El presente trabajo propone la existencia de una categoría semántica y gramatical de antiperfecto que, en contraste con el perfecto, codifica la no vigencia en el momento de habla de una eventualidad pasada. Debido a que, al igual que el perfecto, el antiperfecto es sensible a la vigencia de una eventualidad anterior en el momento de habla, proponemos que se trata de un segundo tipo de aspecto de perspectiva retrospectiva.

En las últimas décadas, estudios en diversas lenguas han venido reconociendo una noción semántica, codificada gramaticalmente, que puede considerarse como un tipo de tiempo relativo o, mejor aún, de aspecto externo, no descrito satisfactoriamente todavía. Específicamente, se trata de una categoría gramatical expresada típicamente por un morfema que comunica que la eventualidad designada por la cláusula está desvinculada del momento de habla.

Un ejemplo de la categoría es el morfema -fu del mapudungun. En esta lengua se establece un contraste entre las cláusulas:

  1. Katrü-n ñi wili (Cortar-IND.1SG 1.POS uña) - Me corté mis uñas
  2. Katrü-fu-n ñi wili (Cortar-AP-IND.1SG 1.POS uña) - Me había cortado mis uñas

Mientras la primera se interpreta como un pasado, la segunda exige, adicionalmente, que el resultado de la Ev no se mantenga vigente en el momento de habla (p. ej., Me corté las uñas, pero me crecieron).

En un trabajo anterior, hemos propuesto que la categoría recién presentada puede considerarse como un tipo de aspecto de perspectiva retrospectiva cuyo significado es inverso al del perfecto, razón por la que la hemos denominado antiperfecto. Mientras el perfecto codifica la vigencia en el momento de habla de una Ev localizada temporalmente antes de dicho momento, el antiperfecto codifica la no vigencia en el momento de habla de una Ev anterior.

Como hemos mostrado en dicho trabajo, tres de los cuatro usos típicamente asociados al perfecto, a saber, resultativo, continuativo y pasado reciente tienen su inverso en el antiperfecto, que puede comunicar que cierto resultado esperable de una Ev dinámica no se dio (antirresultativo), que la persistencia en el momento de habla de una Ev estativa no es el caso (anticontinuativo) o que una Ev se localiza en un pasado remoto. Como en el caso del perfecto, parte de estos usos suponen cierta interacción entre la modalidad de acción verbal o aktionsart y el marcador de antiperfecto.

El presente trabajo tiene por objeto proponer una caracterización interna de la categoría. Luego de la introducción, se define al antiperfecto como una categoría espejo del perfecto, que codifica la no vigencia de una Ev pasada en el momento de habla y se propone que la caracterización semántico-pragmática del perfecto de Nishiyama y Koenig (2010) puede extenderse, mutatis mutandi, al antiperfecto, en tanto en ambos casos se relaciona una Ev pasada con el momento de habla. Mientras con el perfecto el hablante vincula la Ev pasada con una Ev estativa vigente en el momento de habla; en el antiperfecto, el hablante cancela una eventual relación entre la Ev pasada y una Ev estativa vigente en el momento de habla que el oyente podría inferir.

El Aspecto de Perspectiva Retrospectiva

A medio camino entre la categoría gramatical de tiempo, que se ocupa de la localización de una Ev respecto de un momento de habla, y la de aspecto interno, que especifica las propiedades temporales internas de un Ev, se encuentra una categoría que codifica la relación que dos Evs establecen entre sí. Típicamente, esta categoría se manifiesta mediante nociones como la de perfecto (Juan se ha quebrado el brazo) o la de prospectivo (Los precios van a subir). Mientras unos autores han caracterizado la categoría como una forma de tiempo relativo, también se la ha descrito como un tipo de aspecto externo. En todo caso, como puede desprenderse de Smith (1997), la categoría presenta propiedades tanto temporales como aspectuales.

Más interesante aun es que con ella una Ev permite introducir otra, relacionada con la primera, en el discurso. Así, en la lectura de perfecto resultativo de Juan se ha quebrado un brazo, la Ev Juan quebrarse un brazo introduce una Ev parafraseable en Juan tiene el brazo quebrado, esto es, el estado resultante de quebrarse el brazo, que se mantiene vigente en el momento de habla.

Ciertamente, el fenómeno es más complejo, toda vez que la misma cláusula puede tener una lectura de corte existencial en que el estado resultante no está vigente en el momento de habla: Juan se ha quebrado el brazo dos veces en su vida, pero ahora lo tiene sano. Por otro lado, también son posibles perfectos con Ev atélicas que pueden generar lecturas denominadas continuativas en que la misma Ev designada por el participio persiste en el momento de habla: He vivido toda mi vida en Chile.

Además, el perfecto puede expresar la proximidad al momento de habla de un Ev, tanto en el llamado perfecto hodiernal: Hoy he visto a Andrea, como en el perfecto de noticia fresca (hot news): Ha muerto el rey. La existencia de diversas lecturas condicionadas, aparentemente, por factores semánticos como la aktionsart de la Ev, ha llevado a proponer la ausencia de un significado básico para el perfecto.

