Quizá te has detenido a observar comportamientos obsesivos en alguna persona que tienes a tu alrededor, bien sea en la oficina, la escuela, el trabajo o la familia, o seas tu directamente quien padece de este tipo de comportamientos, la realidad o el trasfondo es que cuando se sufre del trastorno obsesivo compulsivo TOC, se está de frete a una patología mental, que en realidad llega a perturbar la existencia de quien lo sobre lleva, y es que la persona se ve atacada por sus propios pensamientos y miedos, llevándolo a repetir una acción o conducta una y mil veces, y ello es que el pensamiento o el miedo ataca, entonces la persona reacciona realizando la conducta que siente debe accionar y momentáneamente siente descanso frente a lo hecho, pero horas o minutos después es atacado por el mismo pensamiento o miedo encerrándolo en un circula vicioso.

¿Qué es el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)?

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es una afección de salud mental que puede manifestarse en individuos de cualquier edad, abarcando desde la infancia hasta la adultez. El TOC presenta síntomas que pueden ser obsesivos y compulsivos. El Trastorno Obsesivo Compulsivo es una afección que suele acompañar a las personas a lo largo de su vida.

Síntomas del TOC

  • Obsesiones: Estos son pensamientos o imágenes involuntarias que emergen en la mente del individuo, causando un notable malestar.
  • Compulsiones: No es más que el comportamiento o acción reiterativa, que se desarrolla en muchas ocasiones con nerviosismo y ansiedad, los cuales se ejecutan por impulsos.

Aunque las manifestaciones compulsivas más evidentes son comportamientos repetitivos, como lavarse las manos constantemente, evitar pisar las líneas en la acera o repetir ciertas palabras o frases, también hay compulsiones mentales. Es crucial señalar que, aunque las compulsiones motoras son las más notorias, no debemos pasar por alto las compulsiones mentales. Estas conductas reiteradas o actos mentales tienen como meta reducir la ansiedad relacionada con las obsesiones o evitar que algo malo suceda. Sin embargo, dejarse llevar por las compulsiones no trae ningún placer y puede ofrecer solo un alivio temporal de la ansiedad.

Causas del TOC

El origen exacto del TOC aún es un misterio en el mundo científico.

  • Factores genéticos: Se cree que el TOC tiene un fuerte componente hereditario.
  • Alteraciones neurobiológicas: Se ha identificado una anomalía en el cerebro relacionada con una disminución en los niveles de serotonina.

Tratamiento del TOC

Se ha demostrado que la terapia cognitivo-conductual, en particular la técnica de Exposición y Prevención de Respuesta (EPR), es una de las más eficaces para abordar el TOC. La terapia tiene como objetivo confrontar los pensamientos obsesivos, evitando que el paciente realice las compulsiones. A través de este proceso, se busca que el paciente reconozca y comprenda que sus pensamientos no tienen el poder de alterar la realidad. Aunque puede ser efectivo para reducir los niveles de angustia, se sugiere acudir a la industria farmacéutica principalmente en casos de TOC severo. Para casos leves o moderados, se recomienda enfocarse principalmente en la psicoterapia.

El tratamiento farmacológico a menudo incluye medicamentos antidepresivos, específicamente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Estos fármacos han demostrado ser efectivos con propiedades antiobsesivas. Aunque los antidepresivos son la primera línea de tratamiento, en algunos casos severos se podría requerir una combinación de medicamentos, o incluso el uso de antipsicóticos. Además, es importante tener en cuenta que estos medicamentos pueden tardar de tres a cuatro semanas en manifestar su efecto completo.

Aunque no tiene una “cura” en el sentido tradicional médico, esto no significa que los afectados no puedan gestionarlo o incluso superar sus síntomas en gran medida. De hecho, hay pacientes que logran controlar el TOC al punto de sentir que han recuperado plenamente su vida. El tratamiento adecuado, que incluye terapias basadas en evidencia científica, como la terapia cognitivo-conductual, y medicamentos cuando sean necesarios, puede enseñar al cerebro nuevas formas de procesar y reaccionar ante los pensamientos obsesivos.

