El estudio sistemático de las remuneraciones académicas es incipiente a nivel internacional.

Perfil de los Académicos Universitarios

Según la estadística oficial, los académicos universitarios chilenos trabajan 17 horas semanales en promedio.

Hay, sin embargo, importantes diferencias entre los diversos tipos de universidades: los académicos de universidades privadas sin aporte poseen, en promedio, contratos por 11 horas, mientras que en las universidades estatales y privadas con aporte el promedio es de 25 y 24 horas, respectivamente.

Casi no se observan diferencias entre el promedio de horas de contrato entre hombres y mujeres.

Aunque en Chile una jornada completa equivale a 44 horas semanales, los informes oficiales que reportan el número total de docentes universitarios consideran académicos de jornada completa a quienes tienen contratos por más de 39 o 33 horas semanales, según se consideren las bases de datos del SIES o las del Consejo Nacional de Educación (CNED).

El SIES utiliza la definición de la OCDE que considera como académicos de jornada completa a aquellos que trabajan semanalmente 39 horas o más.

Bajo este parámetro, solo 19% de todos los académicos universitarios chilenos posee un contrato de jornada completa, oscilando entre 7% en las universidades privadas sin aporte hasta 41% en las universidades privadas con aporte.

La mitad de los académicos universitarios tiene contratos por menos de 11 horas semanales, en tanto que en las universidades privadas sin subsidio dicho porcentaje asciende a 61%.

Cabe destacar que la mayoría de los académicos universitarios ejerce bajo el régimen de contrato por horas y que las características y condiciones de su actividad profesional son la parte más desconocida de esta profesión académica.

Según lo informado por las universidades al SIES, la mayoría de los académicos trabaja en una sola institución.

En las universidades estatales y privadas con aporte, entre 78% y 82% de los académicos, respectivamente, se desempeña en una sola casa de estudios.

En las universidades privadas sin aporte el 62% trabaja en una sola institución.

Niveles de formación

En cuanto a calificaciones académicas, se constata que más de la mitad de los docentes universitarios carece de un posgrado.

Solo el 14% posee un doctorado, considerado progresivamente como un requisito de entrada a la carrera académica (Bernasconi, 2010).

Existen, además, diferencias notorias entre los distintos tipos de universidades: mientras que en las universidades privadas con aporte el 26% de los profesores tiene el grado de doctor, en las privadas sin aporte solo 7% posee dicho grado.

Entre los académicos de jornada completa se puede observar que aumenta la proporción de docentes con posgrados.

Un tercio posee el grado de doctor, pero esta proporción fluctúa entre el 45% en las universidades privadas con aporte y el 17% en las privadas sin aporte.

Por otro lado, 31% de los académicos de jornada completa no posee ningún tipo de posgrado o especialidad médica; cifra que asciende a 45% en universidades privadas sin aporte y a 21% en las universidades privadas con aporte.

Composición del cuerpo académico y distribución regional

El 40% de los académicos son mujeres, con diferencias moderadas entre los distintos tipos de universidades.

En efecto, la proporción de mujeres llega a 43% en las universidades privadas sin aporte, mientras que en las estatales y privadas con aporte representan 35% y 37%, respectivamente.

Cabe mencionar que al desagregar los datos por rangos de edad se observa que en el grupo de académicos menores de 35 años la distribución según género es más equitativa, correspondiendo el 49% a mujeres.

La proporción de mujeres disminuye considerablemente a medida que aumenta la edad de los académicos y representa solo 34% en el grupo de 55 a 64 años.

Distribución regional

La distribución de docentes universitarios es similar a la distribución de la matrícula de estudiantes en este nivel institucional.

Los datos recopilados por el SIES permiten ver que casi la mitad (47%) de los académicos trabaja en la región metropolitana.

Las otras regiones que tienen una concentración significativa de académicos son Valparaíso y Biobío.

Salarios de Académicos

La investigación que inspira este trabajo se vio limitada, entre otras cosas, por la dificultad de obtener información respecto de los salarios del personal académico universitario y la casi inexistencia de datos para las instituciones privadas, fenómeno común en casi todos los países.

Es usual encontrar en la literatura especializada referencias a una crisis de la profesión académica.

Se observa, por ejemplo, que la masificación de los sistemas de educación superior ha impulsado la contratación de una proporción cada vez mayor de profesores adjuntos que debe dedicarse preferentemente a tareas de docencia (en desmedro de actividades de investigación), deteriorándose las condiciones del trabajo académico.

