En el marco de la actual campaña electoral, hay abierto un debate político sobre las formas de represión de Juntos por el Cambio y las del Frente de Todos.

Gabriela Michetti: Un Ejemplo de Superación y Compromiso Político

Otro de los gestos que quiere demostrar el Presidente Mauricio Macri: él también fue a Davos en un avión comercial la semana pasada.

Y a pedido del propio Mandatario, será recibida hoy en la tarde por la Presidenta Michelle Bachelet, según informó hoy la agencia de noticias estatal Telam.

Se trata del primero de una serie de viajes de la alta funcionaria, con el objetivo de "reforzar los vínculos con los países de la región".

¿Quién es Gabriela Michetti?

  1. Su accidente: Renuente a hablar del tema, Gabriela Michetti quedó parapléjica tras un accidente automovilístico, en noviembre de 1994.
  2. Vida privada: La vicepresidenta argentina nació hace 50 años en Laprida, una pequeña ciudad de la provincia de Buenos Aires. Es licenciada en Relaciones Internacionales.
  3. A la política: En el 2002 se sumó al equipo de Macri. En ese entonces, el partido se llamaba Compromiso para el Cambio.
  4. A la lucha: A pesar de ser fiel a Macri, Michetti también mostró su carácter frente a él.

El año pasado Michetti forzó a una primaria en el interior del PRO para las elecciones del candidato a Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, perdió contra Horacio Rodríguez Larreta, quien resultó electo finalmente alcalde de la capital trasandina.

Tras ese episodio, en un principio los medios argentinos comenzaron a especular sobre un posible alejamiento entre Michetti y Macri.

Pero estaban equivocados: ella siempre se mostró integradora y leal al proyecto del PRO.

Así, Macri la eligió para acompañarlo en la fórmula presidencial.

Entre sus libros favoritos está "La audacia de la Esperanza", de Barack Obama; "La paz perpetua", de Kant, y "Los cinco minutos del Espíritu Santo", de Víctor Manuel Fernández.

Respecto de la música, y según Clarín, le gusta escuchar "mucha y muy diferente": Buena Vista Social Club, Shakira, Norah Jones, Diana Krall, Jack Johnson, Bach, Mozart, Mercedes Sosa, los Beatles.

La película que más le gusta es "Nothing Hill", con Hugh Grant y Julia Roberts.

Su Agenda en Chile

Durante la estadía, la vicepresidenta visitará la sede del Congreso en Santiago, donde al cierre de esta edición tenía previsto reunirse con Patricio Walker, para posteriormente ser recibida por parlamentarios que le brindarán un almuerzo.

También mantendrá reuniones políticas, y en la sede diplomática argentina en Santiago prevé recibir al grupo chileno de solidaridad con Malvinas.

Patricia Bullrich: De la Juventud Peronista a Candidata Presidencial de Derecha

La foto y las palabras que el domingo pasado quedaron registradas en la historia de Argentina, cuando la candidata de Juntos por el Cambio (JxC), Patricia Bullrich, venció a Horacio Rodríguez Larreta en las primarias de la coalición de derecha de cara a las elecciones presidenciales de octubre, distan mucho del escenario que durante jornadas de su infancia y juventud vio en el living de su hogar.

“Estos resultados tienen que ver con la oportunidad que nos han dado de conducir y liderar un cambio profundo para la Argentina”, dijo Bullrich tras vencer, mientras las cámaras la fotografiaban escoltada por el expresidente de Argentina, Mauricio Macri, y su contrincante, el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Es la culminación de una vida política de décadas que, sin embargo, inició en una dirección drásticamente distinta.

Una Joven Peronista

La victoria de Bullrich en las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), donde se impuso ante el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de una postura más al centro del espectro político tradicional, dejó en claro que el destino de la oposición tradicional -fuera de la figura externa que es Javier Milei- estaría en manos de la exministra de Seguridad de Macri.

Pero su camino ha estado en constante transformación.

Hace 20 años, coinciden politólogos, dio el salto definitivo que la posicionó en el marco de la derecha tradicional y que hoy la tiene compitiendo por el sillón de la Casa Rosada.

El apodo de “madre de halcones”, con relación a su aparente dureza y su postura al extremo derecho de Juntos por el Cambio, dista de sus primeros acercamientos a la política.

Cercanía a la que, por su pedigrí familiar, era difícil de escapar.

Nacida en 1956, en el corazón de una familia tradicional aristocrática argentina, Patricia Bullrich Luro Pueyrredón ha estado ligada desde la cuna a los grandes nombres de la política nacional.

Hija de Alejandro Bullrich y Julieta Luro Pueyrredón, su lista de antepasados incluye a Juan Martín de Pueyrredón, director supremo de las provincias del Río de la Plata, y a Honorio Pueyrredón, ministro del gobierno de Hipólito Yrigoyen.

