Muchas profesiones que antes eran pilares de la economía están perdiendo relevancia, mientras que otras nuevas, impensables hace apenas diez años, están surgiendo con renovado vigor. Esta evolución afecta no sólo a las industrias, sino también a toda persona que se esfuerza por construir una carrera sólida y duradera. Las profesiones no son eternas. Al igual que han desaparecido oficios como el de afilador, sereno o linotipista, hoy enfrentamos una nueva ola de desapariciones propiciada, principalmente, por la automatización y la inteligencia artificial.

Trabajos repetitivos, mecánicos y altamente estructurados están siendo sustituidos por máquinas o programas que los realizan más rápido, con menor margen de error y a un costo más bajo. Esta transformación, sin embargo, no implica una crisis inevitable. Si bien algunos sectores se ven afectados, la transición también abre oportunidades para la reconversión laboral. La clave está en comprender por qué desaparecen ciertos empleos: no se trata de castigos arbitrarios, sino de una evolución natural hacia formas de trabajo más eficientes. Además, en muchos casos, los mismos sectores que pierden profesiones tradicionales están generando nuevas posiciones adaptadas al contexto digital.

La desaparición de un empleo no es el fin de la empleabilidad, sino un llamado a la evolución constante. La automatización no es una tendencia del futuro, sino una realidad presente que transforma silenciosamente miles de puestos de trabajo. Robots industriales en fábricas, algoritmos que reemplazan tareas administrativas y chatbots que responden consultas son solo ejemplos visibles de un fenómeno mucho más amplio. Estas tecnologías no solo sustituyen tareas, sino que están reconfigurando la forma en que trabajamos, la organización del tiempo laboral y el valor que las empresas asignan a ciertas competencias humanas.

Nuevas oportunidades laborales en la era de la automatización

Lo interesante de este proceso es que, al mismo tiempo que elimina ciertas funciones, también abre espacio para otras. Las personas con habilidades técnicas que saben operar, mantener o desarrollar estas tecnologías se vuelven cada vez más necesarias. También aumentan las oportunidades en áreas donde la empatía, la creatividad y el juicio humano son insustituibles, como el cuidado de personas, la psicología o la innovación empresarial. Por tanto, la automatización no debería verse como un enemigo del empleo, sino como un catalizador de cambios.

Cada era ha generado nuevas profesiones, y la nuestra no es la excepción. El auge de la inteligencia artificial, el big data, las energías renovables y la economía digital ha propiciado la aparición de trabajos que hace unos años ni siquiera existían. Hoy se buscan analistas de datos, expertos en ciberseguridad, desarrolladores de blockchain, gestores de comunidades virtuales y especialistas en sostenibilidad. Lo más relevante es que estas nuevas profesiones no están reservadas exclusivamente a genios tecnológicos. Muchas de ellas requieren habilidades blandas, pensamiento crítico, adaptabilidad y formación continua más que conocimientos técnicos profundos. El mercado actual valora la capacidad de aprendizaje por encima del saber estático.

Además, existe una creciente demanda de profesionales que sepan comunicar en entornos digitales, gestionar la diversidad y liderar equipos a distancia. La emergencia de estas nuevas ocupaciones demuestra que el mundo laboral no se achica, sino que se transforma.

La importancia de las competencias digitales

En este contexto de cambio acelerado, las competencias digitales se han convertido en una nueva forma de alfabetización. Ya no basta con saber leer, escribir y hacer operaciones matemáticas básicas: hoy es indispensable entender cómo funcionan las tecnologías que nos rodean, desde una simple hoja de cálculo hasta los principios básicos del machine learning. El aprendizaje digital va mucho más allá de manejar redes sociales o enviar correos electrónicos. Se trata de saber gestionar información, proteger datos personales, colaborar en línea y adaptarse a plataformas tecnológicas que cambian constantemente. También implica una actitud crítica ante la tecnología: comprender sus limitaciones, riesgos y posibilidades. Por eso, aprender a aprender se vuelve más importante que nunca. Cursos en línea, plataformas educativas y herramientas de autoformación están disponibles como nunca antes.

