El estreno de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en Chile fue con "bombos y platillos". Desde el 2 de mayo, cuando comenzó a operar la Reforma Previsional, la publicidad se desplegó ampliamente en los medios de comunicación.

El "consumidor" a conquistar para las nuevas AFP eran los tres y medio millones de trabajadores en el país. Según diversos sondeos, la mayoría ya había tomado la decisión de cambiarse. Por ejemplo, una encuesta de la agencia Time estimó que un 53% de los trabajadores quería trasladar sus imposiciones a las AFP, mientras que un 8% deseaba permanecer en las cajas de previsión, y el resto se mostraba indeciso.

A ese 92% de la población trabajadora, susceptible de ser captado por la nueva previsión, se dirigieron las AFP. Una de ellas, perteneciente a un importante grupo económico, destinó más de cinco millones de dólares para la etapa de "lanzamiento". Otra, más "modesta", solo gastaría 300 mil dólares. En una tercera, en cambio, se manifestaron contrarios a la publicidad. Patricio Merino, gerente general de la AFP Hábitat, argumentó que la promoción "como todo costo, es pagado por el cliente, es decir, por el afiliado", y que la publicidad "no es un factor decisivo".

Estrategias de las AFP

Todas las AFP invirtieron recursos en la imagen, estableciendo locales de atención a lo largo del país, promotores que visitaban empresas y personas, una atención personalizada y el atractivo del aumento de la remuneración líquida para quienes se trasladaban. En algunas AFP, los preparativos aún no terminaban el día del estreno, con oficinas sin terminar o falta de carteles de publicidad.

Para el ex ministro del Trabajo José Piñera, uno de los autores de la Reforma Previsional, el 2 de mayo representó "el día más importante de las últimas décadas para todos los trabajadores chilenos". Según Piñera, las perspectivas que entregaba la nueva previsión a los trabajadores y sus familias iban a incrementar sustancialmente no solo la posibilidad de bienestar futuro, sino también la cultura económica de los trabajadores, produciendo un cambio en libertad.

Al terminar la primera semana, algunas AFP reportaron varios miles de afiliados, y una aseguró haber agotado los 30 mil formularios de inscripción en los primeros dos días.

Juan Raúl Ventura, abogado y director de AFP San Cristóbal, destacó la aparición de estas AFP como "un ejemplo de laboratorio de la libre competencia", con once empresas entrando a funcionar en un solo día con capitales poderosos, generando una "guerra de eficacia, de precios para conquistar el mercado".

Reacciones y Decisiones

Mientras tanto, los "consumidores" comenzaron a elegir, prestando atención al aumento en sus remuneraciones o estudiando las comisiones que las AFP cobraban por administrar las imposiciones. Otros se fijaron en los ejecutivos de las AFP, que en muchos casos eran ex ministros o prominentes "Chicago boys".

Fernando Léniz, ex ministro de Economía, consideraba que el número de AFP oscilaría entre quince o 20, estimando que se afiliarían entre tres a cuatro millones de personas en un plazo de cinco a ocho años. Sin embargo, algunos dirigentes sindicales y oficiales de la Marina Mercante rechazaron la nueva previsión, argumentando que no ofrecía garantías o beneficios superiores a los de las Cajas de Previsión, y que se perdía el principio solidario de la "antigua" previsión.

Los opositores a la Reforma Previsional señalaron que los resultados se verían en varias décadas más y que se perdía el principio solidario que animaba a la "antigua" previsión. Algunos insistieron en la idea de que hubiera varias recaudadoras de los trabajadores, y no solo de grupos económicos o empresariales.

Efectos a Largo Plazo

Según los expertos, la Reforma Previsional tendría efectos de largo alcance. Sergio Baeza, director de AFP Santa María, predijo que el mercado de letras hipotecarias se vería beneficiado con los recursos previsionales. Para el futuro, se esperaban modificaciones en el mercado accionario, ya que la Bolsa no estaba preparada para recibir la magnitud de las inversiones de las AFP.

Virgilio Perreta, presidente de Cuprum, creía que la Reforma podía tener efectos en la minería nacional, permitiendo al sector privado disponer de dinero a un costo más bajo para proyectos rentables.

Fernando Léniz consideraba que el sistema asociaba a todos los trabajadores al resultado general de la economía, generando un compromiso con el desarrollo.

Críticas y Costos

El abogado Juan Sebastián Gumucio argumentaba que no todo el dinero que llegaría a las AFP era nuevo y cuestionaba cómo se financiarían las jubilaciones de quienes estaban en las Cajas. Según Gumucio, se produciría una "succión" de recursos del afiliado por la vía de las comisiones, que tendrían un impacto significativo en el largo plazo.

Según un estudio de Gumucio, un trabajador que ganaba seis mil pesos capitalizaría solo un 53% de lo que reuniría sin las comisiones, mientras que uno con un sueldo de 50 mil pesos capitalizaría un 63%. Gumucio concluía que, por efecto de las comisiones, los trabajadores de menores recursos resultaban más perjudicados.

Fusiones y Sanciones

Buena parte de la "estrategia" de captación de afiliados de las AFP se sustentaba en las comisiones. Algunos especialistas creían que los menos eficientes tenderían a desaparecer, aunque en las cúpulas de las AFP no existía ese temor. Manuel Valdés, presidente de Planvital, consideraba probable que pudieran producirse fusiones o crearse otras nuevas.

Al final de la semana del debut, dos AFP fueron sancionadas por faltas en sus campañas publicitarias. La Superintendencia explicó que las AFP, al calcular la rentabilidad a largo plazo, debían indicar que las comisiones podían variar y que el trabajador no debía cambiarse de AFP.

El Contexto Político y Económico

En 1977, el joven economista José Piñera asistió a una reunión clave en la casa de Jaime Guzmán, donde se decidirían los destinos del país. Este grupo, compuesto por gremialistas y economistas neoliberales, buscaba profundizar el modelo económico mediante la privatización de actividades económicas, siendo la creación del sistema de AFP una modernización clave.

José Piñera, reclutado por Manuel Cruzat, tuvo como misión principal ejecutar el plan El Ladrillo, ideado por su jefe. Para Cruzat, la creación de las AFP era fundamental en la expansión de su imperio financiero, permitiendo a sus compañías vender rentas vitalicias, seguros y financiar proyectos a través de los fondos de pensiones.

Cruzat utilizó el Informe Económico de la Colocadora Nacional de Valores, editado por Piñera, para promover la narrativa de la quiebra del sistema de reparto. El Mercurio y las revistas Ercilla y Vea también se sumaron a la campaña de desacreditación.

Profundización del Modelo Neoliberal

En apenas dos años, los Chicago Boys habían transformado radicalmente la economía del país, implementando políticas de libre mercado. Durante la reunión en la casa de Jaime Guzmán, se juramentaron "redoblar esfuerzos por profundizar el modelo económico", lo que significaba privatizar prácticamente cada una de las actividades económicas de la población.

La lista de asistentes al encuentro en el domicilio de Jaime Guzmán expresa nítidamente cuán lejos habían llegado los grupos financieros en el logro de sus objetivos. Ya tenían a ex ejecutivos a cargo de los ministerios más poderosos del gabinete, y su principal líder -Manuel Cruzat- tenía acceso exclusivo y excluyente a la toma de decisiones.

A pesar de la oposición explícita de los Chicago Boys socialcristianos, Sergio de Castro y compañía continuaron facilitándole acceso directo e información privilegiada a Cruzat y los otros grupos financieros como Vial y Edwards.

Creación de las Financieras

La creación de las financieras en mayo de 1974 ilustra muy bien lo señalado, constituyendo además un prolegómeno exacto de lo que siete años más tarde -en 1980- sería la creación de las AFP. La medida se enmarcaba en los intentos por crear un mercado de capitales más robusto e impulsar el crédito interno. Antes que se hiciera público el anuncio, los ejecutivos de los grupos Cruzat-Larraín y Vial ya trabajaban en ello.

Ambos grupos madrugaron al resto de los conglomerados creando financieras que lograron captar una mayor proporción del incipiente mercado. Usando sus contactos con Wall Street y el Citibank, obtuvieron créditos en dólares para ponerlas en funcionamiento; dólares que además fueron convertidos a una tasa de cambio muy favorable.

La creación de las financieras fue un traje a medida para Vial y Cruzat: la banca, aún bajo el control del Estado, tenía congeladas sus tasas de interés de colocación en un 9,6% mensual. A las financieras no se les aplicó esta restricción y se les permitió prestar dinero a un 25%. Este diferencial en las tasas de interés de los créditos significó una inmensa transferencia de fondos desde el Estado hacia los grupos financieros.

El Triunfo del Lobby Financiero

1979 comenzó con buenos augurios para la industria financiera. Uno de sus hombres, José Piñera, asumía la cartera de Trabajo con el mandato de sacar adelante la reforma.

Bajo la atenta supervisión del ministerio de Hacienda Sergio de Castro, Piñera condujo la reforma con un estricto hermetismo. Sólo funcionarios de extrema confianza tuvieron acceso a los informes preparados por el Comité Técnico encargado del diseño de la reforma.

Un mes antes de que se promulgase el Decreto Ley (DL) 3.500 que crea el sistema de AFP, comenzaron a publicarse en el Diario Oficial una serie de registros de marcas con nombres peculiares: Trust de Previsión Privada, Caja de Empleados de la Educación o Corporación Previsional de Profesionales.

Promulgado el DL 3.500, los grandes grupos económicos de la época procedieron a crear las AFPs concretas. Los grupos financieros crearon no una, sino que dos AFP cada uno. Cruzat fundó Provida y Alameda; Vial inscribió Santa María y San Cristóbal. El grupo Edwards, en tanto, fundó una con un nombre significativo: El Libertador.

Las AFP debutaron oficialmente el 1 de mayo de 1981. Con una campaña publicitaria agresiva y efectiva con don Francisco -Mario Kreutzberger- como rostro, Provida rápidamente se transformó en la más grande del incipiente mercado previsional: en su primer mes de vida logró captar a un 38% de los conversos al nuevo sistema. Tras apenas siete meses de operación, a fines de diciembre de 1981, la AFP de Manuel Cruzat -para la gente, la de don Francisco- ya administraba una cartera de inversiones que ascendía a 103 millones de dólares.

Los grupos financieros lograban así el premio mayor: fondos frescos provenientes de los ahorros previsionales -es decir, pasivos de larguísimo plazo- que podían ser transformados en sustanciosos activos para financiar su propia expansión empresarial.

Arquitectura Financiera Circular

El sueño húmedo de Manuel Cruzat hecho realidad quedaba reflejado nítidamente en la estructura que adquiría su imperio hacia 1981. De acuerdo a lo reportado por Fernando Dahse en El poder de los grandes grupos económicos nacionales (1983), el grupo Cruzat-Larraín controlaba el Banco de Santiago (el buque insigne de su flota), el Banco Hipotecario, y la Colocadora Nacional de Valores, su banco de inversión.

Asimismo, en la industria de seguros poseía Consorcio Nacional Seguros, y en el rubro de los fondos mutuos tenía presencia con Impulsa y Cooperativa Vitalicia.

Las más emblemáticas de estas empresas eran -a su vez- los accionistas controladores de AFP Provida, coronando así pulcramente la arquitectura financiera circular ideada por Cruzat, De Castro y Miguel Kast. A diciembre de 1981, la Superintendencia de AFP informaba que Copec (con un 20% de las acciones de Provida), CCU (20%), Cooperativa Vitalicia (20%), Consorcio (20% en total), Banco de Santiago (10%), y la Colocadora (10%), eran los accionistas de Provida.

Traje a la Medida

Al igual como ocurrió en 1974 con la creación de las financieras, las AFP fueron un traje a medida para los grupos Cruzat-Larraín, Vial y Edwards. Estos dos últimos conglomerados replicarían -aunque a menor escala- el andamiaje financiero del grupo Cruzat-Larraín.

Si bien las AFP no podían invertir en un solo tipo de instrumento financiero, ni menos en un emisor, si podían depositar los fondos de sus afiliados en bancos del mismo grupo, o invertir en bonos de empresas relacionadas. Si la ley fijaba un tope a lo que Provida podía depositar en el Banco de Santiago, o las acciones que podía comprar de CCU, Provida se pegaban a este tope.

El sistema de pensiones o de capitalización individual surgió en noviembre de 1980. una administración seria, responsable y eficiente en el manejo de los Fondos de Pensiones. Ello, unido a una adecuada Política de inversiones de Fondos de Pensiones y el permanente compromiso de sus colaboradores, han situado a la compañía en una posición sobresaliente en esta industria. Durante sus 32 años de existencia, estas características -reconocibles en las operaciones de la sociedad filial de la Administradora- han permitido distinguir a la compañía en el mercado. En 1995 comenzaron las operaciones de la filial Santa María Internacional S.A., creada con el propósito de prestar servicios a personas naturales o jurídicas del extranjero e invertir en AFP o sociedades cuyo giro esté relacionado con materias previsionales, constituidas en otros países. Ello, a fin de reforzar la posición de liderazgo que la empresa ha mantenido en el mercado previsional chileno.

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