Este último era el padre de su abuela, y posiblemente la figura que propició el cambio de rumbo en sus intereses tempranos por la política que la acercaron al peronismo, según ha deslizado la propia Bullrich en entrevistas a lo largo de los años.

Cuando era una niña, fue ella quien la llevó a conocer personalmente al cuatro veces candidato presidencial de la Unión Cívica Radical, Ricardo Balbín.

“Yo creo que se equivocó mi abuela, pues si me hubiera llevado a la Juventud Radical, por ahí yo seguía ese camino.

Pero claro, Balbín para mí en ese momento era un señor grande, antiguo.

Salí como espantada y me fui por otro lado”, dijo tiempo atrás al medio local FiloNews.

Tiempo después, la ahora candidata presidencial de JxC se integraría a las filas de la Juventud Peronista, hecho que, en opinión de Julio Burdman, analista político argentino, es algo común en el escenario transandino.

“En primer lugar, la mayoría de los dirigentes importantes de Juntos por el Cambio pasaron por el peronismo.

El propio Mauricio Macri estuvo cerca de iniciar su carrera en el peronismo menemista, pero no se dio y, bueno, terminó en otra vía.

Rodríguez Larreta estaba en el peronismo, Cristian Ritondo estaba en el peronismo, María Eugenia Vidal estaba con Rodríguez Larreta colaborando en el peronismo, Diego Santilli, el candidato en la provincia de Buenos Aires, venía del peronismo”, detalló.

“La mayoría de los dirigentes de la segunda línea del partido de Mauricio Macri estuvo en el peronismo, sobre todo en la época de Carlos Menem.

Patricia Bullrich también venía del peronismo en los 70, es una historia muy antigua, ella era adolescente, pero luego fue peronista en los 80, en los 90, estuvo en el peronismo menemista y en algún punto de los 90 ella rompe con Menem y arma su propio partido”, continuó el experto.

Cruzando la Grieta

Bullrich siempre ha negado su supuesta militancia montonera.

En diálogo con La Nación respecto a ese período, dijo que “en los 70 muchos pensamos que la forma de cambiar el mundo era a través de la violencia.

Y fue un error.

Hay dos tipos de personas.

Los nostálgicos, que se quedan reivindicando ese pasado, y los inteligentes, como hizo el Pepe Mujica en Uruguay, que a pesar de su pasado no quiso impulsar una venganza contra las Fuerzas Armadas.

En los 70 yo llegué a pensar que todo iba a cambiar, que se iba a moldear el ‘hombre nuevo’.

Y me di cuenta de que estaba equivocada”.

Para 1985, Bullrich enfrentó, megáfono en mano, al expresidente Raúl Alfonsín en la Plaza de Mayo.

Pero fue en el cambio de siglo cuando inició el salto definitivo hacia la vereda del frente, ingresando al gobierno de Fernando de la Rúa como secretaria de Política Criminal y Asuntos Penitenciarios, y luego como ministra del Trabajo.

Ese pasado, cree el analista transandino Orlando D’Adamo, no afecta al presente de la candidata.

“Nunca fue un tema el pasado de Patricia Bullrich.

Su lejanísimo, a casi unos 50 años, pasado vinculado a algunas organizaciones de la izquierda peronista.

Ella fue evolucionando gradualmente, si es que lo podemos llamar así, eso es cuestión de gustos, alejándose de esas posturas más extremistas, siempre a posturas más moderadas”, dijo a este medio.

La politóloga y directora de la Escuela de Política y Gobierno en Pontificia Universidad Católica Argentina, María Lourdes Puente, fue incluso más allá y planteó a La Tercera que “no sería muy acertado ubicarla en un arco ideológico, es decir, su trayectoria política estaría más ligada a la vinculación con el poder y al clima de época que a sus convicciones”.

En una línea similar, Burdman aseguró que, a diferencia de la imagen dura de Bullrich, “el único elemento de dureza es la seguridad”, puesto que el resto de los componentes de su discurso se podrían considerar dentro de lo que tradicionalmente se considera el liberalismo.

Elecciones Presidenciales y el Balotaje

Con la elección presidencial argentina del domingo 22 de octubre en el pasado, una nueva carrera se asoma de cara a las últimas tres semanas previas al balotaje del 19 de noviembre: el intento de los dos candidatos vencedores, Sergio Massa y Javier Milei, de Unión por la Patria y La Libertad Avanza, por hacerse con los millones de votos que tanto sus antiguos contendores como quienes no asistieron en primera instancia a sufragar dejaron a la deriva.

Al sumar los apoyos recibidos por los vencedores de la primera vuelta, quienes según el conteo preliminar obtuvieron el sorpresivo 36,68% de Massa y el 29,98% de Milei -cifra similar a la lograda en las primarias-, queda un pozo de 9,5 millones de electores por convencer.

