Corea del Sur, conocido por su cultura laboral intensa, ha sido objeto de debate en torno a sus leyes sobre las horas de trabajo. En los últimos años, se han producido intentos de modificar la legislación vigente, generando controversia y debate público.

Reducción de la jornada laboral: Un paso adelante

Corea del Sur anunció que reducirá la jornada laboral máxima de 68 a 52 horas por semana. Ese año, el gobierno anterior redujo la jornada laboral de 64 semanas a 52. En los últimos años, la práctica de reducir la jornada laboral ha sido una tendencia que se ha repetido en varios países, como Reino Unido, España y ahora Chile, donde se está tramitando el proyecto de las 40 horas laborales.

Intento fallido de aumentar la jornada laboral

El gobierno de Corea del Sur, tras una oleada de críticas, dio marcha atrás al proyecto que pretendía elevar la jornada laboral a un máximo de 69 horas semanales, desde el actual tope de 52 horas -correspondiente a 40 horas regulares y 12 extraordinarias-. La propuesta generó el rechazo de gran parte de la población laboral joven, que se opuso fuertemente al plan.

El proyecto fue presentado por el Ministerio de Empleo y Trabajo el día 6 de marzo, que aumentaría el límite de las horas laborales a un máximo de 69 semanales, planteando un alza de hasta 29 horas extras, frente a las 12 que establece la jornada actual, aprobada en 2018.

El gobierno explicó que una de las razones detrás de esta medida era permitir a los empresarios gestionar las horas laborales extras de forma mensual, trimestral y anual, con el fin de que los empleados pudieran gestionar su jornada acorde a sus necesidades, creando un sistema flexible tanto para los trabajadores como para las empresas. El nuevo plan, además, daba la opción a los trabajadores de realizar jornadas más extensas o de mucha ocupación a cambio de acumular horas extras, las cuales podían “canjearse” por tiempo libre en períodos más relajados, o usarse para extender las vacaciones.

Por otro lado, la propuesta se vio impulsada por las exigencias de las empresas del país, incluida la Federación de Empresas Surcoreanas, quienes pedían mayor flexibilidad por la escasez de mano de obra y las dificultades para cumplir con los plazos de trabajo.

Reacciones al plan

A pesar del apoyo del mundo empresarial, que argumentaba que el proyecto ayudaría a la competitividad y a la creación de empleos, el sector laboral joven de Corea del Sur, junto a varios sindicatos, mostraron su molestia y rechazo hacia la medida. Los trabajadores explicaron que el aumento de la jornada laboral era excesivo, y que solo generaría efectos negativos en la salud de la población laboral. A estas críticas se sumaron las de la Asociación de Sindicatos Surcoreanos, que apuntó a que el proyecto era “tóxico” y que tenía el fin de “obligar a los trabajadores a realizar jornadas intensivas ultralargas”.

El gobierno recibe criticas por la reciente decisión de modificar la ley sobre la duración de las jornadas laborales a más de 21 horas. El partido acusó al gobierno de promover la resistencia al trabajo y de mostrar una imagen antigua del trabajo, luego de permitir trabajar jornadas laborales de 21,5 horas al día, con la condición de que no supere las 52 horas semanales establecidas.

En un comunicado emitido por el portavoz de los laboristas del Partido Democrático, Park Hae-cheol, denuncia la decisión tomada: “El Gobierno, que debe acortar la jornada laboral para que los trabajadores puedan llevar una vida más humana, cambiará la interpretación administrativa del trabajo en horas extraordinarias para que trabajar 21,5 horas al día no sea ilegal“.

La decisión del Ministerio de Empleo y Trabajo de cambiar la manera de aplicar las horas extraordinarias, a raíz de una sentencia del Tribunal Supremo de diciembre del año pasado, fue desaprobada por parte del Partido Democrático. La sentencia establece que cualquier cantidad de horas extraordinarias por día no es ilegal siempre que el total de horas de trabajo por semana no supere las 52 horas.

