Un líder mundial escuchado y respetado en momentos en que el mundo se vio envuelto por la crueldad absurda de la guerra y la imperiosa necesidad de hacer frente al deterioro medioambiental. En estos años sucedieron encuentros, viajes, escritos y gestos cargados de simbolismos. Francisco fue el Papa de la misericordia, el Papa de la sinodalidad, el Papa de la Iglesia en salida.
Con él adquirieron especial relevancia temas como la urgente renovación eclesial y la vocación misionera de la Iglesia, el diálogo interreligioso, el rol actual de la mujer en la sociedad y la sustentabilidad.
Relación con Benedicto XVI
Por primera vez en la historia a un Papa le tocó vivir a unos cientos de metros de un Papa emérito durante más de una década. Se trató de una relación nueva, inédita y que desde un inicio se creyó que podría generar cierta tensión, pugnas de poder o dudas sobre la legitimidad del nuevo Papa electo. Lo cierto es que nada de eso ocurrió. La relación entre ambos estuvo marcada por el respeto, la cordialidad y la admiración mutua.
“Para mí Benedicto fue un padre, ¡con qué delicadeza me acompañó en este camino!” [1], así describe su relación Francisco, en primera persona, en el libro de Javier Martínez-Brocal titulado El sucesor. Mis recuerdos de Benedicto XVI. “Lo visito con frecuencia y salgo edificado de su mirada transparente. Vive en contemplación… […] Me admira su inteligencia.
Ambos papas ya se habían encontrado en algunas ocasiones antes de la elección de Francisco. Bergoglio conoció a Ratzinger primero por sus escritos y luego siendo arzobispo de Buenos Aires. También se encontraron ambos cardenales en el cónclave de 2005 cuando se eligió a Ratzinger como nuevo Papa Benedicto XVI. Con la inédita renuncia de Benedicto XVI y la elección de Francisco se abría un nuevo tipo de relación que ambos supieron cuidar bien.
Cuando Francisco fue elegido Papa, antes de aparecer ante el mundo quiso llamar por teléfono a Benedicto que se encontraba en la residencia de Castel Gandolfo. Era la primera persona a la que quiso saludar. Luego, al dirigirse por primera vez como Papa a los fieles, expresó que “antes de todo, quisiera rezar por nuestro obispo emérito, Benedicto XVI. Recemos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo custodie”.
Aunque la intención de Benedicto tras su renuncia era no volver a aparecer en actos públicos, hubo momentos significativos que marcaron su presencia en la Iglesia como Papa emérito. El primero fue la publicación de la hasta ahora única encíclica de la historia escrita “a cuatro manos” por dos Papas, la Lumen fidei (La luz de fe). Luego, el 2014 en el Vaticano se vivió un día histórico marcado por la presencia de cuatro Pontífices, dos papas que serían elevados a los altares, Juan XXIII y Juan Pablo II, y dos papas concelebrantes.
Otro momento significativo fue el año 2016 cuando Francisco quiso celebrar el 65º aniversario de la ordenación sacerdotal de Benedicto. En aquella ocasión Benedicto le confesó entre lágrimas a Francisco: “Más que los jardines vaticanos, con su belleza, es su bondad el lugar donde vivo: me siento protegido”. Ambos tuvieron pontificados muy distintos, sin duda, pero, como señala Massimo Borghesi en la introducción de su libro Jorge Mario Bergoglio. Una biografía intelectual, “estamos ante una diversidad de estilos y acentos, no de contenidos”.
Encíclicas Papales
El Papa escribió cuatro encíclicas, además de otros documentos importantes como cartas, exhortaciones y mensajes. Todos ellos constituyen la totalidad de su magisterio.
La primera encíclica, Lumen fidei, fue publicada en junio de 2013, primer año de su pontificado. Unos meses más tarde llegaría la exhortación apostólica Evangelii gaudium, sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual. No sin razón se la considera la “hoja de ruta” de su pontificado, pues en ella pueden verse los acentos más relevantes que pondría Francisco: ser una Iglesia misionera que, con la fuerza del Espíritu, va en salida, hacia las periferias, a anunciar el Evangelio.
El 2015 Francisco nos sorprendería con Laudato si', un verdadero hito en la Doctrina Social de la Iglesia que apunta a las consecuencias, sociales y ambientales, de la falta de humanismo y responsabilidad frente al progreso. El esfuerzo de este importante documento magisterial apunta fundamentalmente en la dirección de subsanar esa irresponsabilidad, cuyas causas el Papa las visualiza en el orden antropológico.
El concepto de ecología integral es el núcleo de Laudato si’, y comprende el medio ambiente como un sistema de relaciones interdependientes entre la naturaleza y la sociedad que la habita, impidiendo entender la naturaleza como algo separado de la sociedad.
En 2020, en plena pandemia, con Fratelli tutti el Santo Padre invitaba a emprender un camino de fraternidad, a ser un pueblo de hermanos, a reconciliarnos. Uno de los principales antecedentes de la encíclica se encuentra en el documento histórico sobre la fraternidad firmado en febrero de 2019 en Abu Dhabi entre Francisco y el Gran Imán de al-Azhar. En aquella ocasión, los dos líderes religiosos se reconocieron como hermanos y encontraron en la fraternidad la única alternativa para salir de las lógicas de confrontación que existen hoy.
La fraternidad es un mensaje con un componente social importante, pero sobre todo político: implica reconocernos también como ciudadanos iguales, como dignos de llamarnos hermanos.
Finalmente, el 24 de octubre de 2024, el Papa Francisco publicó su última encíclica, Dilexit nos, sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo. En ella, elabora una profunda reflexión sobre el corazón como centro integrador de la persona humana y lugar de encuentro con el amor divino. La encíclica nos recuerda que el corazón humano está llamado a una progresiva transformación hasta participar de la misma relación de amor que existe entre el Padre y el Hijo.
Este destino sublime de nuestro corazón no es una mera especulación teológica, sino una realidad que se va realizando ya en nuestra vida cotidiana, cada vez que nos abrimos al amor y nos dejamos transformar por él. Con esta última encíclica el Papa quiso volver al fundamento, a aquello que alimenta y da vida a todo su mensaje, el que “nace de una única fuente, presentada aquí de la manera más explícita: Cristo Señor y Su amor por toda la humanidad”.
Para el Papa, la verdadera reparación del Sagrado Corazón consiste en unir el amor filial hacia Dios con el amor al prójimo, donde el amor de Dios y hacia Dios es lo que da fuego, empuje y creatividad a todas las acciones humanas, hace volver a la ternura de la fe, a la alegría de la entrega, al fervor de la misión. De ese amor brota el compromiso por los últimos, porque Él los amo.
Enfoque en las Periferias
“Hay que ir a la periferia si se quiere ver el mundo tal cual es. Siempre pensé que uno ve el mundo más claro desde la periferia, pero en estos últimos siete años como Papa terminé de comprobarlo. Para encontrar un futuro nuevo hay que ir a la periferia”.[3] Durante su pontificado Francisco se convirtió en un especialista en las periferias.
Aquel llamado a salir al encuentro de los demás, especialmente de los más vulnerables, lo hizo vida a través de sus prioridades pastorales, de sus mensajes, pero sobre todo a través de sus viajes, los lugares escogidos y los encuentros que en ellos se dieron. Durante sus viajes, llenos de gestos marcados por la fraternidad y la compasión, pudo verse un Evangelio que florece en tierras lejanas.
A la vez que se reunía con líderes mundiales para construir en conjunto un futuro de paz y reconciliación, sostenía encuentros con los últimos, pobres, presos, enfermos, con familias y con comunidades alejadas, marcadas por la pobreza o la guerra. Francisco realizó muchos y muy variados viajes apostólicos, veinte viajes fueron dentro de Europa, catorce a Asia, siente a América Latina y el Caribe, cuatro a África, dos a América del Norte y uno a Oceanía.
El 2015 en Bangui, República Centroafricana, inauguró el Jubileo de la Misericordia abriendo la Puerta Santa en una tierra devastada por la guerra. Un gesto similar por su profundo simbolismo se llevó a cabo en Irak en 2021, siendo la primera vez que un Papa visitaba la cuna del cristianismo; allí, ante cristianos y musulmanes, subrayó la importancia del diálogo interreligioso para construir un futuro común.
Protección de Menores
Poco después de su elección, en julio de 2013, Francisco autorizó una reforma penal donde introdujo el delito específico de “pornografía infantil”. Luego, el 22 de marzo de 2014 el Santo Padre estableció la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, con un papel asesor.
El 4 de junio de 2016, con la Carta apostólica en forma de Motu Proprio titulada Como una madre amorosa, Francisco precisó que entre las “razones graves” para la destitución de un obispo, también se considere la “negligencia”, en particular en relación a los casos de abuso sexual de menores y adultos vulnerables.
El viaje de enero de 2018 a Chile sin duda constituyó un hito fundamental, que lo llevó a confiar, en febrero de ese mismo año, una investigación al Arzobispo de Malta Charles Scicluna y a Jordi Bertomeu, oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El informe de 2.300 páginas daba cuenta de una reiterada omisión y falta de respuesta de la iglesia chilena ante denuncias de abusos sexuales, lo que llevó al Papa a enviar una carta el 8 de abril a los obispos de Chile, donde aseguraba sentir “dolor y vergüenza” y reconoce haber “incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada”.
Tras la carta, convocó a Roma a los obispos de Chile para dialogar sobre las conclusiones de la mencionada visita. Antes del encuentro el Papa recibió en la Santa Sede a algunas de las víctimas de abuso. Durante tres días, del 14 al 17 de mayo, los 34 obispos chilenos en ejercicio acudieron al Vaticano para escuchar y evaluar los resultados. Francisco les entregó un documento de diez páginas y, el último día, le dio una carta a cada uno de ellos. Al día siguiente, los prelados le presentaron su dimisión a Bergoglio en un acto sin precedentes.