Allí entran quienes se decantaron por Patricia Bullrich, de Juntos por el Cambio (JxC), el peronista no kirchnerista de Córdoba, Juan Schiaretti, y la representante de la izquierda dura, Myriam Bregman, sumados a los blancos e impugnados.

Y los comandos de Unión por la Patria (UP) y La Libertad Avanza (LLA) ya empiezan a hacer cálculos.

Dos encuestas publicadas por el periódico Clarín dieron luces sobre cómo se podrían repartir los votos de los distintos aspirantes a la Casa Rosada que quedaron fuera de carrera.

Una lo hizo a nivel nacional, y otra en Córdoba, bastión de Schiaretti que, pese a ser peronista anti-kirchnerista, confirma que a Massa no le va bien en el segundo distrito con más electores del país.

El lugar es incluso más grande que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), pero menor que la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, ambas mediciones no alcanzan a incluir los efectos del terremoto ocurrido la semana pasada en JxC, luego de que el expresidente Mauricio Macri y la candidata del bloque, Patricia Bullrich, dieran su apoyo explícito a Milei.

El llamado fracturó a la coalición opositora, especialmente en el eje PRO vs. Unión Cívica Radical (UCR) y el ala más centrista del bloque, que incluye al excandidato y actual jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

De todos modos se aprecia, al menos en estos sondeos, una mayor cercanía al candidato de LLA entre la mayoría de los votantes que restan por decidirse.

Según La Política Online, la alianza con el libertario incluiría apoyo económico para la campaña y una fiscalización de las boletas de votación dignas del aparataje partidista (o la “casta”, diría el Milei de la primera vuelta) del que La Libertad Avanza adolece.

Pero vendría a cambio de una eventual negociación por puestos de gobierno y una moderación en algunas de las políticas más extremistas de Javier Milei que, de todos modos, excluye el dinamitado del Banco Central y la propuesta de dolarización.

Al menos, de momento.

Midiendo Votos Sueltos

Como siempre en un escenario de segunda vuelta, los sufragios que determinan al Presidente de la República están directamente relacionados al crecimiento que un candidato consigue entre una votación y otra.

En el paso previo, las primarias, Massa logró en ese apartado el punto de inflexión que lo catapultó sorpresivamente -y contra todos los pronósticos de una semana antes de los comicios- al primer lugar.

Una encuesta desarrollada por la firma Opinaia hace un desglose por candidatos.

Pero, malas noticias para Massa.

Preliminarmente, habría una mayor predisposición de los votantes de los candidatos del tercer y cuarto lugar a girar hacia Milei antes que al ministro en funciones.

Los más importantes, por su volumen, son los que apoyaron a Patricia Bullrich, la delfín de Mauricio Macri en Juntos por el Cambio.

Cercanos a la centroderecha, el bloque se quedó en el tercer lugar de la pasada primera vuelta con el 23,83% de los votos y 6,2 millones, aproximadamente, de apoyos.

Hay que considerar que la distancia entre Massa y Milei fue de menos de dos millones.

Vale repetir, la toma de muestras no alcanzó a incluir el desarrollo del quiebre en JxC.

Dicho esto, y según la firma Opinaia, los votantes de Bullrich son preponderantemente críticos de Sergio Massa, donde un 5% dijo tener una imagen positiva de él, mientras que un 94% señaló una visión negativa.

En contraparte, de Milei, el 34% aseguró tener una positiva, y un 49%, negativa.

Pero, en lo concreto, cuando se les consultó por quién votarían en el balotaje, el 47% de los votantes de Bullrich dijo que lo hará por Milei y La Libertad Avanza, mientras que solo el 9% piensa dar el salto a la grieta y apoyar a Sergio Massa.

Donde cualquier mortal se podría equivocar al hacer un pronóstico errado es con el caso de Juan Schiaretti y su gente, peronistas que reniegan del kirchnerismo.

Esa primera calificación podría llevar a la errónea inferencia que por descontado los votos del actual gobernador de Córdoba se irían a Sergio Massa, el candidato del peronismo.

Pero el anti-kirchnerismo se impone tanto en la encuesta de Opinaia como en los hechos.

Durante la elección del domingo, el ministro de Economía quedó en el cuarto lugar en la zona, con menos del 14% de las preferencias.

Aunque el propio Schiaretti no venció como local, puesto que Milei fue la primera mayoría.

En cuanto a la imagen de los candidatos contendores a la Casa Rosada, ambos tiene mejores índices.

Un 21% aseveró que tenía una visión positiva de Massa, y un 78% se decantó por la opción contraria.

En la vereda contraria, Milei cosecha un 37% de imagen positiva, frente a un 60% negativa.

