En Francia, la movilización ciudadana en torno a la reforma de pensiones impulsada por el Presidente Emanuel Macron ha cobrado relevancia, en un contexto de preocupaciones nacionales sobre la seguridad ciudadana. Es crucial prestar atención a este debate, dado que en muchos países aún se está pendiente de reactivar un debate profundo sobre la reforma previsional.

El Sistema de Pensiones Francés: Contexto y Desafíos

En Francia, el sistema de pensiones es íntegramente de reparto, es decir, los trabajadores actuales sostienen, con sus cotizaciones, a quienes se jubilaron. El primer ministro francés, Edouard Philippe, presentó la arquitectura del proyecto de reforma al sistema de pensiones público de reparto el pasado 11 de diciembre de 2019.

Francia cuenta con 42 diferentes sistemas de pensiones que ya en 2020 el Presidente Macron trató de modernizar, pero que debió archivar con el inicio de la pandemia y las manifestaciones en contra que recibió. Si no se introdujeran reformas al sistema de pensiones francés en 2032 representaría un déficit de 12.000 a 20.000 millones de euros, siendo el más oneroso de la Unión Europea (tras Grecia e Italia) en términos de porcentaje del PIB, llegando a 14,8%. El promedio OCDE es 8,5% del PIB para sus respectivos sistemas de reparto.

Con una tasa de natalidad a la baja y una mayor expectativa de vida en Francia (83 años, dos más que los países OCDE) resulta obvio e inevitable que se deba trabajar más para financiar las pensiones. Poco “popular”, pero cierto.

Pilares de la Reforma de Pensiones

Lo central de la reforma de pensiones en curso consiste en aumentar la edad de jubilación de 62 a 64 años e incrementar el número de años cotizados (de 42 a 43 años) para recibir pensión completa, que allá es del orden de 74% del último salario. Este porcentaje es el más alto de los países de la OCDE y de la Unión Europea.

La reforma garantizará una pensión mínima de 1.000 euros a todos los que tengan el periodo de cotización completo (42 años actualmente, que deben pasar progresivamente a 43). Esto hará que aumenten las pensiones de trabajadores que cobran el salario mínimo y de colectivos como agricultores y comerciantes, que tienen unas reglas de cotización propias. Se garantizará por ley una «regla de oro» que asegure que el valor de los puntos por los que se calculará el monto de la pensión no pueda bajar.

En el año 2025 la reforma comenzará a aplicarse de forma progresiva y parcial para las generaciones posteriores a 1975. Por cada hijo que nazca desde el momento de entrada en vigor de la reforma, uno de los padres podrá beneficiarse de una bonificación del 5% en puntos para la jubilación. A partir del tercer hijo, a ese 5% se le añadirá un 2% adicional.

Detalles Adicionales de la Reforma

  • Se fusionan los 42 regímenes existentes.
  • Se mantiene el sistema público de financiación en base a reparto (es decir, los trabajadores actuales pagan por los jubilados actuales), pero se contempla un sistema por puntos, proporcionando cobertura hasta tres límites máximos de seguridad social (un monto bruto de aproximadamente EUR 10.000 por mes).
  • Con sus contribuciones a lo largo de su vida laboral, el trabajador comprará puntos, que tendrán un precio de compra que aumentará en función del salario promedio.
  • Para calcular la jubilación, los puntos adquiridos a lo largo de la carrera se convertirán en euros, en función del valor de servicio, que aumentará cada año en función al salario promedio.
  • Una de las claves originales de la propuesta consistía en subir gradualmente hasta los 64 años la edad de referencia para jubilarse (manteniendo la edad mínima de jubilación a los 62 años). De esta forma, aquellos que decidieran jubilarse antes de los 64 años tendrían penalizaciones en su pensión, y quienes lo hagan más tarde recibirían bonificaciones.

Oposición y Desafíos Políticos

El diario 'The Telegraph' señala que la derogación de la polémica reformula jubilatoria decretada por el presidente Emmanuel Macron es cada vez más una posibilidad real. Esto por el avance legislativo de partidos que quieren ir para atrás con el aumento de edad mínima para recibir una pensión que estableció el gobierno francés.

En dicha reforma, promulgada a comienzos del 2023 por el impopular presidente francés también se dispone que los ciudadanos deberán trabajar durante 43 años (en lugar de los 42 actuales) para recibir una pensión estatal completa.

