya decía Gladwell cuando hablaba de las 10 mil horas. Pero no basta con las horas, debe haber reflexión, ensayos y recibir críticas para mejorar.
Para Newport lo interesante del caso es que cuando una persona acumula mucho capital laboral, cuando “lo hace tan bien que no puede ser ignorada” comienza el desafío de sentir que se tiene más control respecto de aquello que se hace. Esta sensación de control es propia de los trabajos soñados, donde uno evalúa que hace algo significativo.
Las Trampas del Control
Pero, hay algunas trampas del control, que Newport destaca y advierte. La primera es querer ganar control sin haber ganado suficiente capital laboral previamente. Creo que este es el caso de mucha gente que ofrecer servicios al mundo, controlando su horario, su tiempo, sus ingresos, pero lo que hace no es muy valioso para nadie. Al respecto me resuenan muchos casos de gente que conozco que ha querido iniciar emprendimientos o independizarse sin haber ganado previamente capital laboral y dichas iniciativas han terminado en fracaso.
La otra trampa es cuando se ha acumulado suficiente capital laboral como para adquirir más control laboral, uno se vuelve tan valioso para su jefe que este tratará de contrarrestar el esfuerzo por ganar más autonomía. Aquí aparecen las ofertas de ascensos, movilidad interna, que, por supuesto pueden ser buenas oportunidades de desarrollo, pero pueden enlentecer el dedicarse por completo a lo que se ha cultivado como capital laboral. También conozco gente que ha ganado mucho capital laboral y precisamente se encuentra en el desafío de renegociar sus contratos para contar con mayor independencia y, precisamente, sus empleadores los necesitan y no los quieren dejar partir de ninguna forma.
Hasta aquí las ideas de Newport me han parecido muy interesantes, ya que además las relaciono con algunas de las ideas de capital intelectual y capital humano (ya expuestas en otros posts, sobre los trabajos de Sveiby o de Stewart).
¿Cómo se sabe si se ha adquirido suficiente capital laboral, para ofrecerlo al mundo?, bueno, hay que hacer la prueba, y esta es descubrir si la gente está dispuesta a pagarnos por lo que tenemos, por lo que sabemos hacer. Por supuesto que, si uno descubre que nadie está dispuesto a pagarle por aquello, por doloroso que ello sea, significa que no estamos preparados aún y mejor adoptar otra estrategia.
En cambio, si se descubre que las personas están dispuestas a pagar por nuestro capital laboral es una señal poderosa de que se puede lograr más independencia y autonomía y ganar más control del propio tiempo y del trabajo. Esta idea me resuena mucho con un libro que comenté hace tiempo, Knowmads de Raquel Roca.
Y, para concluir entonces, una vez que se ha generado mucho capital laboral y que se ha probado que este es valioso, se puede construir una misión en torno a él, una narrativa acerca de la importancia de lo que hacemos, de su impacto y de su trascendencia.
La Identidad Profesional y el Propósito Personal
En entornos sociales, es común preguntar “¿a qué te dedicas?”, una pregunta que a menudo sirve como indicador para comprender la identidad de alguien. Sin embargo, equiparar nuestras profesiones con nuestra identidad personal puede ser limitante y, en ocasiones, perjudicial. Un número considerable de personas deriva su identidad de sus ocupaciones.
Según una encuesta de Gallup, el 55% de los trabajadores estadounidenses afirma que su trabajo es una parte importante de su identidad, mientras que el 42% lo considera simplemente un medio para ganarse la vida. A pesar de la fuerte identificación con el trabajo, los niveles de compromiso de los empleados cuentan una historia diferente. El informe “Estado del lugar de trabajo global” de Gallup de 2023 revela que solo el 23% de los empleados a nivel mundial se sienten comprometidos con su trabajo. Un asombroso 59% abandona el trabajo silenciosamente, lo que significa que no se comprometen y hacen lo mínimo indispensable. Además, el 44% de los empleados reportan experimentar un estrés diario significativo.
Factores que Influyen en la Pasión Laboral
- Necesidad financiera por encima de la pasión: A menudo, las personas permanecen en sus trabajos por necesidad financiera más que por pasión.
- Monetizar la pasión puede disminuirla: Las teorías del comportamiento sugieren que las recompensas externas, como el dinero, pueden socavar la motivación intrínseca. Convertir una pasión en una profesión podría disminuir la alegría que antes brindaba.
- Disrupción tecnológica: El rápido avance de la inteligencia artificial representa una amenaza para muchas profesiones. Goldman Sachs estima que la IA podría automatizar tareas equivalentes a 300 millones de empleos a tiempo completo en todo el mundo para 2030.
- Jubilación y pérdida de identidad: La jubilación, a menudo vista como un momento de relajación y desarrollo personal, puede ser un desafío para quienes tienen una identidad profundamente arraigada en su carrera profesional.
En lugar de definirnos únicamente por nuestras profesiones, deberíamos considerar nuestras pasiones, valores e intereses: los aspectos que realmente nos iluminan. Este “propósito con p minúscula” se centra en actividades orientadas a procesos que brindan alegría y satisfacción, independientemente del beneficio económico. Al cultivar estos intereses, construimos una identidad multifacética que se adapta a los cambios laborales, las disrupciones tecnológicas y las transiciones de la vida, como la jubilación.
Encontrando tu Pasión Laboral
¿Dónde está tu pasión laboral? Gettysburg college publicó que las personas usan 90.000 horas en el trabajo a lo largo de su vida. Según la RAE, uno de los significado de pasión son “una perturbación del ánimo” o “la inclinación muy viva de alguien hacia una persona o cosa”, o “aficción vehemento a ello” ¿Cuál de estas definiciones te hace más sentido en tu trabajo?
Pero, no está todo perdido ya que puedes realizar actividades no profesionales donde encuentres alegría y vivas tu pasión trayendo consigo beneficios en tu carrera como vida personal. Dan Cable, profesor de comportamiento organizacional de la Universidad de Londres y autor de libro “Alive at work: The neuroscience of helping your people love what they do”, recomienda más que seguir tu pasión, sigue tus blisters (ampollas). Una blister aparece producto de un desgaste por un trabajo o practica sostenida de alguna actividad, lo que indica perserverancia en alguna tarea. No tienen que ser divertidas todo el tiempo, pero te importan lo suficiente para dedicarle mucho tiempo de ser necesario. ¿Qué actividad te hace levantarte un poco antes o acostarte después para realizarla? ¿Dónde quieres progresar y trabajas duro para lograrlo? Por ejemplo, algunas personas necesitan recordarse a si mismas para realizar una tarea agendandola en su iphone, mientras otras la realizan de forma natural.
Se identifican tan fuertemente con su trabajo, faltando equilibrio entre vida personal y vida laboral, aumentado el estrés y disminuyendo el bienestar. Realiza un análisis honesto ¿Cuántas horas a la semana trabajas en tu pasión? ¿Cómo esta el equilibrio entre tu personal y laboral? Recuerda que tu cuerpo es el motor de ese trabajo que realizas con tanta pasión, ya sea un emprendimiento o un rol que cumples en una organización.
¿Cómo encuentras tu pasión? ¿Qué te gustaba hacer? ¿Qué nueva habilidad te gustaría desarrollar? Coméntame que que otras acciones practicas te han ayudado a desarrollar tus pasión, me encantará leerlo. Los resultados pueden sorprenderte.
La Satisfacción Laboral: Más Allá del Trabajo Soñado
Los resultados pueden sorprenderte. La proporción que dice estar «completamente satisfecha» en el trabajo ha aumentado drásticamente en las últimas 2 décadas, del 41% en 2001 al 55% en 2019. La estadística parece sorprendente porque, como muchas personas, generalmente asumimos que para estar satisfecho, debes tener el trabajo de tus sueños, uno en el que tus habilidades coincidan con tus pasiones, ganes buen sueldo y estés emocionado de trabajar cada día.
Sin duda, una parte sustancial del alto nivel de satisfacción laboral se debe al hecho de que tener cualquier trabajo hace que las personas sean más felices. El desempleo es una de las mayores fuentes de infelicidad que las personas pueden enfrentar. Cuando uno tiene un trabajo, los factores que más afectan la satisfacción tienen poco que ver con la línea de trabajo.
Primero, están las variables incontrolables: un estudio en el Journal of Applied Psychology de gemelos idénticos criados por separado encontró que alrededor del 30% de la satisfacción laboral es genética. Luego, están las variables prácticas: los economistas han descubierto que los aumentos salariales elevan la satisfacción laboral, pero sólo a corto plazo. El efecto decae rápidamente a medida que pasa el tiempo.
Décadas de estudios han demostrado que las personas más satisfechas con su trabajo son aquellas que encuentran una coincidencia fundamental entre los valores de su empleador y los suyos propios. Esto es especialmente cierto cuando los valores tienen un significado moral, filosófico o espiritual especial. Por ejemplo, un estudio de 2012 sobre enfermeras iraníes encontró que las más felices creían que su trabajo era “una profesión divina y una herramienta mediante la cual podían obtener placer y satisfacción espiritual”.
Cualquiera que sea el trabajo en el que te desempeñes, encontrar una sensación de logro dentro de él es crucial para la satisfacción laboral. Ayuda establecer objetivos en el trabajo de uno, como aumentar las habilidades o la responsabilidad. Puedes pensarlo como lo opuesto a la indefensión aprendida, un término acuñado por el psicólogo Martin Seligman para denotar la resignación que experimentan las personas cuando soportan repetidamente situaciones desagradables fuera de su control.
Los empleadores que brindan orientación y comentarios claros, recompensan el mérito y alientan a sus empleados a desarrollar nuevas habilidades, son los más propensos a transmitirle esos sentimientos. La sensación de que tu trabajo está haciendo del mundo un lugar mejor. Eso no significa que debas ser voluntario o trabajar para una organización benéfica para ser feliz. En un artículo de opinión, el autor explica por qué había renunciado a trabajos en su campo de estudio académico para convertirse en mesero en Barcelona. Como dijo en español, sus clientes “son todos importantes e iguales.
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