La automatización y la inteligencia artificial (IA) están transformando rápidamente el mercado laboral, creando nuevas oportunidades mientras sustituyen ciertos roles tradicionales. Esta revolución tecnológica está redefiniendo cómo trabajamos, qué habilidades son valiosas y cómo las empresas operan.
La preocupación por el impacto de la tecnología en la vida cotidiana y el mercado laboral ha sido constante a lo largo de la historia. Desde la reticencia hacia la escritura descrita por Platón en «Fedro» hasta el movimiento ludita en la Revolución Industrial del siglo XIX. Más recientemente, en los años 70’s, el economista y premio Nobel Wassily Leontief vaticinaba que el trabajo se volvería cada vez menos importante y que las máquinas reemplazarían a más trabajadores.
Transformación del Mercado Laboral
La IA y la automatización están influyendo particularmente en sectores como la manufactura, el comercio minorista, y los servicios financieros. Tesla y otras compañías automotrices están utilizando robots avanzados para ensamblar vehículos, lo que ha mejorado la eficiencia y reducido costos. En la manufactura, por ejemplo, los robots industriales están realizando tareas repetitivas con mayor eficiencia y precisión. Muchas empresas del área financiera y la banca están utilizando algoritmos de IA para tareas como la revisión de documentos legales, que antes tomaba miles de horas humanas. En el campo de la medicina, las herramientas de IA están ayudando a los médicos a diagnosticar enfermedades con mayor precisión.
Por ejemplo, algoritmos de aprendizaje profundo están siendo utilizados para detectar cáncer en radiografías con una precisión comparable a la de los radiólogos experimentados. Sin embargo, la misma tecnología tiene el potencial de crear entre 555 y 890 millones de nuevos empleos en diversos sectores.
La Necesidad de Adaptación Profesional
Dado este contexto de rápida transformación, la actualización profesional, más que una ventaja competitiva se convierte en una necesidad. Para mantenerse competitivos en este entorno dinámico, es crucial que los profesionales se actualicen continuamente. Los profesionales deben adquirir nuevas habilidades y adaptarse a las nuevas tecnologías para no quedarse atrás.
Según el Foro Económico Mundial, se espera que para 2025, el 50% de todos los empleados tendrá que volver a capacitarse debido a los avances tecnológicos. Es fundamental actualizar la educación y formación de los trabajadores, enfocándose en el desarrollo de habilidades complejas y difícilmente automatizables, como la creatividad y el pensamiento crítico. La adaptabilidad y la movilidad laboral son esenciales, por lo que es crucial que los trabajadores adquieran habilidades transferibles. La OCDE destaca la importancia de habilidades del siglo XXI, como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la comunicación, la colaboración, la creatividad y la innovación. Además, subraya la importancia de habilidades de alfabetismo digital, así como habilidades para la vida personal y profesional.
Es difícil y prematuro prever con exactitud cuáles serán las habilidades indispensables en el futuro laboral. La IA también automatiza tareas especializadas, por lo que simplemente adquirir mayores niveles de formación académica no será suficiente. Se requerirá formación continua, especialización en el manejo de estas tecnologías y desarrollo de habilidades complementarias.
Automatización en Chile: Un Análisis Detallado
En los últimos años los robots y las computadoras han transitado desde la realización de tareas rutinarias y físicas, a menor costo que los humanos, hacia tareas con funciones cognitivas y no rutinarias, tal como lo evidencian los últimos avances en inteligencia artificial como el chat GPT. En el caso de Chile, la automatización laboral ha sido más lenta que en otros países y en la literatura hay consenso que aún no hay signos importantes de automatización. Con el fin de contribuir a la evidencia disponible para Chile, en este documento se estima el nivel de empleo que está en riesgo de ser automatizado, utilizando el enfoque de tareas rutinarias y la información para Chile de la Encuesta PIAAC 2015 y la ENE.
Se observa que el mayor empleo a ser automatizado a nivel de ocupación se concentra en las “Ocupaciones elementales” y las “Actividades de servicios administrativos y de apoyo”, agrupando casi 2 millones de empleos. Mientras que a nivel de rubro se concentra en el “Comercio al por mayor y al por menor” y en la “Construcción” implicando alrededor de 1.2 millones de puestos de trabajo con potencial de ser automatizado. Los resultados de este documento reiteran la importancia de acelerar la estrategia de prospección laboral, esto implica generar la institucionalidad y agenda necesaria para enfrentar y anteponerse a los desajustes entre oferta y demanda del trabajo.
