En esta guía vamos a aprender a observar como fotógrafos y a seleccionar el área que vamos a capturar, primero con los ojos y luego con la cámara. El encuadre es el fragmento de espacio que va a captar el objetivo de tu cámara, y por ende, el plano que se obtendrá cuando se realice la captura. Cuando observamos un espacio, primero encuadramos con los ojos y, cuando hemos decidido que lo que vemos es digno de capturar, entonces encuadramos con nuestra cámara.

Podríamos decir que encuadrar vendría a ser la antesala del proceso compositivo que lleva a cabo un fotógrafo para hacer una fotografía. Aunque también es cierto que cada uno encuadra a su manera. Puede que ya conozcas tanto tu cámara que seas capaz de encuadrar anticipadamente con solo echar un vistazo para luego componer. O puede que mires a través del visor de tu cámara y vayas encuadrando y componiendo al mismo tiempo.

También existe la opción de disparar fotografías para luego reencuadrarlas y recortarlas en un programa de edición. Sea como sea, para realizar una buena composición entrarán en juego otros muchos aspectos como la ubicación de los elementos, el enfoque, la perspectiva o la iluminación.

Tipos de Encuadre

Los tipos de encuadre se clasifican de diversas formas según el autor, pero yo los he clasificado según dos aspectos diferenciados. Por un lado, según la relación de aspecto del encuadre, que tiene que ver con el formato o recorte de la imagen. Y, por otro lado, según la orientación de nuestra cámara al tomar la captura.

Relación de Aspecto

Como ya sabes, la relación de aspecto o formato de una imagen es la proporción entre su altura y su anchura. El hecho de delimitar nuestra imagen dentro de un formato u otro va a ser crucial, ya que influirá en la lectura e interpretación de nuestra captura.

  • 4:3 Horizontal: Era la proporción más habitual en las cámaras compactas tiempo atrás. Actualmente, la relación de aspecto más frecuente es de 3:2.
  • 3:2 Horizontal: Es el estándar universal en fotografía con el que suelen disparar automáticamente la mayoría de cámaras de hoy en día. Es la relación de aspecto que se usaba en los 35mm de las películas analógicas y es reconocido como el formato que mejor corresponde a la visión horizontal típica del ojo humano.
  • 2:3 Vertical: Es la proporción vertical más utilizada para fotografiar sujetos u objetos verticales o un paisaje que queremos que tenga mayor profundidad. El ojo humano está más acostumbrado a realizar una lectura horizontal de lo que ve, por lo que un formato más vertical que este ya se podría considerar panorámico.
  • 1:1 Cuadrado: El formato cuadrado tiene una relación de aspecto en la que el ancho y el alto son iguales. Lo cierto es que no suele ser un formato preconfigurado en muchas cámaras, por eso es más habitual conseguirlo reencuadrando la imagen posteriormente en edición.
  • 2:1 Panorámico: Los formatos panorámicos son cada vez más utilizados en fotografía. Existen diversas relaciones de aspecto para conseguir una panorámica, pero el 2:1 es una de las más equilibradas, ya que tiene el doble de ancho que de alto. Esto permite al espectador recorrer la escena lateralmente con la mirada.

Orientación del Encuadre

El otro factor comunicativo esencial para encuadrar tus fotografías será la orientación. Tiene mucho que ver con la relación de aspecto, pero va más allá de tener en cuenta los límites de la captura o los elementos que vamos a incluir dentro.

  • Horizontal: Esta es la orientación más común en fotografía. Es la forma más natural y sencilla de realizar fotos cuando coges tu cámara y la opción más cómoda de componer fotografías empleando técnicas como la regla de los tercios o el espacio negativo. Sin embargo, que sea la más utilizada, no la convierte ni en la mejor ni en la peor orientación. De hecho, hoy en día con la aparición de los smartphones y las tablets, la horizontalidad ha ido perdiendo su trono y el ojo humano también se está acostumbrando a leer en vertical. Lo que debemos tener claro es que la orientación horizontal siempre suele sugerir estabilidad, simetría y tranquilidad, dándole énfasis al horizonte.
  • Vertical: La orientación vertical es una excelente alternativa para fotografiar elementos cuya orientación es también vertical, como las personas, que son más altas que anchas. Por eso es el formato ideal para los retratos de medio cuerpo o de cuerpo entero. La verticalidad en tu fotografía va a sugerir firmeza y fuerza. Siempre va a dar más énfasis a los planos verticales exagerando la profundidad de los fondos.
  • Inclinada u Oblicua: Este tipo de orientación, no se podría considerar como un encuadre propiamente dicho, porque ‘al uso’ sigue siendo horizontal o vertical. Sin embargo, conviene aislar este tipo de encuadre, porque se obtiene inclinando la cámara y, aunque el resultado sea vertical u horizontal, técnicamente la posición de encuadrar es distinta al tomar la foto. Es un formato mucho menos utilizado que los anteriores, pero es una alternativa muy útil para transmitir un determinado mensaje que sugiera dinamismo e inquietud.

