El término "método" presenta diversos problemas en cuanto a su contenido y aplicación en el ámbito del Trabajo Social. Las definiciones conceptuales varían, pero esencialmente, un método es un procedimiento para alcanzar un determinado fin.

Concepto de Método

Según el diccionario de la Real Academia, el método es un conjunto de operaciones ordenadas con el propósito de obtener un resultado específico. Natalio Kisnerman define un método como una guía teórica, planeada y racional, para estudiar un fenómeno, generalizar y profundizar conocimientos, demostrar conexiones sistémicas, comprobar en la práctica y transformar el punto de partida.

Los métodos se adaptan según el objeto de estudio, el objetivo a lograr y la perspectiva desde la cual se aborda. Sin embargo, la esencia de todo método radica en ser un medio, un instrumento subordinado a fines y valores.

La importancia del método reside en proporcionar un instrumento esencial para el desarrollo técnico y científico de la práctica social. Esto permite abordar problemas de estudio o acción con racionalidad y eficacia, asegurando un tratamiento adecuado y la maximización de recursos. Un método bien aplicado aumenta las posibilidades de éxito en la investigación y la acción.

Es crucial evitar que el método se convierta en un obstáculo, considerándolo como el único elemento necesario para conocer y actuar. El método, como instrumento, carece de visión si no se complementa con la teoría y la definición clara de objetivos.

En el Trabajo Social, el método debe servir tanto para conocer como para transformar, ya que los problemas abordados son cognitivos y prácticos, implicando una relación intrínseca entre teoría y práctica.

Concepto de Metodología

Por metodología se entiende el estudio de los métodos de conocimiento y procedimiento, considerados en sí mismos. También puede entenderse como la ciencia o teoría sobre los métodos para el conocimiento científico de la realidad y para la transformación de la misma.

Evolución Histórica de los Métodos

A lo largo de la historia del Trabajo Social, se han desarrollado diversos métodos, cuyo desarrollo cronológico se intenta explicar a continuación.

Una forma científica de Trabajo Social se desarrolla con los aportes teóricos de la precursora Mary Richmond en el Trabajo social de caso "casework". Hacia los años 30 imperaba en trabajo social el llamado enfoque tradicional, este enfoque relativamente tardío defendía la existencia de tres métodos de trabajo social: el método de trabajo social de casos, el método de trabajo social de grupos y el método de trabajo social de comunidad.

Más tarde y hacia los años 60-70 se desencadena una etapa de reconceptualización y/o reformulación de los enfoques más tradicionales mediante el perfeccionamiento y mejoramiento de los métodos tradicionales. Es en este momento cuando se plantea un enfoque más dialéctico, sistémico, ecológico, etc. que propugnaba que el individuo, grupo y comunidad, son niveles de análisis y de intervención.

No constituyen por tanto objeto de métodos diferentes, si bien necesitan técnicas y/o apartados específicos apropiados a cada nivel y circunstancia. Según esto el método en trabajo social se entiende como un conjunto ordenado de principios y procedimientos. Es por tanto que el método en trabajo social no puede ser otro que el método científico.

El método científico es un procedimiento de actuación general seguido en el conocimiento científico. Consta de un conjunto de etapas o fases. En este sentido se puede definir como un sistema de cuestiones o problemas sobre la realidad social (en base a la observación de la realidad y a la teoría ya existentes) y en anticipar soluciones a esos problemas, contrastas o verificadas con la realidad.

El método científico en sentido amplio se concreta en métodos específicos con la intención de operativizar el trabajo. Por tanto en la práctica del método en Trabajo Social diremos que constituye un modo de intervención que se apoya tanto en conocimientos científicos como en valores, para la solución de problemas tanto personales, familiares, grupales y comunitarios.

Método apoyado en conocimientos

A) Método clínico:

En un primer momento y durante un período de tiempo importante imperó el método clínico, determinado por el modelo médico (diagnosis y tratamiento), dicho modelo presenta las siguientes características:

  • Estudio de la situación.
  • Diagnóstico.
  • Tratamiento (carácter asistencial, orientado a paliar los efectos).

Se ponía el énfasis en el tratamiento, iniciándose en el trabajo social de casos y se amplió paulatinamente a los grupos y a la comunidad. A partir de este momento se consideran tres métodos fundamentales en el trabajo social: caso individual, grupo y comunidad (enfoque tradicional), según la dimensión de la realidad social en la que el profesional aplicase su saber.