El Caso de Roberto: Un Trabajólico Recuperado

Su nombre es Roberto. “Solamente Roberto”, señala, cauto. Y es que pese a que dice ya tener resuelto el problema que vivió hace dos años y que lo tuvo al borde de perder a su familia, el haber sido un trabajólico empedernido no lo hace sentir orgulloso y prefiere no revelar su nombre completo.

Resulta que el profesional serenense hoy está consciente de que cometió “uno de los grandes errores que alguien puede cometer”. Y claro, llegó a pensar que en la vida no había absolutamente nada más importante que trabajar, trabajar y de nuevo trabajar. Siempre fue exitoso. Cuando salió de la universidad no demoró prácticamente nada en encontrar un lugar en donde desempeñar su profesión y rápidamente comenzó a ascender en la empresa donde laboraba.

“Ahí comenzó todo, creo yo, cuando recibí el primer ascenso. Tal vez no estaba preparado para el éxito”, acota. Y es que luego de llegar a un cargo importante y ver que a medida que más trabajaba, obtenía ganancias económicas, quiso más y más. Nada lo hacía sentir mejor que estar horas en su oficina y “olvidó” que tenía una esposa y una hija de un año y medio que necesitaban estar más tiempo con él.

Fue un viernes muy tarde, cuando llegó a su casa luego de una de sus maratónicas jornadas “en el ambiente frío y enfermizo de la oficina”, y el silencio de aquella madrugada se multiplicó hasta más no poder. Subió hasta el segundo piso de su hogar, y la habitación que compartía con su mujer y su pequeña hija estaba vacía. Su esposa lo había abandonado y en ese momento se le vino el mundo abajo.

“No lo podía creer, estaba tan obsesionado con la pega, que había dejado de lado todo lo demás”, añade este hombre quien, sin embargo, aclara que lo que hizo su esposa finalmente fue lo mejor que le pudo haber pasado.

“Ahí reaccioné, busqué ayuda con un terapeuta. Comprendí que por trabajar tanto me estaba perdiendo la vida, me estaba perdiendo a mi familia. Afortunadamente pude recuperarlos y con mi señora tratamos de recuperar el tiempo perdido. Sigo trabajando, trabajo harto, pero ahora lo hago en su justa medida”, concluye Roberto, probablemente mucho más pausado que hace unos años , cuando su vida transcurría a “mil por hora” y sin tiempo para vivirla.

Consecuencias del Exceso de Trabajo

De acuerdo a un estudio de la OCDE del año 2012 el país se ubica en el segundo en relación a las horas que trabajan sus habitantes (45 horas a la semana) siendo sólo superado por Corea del Sur. Y aunque, claro, pese a que estas cifras no se relacionan necesariamente con la productividad y la eficiencia laboral, según los especialistas sí generarían que un considerable número de personas pase demasiado tiempo en sus trabajos y algunas, en determinadas circunstancias, definitivamente se conviertan en trabajólicas, tal como le sucedió a Roberto.

“En general, en Chile esta tendencia es bastante más frecuente de lo que se piensa, hay gente que tiene esta tendencia a trabajar más de la cuenta y de forma compulsiva o enfermiza. A mí me ha tocado recibir casos y hay que tratarlos porque si no, pueden terminar de mala manera”, precisa Yuri, de entrada.

“Claramente, los trabajólicos empiezan a dejar de lado a la familia, a sus amigos. Se pierden completamente del ambiente social que tenían, si es que alguna vez lo tuvieron, y deciden perderse la oportunidad de relacionarse con los demás (…). Estas personas terminan aislándose, se resisten a las relaciones humanas y eso es muy peligroso porque de pronto pueden perder a sus cercanos alejándose de las cosas que lo nutren de verdad, íntimamente a un nivel más espiritual, porque el trabajo generalmente no nutre en ese sentido”, sostiene Yuri.

“Evidentemente que si una persona pasa horas y horas frente a un computador, va a tener problemas en su visión, puede tener dificultades lumbares, problemas en su sistema digestivo, etc. Y evidentemente, también esta ansiedad propia del trabajólico puede redundar también en algo que afecte la mente, el estrés u otro inconveniente emocional”, afirma el especialista.

