El movimiento NO+AFP en Chile se centra en la conquista del derecho a pensiones dignas. Este artículo aborda los significados atribuidos al pasado y sus usos políticos en dicho movimiento.

Hemos realizado este estudio a través de un análisis del discurso de entrevistas y documentos producidos por el movimiento, ya que estos producen y hacen circular significados del pasado que tienen efectos en el presente.

Orígenes y Primeras Manifestaciones

Este lunes 24 de julio se cumple un año desde que el movimiento No + AFP convocó a la primera marcha en contra del actual sistema de pensiones. Por ello, desde la agrupación hacen el llamado nuevamente a manifestarse bajo el lema "Hace un año Chile despertó".

Desde la coordinadora buscan que los ciudadanos se sumen a las diversas actividades programadas para conmemorar el año en que se dio a movimiento social, todas ellas de forma pacífica en la llamada Jornada Nacional de Protesta.

Por ejemplo, desde las 10 de la mañana el llamado es a participar en asambleas en cada uno de los lugares de trabajo, al mediodía se espera que se desarrollen en diversas plazas del país y a partir de las 20.00 horas se busca que se haga un cacerolazo masivo, "con la finalidad además de dar una señal al Gobierno, que los trabajadores/as de Chile estamos demandado un Reforma de Pensiones Estructural y no de maquillaje, que ya nos cansamos de los llamados mejoramientos al actual sistema de pensiones, que de mejoramiento no ha resultado nada", declararon en un comunicado.

Hitos que Marcaron el Primer Año del Movimiento

Desde que apareció el movimiento No + AFP, el debate sobre la reforma en el sistema de reparto quedó instalado no solo en la agenda de los medios, sino además en la agenda del Gobierno.

Desde autoridades de gobierno, miembros de la oposición, dueños de administradores de fondos de pensiones, y su creador José Piñera - hermano del candidato presidencial Sebastián Piñera - la superintendencia de fondos de pensiones, entre otras han querido ser parte del debate.

Incluso se habló de que su vocero, Luis Mesina, sería candidato a la presidencia.

La Primera Marcha

Hace un año en Plaza Italia desde las 11.00, se reunieron miles en personas de todas las edades, familias completas para protestar el contra del actual sistema de pensiones. El alcance de la marcha fue tal, que medios internacionales también siguieron atentamente lo ocurrido durante esa jornada.

A nivel nacional en más de 40 ciudades a lo largo del país se reunieron miles de personas de manera simultánea para exigir un cambio en el sistema de reparto. Desde el movimiento aseguraron que asistieron alrededor de 750 mil personas.

¿La consigna del movimiento? Un sistema de reparto, solidario, tripartito y administrado por el Estado.

Al día siguiente la Presidenta Michelle Bachelet aseguró en entrevista con T13 que, "la ciudadanía nos ha recordado una vez más que tenemos un desafío enorme en relación a las pensiones. (Tenemos que) asegurar que las pensiones sean justas y reconozcan la dignidad y el esfuerzo laboral de las personas".

Estrategias del Movimiento

Cambiar al Fondo E

La segunda marcha convocada por la coordinadora de trabajadores, dio inicio a la llamada "segunda fase", que buscaba debilitar a las administradores del fondo de pensiones. Su vocero, Luis Mesina pidió a los asistentes cambiarse masivamente hacia el fondo E.

Medida que fue duramente criticada por el titular de Hacienda, Rodrigo Valdés, luego de que Mesina reiterara el llamado hace unos días en 24H. "Lo que está haciendo el señor Mesina con su llamado es castigar las pensiones de mucha gente. Si él cree que va a armar una catástrofe el sistema a través de tener incluso menores pensiones que las que tenemos ahora, está completamente equivocado; está usando a la gente como carne de cañón"

Llamado a la Salida Masiva de las AFPs Cuprum y Provida

En la tercera marcha, el llamado fue a salir masivamente de dos administradoras: Cuprum y Provida.

"Estas dos AFPs estafaron a los chilenos con la evasión tributaria en más de US$ 420 millones. Llamamos a salirse masivamente y prepararnos con todo para el gran paro nacional del 4 de noviembre", señaló durante el acto.