Como también, requiere especial atención el fortalecimiento de la educación técnica profesional. La alfabetización digital y el manejo del inglés son desafíos para el comercio. Leer y seguir instrucciones lo son para los sectores silvoagrícola y manufacturero.
En materia de empleo, tres conceptos resuenan estos días y son foco de estudio: automatización, digitalización e inteligencia artificial. Hasta ahora se sabe que las personas que desempeñan trabajos rutinarios y de baja calificación serán las primeras en lidiar con los efectos de la automatización y la digitalización. Entre sus propósitos está, justamente, identificar los oficios y ocupaciones que tienen mayor probabilidad de ser reemplazados por tecnología en los próximos años, según lo precisa Barbra Faúndez, socióloga responsable del estudio para el Observatorio.
Digitalización vs. Automatización: Impacto en el Empleo
En materia de inversión, aparece un dato significativo al confirmarse que, de las empresas encuestadas, el 77% ha invertido en digitalización y el 51% en automatización. En tanto, hablar de automatización implica la sustitución de mano de obra por maquinaria en procesos de producción y distribución. Cuando se habla de digitalización, se refiere al proceso de convertir información analógica al formato digital: “Esto es, convertir datos físicos tales como documentos en papel y/o imágenes analógicas a un formato digital que puede ser almacenado, procesado y transmitido de manera electrónica”.
Entonces, ¿qué ha pasado con la implementación de la automatización? En cuanto a la fuerza laboral, la automatización ha significado que 1 de cada 4 empresas consultadas (25,5% ) ha operado con menos trabajadores en sus procesos productivos. Un impacto menos intenso producto de la automatización se ve en la necesidad de contratar más personal: solo el 13,7% de las empresas lo mencionó, aunque sí sugiere la creación de nuevas ocupaciones. Por otro lado, es en la implementación de la digitalización donde se observan impactos mayores. Mas de la mitad de las empresas (54,5%) afirma que la digitalización ha aumentado la producción y también las ventas.
Y en cuanto al empleo, el efecto es mayor al compararlo con la automatización, ya que el 29,9% de las empresas ha necesitado contratar trabajadores especializados en tecnologías digitales, mientras que 13,0% indica que, como consecuencia de esta implementación, ha podido operar con menos personal. Además, 11,7% ha sentido la necesidad de contratar más personal debido a esta transformación.
Frente a la creciente preocupación por el posible reemplazo de trabajadores, el estudio del OLM muestra que 1 de cada 3 empresas encuestadas (33%) piensan que habrá reemplazo de personal. A ello se suma que 84% de las empresas consultadas no anticipan sustituciones debido a tecnologías digitales, lo que “indica una confianza en que estas innovaciones pueden coexistir con el empleo humano, potencialmente mejorando los roles existentes en lugar de reemplazarlos”, comenta Barbra Faúndez.
Lo del probable reemplazo en el sector silvoagrícola era esperable de acuerdo con los antecedentes que maneja el Observatorio. Al respecto, la seremi Maribel Torrealba indica que ya trabajan en diversos frentes para enfrentar el riesgo de reemplazo de trabajadores en el sector agrícola, “que históricamente ha sido fundamental para nuestra región”, afirma.
Impacto en el sector silvoagrícola
“Una de nuestras prioridades es fomentar la capacitación de la mano de obra en habilidades complementarias a la tecnología. Pero estos cambios también impulsarán la creación de nuevos empleos. Así lo consideran poco más del 25% de las empresas encuestadas, tanto en el caso de la automatización como de la digitalización.
Lo anterior lleva a pensar en la necesidad de nuevas competencias producto de los cambios tecnológicos, y surge la interrogante de si las casas de estudio se están haciendo cargo de que las nuevas generaciones reciban la formación que les permita ingresar al mercado laboral en un marco de rápido cambio tecnológico. De cara al desafío, el rector de la Universidad Católica del Maule, Claudio Rojas, es enfático: “Sin duda, los desafíos de la docencia, la investigación e innovación, van de la mano del desarrollo tecnológico, no podría ser de otra manera.
