El ‘Salario Vital’ es un concepto relacionado con el salario mínimo necesario para cubrir las necesidades básicas de una persona o una familia. Este término se refiere al ingreso básico indispensable para satisfacer los gastos fundamentales como alimentación, vivienda, salud, educación y otros elementos esenciales para llevar una vida digna. Así, los salarios mínimos desempeñan un papel esencial en la lucha contra la pobreza y la reducción de la desigualdad al aportar a la redistribución equitativa de los beneficios del crecimiento económico. Por tanto, el aumento del salario mínimo es una medida redistributiva que incentiva la participación en el mercado laboral.
Historia del Salario Mínimo en Chile
En Chile se instaura el Salario Mínimo Obrero en 1931 y en 1937 se promulga la Ley 6.020, que establecía el Sueldo Vital y Comisiones Mixtas de Sueldos. Corría el mes de Febrero del año 1937 y en Chile se promulgaba la Ley que dio origen al hoy llamado sueldo mínimo. Se llamaba Sueldo Vital, entendiéndose este como “el necesario para satisfacer las necesidades indispensables para la vida del empleado, alimentación, vestuario y habitación; y también las que requiera su integral subsistencia” (Ley 6020, disponible en Ley Chile.cl). Estos hitos marcaron el compromiso del país con los derechos laborales y la promoción de la equidad económica.
El Salario Mínimo Actual y la Línea de la Pobreza
Aun así, el sueldo mínimo actual cubre solo el 62% de los gastos básicos que se requieren para alcanzar la línea de la pobreza y cuando el salario mínimo sea de $500.000, solo cubrirá el 67% del monto definido para financiar el consumo básico de una familia de cuatro personas.
Han pasado exactos 74 años y hoy el concepto se encuentra absolutamente desnaturalizado. El mínimo no es vital. Se llama mínimo, pero, ¿Mínimo para qué? Considerando la actual línea de la pobreza, equivalente a 2 canastas de alimentos y que a precios actuales bordea los $70.000, un salario mínimo de $172.000 sólo cubre un 61% de la línea de la pobreza para una familia de 4 personas.
De acuerdo a la última encuesta CASEN 2009, las personas que ganan el salario mínimo se sitúan en los grupos socioeconómicos más pobres, con un promedio de 3,73 personas por hogar y sólo 0,9 trabajando. En este contexto, parece realista verificar el poder de compra del salario mínimo suponiendo que será distribuido en una familia de 4 personas que depende del trabajo de sólo una de ellas.
Por ejemplo, una familia de 4 personas que no tiene deudas y recibe subsidio íntegro para pagar su cuenta de agua potable y 100% de gratuidad en prestaciones de salud, con $172 mil al mes, sólo podría pagar un arriendo de una pieza, comprar 1 kilo de pan al día, la persona que trabaja podría tomar micro o metro ida y vuelta todos los días, pagar una cuenta de luz básica y comprar 10 litros de leche y 5 litros de parafina.
Impacto del Aumento del Salario Mínimo
Visto desde la perspectiva del crecimiento económico, un aumento del sueldo mínimo contribuiría a aumentar la demanda agregada de Chile, y ello estabilizaría el crecimiento económico, promoviendo en especial la reactivación de aquellos sectores que proveen los bienes y servicios esenciales.
Asimismo, hay casi un millón de personas que ganan el sueldo mínimo, y que la mayoría tienen una edad entre 30 y 65 años, y al menos el 40% son jefes o jefas de hogar.
Desigualdad y Mercado Laboral en Chile
El mercado del trabajo en Chile posee un ingreso mediano mensual de las personas ocupadas en 2022 que se estimó en $502.604. El 50% de las mujeres ocupadas percibieron un ingreso mensual menor o igual a $454.723, mientras que en el caso de los hombres este fue de $572.968, de acuerdo a los datos publicados por la ESI del año 2022. Estas son las cifras oficiales más actuales que disponemos en Chile; no obstante, dado que el sueldo mínimo es un sueldo que se utiliza como referencia para fijar el resto de los salarios, es posible proyectar que, gracias al aumento del sueldo mínimo, este escenario mejoró.
Así pues, para el caso chileno puede verse que estos salarios tienen un nexo indiscutible con la pobreza, con el fenómeno de los “trabajadores pobres”. Y es que aquí las evidencias sobran: del total de pobres e indigentes, el 20% trabaja, porcentaje no menor considerando que se trata de cerca de 500 mil personas. Es un insulto al trabajo y contra de la pregonada igualdad.
En esta tremenda y obviamente injusta realidad, el salario mínimo tiene un rol protagónico: 7 de cada 10 trabajadores pertenecientes a los hogares más pobres de Chile (el 1° decil), gana el mínimo o menos. Otra fatídica conclusión, posible de detectar a través de un ejercicio econométrico con la CASEN, indica que, entre 2006 y 2009, la probabilidad de ser pobre aumenta en un 21% (ceteris paribus) cuando se gana el mínimo o menos. En tal sentido y de continuar la tendencia seguimos a tranco firme por la ruta de la injusticia.
Los datos son elocuentes, no aceptemos el chantaje del riesgo de desempleo ni de las presiones inflacionarias (ver Informe Fundacion SOL), Chile es el país más desigual de la OCDE, y el único de este club dónde el salario mínimo es un salario de hambre que no cubre las canastas de necesidades básicas para una familia promedio.
El Índice de Kaitz Ajustado (IKA) para nuestro país permite observar que existe un desequilibrio entre lo que producen los trabajadores y el sueldo que perciben en Chile. Y, por tanto, existe espacio técnico para poder aumentar el sueldo mínimo de los trabajadores y acercarnos a un sueldo vital.
Distribución del Empleo por Tipo de Empresa
Es en este marco, que la discusión a nivel empresarial es importante diferenciarla. Por ello, es necesario saber que las microempresas otorgan el 6% del empleo, las pequeñas empresas el 20%, las medianas empresas el 16% y las grandes empresas generan el 50% del empleo.
| Tipo de Empresa | Porcentaje del Empleo |
|---|---|
| Microempresas | 6% |
| Pequeñas Empresas | 20% |
| Medianas Empresas | 16% |
| Grandes Empresas | 50% |
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