Las frases como "Hay que cerrar ciclos para poder abrir otros" se han vuelto omnipresentes en la industria del bienestar y la autoayuda. Las hemos incorporado a nuestro interactuar cotidiano, aconsejándolas a amigos y diciéndonoslas a nosotros mismos.
Pero, ¿qué significan realmente estas frases? ¿Es realmente necesario 'cerrar' una etapa para poder incurrir en otra? Los especialistas concuerdan en que las respuestas no son absolutas.
Para entregar energía a una situación nueva, es probable que tengamos que restarle energía a la situación anterior. Para identificar esa vivencia nueva, seguramente es necesario despejar el camino y no estar cegados por una experiencia que nos mantiene aferrados.
¿Qué Significa Cerrar un Ciclo?
¿Hay un manual respecto a cómo hacerlo? ¿Se trata de un cierre absoluto? Existe una tendencia a atribuirle una carga negativa a la incapacidad de cerrar ciclos, pero para algunos, eso corresponde a un mecanismo de defensa y una manera igualmente válida de relacionarse. Aquí entran en juego los tipos de apego, la manera en la que se delinean los límites, la incapacidad de ver las cosas de manera radical y binaria, y la confianza que se tiene en uno mismo para poder abrirse a otro tipo de vinculación y generar intimidad con otras personas.
La pregunta clave es si realmente se trata de una dificultad por dar clausura a ciertas situaciones o si es más bien una elección. "Es distinto querer cerrar una etapa y no poder hacerlo, que elegir dejarla abierta. Todo es válido siempre y cuando se haga con cierto grado de conciencia, para poder ver y sentir qué es lo que queremos y qué nos acomoda".
Hay personas que pueden dar vuelta la página y realmente dar por concluida una situación, y hay otras que prefieren mantener cierta continuidad para elaborar el proceso con tiempo. Ambas son formas de cerrar.
Como explica la especialista, para una persona ‘cerrar’ puede implicar bloquear por Instagram, y para otra persona puede implicar una transformación de la relación o pasar de ser pareja a amigos, por ejemplo. “No hay una única forma de definir qué es un cierre porque en esencia, se trata de un cambio y una transformación. Las maneras en las que eso ocurre pueden ser tantas como personas y momentos en la vida de esas personas”.
Definiendo Qué se Busca Terminar
Lo importante es poder definir qué es lo que se busca dar por terminado. Muchas veces no se trata de querer terminar una relación o una experiencia afectiva, sino del patrón o posición en la que nos encontramos. “Es importante definir qué es lo que de verdad quiero cerrar; a veces no queremos terminar con una persona, y más bien lo que queremos cambiar es la posición en la que nos encontramos o el patrón que seguimos repitiendo. A veces los ciclos más grandes son realmente procesos de aprendizaje personales y vitales; pueden tener que ver con la valoración personal, con el respeto, con poner límites".
"La invitación entonces es explorar y definir si lo que se busca es ponerle fin a una relación o situación en particular, o más bien a una posición que estamos ocupando constantemente y que no nos acomoda, o un hábito repetido, o ciertas características de un vínculo. A su vez, es clave entender que si bien se suelen confundir, existe una gran diferencia entre terminar una relación y terminar la comunicación o el contacto con alguien”.
El proceso de identificar la situación específica que se quiere cerrar, o intentar cerrar, es muy complejo. “Esa primera toma de conciencia a veces la podemos tener muy clara y a veces se vuelve difícil dilucidarla. En ese caso es bueno recordar pedir ayuda, empezar un proceso de terapia, abrir esos temas y encontrar una red que nos ayude a mirar esto. De a poco esa primera toma de conciencia se puede traducir en elecciones distintas y en cambios más profundos".
“La vida es un continuo de vida y muerte, y ese ciclo está presente en todo ámbito, entonces es importante ver qué se quiere cerrar para así también ver qué se quiere abrir. Yo a veces les digo a mis pacientes que Tarzán no puede realmente impulsarse a la cuerda de adelante si no suelta la de atrás, pero también les digo que los procesos toman tiempo y el tiempo que toman depende de cada persona. No hay una única receta”.
Disponibilidad Emocional y Honestidad
Lo importante es tener la disponibilidad emocional para iniciar un nuevo vínculo o experiencia. “Disponibilidad en términos de estar dispuestos a querer generar intimidad y cuidado con un otro u otra, con los límites y características particulares que los involucrados definan. Y para eso, se trata de ser honestos con una respecto a qué se siente y desea, y con el otro”.
Los procesos de cierre no siempre son lineales ni se dan en un solo momento específico. “Pueden ocurrir en distintos niveles o ámbitos; por ejemplo, se puede no estar enamorada de alguien pero aun seguir viviendo las secuelas. Eso no necesariamente nos tiene que inhabilitar de conocer a otra persona o ir reconstruyendo la confianza en una nueva relación. Es importante hacerse cargo de trabajar individualmente las heridas que pueden quedar de experiencias pasadas, y también poder sincerar con nuestros nuevos vínculos cómo esas heridas nos afectan hoy; no para justificar nuestro actuar, sino para poder entendernos”.
El punto de referencia puede ser la tranquilidad. “Ver con qué actos, pensamientos, acciones y situaciones nos sentimos más cómodos y tranquilos para poder seguir con nuestros procesos vitales de desarrollo. Y entender que se puede estar tristes pero tranquilos a la vez, o tristes pero aliviados.
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