El estudio del OLM muestra la posible creación de 33 nuevos tipos de trabajo que exigirán distintas habilidades. La mayoría de estos trabajos (97%) requerirá saber leer y seguir instrucciones y más del 80% pedirá alfabetización digital y manejo básico de tecnologías de la información. Y dado que no todos los trabajadores están igualmente preparados, la seremi Maribel Torrealba es consciente de los desafíos: “Hay una necesidad urgente de capacitación especializada en habilidades digitales y operativas. La colaboración con instituciones educativas y programas de formación es esencial para asegurar que nuestros trabajadores en Maule puedan adquirir las competencias necesarias para estos nuevos roles.
Apuntando a ese desafío, el Ministerio del Trabajo se ha comprometido con universidades y centros de formación técnica para con el fin de desarrollar programas que fomenten la capacitación en habilidades digitales y competencias lingüísticas, específicamente en inglés, dice la Seremi. Sobre este resultado, el rector de la UCM comenta que la adaptación de los egresados al cambio tecnológico ha sido favorable, y cuyos ámbitos de acción se observan en diversas áreas: “La respuesta de nuestros egresados y su adaptación al cambio tecnológico, ha sido muy favorable.
Automatización y Desigualdad de Género
Sobre los desafíos que emergen del estudio, otra pregunta es cómo las nuevas oportunidades y exigencias afectan el empleo femenino, considerando la persistente brecha laboral entre hombres y mujeres. Para la seremi Maribel Torrealba, no hay dudas de que las políticas de empleo deben adoptar un enfoque de género: “Las mujeres deben ocupar un papel central en nuestras estrategias para adaptarnos a la automatización, ya que, aunque enfrentan los mismos riesgos que los hombres, su capacidad para acceder a oportunidades en campos emergentes es considerable. Con la automatización impactando diversas industrias, es esencial garantizar que las trabajadoras tengan acceso equitativo a dichas oportunidades”.
En la última década, el efecto de la automatización en el mercado laboral ha captado una atención cada vez mayor y ha alarmado a una parte significativa de la población. Laura Tyson, Asesora Económica Jefe del ex Presidente Clinton de los EE. UU. Daron Acemoglu, investigador del MIT, señala: “Si bien el big data, la automatización y la inteligencia artificial deberían, en teoría, aumentar la productividad de las empresas, impulsar la economía y crear más empleos, la realidad no es así”.
Algunos de los estudios sobre el efecto de la automatización en el mercado laboral que se han citado con frecuencia en prensa son: (i) Frey y Osborne (2013, 2017), quienes concluyen que el 47% de los empleos en EEUU es susceptible de ser automatizado; (ii) los resultados del Mckinsey Global Institute (2017) que estiman que el 51% de los empleos en los EEUU se automatizará para el 2030; (iii) Nedelkoska y Quintini (2018) quienes concluyen que las personas que trabajan en la industria manufacturera o en el sector agrícola, las mujeres, los trabajadores con menos educación y aquellos quienes trabajan bajo un contrato de aprendizaje tienen más probabilidades de ver sus trabajos automatizados en 32 países; y (iv) un estudio realizado por PricewaterhouseCoopers (2018) que concluye que los trabajadores administrativos o de oficina son los que enfrentan una mayor probabilidad de automatización, a corto y mediano plazo, alcanzando el 49% para fines de la próxima década.
Sin embargo, aunque estas noticias son impactantes, muchos de los resultados que muestra la literatura son contradictorios y a menudo se malinterpretan. Primero, hay que tener en cuenta que los resultados se refieren a la “viabilidad técnica” de la automatización con las tecnologías actuales, pero que la cantidad real de empleos perdidos dependerá de los costos y beneficios de reemplazar a las personas por máquinas. Segundo, los principales estudios relacionados con la automatización se han llevado a cabo en economías avanzadas donde la tecnología se desarrolla y, a su vez, es más fácil de implementar. Finalmente, los impactos del cambio tecnológico en el mercado laboral dependen no sólo de dónde afecta éste directamente, sino también de cómo se ajustan otras partes de la economía.
