Australia ha implementado una nueva ley que permite a millones de trabajadores desconectarse de sus obligaciones laborales fuera de su horario de trabajo, siguiendo el ejemplo de países como Francia y España. La Ley del Derecho a Desconectarse, en vigor desde este lunes, otorga a los trabajadores de empresas con 15 o más empleados el derecho a rechazar responder correos electrónicos o llamadas fuera de su jornada laboral.

Con esta medida, Australia busca mejorar la salud de los trabajadores y promover un equilibrio entre la vida laboral y privada, siguiendo la tendencia de otros países en esta materia. ¿Su jefe le envía mensajes de texto durante el fin de semana? ¿El correo electrónico del trabajo no deja de sonar mucho después de que se ha ido a casa?

Los empleados australianos ya pueden ignorar esas y otras intrusiones en su vida privada gracias a una nueva ley de “derecho a la desconexión” diseñada para frenar la intromisión de los correos electrónicos y las llamadas del trabajo en la vida personal. La nueva norma, que entró en vigor el lunes, significa que los empleados, en la mayoría de los casos, no pueden ser sancionados por negarse a leer o responder a los contactos de sus jefes fuera del horario laboral.

Los partidarios dicen que la ley da a los trabajadores la confianza necesaria para oponerse a la constante invasión de su vida personal por los correos electrónicos, mensajes de texto y llamadas del trabajo, una tendencia que se ha acelerado desde que la pandemia del COVID-19 alteró la división entre el hogar y el trabajo.

“Antes de que existiera la tecnología digital no había invasión, la gente se iba a casa al final de un turno y no había contacto hasta que volvían al día siguiente”, afirma John Hopkins, profesor asociado de la Universidad Tecnológica de Swinburne. “Ahora, en todo el mundo es la norma tener correos electrónicos, SMS, llamadas telefónicas fuera de ese horario, incluso cuando se está de vacaciones”.

Para atender urgencias y trabajos con horarios irregulares, la norma sigue permitiendo a los empresarios ponerse en contacto con sus trabajadores, que sólo podrán negarse a responder cuando sea razonable hacerlo. Determinar si una negativa es razonable dependerá del árbitro laboral australiano, la Fair Work Commission (FWC), que debe tener en cuenta la función del empleado, sus circunstancias personales y cómo y por qué se produjo el contacto.

Australian Industry Group, un grupo empresarial de presión, afirma que la ambigüedad sobre cómo se aplica la norma creará confusión entre jefes y trabajadores. Los puestos de trabajo serán menos flexibles, lo que ralentizará la economía, añadió.

“Las leyes surgieron literal y figuradamente de la nada, se introdujeron sin apenas consultar sus efectos prácticos y han dejado poco tiempo a los empresarios para prepararse”, dijo el grupo el jueves.

La presidenta del Consejo Australiano de Sindicatos, Michele O’Neil, dijo que la salvedad incluida en la ley significa que no interferirá con las peticiones razonables. Por el contrario, evitará que los trabajadores paguen el precio de una mala planificación por parte de la dirección.

“Creemos que esto hará que los jefes se paren a pensar si realmente necesitan enviar ese mensaje de texto o ese correo electrónico”.

En un entorno tecnológicamente saturado, la expectativa no oficial de estar siempre disponibles para los superiores se ha arraigado profundamente. La proliferación de smartphones ha facilitado la interacción continua entre gerentes y empleados, borrando aún más los límites entre el trabajo y la vida privada, especialmente con el auge del teletrabajo durante la pandemia.

Las investigaciones del parlamento subrayan los efectos adversos de trabajar más allá de tu horario laboral en la salud física y mental, la productividad y la retención de personal, evidenciando un incremento en las horas extra no compensadas, lo que deriva en una injusta retribución. Frente a este contexto, el derecho a desconectar emerge como una solución viable a estos desafíos. Tal como lo señala el Comité Selecto del Senado sobre Trabajo y Cuidado, esta prerrogativa podría garantizar ‘justicia en los horarios’, brindando a los trabajadores mayor claridad respecto a sus obligaciones horarias.

Australia y la OCDE: Jornadas Laborales y Productividad

Los australianos trabajaron un promedio de 281 horas extra no remuneradas en 2023, según una encuesta realizada el año pasado por el Instituto Australia, que estimó el valor monetario de ese trabajo en 130.000 millones de dólares australianos (88.000 millones de dólares estadounidenses). Los cambios añaden Australia a un grupo de aproximadamente dos docenas de países, la mayoría en Europa y América Latina, que tienen leyes similares.

La pionera Francia introdujo la normativa en 2017 y un año después multó a la empresa de control de plagas Rentokil Initial con 60.000 euros (66.700 dólares) por exigir a un empleado que llevara siempre el teléfono encendido.

Si bien en el contexto global, los países de la región Asia Pacífico son los que tienen jornadas más largas de trabajo, en el marco de la OCDE y en comparación con la realidad de nuestro país, se evidencia que las economías con mayor cantidad de horas laborales no necesariamente se manifiestan en mayor productividad.

Al observar las cifras de 2015, Australia es el país de la región asiática que posee la jornada laboral más corta, sin embargo es el que logra mayor productividad. Una situación distinta ocurre en otros países como Corea o Japón, donde las altas jornadas no se condicen con el aporte monetario al Producto Interno Bruto.