La publicación del polémico Informe de Pensilvania, coincidió con el viaje de Francisco a Irlanda en agosto de 2018, con motivo del Encuentro Mundial de las Familias, siendo el abuso eclesiástico un tema central de su visita. En su viaje ea Irlandal Papa expresó en varias ocasiones dolor y vergüenza por tales abusos, se reunió con algunas víctimas, rezó ante el Santísimo en la Procatedral de Santa María de Dublín por todas ellas y en la ceremonia final del Encuentro reemplazó el Acto Penitencial con un pedido de perdón por los abusos sexuales cometido por el clero.
Tras ello, el 20 de agosto de 2018 el Papa publica una Carta del Papa al Pueblo de Dios “en respuesta a la crisis de abusos a la que se enfrenta la Iglesia”, donde advirtió sobre el daño causado por la omisión de la Iglesia e hizo un llamado a una renovada actitud de solidaridad como modo de hacer historia. Ya no se hablaba solamente de abuso sexual, sino también de abuso de conciencia y de poder.
En muchos otros países se han dado eventos similares, destacando el caso de Francia y Estados Unidos. En febrero del 2019 se convocó a una cumbre mundial de obispos sobre el tema y ese mismo año el Santo Padre publicó el Motu Proprio Vos estis lux mundi (2019), que estableció protocolos más estrictos para la denuncia de abusos. El documento fue derogado y actualizado cuatro años después, el 25 de marzo de 2023. La novedad más significativa introducida en la nueva versión de la legislación se refiere al “Título II”, con las disposiciones relativas a las responsabilidades de los obispos, superiores religiosos y clérigos encargados de la guía de una Iglesia particular o de una prelatura.
Reformas en la Iglesia
Una de las primeras biografías que se conocieron de Francisco tras ser escogido Papa fue la de Austen Ivereigh titulada “El gran reformador: Francisco, retrato de un Papa radical” (2014). Para el Papa la reforma consistía principalmente en hacer más eficaces las estructuras para el servicio de la misión de la Iglesia en el mundo. Ser una Iglesia más misionera, más sobria, más profesional, más universal, fueron algunos de los criterios guías de sus reformas tal como lo expresó en el saludo de Navidad de 2016.
Los primeros pasos los dio apenas asumió el pontificado, constituyendo un Consejo de Cardenales para asesorarlo en el gobierno de la Iglesia y estableciendo una comisión para estudiar asuntos económicos y administrativos de la Santa Sede. Creó nuevos organismos, fusionó otros, revisó normas y publicó nuevas. El año 2022 promulgó la Constitución Apostólica sobre la Curia Romana y su servicio a la Iglesia y al mundo, Praedicate evangelium. Con este documento buscó dar mayor transparencia y descentralización a la Curia.
Fue el resultado de un largo trabajo colegial, que comenzó desde las reuniones del pre-cónclave de 2013 e implicó al Consejo de Cardenales y diversas aportaciones de las Iglesias de todo el mundo. Francisco buscó hacer que la Curia refleje cada vez más la catolicidad de la Iglesia, contratando personal proveniente de muchos países, de diferentes culturas y de distintos estados de vida, como sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, y personas laicas.
Asimismo, la creación de nuevos cardenales apuntó siempre en la línea de reflejar la universalidad de la Iglesia, cambiando la composición del Colegio Cardenalicio a uno compuesto cada vez más por cardenales provenientes de todas partes del mundo, priorizando a representantes de regiones periféricas, con experiencia pastoral, de zonas de conflicto y reduciendo el peso de aquellos que provienen de la Curia Romana y de sedes históricas.
Ecumenismo
El ecumenismo fue una prioridad fundamental del pontificado de Francisco, como camino de encuentro y colaboración en torno a desafíos globales, visión desarrollada ampliamente en Fratelli tutti y Laudato si’. Así lo expresó el Papa en su discurso en Abu Dabi en febrero de 2019: “El diálogo auténtico requiere apertura, respeto y la disposición de caminar juntos hacia metas comunes”.
A través del ecumenismo Francisco quiso darle un mensaje al mundo: la paz puede perseguirse cooperando juntos, caminando juntos, aunque estemos teológicamente divididos. Muchos de sus viajes apostólicos dieron ocasión para intercambiar con importantes líderes de otras religiones y promover en conjunto la paz y el entendimiento.
Se reunión con el Patriarca Bartolomé I, de la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla, en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén el año 2014 y en la isla de Lesbos, el año 2016, donde visitaron a refugiados. Con el Patriarca Kirill, de la Iglesia Ortodoxa Rusa, se reunió en La Habana, Cuba, en un encuentro histórico, primero en casi mil años. También tuvo varias reuniones con Justin Welby, arzobispo de Canterbury, de la Iglesia Anglicana, colaborando en diversas iniciativas de paz y lucha ...
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