En cuanto al impacto de la automatización en el mercado de trabajo según el género, a pesar de que hay muchos titulares en prensa que aseguran que el empleo femenino va a ser el más perjudicado, los escasos estudios que han contrastado este impacto muestran resultados todavía contradictorios. Por ejemplo, el informe de la OCDE (2017) concluye que, en promedio para todos los sectores, hombres y mujeres están expuestos al mismo riesgo de ser automatizados. Ahora bien, este estudio puntualiza que el nivel de educación y las habilidades adquiridas son una herramienta poderosa para reducir el riesgo de automatización.
En la misma línea, el análisis de Roberts, Lawrence and King (2017), tomando de base el mercado laboral de Reino Unido, sugiere que un 46,8% de los trabajos desempeñados por hombres versus un 40,9% de los trabajos desempeñados por mujeres tienen el potencial técnico para ser automatizado. Ahora bien, este estudio puntualiza que esta menor probabilidad de automatización no quiere decir que las mujeres tendrán buenas condiciones de trabajo, ya que lo que se predice es que éstas van a permanecer en trabajos mal pagados que los empleadores han optado por no automatizar.
Por otro lado, los resultados del estudio del International Monetary Fund, IMF, (2018) indican que, dado el estado actual de la tecnología la probabilidad de automatización es ligeramente mayor para la fuerza laboral femenina: 11% vs. 9%. Sin embargo, esta probabilidad aumenta para las trabajadoras con menor nivel de educación, de mayor edad (superior a 40 años), y aquellas en puestos de oficina, servicios y ventas.
Además, con el objetivo de tener una proyección más detallada en el tiempo, el Informe de PriceWaterHouseCoopers, PwC, (2018) extiende el análisis distinguiendo tres ondas de automatización desde la actualidad hasta 2030. En términos generales, este informe concluye que mientras el empleo femenino va a ser el más afectado por la automatización en la próxima década, los empleos masculinos van a enfrentar un mayor riesgo de automatización (34%) que las mujeres (26%) en el largo plazo.
Para los trabajos con un bajo nivel de educación, por ejemplo, hay una diferencia notable entre hombres y mujeres. Los hombres enfrentan un mayor riesgo estimado de automatización (52%) en comparación con las mujeres con bajo nivel educativo (29%) dado el tipo de ocupaciones en los que se desarrollan.
Al mismo tiempo, estos autores puntualizan que el trabajo femenino está sobrerepresentado en los puestos con mayor y menor probabilidades de automatización. Es decir, que las mujeres se desempeñan en su mayoría como cajeras, secretarias o contables, con un alto riesgo de automatización, pero también como cuidadoras de niños y de ancianos o educadoras, con un bajo riesgo de automatización.
Dados los resultados anteriores se puede concluir lo siguiente. Primero que, aunque la magnitud del efecto de la automatización en el mercado laboral según el género todavía es incierta y presenta resultados contradictorios en términos cuantitativos, la probabilidad de automatización se reduce cuando el nivel de educación es más elevado. Segundo, que el hecho de tener un trabajo con una menor probabilidad de automatización no garantiza un mayor bienestar en el futuro.
En este contexto, los países en vías de desarrollo no parecen estar muy bien posicionados para enfrentar la automatización. Por ejemplo, en Chile, la inserción de mujeres en el mercado laboral es relativamente tardía y una de las más bajas de América Latina.
Por tanto, este nuevo escenario supone un gran desafío. Se necesita una educación actualizada de alta calidad, asesoramiento, aprendizaje permanente y reformas sistemáticas en el sistema educativo. El mercado laboral exige profesionales con habilidades que hasta ahora no eran tan importantes como la capacidad de comunicación, la empatía, el trabajo en equipo, el liderazgo, la resolución de problemas, la autoorganización y las habilidades digitales relacionadas con las tecnologías de la información y las telecomunicaciones. Sin esta inversión en educación, la automatización podría profundizar las diferencias entre géneros todavía más.
Conclusión
Automatización y digitalización ya están mostrando sus primeras señales en el Maule, con nuevas exigencias en materia de habilidades y capacitación, tanto para la fuerza laboral actual como para las futuras generaciones. Como ha sido un tema previsto desde hace algún tiempo, tanto por los centros de estudio como por las autoridades, parece ser que los cambios serán paulatinos, ajustados a las necesidades y en consistencia con las características de las fuerzas productivas y laborales de la región del Maule.
TAG: #Empleo