Las reacciones no e hicieron esperar, la empresa Provida envió un correo masivo a todos sus clientes para persuadirlos de que no se salieran, asegurando que la administradora de fondos de pensiones trabajaba "bajo el amparo de las leyes vigentes y con los más altos estándares éticos".

En tanto, el presidente de la Asociación de AFP, Rodrigo Pérez Mackenna señaló que,"tenemos problemas muy grandes para estar concentrados en recomendaciones muy irresponsables que no ayudan a mejorar las pensiones" y llamó a dar "seriedad" el debate en relación a la reforma en el sistema previsional.

Contexto Histórico del Sistema Previsional Chileno

En la actualidad existe un consenso internacional respecto de la consideración de la seguridad social como un derecho humano inalienable y que nació producto de casi un siglo de movimientos sociales en los que trabajadores y trabajadoras exigían mejores condiciones laborales y de subsistencia. Estos movimientos dieron origen a lo que los organismos internacionales reconocen como Seguridad Social y en el que se encuentran incluidas las pensiones de vejez de las personas.

En nuestro país, las pensiones de la sociedad civil son organizadas por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que después de casi 35 años de su creación, han entregado a sus afiliados pensiones de sumas bajísimas a pesar de no tener “lagunas” laborales y de haber gozado de remuneraciones relativamente decentes.

En opinión de algunos las AFP han logrado efectos positivos, tanto para los trabajadores como para el país, a través de un incremento del ahorro nacional y una mayor eficiencia en la asignación de los recursos, contribuyendo de manera importante al desarrollo del mercado de capitales e influenciando de manera importante en el mercado bursátil.

Revisando la historia del sistema previsional chileno, vemos que ésta comienza recién en la primera década del siglo XX, época marcada por numerosas e icónicas huelgas algunas de las cuales terminaron en trágicas consecuencias como la de la “Matanza de Santa María de Iquique” en el año 1907.

Con todo, la autoridad logró acusar recibo de la situación, aceptando el problema de la “cuestión social” y comenzando a dictar leyes y crear instituciones en beneficio de los trabajadores. Así, se crearon la Caja de Previsión de Empleados Particulares y la Caja de Seguro Obrero las que, basadas en un sistema de reparto, comenzaron a funcionar entregando pensiones que se distribuían en base al conjunto de los recursos acumulados por el total de los cotizantes.

Los fondos se reunían a partir de las cotizaciones individuales y los aportes del empleador, en el caso de la Caja de empleados particulares, y con el auxilio complementario del Estado, en el caso de los públicos. En 1952, se creó el Servicio del Seguro Social, entidad dependiente de las contribuciones de los afiliados al sistema de previsión social, lo que significó la adquisición de nuevos beneficios.

Más adelante, entre los años 1965 y 1972, se registró una significativa ampliación, tanto en el número como en el monto de las pensiones pagadas, provocando que el Estado incrementara su participación.

El Sistema de AFP Durante el Régimen Militar

Instaurado el régimen militar, en el año 1980, y de la mano de una profunda reforma constitucional y normativa, se crearon las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), que pasarían a ser las nuevas encargadas de administrar los fondos de pensiones y otorgar prestaciones por vejez, invalidez y sobrevivencia a sus afiliados.

Así, casi a fines de ese año, fueron promulgados y publicados los Decretos Ley (DL) 3500 y 3501 que reformaron el sistema previsional transformándolo en un sistema de las pensiones de vejez, invalidez y supervivencia.

Su creador, José Piñera Echeñique ha sido un férreo defensor del modelo neoliberal, así como un entusiasta exportador de su sistema de pensiones.

Reformas Posteriores y Continuidad del Sistema

Años más tarde, y con el regreso de la democracia, se aplicaron varias reformas que, en vez de debilitar el SP, lo reforzaron con grilletes.

Así, Aylwin modificó el promedio de rentabilidad para que pasara de ser mensual a uno cada doce meses lo que hizo que el afiliado no fuese compensado por las pérdidas que pudiera tener la administradora, al tener éstas un mayor tiempo para recuperarse en cifras, en caso de una baja.

Frei, incorporó el concepto “rentabilidad negativa”, permitiendo que las AFP tuvieran pérdidas, -lo que hasta 1999 no se contemplaba- y traspasando el riesgo hacia las personas.

Ricardo Lagos promovió una reforma que permitió flexibilizar el mecanismo de ahorro voluntario al fondo de pensiones, advirtiendo que lo ahorrado con el 10% mensual no era suficiente para una jubilación digna.

En el año 2002, Lagos creó los Multifondos que permitieron darle una categoría de riesgo distinta a los fondos y mediante los cuales los cotizantes pueden escoger el tipo de fondo que administrará sus ahorros dependiendo de los niveles de riesgo y rentabilidad.

Dos años después, se publicó la Ley de Rentas Vitalicias que significó un aumento en la esperanza de vida, lo que permitió que fuese la SVS la que hiciera ese cálculo cada año, determinando directamente la edad promedio máxima que viven los chilenos y logrando, como consecuencia, que las pensiones pasaran a ser automáticamente menores.

Por su parte, la ex presidenta Michelle Bachelet, en su primera administración eliminó algunos mecanismos que garantizaban rentabilidades mínimas del sistema y derogó el artículo que contemplaba un mecanismo único de compensación por pérdidas y bajas rentabilidades.

Con todo, Bachelet hizo uno de los cambios más importantes al sistema, y quizás el único que significó un aporte significativo para la población con la Reforma Previsional del año 2008, introduciendo un aporte que permitió que personas que no tenían ahorros -como dueñas de casa- pudiera optar a una pensión básica o, en algunos casos, a una pensión de invalidez.

Así, mediante la Ley N° 20.255 de Reforma Previsional (Comisión Marcel), se implementó “El pilar solidario”, que consistió en un sistema de pensiones solidarias complementario a las AFP, otorgando beneficios como aportes previsionales solidarios de vejez e invalidez, así como también el “bono por hijo”.

Pero, a esas alturas, las jubilaciones arrojaban montos bajísimos, los afiliados reclamaban que el dinero no les alcanzaba para vivir y la sociedad comenzaba a entender que la promesa de pensiones similares a sus sueldos se estaba desvaneciendo.

El Retiro del 10% en el Contexto de la Pandemia

Este año, la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia del Covid 19, produjo una debacle económica y la pérdida de numerosos empleos. En atención a ello, se elaboró el Proyecto de Reforma Constitucional sobre derecho de propiedad, con relación al retiro de fondos previsionales, iniciativa que, originalmente, buscaba consagrar en la Constitución el derecho de propiedad de los fondos de la cuenta de capitalización individual, sin restricción en su ejercicio y durante el período en que el afiliado no hubiera llegado a su edad de jubilación, junto con establecer que, en condiciones excepcionales y frente a catástrofes o emergencias, podría retirar hasta el 10% de los fondos, pero con reintegro.

Con un rotundo apoyo ciudadano, el proyecto -que del original sólo quedó el retiro excepcional, voluntario y por una sola vez del 10% de los fondos- fue aprobado con amplia mayoría en su último trámite legislativo, siendo promulgado y publicado con fecha 30 de julio, mismo día en el que comenzó el proceso para que los afiliados pudieran retirar el dinero desde las AFP.

Para sus creadores, el proyecto significaba un apoyo a la clase media que se había empobrecido durante estos meses pero que no iba a poder acceder a las medidas estatales como el Bono covid o el Ingreso Familiar de Emergencia, entre otros, por no cumplir con los requisitos para acceder a ellos.

Pero para que entendamos la verdadera dimensión de este considerado “hito en la historia de las AFP”, debemos partir desde un poco más atrás.

A nivel de cotizaciones, un poco menos del 60% de los ocupados en el país se encuentran afiliados a alguna AFP, ya que el resto se encontraría cesante, trabaja independiente, pero sin emitir boleta de honorarios, o simplemente su trabajo es informal (feriantes, vendedores ambulantes etc). Por lo tanto, tenemos un grupo que se ve doblemente afectado: su renta es variable, no cotiza y por ende no es el grupo destinatario de esta medida y, por lo demás, su subsistencia en la vejez es incierta.

Coincidimos con quienes consideran que las AFP no son más que un prominente monopolio legal, un espejismo de desarrollo económico obtenido a punta de especulaciones bursátiles “jugando” en la bolsa de valores -cual apuesta de dinero en un casino- con las cotizaciones que sagradamente reciben de miles de trabajadores y cuyas pérdidas se reparten entre todos, pero las ganancias sólo se distribuyen entre ellas.