Sin embargo, no es claro que las distintas interpretaciones del perfecto correspondan a tipos constreñidos semánticamente, como propone Comrie (1976). Más bien, siguiendo a Dahl (1985), puede pensarse que se trata de usos pragmáticamente condicionados. En efecto, una misma Ev admite más de una interpretación. Así, la cláusula He leído El Quijote puede usarse como resultativa, existencial o de pasado próximo: puede ser el caso que esté vigente en el momento de habla el conocimiento resultante de la lectura; que el hablante simplemente plantee que ha ocurrido la lectura al menos una vez en su vida (He leído el Quijote varias veces en mi vida) o que el hablante haya acabado de terminar de leer el libro.

También una Ev atélica puede dar lugar, por ejemplo, a lecturas continuativas o existenciales. Así, He estado en este trabajo puede querer decir que el hablante aún está en el trabajo (He estado toda mi vida en este trabajo) o que el hablante, en algún momento de su vida, ha estado en el trabajo en cuestión (Ya he estado en este trabajo).

Recientemente, Nishiyama y Koenig (2010) han propuesto una caracterización del perfecto que, junto con dar cuenta de la diversidad de usos, caracteriza un significado básico para la categoría. La idea de los autores es que el perfecto introduce dos Evs en el discurso, las que se relacionan epistémicamente entre sí: una Ev, descrita por el verbo principal y sus argumentos, y un estado (desde ahora, S) que se superpone al momento de habla. S representa la vigencia de Ev en el momento de habla y es semánticamente inespecífico, en tanto su categoría es una variable libre cuyo valor específico debe ser determinado pragmáticamente. Debe precisarse que, para los autores, si bien el valor de la variable se fija de modo pragmático, su existencia forma parte de la semántica del perfecto.

De modo más específico, los autores sostienen que la determinación pragmática de S obedece a una inferencia generada a partir de la ocurrencia de Ev, siguiendo el principio de informatividad, o principio-I, que señala que lo que se expresa de manera simple se ejemplifica de modo estereotipado. Este principio consta de una máxima de minimización, por parte del hablante, y de un enriquecimiento pragmático, por parte del oyente. En lo que respecta a la minimización, el hablante escoge el enunciado menos informativo cuando hay uno más informativo disponible. Así, por ejemplo, el hablante expresa Marta se ha quebrado el brazo, en vez de Marta se quebró el brazo y lo tiene quebrado. El oyente, por su parte, enriquece el enunciado menos informativo con la interpretación más específica, utilizando su conocimiento de mundo y la información contextual, y aprovechando el contraste entre el perfecto y la forma canónica de pretérito indefinido para designar una Ev pasada. En otras palabras, debido a que existe una forma canónica, el pretérito indefinido, para introducir Evs pasadas, la opción del perfecto por el hablante desencadena la inferencia.

De lo anterior se desprende que la relación entre Ev y S es determinada por el hablante y no se puede interpretar independientemente de la evaluación que este hace de la situación. Esta parece ser la razón por la que Langacker (1987) señala que el perfecto es una construcción subjetiva en primer grado: si bien la ocurrencia de Ev sigue perteneciendo al dominio objetivo de la situación, su vigencia presente, representada por S, no pertenece a la situación en sí misma, sino que es introducida por el conceptualizador.

Aunque la noción de subjetividad de Langacker permite caracterizar, desde una perspectiva lingüístico cognitiva, el proceso de conceptualización sobre el que descansa el perfecto, consideramos que, como ha destacado Verhagen (2005), no explicita suficientemente la dimensión interpersonal del proceso de conceptualización, que, finalmente, resulta crítica para la coordinación de hablante y oyente en el intercambio comunicativo. En efecto, el conceptualizador debe considerar lo que el oyente puede ser capaz de reconstruir en la comunicación.

De acuerdo con lo anterior, podemos concluir que el hablante, al introducir el perfecto, introduce dos eventualidades, Ev y S, codificando solamente Ev, y le indica al oyente que debe buscar, en el contexto y en su conocimiento de mundo, un S que indique la vigencia de Ev en el momento de habla. Este proceso está mediado por el principio-I, de tal forma que el hablante realiza la minimización indicada por dicho principio, pues piensa que, por medio del contexto y de su conocimiento de mundo, el oyente será capaz de maximizar y reconocer la relación que construyó, es decir, que será capaz de encontrar un S que se relacione epistémicamente con Ev, que indique su vigencia en el momento de habla. Por tanto, pensamos que el perfecto no es una construcción subjetiva, sino más bien, intersubjetiva, donde los dos participantes en la interacción verbal, tanto el hablante como el oyente, juegan un papel primordial en la conceptualización de la situación.

El Antiperfecto

Como hemos propuesto, el antiperfecto es una categoría espejo del perfecto.

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