Personalidades Propensas a la Adicción al Trabajo

“En algún momento todos pueden llegar a trabajar un poco más de la cuenta, pero no en todas las personas el tema se convierte en algo problemático, en algo patológico. En general se pueden distinguir algunas características previas en las personas que llegan padecer esto. La gente que tiene un carácter obsesivo, el que se puede ir formando ya desde la época de estudiante, desde niño, es más propensa a desarrollar este mal, de convertirse en trabajólicos y llegar a dedicar toda su jornada, todo su tiempo a desarrollar la actividad laboral, a veces por la simple obsesión de hacerlo y otras por la satisfacción que les proporciona el recibir una retribución por ese trabajo”, indica Urrutia, y en este punto enfatiza en que el problema también entraría en la categoría de adicción.

“Es complejo, porque, claro, la persona que es trabajólica se va a sentir bien en tanto pueda cumplir las expectativas que tiene de sí mismo y que cree que los demás tienen de él, pero inevitablemente por el ritmo de vida que adquieren llegará el minuto en que no van a poder sostenerlo y ahí se le van a generar los cuadros de estrés o la depresión y, además, cuando se presentan, por el estilo de vida que han llevado al trabajar tanto, se encuentran muy solas, entonces el problema se acrecienta”, explica Urrutia.

“Evidentemente, si una mujer ve que el trabajo de su marido está influyendo en la relación, o al revés, que la labor profesional de una mujer esté influyendo en el ámbito familiar es un tema que debe conversarse y tratar de superarlo. Hay cosas que definitivamente no se deben hacer y son síntoma de que algo está ocurriendo. Por ejemplo, llevarse el trabajo a la casa es algo nefasto, cada persona debe cerrar el ciclo cada día, terminar de trabajar para estar con la familia y hacer otras cosas, hay que respetar los tiempos para todo”, precisa Urrutia.

La Paranoia de la Productividad

En la sociedad moderna, la obsesión por la productividad se ha convertido en una carga emocional y mental para muchas personas. La búsqueda constante de la eficiencia y el éxito ha dado lugar a una ansiedad generalizada conocida como «la paranoia de la productividad».

La paranoia de la productividad puede manifestarse de diversas maneras, desde un agudo temor al fracaso hasta una sensación de insatisfacción constante, aun cuando se alcanzan metas y objetivos. Además, alguien con paranoia de la productividad procura estar siempre «produciendo» en materia laboral o educativa. Si no está haciendo algo que considere productivo experimenta angustia y estrés. Por tanto, la culpa es también una constante en sus vidas.

El perfeccionismo y la comparación social son dos factores clave que alimentan la paranoia de la productividad. Este perfeccionismo casi siempre comienza en las primeras etapas de la vida, pero no por sí misma, sino por tener uno o ambos padres excesivamente exigentes. La comparación con otras personas es una de las causas de la paranoia de la productividad.

Productividad Saludable

La productividad saludable se trata de ser eficiente y efectivo en nuestras actividades diarias, al tiempo que cuidamos de nuestro bienestar físico y mental.

  1. Establece metas claras: Define metas específicas y alcanzables.
  2. Planifica tu día: Dedica unos minutos cada mañana a planificar tus actividades.
  3. Establece límites: Aprende a decir «no» cuando sea necesario.
  4. Descansos regulares: Programa pausas durante tu jornada laboral. Levántate, estira las piernas y descansa tus ojos.
  5. Practica el enfoque pleno (Mindfulness): Aprende a estar presente en el momento actual.
  6. Establece horarios razonables: Asegúrate de tener suficiente tiempo para el trabajo, la familia, el ocio y el descanso.
  7. Organiza tu espacio de trabajo: Mantén tu entorno de trabajo ordenado y limpio.
  8. Incorpora el ejercicio físico: La actividad física regular mejora la concentración y aumenta la energía.
  9. Establece rutinas de sueño: Duerme lo suficiente para sentirte descansado y renovado cada día.
  10. Desconecta en momentos de descanso: Cuando termines tu jornada laboral, desconéctate del trabajo.

La productividad saludable no se trata de trabajar sin parar, sino de encontrar un equilibrio entre el logro de metas y el cuidado personal.

TAG: #Trabajo

Lea también: