La Compañía Manufacturera de Cartones y Papeles (CMPC), conocida popularmente como la “Papelera”, ha estado presente en la comuna de Puente Alto por más de 100 años. Desde entonces, la empresa ha tenido una presencia constante en la comuna, siendo reconocida por su vínculo con el desarrollo industrial local.
Orígenes e Industrialización
Esta nace en el año 1920 como una fusión de fábricas entre “Cartón del Maipo” y “Esperanza” del empresario Luis Matte Larraín y el ingeniero alemán Germán Ebbinghaus. Desde sus primeros años, la industrialización de Puente Alto atrajo a miles de obreros a trabajar a sus fábricas, quienes fundaron periódicos y sindicatos para canalizar sus demandas.
Su desarrollo urbano también fue impactado por el desarrollo de proyectos ferroviarios y camineros para conectar a la comuna con Santiago, proceso que se fue consolidando durante la segunda mitad del siglo XX. La empresa se instaló en un Puente Alto de campesinos, donde la actividad agrícola era una de las principales.
Población Papelera: Vivienda y Comunidad
Para dar un lugar donde vivir a sus trabajadores, se crearía la población Papelera en el año 1933, construyendo más de 200 casas de un piso que contaba desde una a cuatro habitaciones. Cada casa poseía instalado un baño, cocina y patio destinado a huerto.
En 1932, la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones dio a conocer su proyecto de construcción de una población modelo para sus trabajadores, destinando cuatro millones de pesos de la época para su materialización. Cada casa poseía todas las instalaciones, como cocina económica, baño con lavatorio, taza y ducha. Además, contemplaba un patio destinado a un huerto o jardín, y muchas de ellas contaban con un gallinero. Sus Jardines presentaban un cuidadoso trabajo de mantención, e incluso se efectuaron concursos de jardines y huertos.
Sindicalización y Beneficios Laborales
Luego de que se desarrollara el proceso de industrialización tanto del país como en Puente Alto, el proceso de sindicalización se hizo presente. Siete años después de su creación, sus trabajadores se sindicalizaron "con el fin de canalizar las inquietudes de sus miembros". Los asociados del sindicato tenían una serie de beneficios como la disposición de un local social para reuniones, el que fue cedido por la Compañía y estaba equipado de una "sala de billar y juegos, una cantina, una biblioteca, un comedor, una cocina, etc."
Para dar un lugar donde vivir a sus trabajadores, en 1933 la Compañía inició la construcción de la "Población Papelera", a la que le siguió la "Población La Granja". De acuerdo a Caupolicán Montaldo (1904-1960), Jefe de Bienestar Social de la Compañía, la Compañía además ofrecía a su personal "servicio médico y de prevención; estímulos al trabajo; estadios; colonias veraniegas; ayudas a escolares; ayudas por nacimientos; gota de leche", entre otros.
Además, en 1935 el Departamento de Bienestar de la Compañía fundó el periódico Cooperación, para difundir entre sus empleados las actividades de recreación que estos realizaban, tales como el teatro (que ofrecía funciones durante los fines de semana para niños y adultos) y la Liga Deportiva. De esta última, cabe destacar el Club Deportivo Mataquito, el que fue fundado por los trabajadores papeleros en 1933 y "por muchos años estuvo siempre en los lugares de preferencia de los deportistas puentealtinos".
Críticas y Desafíos
Sin embargo, también la empresa fue criticada por las condiciones de los trabajadores. Sin embargo, los beneficios que la Compañía ofreció a sus trabajadores también fueron criticados. En 1942, los parlamentarios discutieron en el congreso la situación que vivían los trabajadores de la población La Granja. Uno de ellos afirmó que la Compañía no cumplía con los compromisos que había adquirido con los obreros, pues estos no tenían agua potable, así como tampoco atención médica, escuelas ni teléfonos.
En el congreso nacional, los parlamentarios denunciaron cómo vivían los trabajadores de la población La Granja. El parlamentario señaló que "esta Compañía no tiene ningún derecho para observar esta conducta con sus obreros que la están enriqueciendo diariamente".
Reconocimiento y Patrimonio
La importancia de la Compañía para la economía local y nacional ha sido reconocida. En 1942 Caupolicán Montaldo (1904-1960) afirmó que esta constituía "uno de los factores industriales más importantes de la nación".
Por ello, este 24 y 25 de mayo, en el marco del Día de los Patrimonios, CMPC abrirá por primera vez al público su Planta Cordillera. El recorrido se realizará a bordo de un tren que llevará a los visitantes por los lugares más icónicos de la planta como el tradicional Estadio Papelero y la emblemática Máquina 20, el corazón productivo de la fábrica; para culminar con un taller creativo.
“Para muchos, esta planta ha sido parte de su vida familiar y laboral. Abrir sus puertas es una manera de reconocer esa historia compartida y de celebrar lo que hemos construido juntos con la comunidad”, señaló Cristian Cuitiño, jefe de Relacionamiento Comunitario Industria de CMPC. El 24 de mayo las instalaciones estarán abiertas para los trabajadores de la compañía. Para la comunidad, la actividad será el domingo 25 de mayo, con cupos limitados y se realizará en distintos horarios.
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