En cuanto a los salarios aparece la preocupación de que la carrera académica ya no sería atractiva para los jóvenes más talentosos y capaces en algunos países desarrollados: En muchos países desarrollados, los salarios de académicos están cayendo por debajo de los salarios de otras profesiones que requieren un nivel educacional comparable.

Países como Japón, Alemania, Israel y los Estados Unidos tendrán dificultades para atraer a los jóvenes más talentosos en el futuro, a menos de que los salarios en los rangos bajos de la jerarquía mejoren.

El personal más joven es disuadido también por la creciente presión derivada de una mayor carga docente y del creciente énfasis en el número de publicaciones.

También en Chile la investigación en torno a las remuneraciones académicas se halla prácticamente ausente.

Se cree, sin embargo, que el aumento sostenido de las remuneraciones desde fines de la década de 1980 ha sido uno de los factores que ha contribuido a la profesionalización de la carrera académica al permitir la dedicación completa a la investigación y docencia universitaria.

El estudio citado de Bernasconi, basado en una muestra de doce universidades chilenas, explica asimismo que los niveles de renta varían mucho entre instituciones y que en casi todas las universidades los salarios reflejan las condiciones de mercado de las distintas disciplinas.

Además, el sueldo base es complementado a menudo por remuneraciones de otras actividades profesionales como consultorías o clases de posgrado.

Estas rentas variables podrían aumentar en algunos casos hasta en 50% la remuneración base del docente.

En Chile existe un modelo bastante homogéneo de jerarquización del cuerpo académico entre las distintas universidades (Berríos, 2008).

Los sistemas de jerarquización establecen una escala de remuneraciones, de modo que a mayor nivel jerárquico, mayor sueldo.

Sin embargo, Berríos señala que: «el paso de una jerarquía a otra no significa necesariamente un salto cuantitativo en las remuneraciones de los profesores universitarios, sino más bien implica un cambio simbólico dentro de un sistema de prestigio».

Las cifras obtenidas para este estudio -el primero en recolectar en forma sistemática datos referidos a las remuneraciones académicas en diferentes tipos de universidades- permite discutir con base empírica algunos de estos enunciados.

Resultados de la encuesta

Nuestro análisis se centra en las remuneraciones mensuales brutas de los docentes de jornada completa según su jerarquía académica.

Otras dimensiones relevantes como disciplina o género no son consideradas en este estudio, quedando pendientes para nuevas investigaciones en el futuro.

La escala jerárquica de la carrera académica comprende, en la mayoría de las universidades, cuatro niveles: instructor, profesor asistente, profesor asociado y titular.

Cabe mencionar que en algunas instituciones los distintos rangos jerárquicos reciben diferentes nombres y que en algunas existen más de cuatro niveles.

En este último caso, para poder comparar los niveles de sueldo entre distintos rangos jerárquicos se ha optado por agregar los niveles apropiados, o bien, en algunos casos no considerarlos.

También es necesario señalar que al interior de cada rango existen, en muchos casos, subcategorías que este análisis no considera.

Por mandato legal, las universidades estatales publican mensualmente las remuneraciones de todo su personal.

Se observa que, en promedio, los profesores titulares de universidades estatales ganaban en el año 2012 un poco más de 2,6 millones de pesos al mes.

El rango es muy amplio, siendo el sueldo más bajo en esta categoría de 1,4 millones de pesos y el más alto de 9,1 millones de pesos.

En cambio, los académicos que inician su carrera (instructores) ganan en promedio 1,4 millones de pesos al mes, también con una dispersión considerable: el sueldo más bajo es inferior al millón de pesos mientras que el más alto sobrepasa los 5,6 millones de pesos.

En el caso de las universidades privadas (con y sin aporte fiscal directo) la información sobre salarios no es pública.

Para efectos de nuestro análisis hemos obtenido información de un grupo de instituciones privadas con y sin aporte fiscal.

Se trata de un grupo heterogéneo de instituciones, las que varían en cuanto a tamaño (matrícula) y niveles de selectividad en el ingreso de los estudiantes. Solo una de ellas es de regiones.

Tabla 1: Distribución de académicos universitarios según rango de edad, género y tipo de universidad (2012)

Rango de edadGéneroUniversidades estatales (%)Universidades privadas con aporte (%)Universidades privadas sin aporte (%)
Menores de 35 añosMujeres514849
Menores de 35 añosHombres495251
35 a 44 añosMujeres384042
35 a 44 añosHombres626058
45 a 54 añosMujeres353644
45 a 54 añosHombres656456
55 a 64 añosMujeres343243
55 a 64 añosHombres666857
65 años o másMujeres353342
65 años o másHombres656758

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