Recursos para un Buen Encuadre

Cuando elegimos el encuadre que vamos a fotografiar, es muy posible que esa porción de realidad concreta posea algo ‘especial’ que ha atraído nuestra atención. Elegir el encuadre es un paso vital para conseguir una buena captura y debemos darle la importancia que merece. Para realizar un buen encuadre vamos a tener que conocer algunos recursos útiles para aprender a resaltar nuestro objeto o sujeto fotografiado y ser capaces de transmitir sensaciones.

  1. La Regla de los Tercios: Consiste en dividir el encuadre en 9 rectángulos iguales cortando la imagen con dos líneas imaginarias equidistantes, tanto verticales como horizontales. Con esto conseguiremos los cuatro puntos fuertes en los que las líneas se cruzarán. Cuando vayamos a encuadrar una fotografía podemos imaginar estas líneas para que nuestro elemento o elementos importantes se coloquen lo más cerca posible de las intersecciones de la cuadrícula, es decir, de los puntos fuertes.
  2. La Regla del Movimiento: Como su proprio nombre indica, se trata de una regla con la que, si encuadramos siguiendo esta premisa, vamos a poder comunicar correctamente el movimiento. Consiste básicamente en dejar espacio en el lugar hacia donde se va a desplazar el sujeto u objeto fotografiado. Una regla muy similar a esta, es la Regla de la Mirada, que se aplica a sujetos fotografiados. Consiste en respetar la dirección hacia la que nuestro modelo fotografiado mira. Lo que tendríamos que hacer a la hora de encuadrar es dejar más espacio delante del sujeto, es decir, hacia donde dirige la mirada.
  3. La Proporción Áurea: Es uno de los principios más primitivos de la composición visual, que se ha utilizado desde la antigüedad. Los griegos la identificaron como una proporción mágica o divina que es capaz de dividir el espacio en una imagen plácida y atractiva para nuestra visión. A la hora de componer, para tener en cuenta la proporción áurea deberíamos ser capaces de encuadrar nuestro sujeto u objeto fotografiado dentro de los puntos fuertes de esa espiral.
  4. Las Líneas: A la hora de encuadrar, las líneas (sean visibles o no), van a ser muy importantes para tomar tus fotografías. Según como las incluyas dentro de tu encuadre conseguirás que el espectador recorra esas líneas hasta el punto de interés que quieres remarcar. La línea del horizonte, por ejemplo, es una de las más importantes a tener en cuenta. Según la altura a la que la coloques dentro de tu composición transmitirás una u otra sensación. Un horizonte muy alto, donde el cielo apenas se vea, dará mayor importancia a lo que se encuentre debajo. Siempre conseguirás mayor estabilidad y equilibrio si colocas el horizonte coincidiendo con las líneas que albergan los puntos fuertes de la regla de los tercios.
  5. Enmarcar el Encuadre: Otro recurso interesante que puedes utilizar a la hora de encuadrar es el de enmarcar tu encuadre. Me refiero a elegir la porción de realidad que quieres capturar, pero viéndola a través de otro encuadre, es decir, creando un marco interno. Sería como rizar el rizo.
  6. El Elemento Fotografiado: Sea cuál sea el recurso que utilices para encuadrar tus fotografías deberás tener siempre en cuenta el elemento fotografiado. Incluir demasiados elementos dentro de tu encuadre puede desviar mucho la atención de lo que quieres transmitir. Para ello deberás ser muy selectivo a la hora de escoger la ubicación del elemento dentro del encuadre. Según la sensación que quieras generar podrás alejarlo o acercarlo. Si lo que te interesa es el detalle, por ejemplo, deberás rellenar el encuadre todo lo posible.

Estos son solo algunos recursos que te pueden resultar muy útiles a la hora de encuadrar una fotografía. A partir de ahí vas a tener que poner en práctica todos tus conocimientos de composición para ir experimentando y practicando.

Reencuadre

Hemos visto los diferentes formatos y recursos que podemos utilizar en el momento que decidimos hacer nuestras fotografías in situ. Pero, ¿qué pasa si al llegar a casa y ver mis capturas no me acaba de convencer el encuadre que he hecho? La técnica del reencuadre, consiste en recortar una fotografía en un programa de edición para ajustar el encuadre, mejorar la composición, y por lo tanto, el resultado final de nuestra captura. El propio Henri Cartier-Bresson, como detractor de este tipo de práctica, afirmaba que la composición solo es válida si se realiza en el momento de la toma.

Mi consejo es que realices tus fotografías en el formato más amplio que te permita tu cámara. Luego siempre estarás a tiempo de reajustar tu composición en un programa de edición. Una vez abras tu imagen en el programa de edición, te recomiendo que la recortes manteniendo una proporción concreta, como las relaciones de aspecto que hemos visto en este artículo.

En realidad no existen reglas demasiado estrictas que nos obliguen a elegir una orientación o una relación de aspecto determinada para cada momento. Mi consejo es que te atrevas a experimentar y a ver los resultados que vas obteniendo.

Cuando te digo que ‘no hagas ni caso’, me refiero a que no te ciñas a las normas. Si están ahí es para romperlas. Ser original y destacar por tener tu propio estilo es lo que te va a diferenciar de ser un fotógrafo más.

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