Y si bien Macron ha intentado convencer a la sociedad argumentando que el envejecimiento de la población en Francia hacen necesaria la reforma para que el país no quiebre, y que la edad de la jubilación en el país galo es baja comparada con otros países europeos (los alemanes deben trabajar hasta los 65 años, por ejemplo), la mayoría de los franceses, así como los sindicatos y un amplio espectro del arco político, rechaza la reforma, que fue implementada sin pasar por la Asamblea Nacional.

Impacto Económico y Financiero

Ahora, señala el diario, que tanto Le Pen como el líder izquierdista Jean-Luc Mélenchon, cuyo partido obtuvo más votos dentro de la coalición de izquierda, han propuesto reducir el número necesario de años cotizados para recibir la pensión completa, así como han presentado proyectos legislativos para reducir la edad jubilatoria, la reforma de Macron podría ser derogada en el parlamento.

Maxime Darmet, economista de la aseguradora Allianz Trade con sede en París, cree que estos cambios [anular la reforma] podrían costar entre 10.000 millones de euros y 60.000 millones de euros. Esto, dijo, resultaría en un enorme agujero fiscal, ya que ya se necesitan 70.000 millones de euros de ahorro para reducir el déficit presupuestario de Francia a menos del 3% del PIB para 2027, el máximo permitido según las normas de la UE.

Por su parte, el economista británico Felix Feather le dijo al diario que Francia "está gastando mucho más que el país promedio de la UE en beneficios sociales, por lo que el gasto en pensiones tiene un impacto externo en su deuda y en cómo la ven los mercados. La cuestión de las pensiones es fundamental para las perspectivas fiscales a largo plazo de Francia. La demografía señala que el gasto en pensiones se expandirá.

En ese sentido, vale recordar que el déficit presupuestario de Francia, que representará el 5,5% del PIB en 2023, es uno de los más altos de la Unión Europea. El país gasta el 13,9% de su PIB en pensiones públicas, casi el doble del promedio de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), señala el artículo.

El Fondo Monetario Internacional espera que la relación deuda/PIB de Francia alcance el 118,5% para 2027. Cuando Macron llegó al poder en 2017, era del 98,1%. Las preocupaciones sobre los niveles de deuda de Francia llevaron a la agencia de calificación Standard & Poor's a rebajar la calificación crediticia del país en mayo. Moody's ha advertido que podría hacer lo mismo si se revocan las reformas de las pensiones", advierte The Telegraph.

Comparación con el Reino Unido

En un mismo sentido, el medio británico señala que si bien el flamante gobierno laborista ha prometido que no hará modificaciones al sistema de pensiones -que de todas maneras experimentará cambios, al haberse establecido por ley previamente que la edad de jubilación estatal aumentará de 66 a 67 años en 2028, y luego a 68 años a mediados de la década de 2040-, es posible que no tenga otra opción que tomar el mismo camino que el presidente Macron, dada la dramática situación de las finanzas públicas del país.

Al igual que en Francia, una proporción cada vez menor entre trabajadores y pensionados corre el riesgo de hacer que el sistema público de pensiones británico sea fiscalmente insostenible. El gasto en pensiones ha aumentado del 2% del PIB a principios de la década de 1950 a más del 7% en la actualidad", señala el diario.

Esta situación, sentencia el artículo, ha provocado que entre la clase política británica y los expertos la idea de que el sistema estatal de pensiones necesita urgentemente una reforma sea menos controvertida que en Francia. Sin embargo, lo que harán las autoridades al respecto en el corto plazo no está tan claro, afirma el diario.

Una opción es simplemente hacer que la gente trabaje más tiempo. Décadas de aumento de la esperanza de vida significaron que elevar la edad a la que las personas se jubilaban era la panacea que ayudaba a mantener funcionando el sistema de pensiones estatal. Pero una reciente caída en la longevidad ha complicado el panorama. Esto obligó en el pasado al entonces canciller Jeremy Hunt a retrasar por segunda vez la decisión sobre si aumentar la edad de jubilación estatal", recuerda el medio.

Por ello, The Telegraph señala que si bien los laboristas podrían tener pocas opciones más que implementarla si quieren ser responsables, lo cierto es que no tienen ningún estímulo político para hacerlo.

Según un grupo de expertos del Centro Internacional de Longevidad, la edad de jubilación estatal [en el Reino Unido] tendría que aumentar a 70 años para 2040 para mantener la proporción actual de trabajadores por pensionista.

