Una pregunta recurrente que se nos hace, tiene que ver con el símbolo de nuestra organización, con las aspas rojas y su significado, o si acaso existe alguna relación con otros símbolos nacionalistas. Le sigue, o a veces le antecede, la pregunta por el nombre de la misma y qué vínculo hay con el nacionalsindicalismo español.

El MRNS y las Acusaciones de Nazismo

Recientemente, el periodista Carlos Basso (2020), en su libro “ChileNazi: Un siglo de xenofobia y totalitarismo”, menciona únicamente en un par de páginas a nuestro Movimiento, a propósito de Franz Pfeiffer, fundador, en 1962, del Partido Nacional Socialista Obrero de Chile y que habría sido parte del MRNS entre 1954-1956[1], del que se alejó, precisamente, por no tener nada que ver con sus intereses políticos y “desencantado, Pfeiffer decidió fundar su propio movimiento: el Grupo 88” (p. 128), ya que “Pfeiffer aseguraba que el MRSN (sic) no era un grupo nazi como tal”.

Pese a ello, según Basso: “Aunque el MRNS negaba ser nazista, todos lo sindicaban como un movimiento de dicha filiación a partir de su estética (una especie de hélice dextrógira de tres puntas) y de su discurso, muy semejante al de la primera época del Movimiento Nacional-Socialista” (p. Esta afirmación, totalmente gratuita que, además de carecer de fuente alguna, se sustentaría en una supuesta estética “nazi”, no puede ser más falaz.

La bibliografía especializada confirma lo anterior. Para el profesor y Doctor en Historia, Aníbal Pérez (2010), simplemente: “Lo dicho hace imposible que el MRNS pueda ser considerado como nazi” (p.

En esa misma línea, la profesora y Doctora en Estudios Latinoamericanos Verónica Valdivia Ortiz de Zárate (1995), también afirma: “Con todo, el MRNS no puede ser calificado como fascista propiamente tal, ya que difiere en elementos sustanciales; más bien recogería el sentido de las JONS españolas y el tradicionalismo” (p. 24) y sigue: “A pesar de esta identificación, el MRNS no era una reedición de su antecesor. El MRNS rechazaba del fascismo y del nazismo su énfasis en el papel del Estado, el mito racial y su "materialismo ateo".” (p.

Por último, otra autora relevante, también doctora en Historia, Gabriela Gomes (2016), sintetiza: “Al igual que los Tacuaras, glorificó la violencia y el rol de la juventud como sujeto revolucionario, pero rechazó al nazismo por su racismo, antisemitismo e imposición del culto pagano.” (p.

Evidencia del Rechazo al Nazismo

  • En mayo de 1948, a través de la edición número 3 de Bandera Negra, en un artículo titulado “A los Nacional Socialistas, Fascistas y Nacionalistas en General”, el MRNS de entonces critica la posición burguesa y extranjerizante, expresando con nitidez: “¡Ni afrancesamiento, ni norte-americanismo, ni pleitesía a Inglaterra o a Germania!
  • A 15 años de la Masacre del Seguro Obrero, Callis, jefe nacional del MRNS, escribiría (1953): “Lo que a nosotros -los Nacional-Sindicalistas- católicos y por ello contrarios a la concepción filosófica naci (…) que, no por ser errada la filosofía naci, escapa a la acusación de ser, no sólo un error filosófico, sino un error total” (p.
  • La cobertura de prensa de la detención de tres jóvenes nacionalsindicalistas, en la víspera del año nuevo de 1966, acusados de terrorismo, dio cuenta de dos datos interesantes al respecto: “Mientras tanto, los más indignados son los miembros del Partido Nacional Socialista Obrero (PNSO), que se califican como los únicos nazis legítimos del país.

El Símbolo y su Significado

“Bandera Negra es el nombre de nuestro periódico, como homenaje a la negra bandera del Movimiento. Negro es el color de la guerra a muerte, el color del pendón que izó O’Higgins en Rancagua; el color del estandarte de los Húsares de la Muerte de Manuel Rodríguez; bandera negra simbólica fue la que izara Prat al mandar clavar el tricolor; bandera negra fue, en fin, la que Carrera Pinto tremoló en La Concepción. Resulta curioso -estas palabras son de 1955- que más de 60 años después, sería una bandera negra la que se alzaría en un momento crucial de nuestra historia reciente.

El artículo continúa: “Arrasar intransigentemente con el capitalismo, verdadero y único culpable de la miseria del pueblo y de la existencia del comunismo. Nuestra bandera es negra en todo su fondo. En el centro tiene un círculo blanco, roto por el movimiento giratorio de tres aspas rojas que tienen la forma de cuchillas. El Negro es nuestra guerra a muerte contra el masón, el burgués, el imperialismo y los comunistas. El círculo blanco es el mundo democapitalista despedazado por las aspas rojas que significan MOVIMIENTO en su forma y REVOLUCIÓN en su color. ROJINEGRO es pues el color de nuestra enseña. Rojinegro, tradicional color del Sindicalismo Revolucionario. Porque el Movimiento es eso: Revolucionario, Sindicalista, además de NACIONAL”. (Callis, 1955, p. Como podrá apreciarse, el símbolo está estrechamente relacionado con el nombre de la organización.

Origen del Nombre y el Elemento Revolucionario

Y al respecto, hasta no hace mucho, se sabía lo que resume Gabriela Gomes (2014): “En 1949 se fundó el Movimiento Nacional Sindicalista y 1952 el Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista (MRNS)” (p. Vale decir, que primeramente habría existido el “Movimiento Nacional Sindicalista” al que luego, en 1952, se le incorporó la “R” de revolucionario.

En ese sentido, tal y como expone el profesor Rolando Álvarez (2010), sería correcto señalar: “El Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista surgió en 1947, aglutinado en torno a la revista Bandera Negra. Dos años más tarde se desarrolló como grupo doctrinal y recién en 1952 como entidad política abierta” (p.

El elemento revolucionario nunca ha sido algo “accesorio” o “accidental”, sino que es un planteamiento fundamental de la organización. No por nada, uno de los textos primordiales es el compendio “La Revolución del Hombre”, escrito por Ramón Callis, en 1955, afirmando en sus primeras páginas: “El nacionalsindicalismo, al plantear la Revolución del Hombre, no pretende remontar la historia y volver a la Edad Media. El Tiempo no se retoma (sic). Pero el Espíritu del Hombre, aquella parte esencial del ser humano, abandonada por la idea antropomórfica del humanismo (…), existe en el fondo de nuestros pobres seres actuales y podemos reencontrarla, transformándonos en Hombres enteros, en verdaderos Hombres” (1955, p.

Continuaba Callis: “La Revolución del Hombre -continúa- es la Revolución Espiritual. La Revolución del Espíritu contra el mundo-mercado y el mundo-cárcel” y concluye: “Obliga a vivir su vida responsable y conscientemente, obliga a ser el mismo, o sea, a ser héroe” (1955, p. 12) en clara alusión al concepto de héroe que expone Ortega (1983): “Porque ser héroe consiste en ser uno, uno mismo.” (p.

Esta concepción de la revolución y lo revolucionario está presente en autores tan diversos como Wittgenstein (1984) cuando señala que: “Revolucionario será aquel que pueda revolucionarse a sí mismo” (p. 45); o, por ejemplo, Marcuse (1969): “En otras palabras: la transformación sólo es concebible como el modo por el cual los hombres libres (o, mejor, los hombres entregados a la acción de liberarse a sí mismos) configuran su vida solidariamente” (p. 51); ya el propio Nietzsche (1882): “¿Cuál es el signo de que se ha adquirido la libertad? Y reiteramos. La “revolución del Hombre” consignada en los 50, no puede ser sino entendida hoy como la revolución del ser, aludiendo nítidamente a a los planteamientos de Heidegger (2000), como cuando señala: "Pero si el hombre quiere volver a encontrarse alguna vez en la vecindad al ser, tiene que aprender previamente a existir prescindiendo de nombres. Tiene que reconocer en la misma medida tanto la seducción de la opinión pública como la impotencia de lo privado. Antes de hablar, el hombre debe dejarse interpelar de nuevo por el ser" (p.

Por su nombre ha sido conocido desde la década del cincuenta al presente, incluidos los oscuros años ochenta. En efecto, carece de sentido la afirmación que el MRNS cambió su nombre en dichos años. Ya en 1989, José Agustín Vásquez escribía: “Por espacio de 20 años, en la marginación y el silencio, el MRNS ha mantenido y afirmado la esperanza revolucionaria”, añadiendo luego: “EL MRNS ha vencido la tentación derechizante y democrática, a costa de su crecimiento y su destino. Su supervivencia será vital, pero poco reconocida, en el surgimiento posterior de sectores renovados” (1989, p. Es sindicalista, en tanto persigue la realización de la justicia. Ya decía Callis(1955): “patria verdadera significa justicia, significa tareas comunes y destino trascedente” (p.

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