B) Método básico:

El método básico a partir de las críticas efectuadas al método clínico. Estas críticas son entre otras:

  • Se centra en paliar los efectos, no en conocer y actuar sobre las causas que generan los problemas (sobre todo las estructuras).
  • Hace hincapié en la transformación de la realidad social de forma global, al entender que los problemas a los que hace frente el trabajador social están determinados por condiciones estructurales en su mayor parte.
  • Pretende superar la división establecida entre los métodos más tradicionales.( ideado raíz de la reconceptualización).

Es por tanto que el método básico se centra en conocer para transformar, tomando como fases metodológicas el estudio e interpretación de los datos, el plan de trabajo, la ejecución y evaluación.

Método apoyado en valores

La puesta en marcha del método en Trabajo Social, lleva aparejado una relación e interacción entre usuario y trabajador social, la cual ha de estar fundamentada en una relación cálida y comunicativa, o lo que es lo mismo, en una relación de apoyo.

Según Mathilde Du Ranquet de ese tratamiento nace un sistema de valores de los que el trabajador social es más o menos consciente, por lo que puede existir conflicto entre los valores adoptados por un modelo de tratamiento, los valores personales del trabajador social y los valores del sistema social en el que vive.

Por tanto, los valores son referencias que nos guían en nuestra elección entre diversas acciones, tenemos que enfrentarnos a la posibilidad de conflictos no sólo entre culturas diferentes o entre personas de una misma cultura, sino también, y sobre todo, en nosotros mismos. El conflicto de valores más importante es, sin ninguna duda, aquel que somos nosotros personalmente el teatro y el argumento.

Este nos obliga a reconsiderar cuáles son realmente nuestros valores; ¿nuestros valores personales son aquellos que profesamos o aquellos que ejercemos? ¿No hay a menudo falta de acuerdo interno, de congruencia, de consonancia, entre estos dos planos? Existe, en efecto, un cierto desconcierto que lleva aparejado una madurez profesional.

Intervención Social: Versus Teoría y Práctica

En primer lugar destacamos la diferenciación entre método y teoría, su unión y simbiosis, y a su vez la relación de ambos con la práctica “la teoría hace referencia a las condiciones objetivas de la práctica, a partir de sucesos o hechos concretos. Y el método permite aprehender esos sucesos o hechos en la práctica surgiendo de la teoría; es como ella, una generalidad abstracto formal, que se hace real y concreta en la práctica, de la que vuelve, mediante la sistematización, a ser teoría.

Tal como afirma de Robertis toda discusión metodológica sea consecuencia de una discusión teórica, o que conduzca a ella”. Así la metodología permite delimitar y estudiar las maneras de actuar, la forma de proceder según un determinado orden y con arreglo a ciertos principios. A lo largo de la evolución de la disciplina ha habido diversos intentos de hallar un método idóneo para el trabajo social: Métodos clásicos, método básico o método integrado, modelos de práctica profesional.

Hacemos una defensa fundamentada de la incongruencia del pragmatismo estrecho, que puede llevar a un quehacer que nace y muere en la acción sin que haya una reflexión pre o post-actuación y de lo peligroso en trabajo social que puede ser esto por lo que se oye que lo importante es la práctica y en el que a veces, incluso hay un desprecio hacia la teoría, sin obviar lo importante que es extraer de forma adecuada conocimientos de la práctica, pues los conocimientos deben basarse en conocimientos recogidos por la propia acción del trabajo social, y no evidentemente en conocimientos que provengan de otras disciplinas.

La Intervención no puede considerarse solamente como una puesta en marcha de actividades o la aplicación de técnicas e instrumentos de manera arbitraria, es un proceso de implicación y de acción planificada en base a un método científico que lleva aparejado una serie de fases debidamente ordenadas. En la Intervención social se pone a prueba la capacidad profesional para vincular los conocimientos teóricos a la práctica, tomando en cuenta las necesidades y el punto de vista de los usuarios, y las posibilidades y limitaciones que ofrece la institución a la acción profesional.

Se tiene que lograr la articulación entre los intereses y necesidades de la población con la labor profesional, que canaliza los programas institucionales frente a las necesidades de los usuarios. En su acción, el trabajador social utiliza diferentes formas de intervención en función de los objetivos de cambio perseguidos y del tipo de intervención escogido. La decisión de adoptar una determinada alternativa de acción tiene que concretarse organizando la forma cómo se va a llevar a cabo, definiendo claramente el qué, el cómo, el con quién, el dónde y el cuándo de la acción a desarrollar.