Movilizaciones y Perspectivas de Género

Esta sexta jornada de movilizaciones contra la reforma, empezó marcada por un bloqueo de expedición de carburante en todas las refinerías de Francia, según el sindicato CGT-Química. La compañía ferroviaria SNCF y el sistema de transportes de París prevén importantes perturbaciones del tráfico el martes y el miércoles. Los transportistas por carretera se han sumado al movimiento, algunos ya el domingo por la noche. En educación, el Snuipp-FSU, principal sindicato de la enseñanza primaria, prevé que “más del 60%” de los profesores de primaria estarán en huelga y “varios miles de escuelas” permanecerán cerradas el martes.

La última vez que los franceses lograron paralizar una reforma de las pensiones fue en 1995. Por su parte, el gobierno cuenta llevar a cabo la reforma. El 23 de enero pasado, por el canal televisivo parlamentario LCP, el ministro encargado de las relaciones con el Parlamento reconocía lo evidente. Las interesadas, por su parte, no necesitaban su ayuda para observar el tema con lucidez: según una encuesta publicada por el Instituto Francés de Estudios de Opinión (IFOP) una semana antes de esas declaraciones, el 73% se oponía entre ellas a la jubilación a los 64 años: es decir, un nivel de rechazo superior por 7 puntos al de los hombres.

De la misma manera en que lo habían afirmado los gobiernos de Jean-Marc Ayrault en 2013 y de Jean Castex en 2019, el gobierno de Élisabeth Borne sostiene desde hace meses que persigue un objetivo justo (1). La misma lógica, preconizada por grandes instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la Comisión Europea, se advierte un poco en todas partes durante los últimos treinta años. Las sucesivas reformas apuntaron a limitar, incluso a reducir, la parte de la jubilación pública por reparto en el capital nacional, ampliando a largo plazo el campo de la capitalización.

Todas tendieron a disminuir el nivel de las pensiones al endurecer las condiciones requeridas para obtenerlas a tasa completa (2). Y debido a eso, todas reforzaron la relación entre las cuotas retenidas a lo largo de la carrera (las contribuciones) y las pensiones percibidas. Cuanto más el monto de las segundas se determina en función de las primeras, más el sistema es llamado contributivo.

Existen diversos dispositivos que apuntan a completar las pensiones de las personas que pasaron por períodos de desempleo, enfermedad o retiro de la actividad vinculado al cuidado de los hijos, así se deba a trabajos arduos o carreras largas. Esos dispositivos resultan particularmente esenciales para las mujeres que, además de un aumento en la duración de las cuotas, reciben las pensiones mínimas. El refuerzo de la modalidad contributiva sanciona a todas las carreras entrecortadas, acortadas y peor remuneradas y penaliza entonces en mayor medida a las mujeres en una sociedad en la que la división del trabajo, asalariado o doméstico, sigue estando determinada por la dominación patriarcal.

A partir de los años 1960, debido a la creciente participación de las mujeres en el mercado laboral y a sus mejores calificaciones, la brecha con las pensiones de los hombres disminuyó; pero esta reducción se frenó por los efectos de reformas sucesivas y, desde hace siete u ocho años, se paralizó. Hoy las pensiones de los hombres son 67% superiores a las de las mujeres. La situación es resultado de diversas reformas llevadas a cabo desde la que puso en marcha Édouard Balladur con su gobierno en 1993 (3). Pero también deriva de una falta de adaptación a la evolución de la familia y del empleo.

Cuando se creó, y a lo largo de las décadas siguientes, el sistema de jubilaciones francés ciertamente permitió un mayor progreso social al consolidar la solidaridad entre generaciones. No obstante, en el modelo que prevalecía entonces, era tarea del hombre percibir los ingresos de la familia: trabajaba a tiempo completo, sin interrupción en su carrera (el desempleo aún no era un problema), aportaba y se beneficiaba de los derechos propios de una cobertura social, entre los cuales estaba la jubilación.

Datos Clave del Sistema de Pensiones Francés

Indicador Valor
Edad de Jubilación Aumento de 62 a 64 años
Años de Cotización Aumento de 42 a 43 años
Pensión Completa 74% del último salario
Déficit en 2032 (sin reformas) 12.000 - 20.000 millones de euros
Gasto en Pensiones (PIB) 14,8%
Esperanza de Vida 83 años

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