El contexto coreano: Largas jornadas y "kwarosa"

Todo ello se plantea en un contexto en el que Corea del Sur tiene de las jornadas laborales más extensas dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Con 1.915 horas por trabajador al año, según datos de 2021, solo está por detrás de México (2.128 horas), Costa Rica (2.073), Colombia (1.964) y Chile (1.965). Es decir, acumula casi 600 horas más que Alemania, el país que se encuentra en el lado opuesto del ránking, con 1.349 horas al año.

A esto se añade el fenómeno del trabajo excesivo asociado a la cultura asiática, donde incluso existe el concepto “kwarosa” para referirse a la “muerte por exceso de trabajo”, fenómeno que se cree que mata a decenas de personas cada año.

En una entrevista con CNN, Jung Junsik, estudiante universitario de 25 años, expresó su tristeza frente a la situación: “Mi propio padre trabaja en exceso cada semana y no hay límites entre el trabajo y la vida. Desafortunadamente, esto es bastante común en la fuerza laboral. Los inspectores del trabajo no pueden vigilar todos los lugares de trabajo las 24 horas al día, siete días a la semana. Los surcoreanos (seguirán siendo) vulnerables a las horas extraordinarias mortales”.

Comparación con otros países

La propuesta inicial del gobierno surcoreano resulta extraña frente a la tendencia mundial de reducir la jornada laboral, con el fin de mejorar el bienestar de los trabajadores y, con ello, la productividad. En ese escenario, varios países experimentaron con medidas como la de los “cuatro días laborales” y que dieron resultados positivos, como es el caso de Reino Unido. Otros países también han probado la jornada laboral de cuatro días.

Si bien en el contexto global, los países de la región Asia Pacífico son los que tienen jornadas más largas de trabajo, en el marco de la OCDE y en comparación con la realidad de nuestro país, se evidencia que las economías con mayor cantidad de horas laborales no necesariamente se manifiestan en mayor productividad. Al observar las cifras de 2015, Australia es el país de la región asiática que posee la jornada laboral más corta, sin embargo es el que logra mayor productividad. Una situación distinta ocurre en otros países como Corea o Japón, donde las altas jornadas no se condicen con el aporte monetario al Producto Interno Bruto.

La realidad laboral de los países del Asia Pacífico que conforman la OCDE es desigual en cuanto al promedio de horas trabajadas por año. Mientras Australia acumula un promedio de mil 665 horas anuales, Corea en el último lugar regional supera las dos mil. Por debajo de este umbral se sitúa Chile, con un promedio anual que llega a las mil 987 horas, solo 126 menos que Corea del Sur, en el último lugar de la región.

Jornada laboral en diferentes países

La jornada máxima laboral legal por semana, en la mayor parte de las economías avanzadas, es de 40 horas semanales (sin contar horas extraordinarias), según un reportaje publicado por la BBC. Acorde a lo informado por La República de Colombia, 24 países de la mencionada organización internacional cuentan con jornadas legales laborales de 40 horas o menos.

Estos son: Austria, Canadá, República Checa, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Italia, Japón, Corea del Sur, Letonia, Lituania, Nueva Zelandia, Noruega, Polonia, Portugal, República Eslovaca, Eslovenia, España, Suecia y Estados Unidos. Diferente es el caso de Australia y Bélgica.

País Horas
Chile* 40
Ecuador 40
Venezuela 40
Brasil 44
Argentina 48
Bolivia 48
Colombia 48
Costa Rica 48
México 48
Panamá 48
Paraguay 48
Perú 48
Uruguay 48
Francia 35
Dinamarca 37
Australia 38
Austria 40
Bielorrusia 40
Canadá 40
China 40
Corea del Sur 40
Croacia 40
Eslovaquia 40
Eslovenia 40
España 40
Estonia 40
Finlandia 40
Grecia 40
Indonesia 40
Islandia 40
Italia 40
Japón 40
Nigeria 40
Noruega 40
Nueva Zelandia 40
Polonia 40
Portugal 40
República Checa 40
Rusia 40
Serbia 40
Ucrania 40

* Dato de Chile actualizado según ley aprobada en el Congreso en 2023.

Fuente: Organización Internacional del Trabajo (OIT)

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