Adaptabilidad y formación continua: Claves para el futuro laboral

Una de las grandes enseñanzas de la transformación laboral actual es que ya no existen carreras para toda la vida. La flexibilidad se ha convertido en una competencia clave, no solo en términos contractuales, sino también personales. Estar dispuesto a cambiar de sector, aprender nuevas habilidades o incluso reinventarse completamente son actitudes cada vez más valoradas. Afortunadamente, nunca ha sido tan accesible el aprendizaje. La educación en línea, los bootcamps, los programas de mentoría y las certificaciones profesionales permiten a personas de cualquier edad adquirir nuevas competencias en tiempo récord. Lo importante es mantener una mentalidad abierta y realista: nadie está exento de los cambios, pero todos pueden prepararse para ellos.

Comprender que la estabilidad ya no reside en un único empleo, sino en la capacidad de adaptarse, es una de las claves para navegar con éxito este nuevo panorama. La educación tradicional, centrada en carreras largas y rígidas, está siendo cuestionada por un mercado laboral que exige actualización constante y adaptabilidad. Las universidades comienzan a reformular sus planes, pero muchas veces no logran seguir el ritmo del cambio. Por eso, el autodesarrollo, entendido como la capacidad de aprender de manera autónoma y constante, se posiciona como un elemento central para mantenerse vigente. Además, el aprendizaje no debe limitarse al ámbito técnico. Habilidades como la comunicación, la empatía, la inteligencia emocional y la resolución de problemas complejos se están volviendo igual de valiosas. Estas competencias permiten a las personas interactuar eficazmente en entornos diversos, liderar equipos y tomar decisiones en contextos inciertos. En un mundo donde la información abunda pero la atención escasea, quien logra enfocarse, aprender con disciplina y adaptarse con agilidad tiene una ventaja competitiva incuestionable.

Sectores y profesiones en riesgo de obsolescencia

Algunos empleos podrían desaparecer pronto. El mercado laboral se está transformando a una velocidad sin precedentes, pues hay algunas labores que se están automatizando, pero también podría estar influyendo el movimiento hacia la sustentabilidad y la economía verde, según resaltó un estudio del Foro Económico Mundial.

Entre los trabajos que comenzarán a desaparecer del mercado laboral, el mismo medio explicó que, sin duda, serán aquellos que sean más fáciles de automatizar, como:

  • Atención al cliente (cajeros, vendedores, consultores, etc.).
  • Gestión de oficinas (debido al aumento del trabajo remoto).
  • Introducción de datos (empleados en el campo de la estadística, las finanzas, mecanógrafos, traductores técnicos).
  • Contabilidad.
  • Trabajadores de fábrica que realizan tareas repetitivas.

Además, se suman a esta lista:

  1. Ingeniería en hidrocarburos: Debido a los cambios hacia la energía eléctrica y renovable.
  2. Derecho no especializado: Abogacía no litigante o procuradores, ya que la mayoría de los trámites serán automatizados.
  3. Bibliotecario o archivista de conservación: Debido a la automatización en la conservación y organización de textos.
  4. Arquitectura: Los procesos de diseño de construcciones de rutina se automatizarán a través de programas de repetición e inteligencia artificial.

Carreras en auge en el futuro

Y aunque pueden ser malas noticias para quienes tienen un empleo que está por extinguirse, desde BBC Mundo mostraron el lado positivo de este fenómeno: si bien se “destruyen” puestos de trabajo, también se crean muchos otros. Es por esto que, en los próximos cinco años, algunas habilidades serán más necesarias que otras, por ejemplo: Lenguaje de programación, pensamiento analítico, el idioma inglés, comunicación y empatía.