Las intervenciones están en relación con la concepción teórica que tengamos en relación una serie de paradigmas teórico filosóficos que cristalizan en distintos modelos de intervención práctica. En trabajo social se ha desarrollado una variada gama de modelos de intervención que señalan rutas y guías para lograr ejecutar las acciones. Dejar constancia que no existe el modelo ni la receta que garantice el éxito de la acción; cada situación exige un análisis particular y desarrollo de alternativas para enfrentarla.

El conocimiento global del campo de acción consiste en recoger información acerca del usuario, su situación, el contexto global, las instituciones y organismos sociales (incluyendo el organismo empleador del trabajador social). En el análisis de la situación, los conocimientos, numerosos y variados, adquieren toda su significación en la práctica de los trabajadores sociales. La luz que aportan los diferentes conocimientos permiten que se tornen significativos los datos recogidos y que puedan reubicarse en un conjunto.

De este modo, el trabajo social ha de utilizar los conocimientos que aportan la psicología, la sociología, la economía, etc. a fin de comprender y delimitar la realidad social en la que actúa. La intervención social es un proceso de actuación sobre la realidad social que tiene como finalidad lograr un desarrollo, cambio o mejora de situaciones, colectivos, grupos o individuos que presenten algún tipo de problema o necesidad para facilitar su integración social o su participación activa en el sistema social a nivel personal, económico-laboral y/o político.

Definir el análisis de la realidad significa poner límites, referirlo a un marco conceptual concreto. De modo genérico, se considera como la fase del proceso de intervención social en la que se realiza una investigación sobre el problema en el que se pretende actuar. El análisis de la realidad es un paso más del proceso de intervención social que tiene como finalidad ofrecer a los agentes sociales los procedimientos y las técnicas de investigación necesarias para que puedan definir sus objetivos y orientar su intervención de acuerdo con las necesidades sociales y las circunstancias del proceso de intervención.

El análisis de la realidad como estudio de necesidades, además de la descripción y de la clasificación exige procesos heurísticos de comparación entre distintas variables y contextos, entre la situación actual y la meta u objetivos a alcanzar, o bien, la comparación con indicadores específicos. La intervención requiere una nueva representación o conceptualización de la realidad, ya que en su acción la transforma, y lo que en un inicio era de una manera determinada, por el efecto de la intervención cambia, y necesita ser conocido en sus nuevas condiciones.

Se trata aquí de elaborar, a partir de los elementos recogidos en el análisis de la situación, una síntesis y una interpretación de los datos, de formular hipótesis de trabajo. La evaluación es una síntesis explicativa, el trabajador social relaciona los diferentes elementos que ha encontrado, tanto en el plano particular como en el plano general, se dedica especialmente a sacar a luz las interrelaciones entre los diversos factores (materiales, afectivos, sociales, físicos, intelectuales, de relación) y a comprenderlos en su dinámica.

Se describirán, así, las fuerzas internas y externas sobre las cuales podrá apoyarse la intervención, lo mismo que los puntos más débiles o menos dinámicos. La elaboración desemboca en la elaboración de un proyecto de intervención.

En la necesaria sistematización del trabajo a realizar por los trabajadores sociales, la recogida de la información y su orden ocupa un lugar fundamental dado que en la realidad de la acción no se desarrollar un proyecto solo, sino que a la vez nos podemos ver trabajando con varias familias, además de con un grupo y con varias asociaciones en un barrio.

Esto se traduce en que obligatoriamente se debe tener un manejo en instrumentos para recoger información, y este manejo necesariamente pasa por conocer cómo se elabora a nivel teórico, qué finalidad tienen, qué modelos existen, en qué momento usarlos, etc.

Conceptualización

Los paradigmas, teorías y modelos se construyen en el marco de las ciencias mediante la aplicación del método científico, existiendo una interrelación ya que los paradigmas (proporcionan una visión general sobre la realidad) contienen las teorías (los conocimientos parciales acerca de la realidad) y los modelos (formas concretas de verificar las teorías) al ser representaciones de una parte de la realidad social.

Paradigmas

Las ciencias avanzan mediante la construcción de paradigmas, los cuales contienen las ideas, las imágenes amplias sobre la realidad o de la propia ciencia.

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