El 30% de los internos en recintos penitenciarios realiza diversas labores, desde limpiar baños hasta confeccionar billeteras de cuero y coser prendas. A pesar de que la legislación establece que deben tener las mismas condiciones laborales que las personas libres, algunos ganan menos de 40 mil pesos mensuales por una jornada completa de trabajo. Los presos, al no tener derecho a huelga ni a sindicalización, se han convertido en una mano de obra considerada "perfecta".
Accidentes Laborales y Falta de Seguridad
Víctor, quien pasó 19 años en prisión, relata cómo sufrió un accidente laboral mientras trabajaba en su celda. Un elástico se soltó y le golpeó en un testículo. Tras esperar una hora, la enfermera de turno le dijo que el dolor pasaría, pero no fue así. A pesar de que el Estatuto laboral y de formación para el trabajo penitenciario indica que deben tomarse las mismas precauciones que para los trabajadores libres, los presos afirman que esto no se cumple y que Gendarmería no fiscaliza las medidas de seguridad.
Cinco meses después del incidente, el testículo de Víctor requirió extirpación debido a la propagación de una infección. A pesar de las dificultades, Víctor y Mario continúan trabajando en la construcción de muebles, formando parte del 72% de los presos trabajadores que lo hacen de manera independiente. En promedio, ganan 55 mil pesos mensuales.
Abusos y Corrupción
Ricardo y Miguel, otra dupla de mueblistas, denuncian que cada vez que necesitan ingresar materiales o herramientas al recinto penitenciario, deben pagar sobornos a los funcionarios. Patricio Ruiz, jefe de servicios penitenciarios del Departamento de reinserción social de Gendarmería, no descarta la existencia de estos abusos, pero subraya que se investigarán y sancionarán los casos denunciados. Sin embargo, los presos temen denunciar por miedo a perder su trabajo.
"Mocitos" y Actividades de Formación
Miguel relata el trato humillante que recibía cuando trabajaba como "mocito", repartiendo comida y preparando ensaladas por 34 mil pesos mensuales. Según el estatuto laboral de las cárceles, esta ocupación se considera una "actividad de formación para el trabajo", lo que permite pagar solo el 22% del salario mínimo, unos 53 mil pesos. Luis, otro interno, limpia los baños de la cárcel por esta suma. A pesar del bajo salario, ser "mozo" ofrece ventajas como ubicarse en zonas más seguras y mejorar la puntuación de conducta.
Centros de Educación y Trabajo (CET)
Casi 60 empresas trabajan con internos en Chile, muchas de ellas a través de los 35 Centros de Educación y Trabajo (CET). En estos centros, las empresas firman convenios con Gendarmería, que proporciona el lugar de trabajo y cubre gastos mínimos. A cambio, la empresa paga un monto acordado que se reparte entre los internos como "incentivo", permitiendo un pago menor al sueldo mínimo. Según la institución, este incentivo promedia 93 mil pesos al mes, aunque dista de los 241 mil pesos mínimos establecidos por el código laboral.
Para acceder a los CET, los internos deben tener una conducta impecable y haber cumplido dos tercios de su condena. Las condiciones de vida en estos centros son mejores, y los trabajos que ofrecen son variados, como la fabricación de bolsas para pollo asado o el ensamblaje de cartones para cajas de vino.
Tabla: Comparación de Salarios y Condiciones Laborales
| Tipo de Trabajo | Salario Promedio | Condiciones |
|---|---|---|
| Trabajo Independiente (Ej: Muebles) | 55.000 pesos mensuales | Riesgo de abusos, necesidad de pagar sobornos |
| "Mocito" (Servicios a Gendarmería) | 53.000 pesos mensuales (22% del salario mínimo) | Considerado actividad de formación, trato humillante |
| CET (Centros de Educación y Trabajo) | 93.000 pesos mensuales (incentivo) | Mejores condiciones, requisitos exigentes |
Reinserción Laboral y Desafíos Post-Penitenciarios
Las ofertas de trabajo para los internos disminuyen considerablemente una vez que salen en libertad. Vinko Quiroga, un ex reo que trabajó para la empresa Siges en prisión, quedó sin trabajo al salir. Wintec y Caffarena han ofrecido contratar a sus trabajadores una vez liberados. Cristian Palacios afirma que Wintec ha incorporado a cerca de 120 ex reclusos en su planta, pero en Caffarena la experiencia ha sido diferente debido a las recaídas de muchos ex internos.
Khristian Briones, quien estuvo preso once años, no logró encontrar trabajo al salir debido a sus antecedentes. Actualmente, vende rosarios de madera y narra las injusticias del mundo penitenciario, ofreciendo a otros la oportunidad de trabajar que él nunca tuvo.
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