Estas son las 5 áreas de trabajo que serán muy demandadas en el futuro próximo y que la IA no podrá reemplazar (todavía):

  1. Trabajos que usen nuevas tecnologías: Ingenieros rápidos o de instrucciones (prompt engineering), especialistas en ética, ingenieros de seguridad y desarrolladores de interfaces, analista de Big Data, especialistas en ciberseguridad, expertos en tecnologías financieras, analistas de negocios y desarrolladores de sistemas blockchain.
  2. Trabajos “verdes” o sustentables: Especialistas de las áreas de ciencia, política, medioambiente, energías renovables o nuevas fuentes de energía y baterías, preservación de especies en peligro de extinción, consultoría empresarial, práctica jurídica (por los cambios en las leyes de protección del medioambiente), urbanistas, arquitectos, diseñadores y constructores de casas inteligentes.
  3. Trabajos en el área de salud: Profesionales que no solo receten medicamentos, sino que también den apoyo moral a los pacientes y que estén constantemente aprendiendo y adaptándose a las nuevas tecnologías para hacer un trabajo más eficiente.
  4. Trabajos manuales: Mecánicos, reparadores, constructores, electricistas y todos aquellos que hagan trabajos manuales. Además, empleos en la agricultura también continuarán siendo demandados.
  5. Trabajos para narrar historias: Escritores, poetas, directores, actores, comediantes, artistas y músicos humanos seguirán siendo muy necesarios.

Habilidades y conocimientos clave para el futuro

De acuerdo con la revista Harvard Business Review, el éxito profesional del futuro no se basará únicamente en conocimientos técnicos. En ese sentido, la publicación señala que el mercado laboral del futuro requerirá profesionales con habilidades técnicas especializadas y capacidades interdisciplinares. La combinación entre conocimientos tecnológicos y competencias en gestión y comunicación determinará el éxito profesional en 2040.

Estas son las carreras del futuro, de acuerdo con la revista Harvard Business Review:

  1. Analistas de Big Data
  2. Especialistas en Ciberseguridad
  3. Profesionales en Blockchain
  4. Coaches de Agile Coaches y Masters de Scrum
  5. Ingenieros en Robótica
  6. Especialistas en Biotecnología y Salud Digital
  7. Desarrolladores de Software por Voz
  8. Energías Renovables y Sostenibilidad

Según el McKinsey Global Institute, hasta el 25% de los empleos actuales podrían desaparecer o transformarse por completo en los próximos 20 años. Sin embargo, estos cambios también abrirán la puerta a nuevas oportunidades, especialmente en áreas como la inteligencia artificial, la biotecnología y las energías renovables.

El impacto de la IA en Chile

Chile se ha convertido en uno de los mercados más atractivos para la implementación de soluciones de Inteligencia Artificial, gracias a su creciente ecosistema tecnológico y un talento digital en constante evolución. En este sentido, la scaleup chilena líder en RPA, Rocketbot, estima que el 69% de los trabajos en nuestro país se van a automatizar, lo que abre nuevos horizontes. Según el Informe sobre el futuro del empleo 2025 que publicó el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) en enero pasado, la disrupción tecnológica impactará al 22% de los empleos a nivel global para 2030. Esto significa que cerca de una quinta parte de los trabajos actuales serán transformados o redefinidos debido a la automatización y los avances en IA.

Entre las proyecciones del WEF, se indica que una serie de empleos están en grave peligro de desaparecer entre 2025 y 2030 debido a la automatización y al uso masivo de IA, como Chat GPT. La IA será tan efectiva como sus prompts. Paradójicamente, en un mundo cada vez más tecnológico, las habilidades humanistas están tomando un lugar protagónico. La rápida implementación de sistemas inteligentes en sectores críticos (financiero, salud, transporte, etc.) genera la urgencia de regular y vigilar su comportamiento. Aquí nacen los puestos relacionados con la ética y gobernanza de la IA.