Donde hay mayores diferencias es en la intención de voto, en la que los seguidores de Schiaretti se muestran menos tajantes que los de Bullrich a la hora de entregar su apoyo a Milei antes que a Massa.

En ese aspecto, el 37% dijo que el 19 de noviembre irá por la boleta de Javier Milei, mientras que el 26% lo hará por el posible sucesor de Alberto Fernández.

En tanto, el 9% votará en blanco y el 16% simplemente no acudirá a las urnas.

El porcentaje que ambos se disputarán es el 12% de indecisos, donde Massa ya anunció un viaje a la zona para intentar descontar algunos puntos a su favor.

Según otro sondeo realizado por encargo del propio Juan Schiaretti, realizado entre el 25 y 27 de este mes, buscaba darle una idea general al gobernador sobre la opinión de sus dirigidos de cara al balotaje.

Un 52% dijo que apoyaría al tigrense, mientras que solo un 14% dijo que votará a Milei.

Buscando Moderación

“Hay dos tercios de la Argentina que quiere otra cosa.

Si no terminamos con el kirchnerismo es porque somos irresponsables”.

Las palabras corresponden al día siguiente a las elecciones, cuando un aún aturdido Javier Milei tuvo que cambiar su discurso tras quedar segundo en la primera vuelta.

Esperaba llegar primero y, quizás, ganar aquel mismo domingo.

Aún más, pocos votos había logrado sumar desde las primarias, por lo que era necesario un giro, detalló La Nación.

Cuatro días después, la mañana del viernes, el expresidente Macri contestaba su celular.

-¿Qué pasó, Javier? -respondió nada más contestar su teléfono, sin un “hola” de cortesía.

Hablaba con Javier Milei, consignó Clarín.

-Me dijo Julio, mi chofer, que anoche te peleaste de nuevo por televisión en el programa del “Pelado” Trebucq -prosiguió Macri.

El exmandatario se encontraba en el Club Argentino de Tenis, y todo ocurrió con el celular en altavoz, por lo que más de uno identificó rápidamente la voz que respondió.

-No, digamos, a ver, te voy a explicar.

Había un paro en el canal y se escuchaban murmullos detrás de las cámaras.

Una mujer gritaba y me desconcentraban, no sabés lo que era -dijo el candidato de La Libertad Avanza.

Se refería a la comentada entrevista en que dijo que había “murmullos” que no lo dejaban concentrarse.

Allí, el expresidente notó que lo observaban, y quitó el altavoz, detalló el mismo medio.

Hablaron durante un buen rato, y la principal observación fue una que hace tiempo, incluso antes de que su propia candidata perdiera, le viene haciendo al libertario en secreto.

No se debe seguir peleando con los periodistas.

“No tiene que parecer un loco”, han señalado asesores de Macri que ahora están cooperando en la tienda de LLA.

Días antes del hecho, una decidida Bullrich llegó a la casa del fundador del PRO para decirle que se había decidido a dar su apoyo explícito a Milei luego de perder ante él en la primera vuelta.

“Qué rápido te decidiste, me alegro”, dijo Macri, para luego confesarle un secreto a voces: hace tiempo que venía conversando vía teléfono con el candidato de La Libertad Avanza.

Se concertó una reunión en el mayor de los secretos entre los tres.

“Acá viene la montonera”, dijo, irónico, Macri.

“Sí, la que pone bombas en jardines”, respondió.

Milei se incomodó, explicó Clarín.

“Bueno, perdón, me equivoqué”, concedió.

Aquella cita, aseguró el medio La Política Online, definió los pasos a seguir del nuevo bloque.

A cambio de 15 millones de dólares y del aparato fiscalizador de JxC, Milei dio el brazo a torcer ante su política de la “casta”, pero pidió que el apoyo no se reflejara en fotos, porque le sacarían en cara con mayor razón ese punto.

Bullrich le mostró incluso una lista de 11 “líneas rojas” que “la Argentina necesita para salir adelante”, entre ellas, la revalorización de la “educación pública, gratuita y de calidad” y la reafirmación de la legislación vigente “en materia de armas, donación de órganos y la patria potestad compartida”.

Contaron con el visto bueno de Milei.

Donde no hay consenso es en lo referente al banco central y la dolarización.

“No es negociable”, señaló el candidato libertario el jueves pasado durante una entrevista con A24.

“Después viene un gobierno de delincuentes que saca otra ley y se la lleva puesta”, argumentó.

Este lunes, en tanto, el propio Mauricio Macri salió a señalar que “hay diferencias.

Patricia (Bullrich) las marcó en el documento público; Milei aceptó moderar esas propuestas.

En el Congreso siempre vamos a poder oponernos a las cosas que no nos gusten”, dijo a la radio Cadena 3.

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