La historia de las AFP ha sido una de las más dramáticas promesas incumplidas para una gran parte de los chilenos que envejece en medio de la miseria y muchas veces debe vender sus bienes para poder llegar a fin de mes.

Tendencias Internacionales y el Futuro del Sistema

Según el último estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2018), al menos 18 países revisaron sus reformas y revirtieron, total o parcialmente, la privatización de sus pensiones. Los representantes latinoamericanos, como Argentina, Venezuela, Ecuador y Nicaragua volvieron a sus sistemas públicos.

Chile está comenzando a dar los pasos necesarios para darle fin a este perverso sistema. El “hito histórico” del retiro del 10% ha sido el primero y es necesario prepararse para caminar el largo recorrido que significa llegar a su completa reforma.

Impacto de los Retiros del 10%

Si un tiempo atrás el movimiento “No + AFPs” llenaba las calles de Santiago abogando por el fin de las administraciones de pensiones y el retorno a un sistema de reparto; si la denuncia de dicha acción colectiva rezaba de forma clara una oración en contra de las promesas no cumplidas por el engendro de vejez impuesto por la dictadura bajo el compromiso de una mejora salarial; si la propuesta consistía en avanzar hacia un modelo de reparto, a imagen de las estructuras de bienestar europeas; se puede concluir que los sucesivos retiros del 10% de los fondos de ahorro para la pensión deshacen las AFPs sin ofrecer nada a cambio. Por lo tanto, no es desvestir a un santo para vestir a otro, sino llana y simplemente lo primero.

Efectivamente, los retiros no acontecen de la nada, o por imitación de lo sucedido previamente en casos como el de Perú, visto con espanto desde nuestro sur. Son planteados a partir de una historia y una lógica de cotización que tenían a los ciudadanos mirando a las puertas de las arcas que parecían crecer en su nombre, en base a su esfuerzo y, finalmente, a su pesar por los magros beneficios.

La historia es una de entrega de bajas pensiones, muy por debajo de las expectativas. Esto dejó un poso permanente de impresión de un bajo castigo futuro, y hoy más que nunca cuando se discute una pensión mínima (¿tendente al salario mínimo?). Es decir, si igual la pensión trabajando es de cuantía muy exigua y se necesitará laborar en la vejez, el efecto de la volatilización del ahorro previsional se mira con incertidumbre, dejadez o incluso franca irrelevancia.

En lo que respecta a la lógica de cotización, lo que parecía que robustecía el sistema, las cuentas individuales, patrimonio propio como la casa o el auto, tomó súbitamente la forma de una contabilidad individualizada del dinero que fue incapaz de resistir las llamadas a abrir las puertas del cajero o el banco más cercano, cual si fuera una cuenta a la vista o corriente. Si el dinero es mío, y además lo necesito, ¿por qué no me lo van a dejar quitar?

Hoy son los gerentes de las AFPs los que admiran a los sistemas de reparto, donde lo que importa es precisamente el sistema, carente de cuentas individuales a las que reclamar liquidez.

Perspectivas Ciudadanas sobre el Sistema de Pensiones

No obstante, antes de aventurar conclusiones sobre un malestar generalizado e irreversible, sugiero atender a algunas cifras de la encuesta longitudinal ELSOC, del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES).

Por un lado, de la población encuestada en 2016, un 41% eran trabajadores dependientes (empleados) que cotizaban obligatoriamente en una AFP, y los trabajadores independientes con cotización voluntaria en el mismo sistema alcanzaban un 2,8% del total. En 2018, en los mismos términos, un 38,2% de la muestra eran trabajadores dependientes aportando al sistema de pensiones, y un 3,4% era independientes que contribuían por su propia decisión.

En otros términos, aunque parezca obvio a muchos y más a los conocedores de la urdimbre de la “industria” en cuestión, es bueno recalcar que el sistema de AFPs es gestionado privadamente y se basa fundamentalmente en las cotizaciones obligatorias de trabajadores dependientes o empleados.

Respecto al fundamento del sistema, cuando a las personas se les pregunta por el acuerdo en torno a la pregunta “¿cada persona debiera asegurarse por sí mismo su futura pensión para la tercera edad?”, en 2018 un 48,6% responde positivamente y un 36,7% de forma negativa, siendo en 2019 los números bastante similares, un 45,2% para la primera opción y un 39,6% manifiesta la segunda preferencia.

A ello se puede agregar que en 2019 frente a la cuestión “¿el gasto social debe destinarse únicamente a los más pobres y vulnerables?”, un 46,8% lo aprueba, mientras un 35,2% lo desestima.

La dificultad de conducción política de este galimatías de preferencias ciudadanas ha convertido a la crisis y la necesidad de “parar la olla” en el cerebro de un proceso transformador que carece de reformas, donde el uso de términos como “solidaridad”, “empatía” o “realismo” se cruzan con una profunda desconfianza en las instituciones, tanto públicas como privadas, llamadas a gestionar el bienestar.

Sin dirección, el tercer retiro anuncia un drama futuro, como un retrato de desvalimiento y abandono en la senectud de trabajadores hoy ya maduros, y vacía la política de liderazgo, convertida en un prolongado eco, condenada a la larga espera que impone, e impondrá, lo indefectible, lo que la historia exige como necesario: hoy es el retiro de dineros de las cuentas de los fondos de pensiones.

El Sistema Previsional Chileno: Componentes Clave

El Sistema Previsional Chileno se estructura en cuatro subsistemas principales, cada uno con un rol específico en la seguridad social:

  • Sistema de salud: Asegura el acceso a servicios médicos.
  • Seguridad y salud en el trabajo: Protege a los trabajadores en su entorno laboral.
  • Régimen de desempleo y cesantía: Ofrece apoyo económico durante periodos de desempleo.
  • Sistema de pensiones: Proporciona ingresos durante la vejez.

Estos subsistemas son administrados tanto por entidades públicas como privadas.

Estructura del Sistema de Pensiones (SP)

El SP se divide en dos subsistemas principales:

  • Sistema de pensiones de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública y Gendarmería de Chile:
    • Mantiene la estructura del sistema de reparto anterior a 1982.
    • Se financia con aportes de cotizantes y del Estado.
    • Los aportes van a un fondo común para pagar las prestaciones.
  • Sistema civil de pensiones:
    • Instaurado por la reforma de 1982.
    • Aplica el modelo de Capitalización Individual.
    • Cada persona tiene una cuenta individual donde se depositan sus cotizaciones previsionales.
    • Las cotizaciones se capitalizan y generan rentabilidad a través de inversiones realizadas por las Administradoras.
    • Al término de la vida activa, el capital acumulado se devuelve al afiliado o a sus beneficiarios en forma de pensión.

Pilares del Sistema de Pensiones

El SP se compone de tres pilares que operan de manera coordinada e interrelacionada:

  1. Contributivo u Obligatorio:
    • Se rige por el sistema de capitalización individual.
    • Administrado por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).
    • Las AFP también gestionan el seguro de invalidez y de sobrevivencia.
    • Actualmente, las AFPs administran las cotizaciones obligatorias de los trabajadores, que corresponden al 10% de la remuneración.
    • Las AFPs descuentan una comisión por administración de 0,47 a 1,47%, y un 1,15% aproximadamente para el seguro de invalidez y sobrevivencia.
    • La afiliación a una AFP es obligatoria para los trabajadores dependientes desde que comienzan a trabajar.
  2. Voluntario:
    • Permite a los afiliados realizar aportes adicionales para complementar su pensión.
  3. Solidario:
    • Implementado mediante la Ley N° 20.255 de Reforma Previsional (Comisión Marcel).
    • Consiste en un sistema de pensiones solidarias complementario a las AFP.
    • Otorga beneficios como aportes previsionales solidarios de vejez e invalidez, así como el “bono por hijo”.

Tabla Resumen del Sistema de Pensiones en Chile

Componente Descripción
Subsistemas Salud, Seguridad y Salud en el Trabajo, Desempleo y Cesantía, Pensiones
Administración Organismos Públicos y Privados
Pilares del SP Contributivo u Obligatorio, Voluntario, Solidario
Administradoras (AFP) Gestionan cotizaciones obligatorias, seguro de invalidez y sobrevivencia

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