La realidad laboral de los países del Asia Pacífico que conforman la OCDE es desigual en cuanto al promedio de horas trabajadas por año. Mientras Australia acumula un promedio de mil 665 horas anuales, Corea en el último lugar regional supera las dos mil. Por debajo de este umbral se sitúa Chile, con un promedio anual que llega a las mil 987 horas, solo 126 menos que Corea del Sur, en el último lugar de la región.

Pero si se analiza este dato en relación al aporte que cada una de esas horas hace al Producto Interno Bruto (PIB), tenemos que Australia aporta 56 dólares por hora, mientras que Japón 45 y Nueva Zelandia 42. En este ámbito, solo Australia se sitúa por encima del promedio de la OCDE, que es de 51 dólares la hora.

Para Efraín Salazar, experto en finanzas y administración de la Universidad de Carolina del Norte, la relación entre cantidad de horas y productividad puede ser directa, aunque es necesario considerar otros factores laborales.

“La extensión de la jornada, en efecto, puede ser uno de los factores que determine los niveles de productividad, existen muchos estudios que concluyen en eso en distintas realidades el mundo. Pero lo más importante es que los trabajadores se desenvuelvan en un ambiente laboral estimulante para producir y, sobre todo, crear, pues muchas de las soluciones a problemas que a veces nos toman tiempo, los resolvemos rápidamente si estamos en un entorno de incentivos.

Otro de los indicadores económicos que podría asociarse a la cantidad de horas trabajadas es el PIB por cada persona empleada, que no es más que la división del producto por el empleo total, con el fin de medir el aporte del trabajo. Le sigue Japón con sus mil 719 horas anuales, que aporta 78 mil dólares por trabajador al total de 4.730 millones del PIB. En tercer lugar Nueva Zelandia, con 73 mil y Corea del Sur con 67 mil en el cuarto.

Según Salazar, siempre se marcarán diferencias entre lo que establecen las empresas en sus normas y lo que realmente se trabaja. “Esto pasa porque en muchos empleos se premia el trabajo extra, ya sea en la entrega de bonos por horas adicionales, o por alcanzar más rápido un objetivo determinado. Entonces para las personas que tienen más necesidades económicas, trabajar más tiempo significa aumentar el monto de su remuneración. Si observamos esto en términos de valor acumulado, la cantidad de horas no determina el aumento o disminución del PIB, ya que aquí están en juego otros elementos como el tipo de mercancías producidas, la complejidad de los procesos económicos, calificación de la mano de obra, etc.”, comentó.

Pese a que las cifras expuestas sean determinantes a la hora de analizar la relación entre horas de trabajo y su aporte real al crecimiento económico, las características culturales de las naciones son determinantes a la hora de evaluar la productividad. Para el caso australiano, según su Reporte Económico de la OCDE 2017, uno de cada cinco trabajadores trabaja más de 50 horas a la semana. Se trata del 14 por ciento de los hombres y el seis por ciento de las mujeres, esto se explica por la desigualdad en la composición de puestos directivos y por la necesidad de los padres de familia de incrementar el ingreso de los hogares.

Una situación distinta vive Japón, donde el gobierno se esfuerza año a año por reducir las excesivas horas de trabajo. Esto porque las extenuantes jornadas laborales producen altas tasas de suicidio en la población. Ante esta realidad, la OCDE en su Informe de Calidad de Vida recomienda a los gobiernos, que menos tiempo en el trabajo significa más tiempo en la familia. Más aún, las largas horas de trabajo son causa de enfermedades mentales y mayor incidencia en accidentes cerebrovasculares, además de enfermedades al corazón.

“Es un hecho que cuando observamos mes a mes el comportamiento económico de los países que tienen gran cantidad de feriados, o días puente, el crecimiento económico varía de mayor a menor según la cantidad de días no laborables que tuvieron. Alguien podría sugerir que si quitamos una o dos horas al día podría originarse el mismo efecto. La respuesta está en que la OCDE o el Foro Económico Mundial proponen recudir la jornada laboral, no plantean dejar de producir sino de reacomodar lo que hoy se hace en 10 horas, para que mañana lo hagamos en nueve y pasado en ocho, sin que se le impida a los trabajadores que lo necesiten, trabajar horas adicionales a su jornada.

Jornadas Laborales en el Mundo

La jornada máxima laboral legal por semana, en la mayor parte de las economías avanzadas, es de 40 horas semanales (sin contar horas extraordinarias), según un reportaje publicado por la BBC. De hecho, los datos entregados por el Presidente Boric son reales. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los horarios laborales legales de los 34 países miembros, son en promedio, 40 horas semanales.

Acorde a lo informado por La República de Colombia, 24 países de la mencionada organización internacional cuentan con jornadas legales laborales de 40 horas o menos. Estos son: Austria, Canadá, República Checa, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Italia, Japón, Corea del Sur, Letonia, Lituania, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Portugal, República Eslovaca, Eslovenia, España, Suecia y Estados Unidos. Diferente es el caso de Australia y Bélgica.

Por otro lado, otro informe de la OIT, estableció que 41 países estudiados, a pesar de tener una jornada laboral establecida por ley, los trabajadores hacen más de 48 horas semanas.

TAG: #Trabajo

Lea también: