“El 50% de todos los empleados necesitarán volver a formarse para el 2025”, señala el Foro Económico Mundial (2020) en su informe The future of the jobs report 2020, que analiza la trayectoria de los empleos y las habilidades del futuro debido al acelerado progreso de las tecnologías digitales, la inteligencia artificial, la robótica, así como el impacto de la pandemia del covid-19.

La información presentada es reveladora y resalta la volatilidad de los conocimientos adquiridos, pero también invita a pensar en ¿cuáles son esas destrezas que se deben obtener? Primero, queda clara la importancia de las destrezas digitales, no obstante, se aprecia también un alto interés por las habilidades sociales y emocionales como el liderazgo, empatía, autogestión, resiliencia, tolerancia al estrés y flexibilidad.

Segundo, en los próximos años serán cada vez más preponderantes las habilidades cognitivas de orden superior como el pensamiento crítico y la capacidad para resolver problemas complejos. Tercero, las brechas entre las habilidades actuales y las futuras siguen siendo altas (casi siempre lo han sido). Según el Foro Económico Mundial (2020), la proporción de habilidades básicas que cambiarán para el 2025 es del 40%.

Tal como se aprecia, uno de los primeros pasos debe ser el evaluar la fuerza laboral, es decir, identificar en qué puestos y perfiles profesionales se requiere desplegar estrategias de reskilling, upskilling o ambas. En ese sentido, es necesario señalar que las estrategias de adquisición o mejora de habilidades no deberían recaer exclusivamente en las compañías, sino que existe responsabilidad compartida con los mismos trabajadores, quienes se pueden beneficiar con el acceso a mejores empleos, mejoras en sus ingresos y/o mayor satisfacción laboral.

Hoy es fundamental contar con trabajadores y trabajadoras que no solo apelan a los conocimientos técnicos y productividad, sino también que desarrollen competencias conductuales, que permitan un desarrollo integral de las personas.

¿Qué son las competencias para un CV?

Una competencia se refiere a una cualidad o característica personal. Se trata de cosas que puedes aprender o tener cuando esto se adapte a tu carácter. Por ejemplo, ¿tienes una tendencia natural a no darte por vencido fácilmente? Entonces este rasgo asegura que probablemente tengas la competencia 'perseverancia'. ¿O está en tu carácter mantener la calma? Entonces hay una buena posibilidad de que la competencia "resistencia al estrés" se adapte perfectamente a ti. En tu currículum, las competencias normalmente pertenecen al encabezado "características".

¿Qué son las habilidades para un CV?

Por habilidades se entiende un lado más práctico. Son cosas en las que eres bueno y que has demostrado en la práctica. ¿Aún no tienes una determinada habilidad? Entonces, en la mayoría de los casos, esto se puede enseñar. Las habilidades se ajustan a tu currículum en la sección de experiencia y pueden ser cualquier cosa: por ejemplo, puedes ser muy bueno con Photoshop o escribir a la velocidad de la luz. Pero también cosas como ser capaz de conducir una carretilla elevadora o saber poner moqueta son ejemplos de habilidades. Esto también muestra la diferencia entre competencias y habilidades. Las competencias son de naturaleza mucho más general que las habilidades.

Habilidades Duras (Hard Skills)

Las habilidades duras son aquellas que la persona puede obtener mediante una capacitación al uso. Son habilidades que se pueden cuantificar y que generalmente vamos a aprender a través de nuestra formación académica o de nuestra propia experiencia laboral, por lo que resultan fundamentales para el desempeño de numerosos puestos de trabajo.

Además, este tipo de habilidades duras en muchos casos pueden ser específicas para el cargo, por lo que si las poseemos será imprescindible que lo mencionemos en nuestro currículum a fin de informar adecuadamente al reclutador de que efectivamente poseemos las habilidades imprescindibles para el desempeño de ese puesto.

Ejemplos de habilidades duras para diferentes trabajos

Las habilidades duras o hard skills, están directamente relacionadas con el puesto de trabajo, al cual vayamos a postularnos.

  • Programación: Estructuras de datos y algoritmos, control de versiones, dominio de lenguajes de codificación como Python, Java o C++, pruebas y depuración.
  • Marketing: Publicidad programática, analítica de redes sociales, análisis de competencia.
  • Área financiera: Contabilidad, planificación contable, análisis de negocios, valoración de activos, matemáticas financieras.
  • Medicina: Formación específica en el puesto, cursos de posgrado o especialización relacionados con la especialidad médica correspondiente, cursos o formación complementaria y que aporte valor.
  • Ingeniería: Capacidad de cálculo estructural, pensamiento analítico, optimización de recursos.
  • Generales: Dominio de idiomas, capacidad de gestión de proyectos, especialización o formación en las herramientas específicas del puesto.

En este caso, a la hora de decidir que incluir en nuestro CV será clave conocer tanto las habilidades requeridas por el puesto en sí como las destacadas por el empleador en el texto de la oferta.

Habilidades Blandas (Soft Skills)

A diferencia de las habilidades duras cuando hablamos de las habilidades blandas nos referimos a aquellas que son inherentes a la persona. Aunque es cierto que se pueden entrenar, generalmente no se desarrollan a través de la formación convencional, sino más bien mediante la experiencia o son innatas en la propia personalidad del trabajador.

Para ello, basta ver un par de ejemplos como son la capacidad de pensamiento crítico o la de intervenir en público. Aunque es cierto que existen cursos para mejorar este tipo de habilidades, son muchas las personas que ya de por sí cuentan con ellas de forma inherente gracias a su personalidad. Y también son muchas las personas que, pese a realizar diferentes formaciones relacionadas con este tipo de habilidades, no logran desempeñarlas por diferentes motivos. En consecuencia este tipo de habilidades resultan complementarias a las principales, que serían las habilidades duras, pero no por ello debemos dejar de incluirlas en nuestro currículum.

Las habilidades blandas mejor valoradas. Ejemplos en un CV

Al igual que ocurre con las habilidades duras, a la hora de decidir qué habilidades blandas debemos incluir en nuestro currículum será fundamental que analicemos tanto el puesto de trabajo que nos queremos presentar como el texto de la oferta, a fin de identificar exactamente cuáles son las más convenientes.

  • Liderazgo
  • Empatía
  • Paciencia
  • Resiliencia
  • Pensamiento crítico
  • Capacidad de escucha
  • Trabajo en equipo
  • Creatividad
  • Adaptabilidad
  • Gestión del tiempo
  • Compromiso con la calidad

Diferentes categorías de habilidades

Hay muchas habilidades diferentes. También dominarás muchas habilidades diferentes. Sin embargo, un currículum no tiene más de 2 a 4 por defecto y por lo tanto, tendrás que eliminarlo. Para facilitar la elección de lo importante, puedes utilizar la siguiente división en categorías:

  • Habilidades sociales: ¿qué tan bien trabajas con los demás? Hablar frente a un grupo, capacidad para escuchar bien, dirigir a otros, ser capaz de explicar claramente ciertos temas, toma de decisiones en grupo, comunicación efectiva, autocontrol emocional.
  • Habilidades conceptuales: ¿Eres bueno analizando, descubriendo conexiones entre diferentes problemas o encontrando soluciones creativas a los problemas? Pensamiento analítico, visión estratégica, pensamiento sistémico, toma de decisiones estratégicas, innovación.
  • Habilidades técnicas: Ser capaz de diseñar un coche, montar una mesa o poner una puerta de entrada. Las habilidades informáticas, por ejemplo, también entran en esta categoría. Imagina como ejemplo, en poder trabajar con Microsoft Office o poder programar con HTML.
  • Habilidades políticas: Qué tan hábil eres para fortalecer tu propia posición o la posición de una empresa. Encontrar partidarios, motivar a otros, buenas habilidades de red, diplomacia.

Ejemplos del desarrollo de las habilidades blandas en el trabajo

  • Comunicación efectiva: Laura, una gerente de marketing, se asegura de que todos los miembros comprendan claramente los objetivos y las tareas.
  • Trabajo en equipo: Juan, un ingeniero, siempre se ofrece para colaborar con los diseñadores gráficos y los expertos en marketing.
  • Gestión del tiempo: Sofía, una asistente administrativa, organiza su lista de tareas por prioridad.
  • Resolución de problemas: Roberto trabaja en atención al cliente, utilizó sus habilidades de resolución de problemas para investigar el error y encontrar una solución rápida.
  • Empatía: Claudia, una supervisora, demuestra una gran empatía hacia sus compañeros.
  • Adaptabilidad: Felipe trabaja en una empresa que atraviesa un proceso de transformación digital, comenzó a tomar cursos en línea sobre el uso de software de gestión de proyectos y participó activamente en sesiones de formación.
  • Inteligencia emocional: Mariana, una ejecutiva de ventas, sabe cómo manejar.

Habilidades duras indispensables para avanzar en tu carrera

  1. Inglés: El idioma universal de los negocios.
  2. Programación: La capacidad de escribir y entender código.
  3. Análisis de datos: Dominar herramientas como Excel, SQL y software de análisis estadístico.
  4. Gestión de proyectos: Planificación, ejecución y cierre de proyectos de manera eficiente y eficaz.
  5. Diseño gráfico: Creación de contenido visual atractivo.
  6. Marketing digital: Dominar estrategias de SEO, SEM, redes sociales y análisis web.
  7. Inteligencia artificial: Implementar soluciones de IA para mejorar procesos y servicios.
  8. Ciberseguridad: Proteger sistemas y datos sensibles contra ataques.
  9. Redacción y comunicación escrita: Redacción técnica, copywriting, redacción SEO, UX, traducción, edición.
  10. Gestión financiera: La gestión de las finanzas es vital para cualquier negocio.

Competencias Laborales

Destrezas, habilidades, actitudes y aptitudes que conforman a un candidato o trabajador en nuestra empresa, constituyen lo que conocemos como competencias laborales.

Las competencias laborales se pueden también explicar, entendiendo que estas marcan como distinción la manera en la cual una persona ejecuta una labor específica. Por ejemplo, podríamos encontrar fácilmente un buen puñado de 20 o 50 candidatos para convertirse en programadores de nuestra empresa en solo un par de horas.

  • Competencias técnicas: son aquellas que hacen al uso eficaz de los sistemas, herramientas o mecanismos.
  • Competencias de liderazgo: se trata de las cualidades que conforman la capacidad y disposición para la conducción de grupos.

Las habilidades son destrezas o conocimientos específicas y necesarios para realizar un trabajo puntual. Estas se clasifican en dos grupos: habilidades duras y habilidades blandas. Las habilidades duras suelen ser técnicas, propias de una disciplina (por ejemplo: uso de planillas de cálculo para contabilidad). Por su parte, las competencias laborales, son aquellos conocimientos que garantizan a que una persona ejecute sus labores en manera exitosa. Es decir el “cómo”. Se trata de la forma en la que los comportamientos de un empleado generan más y mejores resultados.

En este contexto de alta volatilidad, incertidumbre y de grandes desafíos en casi todos los frentes. Es de vital importancia para hacer crecer nuestra empresa. Impulso, curiosidad, ambición. Cualquier definición es válida para definir a aquel o aquella candidata que no se conforme con el status-quo. Que no tenga miedo a tomar riesgos, hacer preguntas e intentar cosas nuevas. En un mundo en crisis es crucial que nuestros trabajadores, sobre todo managers, sepan cuándo, dónde y cómo elegir qué camino seguir.

Cuestionar procesos, metas y dinámicas de grupo, entre otras cosas, fomenta la innovación. Se trata de no solamente poder lidiar con la frustración y las negativas de la vida en general y del trabajo, sino de poder rápidamente volver al ruedo. Debemos apuntar a que nuestros trabajadores cuenten con la capacidad intrínseca y de recursos. Para poder adoptar nuevas formas de trabajo ya sea presencial o remota.

Ya no se trata de poder utilizar una plataforma de video llamadas o un tablero de organización interna. Sino de encontrar personas que puedan gestionar su tiempo y desempeño laboral en manera 100% remota. En un contexto social de crisis, optimizar recursos es clave, y uno de estos recursos es el tiempo. Esto es crucial al trabajar en manera remota.

Al trabajar desde casa, es fácil tentarse a enfocarse en tareas que no son estrictamente laborales. Esto sucede por no estar en contacto con los compañeros, no asistir a reuniones o por no salir de casa. Por eso, es imprescindible tener un compromiso con la organización y con las tareas de trabajo. El trabajo y la manera de trabajar están evolucionando a pasos agigantados. Por esta razón es importante estar siempre adaptándose a los cambios y tener un aprendizaje continuo.

Para ellos se pueden realizar diversas prácticas como, solicitar tiempo para hacer un curso o mentoría dentro de la empresa. También puedes buscar nueva formas de realizar tareas, incorporar nuevos hábitos o incluso aprender de nuestros compañeros. Todas estas y más variables son importantes a considerar de cara a incorporar un empleado.

Hoy en día es esencial poder confiar en otros trabajadores, respetar sus tiempos y contar con una comunicación clara y concisa. Se trata de concentrar ocho competencias clave en un gráfico circular que quedará seccionado en partes iguales. La medición se realiza en una escala de puntos del 1 al 10 y es ideal realizarla en forma periódica.

Los indicadores clave son fundamentales para poder realizar una observación concienzuda acerca de la performance de los empleados. Además, son importantes aliados para poder retener el talento de nuestra empresa y disminuir la rotación de personal. Reservar tiempo para estar cara a cara, aunque sea a través de video llamada, es una excelente iniciativa para evaluar no solo las habilidades interpersonales sino también para poder entender de primera mano cuáles son las competencias de nuestro empleado o empleada y poder dar feedback al respecto.

Los tiempos de crisis son efectivamente momentos de grandes oportunidades, para experimentar, innovar y expandir nuestros horizontes. Todo indica que este contexto no cambiará al menos en el mediano plazo. Por esta razón es esencial contar con trabajadores que cuenten con las competencias clave con gran capacidad de adaptación.

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