Actualmente vivimos un momento histórico, con todas las complicaciones y los miedos que eso conlleva. La vida es dura, sobre todo en tiempos como los de ahora. Es importante entender que puedes controlar tu propio comportamiento y mantener tu profesionalismo, compostura y hablar respetuosamente durante estas conversaciones difíciles.
Comprendiendo las Conversaciones Difíciles
¿Qué hace que una conversación sea difícil?
Hace pocos días me encontraba en Buenos Aires dictando un taller de conversaciones difíciles para un grupo de líderes de negocio. Existe abundante bibliografía sobre comunicación efectiva, influencia, negociación, feedback, coaching, etc…con herramientas para fortalecer las habilidades para conversaciones difíciles, pero aún con ello me pareció que no era fácil definirlas. ¿Qué hay en mí que me resultan difíciles en particular aquellas conversaciones? En ese punto, cada participante había conseguido elaborar su propia definición de conversación difícil, de lo que era más complejo dadas las habilidades, contexto y momento que cada uno vive.
Al consultar a los participantes por lo que les llamaba la atención de sus mapas, varios llegaron a la misma conclusión: obtenemos los resultados más bajos donde solemos tener las conversaciones más difíciles. Justamente tenían menos vínculos de confianza con aquellas personas con las cuales tenían las conversaciones más difíciles, debido a que tendían evitar las interacciones o limitarlas a un concepto de “conflicto”.
El tomar consciencia de la conexión entre sus características y los resultados que estaban logrando, a través de las conversaciones que tienen con otros, me parece fue uno de los aprendizajes más valiosos del taller; justamente dado que el ser conscientes de ello nos permite aprender, modificar y mejorar. Como dijo el famoso psicólogo Carl G.
Estrategias Tóxicas en la Comunicación
A la hora de sostener una acalorada conversación, hay ciertas estrategias que son muy comunes y a la vez muy dañinas. Estas malas prácticas se pueden resumir en:
- La ley del hielo: expresar nuestra molestia ignorando al “enemigo”.
- Usar indirectas: no decir explícitamente el motivo de nuestra rabia, en su lugar usar un sarcasmo o un ataque camuflado de broma.
- Historias de víctimas y villanos: inventarnos una historia, en la que nosotros somos víctimas de una situación injusta, en la que no tuvimos ningún grado de responsabilidad, la culpa es de un maléfico villano, cuyas intenciones son arruinarnos el día.
- Creerse dueño de la verdad: contar nuestras historias e interpretaciones como si fuesen hechos irrefutables.
La recomendación, entonces, es: quita estas técnicas de tu repertorio ¡no sirven! El solo hecho de identificar estas conductas como dañinas, ya es un gran avance. Si no caes en estos juegos cuando estás teniendo una discusión que se tornó tensa, vas a evitar empeorar las cosas.
El Camino al Acuerdo Constructivo
El libro propone una alternativa: preparar el camino para que los demás sepan que podrán hablar sin ser atacados, evitar que nuestros interlocutores entren en modo defensivo. Para poder convencer a otra persona, la primera regla es que no se sienta atacada.
Para ello se recomienda hacer a la persona sentir segura, explicando al comienzo que venimos en son de paz, hablando con honestidad (hablando desde el corazón), sin atacar ni faltar el respeto, evitando hablar en términos absolutos, remitiéndose a los hechos más que a las interpretaciones y dejando en claro que nuestra conclusión es solo una posible explicación a lo que ocurrió y no una verdad irrefutable. Esto no es ser débil, no significa dejar de creer en tus ideas o cambiar fácilmente de opinión. Sólo es una manera de comunicarse con mayor efectividad.
Una de las técnicas que recomiendan es la del contraste, decirle a la persona inmediatamente qué es lo que NO queremos decir, para evitar que mal interprete lo que diremos a continuación. Por ejemplo, alguien te ha ayudado, pero cometió unos cuantos errores y tienes la difícil tarea de comunicárselo. Una manera de comenzar la conversación usando contraste, podría ser “no quiero que pienses que no agradezco tu ayuda, al contrario, ha sido un alivio contar con ella”. Habiendo hecho esta aclaración inicial, será mucho más difícil que la persona mal entienda tus intenciones al explicarle que cometió algunos errores.
Otra recomendación es preguntarse durante la conversación ¿qué quiero lograr con esta conversación? ¿qué quiero de esta relación? Esto ayuda a mantener los objetivos de largo plazo y a no entrar tan fácilmente en modo “batalla”.
Estrategias para Mantener la Calma en el Trabajo
La manera en la que somos capaces de actuar frente a situaciones que nos generan estrés o malestar es fundamental. Cuando nos alteramos, nuestro cuerpo nos manda señales y notamos que el pulso se nos acelera, la temperatura corporal aumenta, subimos el volumen de voz, algunos músculos se empiezan a poner tensos. Antes de nada, debes procurar estar alerta a las señales que nos manda el cuerpo ante situaciones de tensión y estrés. Si crees que eres capaz de parar la situación, pararás la situación y podrás mantener la calma.
Técnicas para Mantener la Calma
- Confía en ti y en tus posibilidades para conseguir cualquier cosa que te propongas.
- Aprende a dejar de pensar en negativo y olvídate de los pensamientos del tipo “es imposible, no puedo con tanto trabajo” ya que lo único que conseguirás con ellos es aumentar tu estrés y hacer que la situación sea más complicada.
