El dicho popular "Nadie sabe para quién trabaja" refleja una realidad compleja sobre el esfuerzo, el trabajo y la recompensa. Implica que a veces, el esfuerzo que uno realiza puede beneficiar a otros, incluso sin que uno lo sepa o lo desee directamente.
Orígenes y Contexto
Este refrán tiene raíces profundas en la experiencia humana, donde las acciones a menudo tienen consecuencias imprevistas y los resultados del trabajo pueden ser disfrutados por diferentes personas. A lo largo de la historia, las reformas penales, laborales y de familia han intentado abordar esta problemática, buscando que el esfuerzo invertido tenga un impacto directo y justo.
La Audiencia de Juicio en Materia de Familia
La audiencia de juicio en materia de familia, aunque busca un modelo no adversarial, a menudo se encuentra con regulaciones que asumen que las partes controlan la calidad de la prueba ofrecida. Esto puede generar incertidumbre y variaciones entre tribunales, afectando el acceso a la justicia.
Comparativamente, la regulación de la ley de tribunales de familia en materia de audiencia de juicio es escueta, presentando vacíos normativos relevantes. Existe una mayor regulación en cuanto a la admisibilidad de la prueba, pero la ley solo regula tres medios (testimonial, pericial y confesional) y en cuanto a la forma de rendición de la prueba en la misma audiencia de juicio, la manera en que esto debe llevarse a cabo está regulada en un solo artículo, el artículo 64.
Desafíos y Fragmentación
Uno de los desafíos es que el juez o jueza que toma la audiencia de juicio no siempre es quien tomó la preparatoria, lo que puede llevar a falta de información contextual y criterios disímiles. Además, la audiencia de juicio a menudo se fragmenta en múltiples sesiones a lo largo de meses, lo que dificulta la valoración conjunta e inmediata de la prueba.
Esta fragmentación es un fenómeno que existe desde que los tribunales de familia abrieron sus puertas, no dependiendo de los jueces y juezas, sino del sistema de agendamiento que se ha instalado en los tribunales de familia, el que por razones que no serán objeto de discusión en este texto, favorece la división de la audiencia de juicio, no siendo agendado tiempo suficiente para su desarrollo en un “solo acto”.
Preparación Eficiente para la Audiencia
Para dirigir eficientemente la audiencia de juicio, es crucial que el juez revise los escritos de demanda y contestación, así como el acta de la audiencia preparatoria. Esto permite conocer las posturas de las partes, los focos de disputa y el tipo de prueba a presentar.
Dado que pueden transcurrir meses entre una sesión del juicio y otra, hay jueces que antes de la audiencia vuelven a revisar sus apuntes y la prueba ya rendida mediante el escuchar el audio. Así, jueces y juezas, al inicio de la continuación, dejan constancia de estas acciones y del estado en que quedó la sesión anterior. Esta práctica tiene sentido con el fin de ir preparando el veredicto y a efectos de mantener un hilo conductor con la evidencia ya rendida.
Se estima que al momento de preparar la audiencia de juicio debe privilegiarse una revisión de la demanda, contestación y acta de audiencia preparatoria, siguiendo un enfoque no valorativo, y en cumplimiento de los dispuesto en el artículo 11 bis de la ley 20.066, incorporado por la Ley 21.675, deberá revisar si existen o no antecedentes por violencia intrafamiliar entre las partes o entre alguna de las partes y cualquiera de las personas señaladas en el artículo 5 del mismo cuerpo legal.
El Valor de la Tradición y la Comunidad
La vida en comunidad y las tradiciones también juegan un papel importante. Las interacciones diarias, como las conversaciones entre vecinos, fortalecen los lazos sociales y enriquecen la vida de las personas.
Mirada desde arriba esa plaza y sus cafés, en la mixtura de un viaje astral y el google earth, convergen dos tiempos sincrónicos atrapados en el presente, que se diluyen en un solo acto de tradición. Los sueños de él y ella, que fueron adquiriendo forma poco a poco en el transcurrir de unas cuantas calles y manzanas, entre gente, que como ellos, llegó a vivir antes de los edificios, a casas sencillas en un horizonte de avenidas quietas.
Ese jueves de diciembre, ella quiso celebrar en su amado café restaurant. La mesa de siempre, con traje de gala, está quieta y honrada por el cumpleaños que acontece en la superficie. Hoy, los platos son más: el primogénito y su mujer, acompaña a sus padres, madre. Se suman un par de nietos veinteañeros venidos de rincones diversos. Sentados al aire libre, en libertad, sienten el fondo de la ciudad: su lenguaje, gestos, rumor, habitantes, las mariposas, el canto de los pájaros. Perciben los años fragmentados en décadas, lustros, otoños; los sienten en los huesos, en la piel, en los ojos, atravesando como una resaca imperecedera que llega mansa a orillas de sus vidas. Los meseros aparecen de pronto a coro con una torta y ella aprieta fuerte la mano de él, sin poder contener las lágrimas.
Conclusión
El dicho "Nadie sabe para quién trabaja" nos invita a reflexionar sobre el impacto de nuestras acciones y la importancia de buscar la justicia y la equidad en todas nuestras actividades. A pesar de las incertidumbres, el esfuerzo bien dirigido y la valoración de la comunidad pueden generar resultados positivos y significativos.
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