La transformación impulsada por la IA es vertiginosa, pero más que eliminar empleos, los está redefiniendo. Como ha señalado Bill Gates, “el futuro del trabajo no se trata de eliminar empleos, sino de transformarlos”.

En ese sentido, afirma que “los empleos más impactados son los de desarrolladores de software, con un 87% de potencial de aceleración en sus tareas. Seguidos por especialistas en políticas de administración pública (84%), analistas de sistemas (80%), secretarias médicas (76%) y docentes de educación media (75%). Además, afirma que las tareas más susceptibles de aceleración mediante IA Generativa “son aquellas relacionadas con el procesamiento y generación de información.

Álvarez indicó que entre los nuevos empleos que se pueden dar gracias al uso de IA, es interesante la figura del ingeniero de prompts. Lo que busca es una persona especializada en generar instrucciones concisas y eficientes para que los modelos de Inteligencia Artificial puedan generar la mejor respuesta posible. Eso en virtud de estos cambios, va a ser una profesión del mañana (…) Por ejemplo, en Europa y Estados Unidos están ofreciendo especialización para ser prompts engineers. También, dentro de esa misma línea, van a haber nuevos o se vislumbran nuevas ocupaciones.

Se habla también de un consultor experto en educación para estas competencias digitales en materia de IA Generativa para que diseñe, dentro de las organizaciones educacionales, pero también en empresas y el sector público, programas de formación sobre IA generativa aplicables a los casos concretos de los empleados o los funcionarios públicos”, explica.

Lidijover indica que “basándonos en el potencial de aceleración identificado, los sectores que deberían liderar son servicios profesionales y técnicos, educación, salud y el sector público. Este último presenta un caso particularmente interesante.

La evidencia más reciente apunta a un escenario que predomina la transformación. La palabra mágica acá es la transformación digital y la transformación va de la mano de algo bueno: el aumento del empleo o trabajos. Así se ven en las cifras de Estados Unidos del primer semestre y no la destrucción como uno cree del empleo”, dice la experta.

Trabajos que no serán reemplazados por la IA

Además de la humanidad, hay algo que la Inteligencia Artificial no tiene, en comparación a nosotros: un soporte físico o “cuerpo”, para moverse y hacer y deshacer donde quiera. Por esto, las ocupaciones que no podrían ser reemplazadas son las que dependen de la actividad física.

Por ejemplo, en el estudio se nombró a los operadores de equipos agrícolas y mineras, atletas y deportistas, mecánicos de autobuses y camiones, especialistas en motores, albañiles que trabajen con cemento y hormigón, cocineros, asistentes de comedores y cafeterías, baristas, lavaplatos, instaladores y reparadores de líneas eléctricas, carpinteros, pintores, afiladores y plomeros, entre otros.

Y es que aunque algunas de sus labores se pueden automatizar con el uso de robots, no todos los deberes se pueden hacer con un modelo generativo.

Pero lo que sí aseguraron desde OpenAI es que, sin duda, la IA tendrá un impacto en absolutamente todas las industrias, solo que en diferentes niveles.

Con el fin de analizar el impacto que la IA tiene sobre la población trabajadora, es que se desarrolló el Índice de Exposición Laboral Generado por la IA (o GENOE, por sus siglas en inglés), el que calcula la vulnerabilidad laboral ante esta tecnología.

Gracias al nuevo indicador, se pudieron realizar hallazgos algo preocupantes, pues a través de un estudio se manifestó que 84 millones de los empleos en América Latina se verán afectados por la Inteligencia Artificial en el plazo de un año.

Específicamente en Chile, se prevé que en doce meses, 2,6 millones de puestos de trabajo estarán expuestos, siendo las personas más afectadas mujeres, gente con bajo nivel educativo y quienes estén en labores de menores ingresos.

Sector Potencial de Aceleración con IA Generativa
Desarrolladores de Software 87%
Especialistas en políticas de administración pública 84%
Analistas de sistemas 80%
Secretarias médicas 76%
Docentes de educación media 75%

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