- Entrena la respiración lenta y profunda cuando te sientas cómodo y tranquilo, para que en situaciones complicadas y cuando estés nervioso, seas capaz de hacerla de manera automática. Inspira, aguanta el aire 5 segundos y expúlsalo despacio.
- Cuando nos encontramos en una situación que nos genera malestar o nervios y necesitamos mantener la calma, una buena opción es alejarte de la situación e intentar tomar aire puro.
- También puedes usar objetos para liberar tensión como pelotas anti estrés.
- Cuando estás en tensión y quieres mantener la calma… ¿Has probado a pensar en imágenes que te relajen?
- También puedes plantearle la situación a alguien de confianza que te ayude a considerar las consecuencias de una decisión determinada y escoger la alternativa más adecuada.
Consejos Adicionales para Sobrellevar Momentos Difíciles
Enfoca tu atención en lo bueno
En los peores momentos, es más importante que nunca que nuestra salud psicológica se sintonice con lo que aún es bueno en su mundo.
Busca a las personas y cosas que te hacen feliz
Identifica diez emociones positivas diferentes entre amor, alegría, gratitud, serenidad, interés, esperanza, orgullo, diversión, inspiración y asombro. Asócialas con personas o cosas que te ayudan a revivirlas y verás cómo alimentas tus días de emociones positivas.
Concéntrate en lo que importa y lo que puedes controlar
Concentra toda su atención y recursos (psicológicos, sociales, físicos, emocionales) en las cosas que importan y en las que realmente puedes influir. Es verdad, es fácil de escribir, difícil de hacer.
Dale a tu cerebro unas vacaciones de Coronavirus
Evita que tu mente pase demasiado ocupada en el mismo tema y dale un descanso. Participa de actividades que te distraigan: un crucigrama, una nueva película, cocinar una nueva receta, baila, escucha música, lee, juega a disfrazarse con los niños, dibuja o medita.
Estrategias para un Ambiente Laboral Positivo
Ser exitoso en el trabajo significa más que solo cumplir tus objetivos. Significa ayudar a fomentar una sensación de bienestar para ti y tus colegas. Es importante ser un buen oyente durante estas discusiones. El estrés es parte de la vida moderna y todos nos preocupamos y nos frustramos de vez en cuando. Estas son reacciones naturales.
Planificación y Empatía
Una pequeña planificación puede hacer que las discusiones difíciles sean más manejables. Siempre ten en mente lo que la otra persona está sintiendo, independientemente del tema de conversación.
La Importancia del Silencio
Estamos condicionados a llenar los vacíos en las conversaciones, pero esa no es siempre la mejor ruta a seguir durante una discusión difícil. Durante conversaciones difíciles o emocionales, una pausa puede tener un efecto calmante.
Lugar Neutral y Lenguaje Corporal
Elige reunirte en un lugar neutral. Presta atención a tu lenguaje corporal. Inclínate hacia adelante y escucha a la otra persona. Asegúrate de que la otra persona sienta que están en esto juntos.
Mantener una Perspectiva a Largo Plazo
Las conversaciones difíciles no tienen que terminar creando una relación tensa. Siempre piensa en cómo una conversación difícil puede conducir a una solución a la situación. No quemes puentes entre tú y la otra persona. Esto puede significar que tienes que ser la mejor persona.
Técnicas Adicionales para Manejar el Estrés
Dormir Bien
Cuando no duermes bien, todo empeora. Si no dormimos lo suficiente, es imposible evitar el estrés u otras emociones negativas. No solo en los días malos o en los momentos difíciles, sino para hacer frente a la vida en general, el sueño debe ser una prioridad. Acostarse temprano es necesario para mantener una higiene adecuada del sueño, pero lo más importante es no usar dispositivos electrónicos en la cama.
Caminar para Relajarse
Salir a caminar para relajarnos, por un lado, puede ayudarnos a poner las cosas en perspectiva y darnos cuenta de que los factores estresantes en nuestras vidas no son tan graves como parecen. Así que caminar puede darnos tiempo para redefinir la situación, pensar en soluciones y volver a casa o al trabajo con una renovada sensación de optimismo. Ver las cosas desde una nueva perspectiva puede darnos la paz que necesitamos para enfrentar situaciones difíciles.
Respiración Consciente
Cuando nos encontramos en una situación estresante de la que no podemos escapar, los ejercicios de respiración pueden proporcionar un alivio inmediato del estrés. Al suministrar más oxígeno a nuestro cuerpo, conseguimos reducir el estrés físico, que aumenta el estrés mental. Además, estos ejercicios de respiración pueden ser útiles de muchas maneras y también son un gran ejercicio de atención plena que nos permite centrarnos en el momento presente.
Centrarse en lo Positivo
Es importante mantener la calma en situaciones difíciles y ser consciente de las cosas buenas que nos rodean. En cada situación que enfrentamos, ponernos en el peor de los casos es un patrón dañino conocido clínicamente como pensamiento catastrófico. En lugar de pensar en los aspectos o resultados negativos, deberíamos dedicar un tiempo a pensar en los aspectos positivos.
Escribir para Sentirnos Mejor
Permitirte hablar sobre tus preocupaciones o enojo a través de la escritura puede ser muy útil para mantener la calma durante los momentos difíciles. La ansiedad, la ira y otras emociones negativas pueden reducirse si somos capaces de expresar y sentir nuestras emociones. Así, si disponemos de poco tiempo cada día, podemos dedicarle un pequeño diario en el que anotar lo que nos provoca estrés y plasmar nuestros sentimientos.
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