En un tiempo en que las humanidades son tratadas como disciplinas de segunda clase y en el que algunas universidades cancelan sus programas de lengua, la Universidad de Virginia en los Estados Unidos ha tomado un camino esperanzador para la lengua española y sus literaturas. UVA es una de las más importantes universidades públicas de Estados Unidos.

La Universidad de Virginia como Centro del Español en USA

El pasado día 21 de septiembre, Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, acompañado del director del Cervantes de Nueva York, Richard Bueno, firmaron un acuerdo con la Universidad de Virginia por el que esta última se convierte en una extensión académica estratégica en los Estados Unidos. Este acuerdo ha sido posible gracias al liderazgo de Christa Acampora, humanista y filósofa, quien ha publicado múltiples estudios sobre la obra de Nietzsche y ahora trabaja para que la Universidad de Virginia sea el centro del español en los Estados Unidos.

Acampora, decana Buckner W. Clay del College de Artes y Ciencias de UVA, ha centrado su carrera como investigadora en la filosofía, la psicología moral y la estética europea moderna. Sus trabajos actuales examinan las diferentes formas del colapso moral y lo que pueden mostrarnos sobre la moralidad en general. Acampora ha concedido a Altazor una breve entrevista desde España sobre el proyecto que pretende convertir UVA en el centro del español en USA.

El Instituto Cervantes es la organización cultural más importante de la lengua española. Este acuerdo brindará a todo nuestro personal, ya sean estudiantes, profesores o cualquier otro miembro de la comunidad, acceso a inmensos recursos culturales. Nos sentimos profundamente honrados de que se nos confíe la tarea ejercer el liderazgo en los EE. UU.

Está trabajando en un gran proyecto humanista en una época en la que nadar en esa dirección parece ir contra la corriente. Es cierto que algunas instituciones están reduciendo sus programas en humanidades, pero creo que esto es un error. A medida que la inteligencia artificial se vuelve cada vez más frecuente, la inteligencia humana genuina cada día es más importante y valiosa. Esa inteligencia del ser humano vive plenamente en las humanidades: en la poesía, la literatura, los idiomas, las artes, la arquitectura, etc.

La Universidad de Virginia tiene una larga historia de liderazgo en torno a la lengua española y a los estudios culturales. Hemos observado una importante demanda entre los estudiantes de cursos y nuevas oportunidades para participar en una programación cultural. Charlottesville es una comunidad maravillosa con mucho que ofrecer y, su población hispana, como sucede en gran parte de los EE. UU., continúa creciendo. Estados Unidos pronto tendrá más hablantes de español que cualquier otro país del mundo. Esto incluye a las personas que emigran a los EE. UU., así como a las que nacen en los EE. UU. y hablan español en casa. Por lo tanto, existen muchas razones de índole cultural e intelectual para un panhispanismo en los Estados Unidos.

La Universidad de Virginia tiene una larga tradición de excelencia en el estudio del lenguaje, la literatura, la historia y las artes. En las últimas décadas, nuestros profesores y estudiantes han ampliado su enfoque para incluir perspectivas globales. Ahora tenemos oportunidades únicas para compartir el estudio de las lenguas con una perspectiva de su desarrollo en lugares y épocas específicas, así como de la forma en que se han arraigado en todo el mundo.

Situación de los Latinos en EE.UU.

La investigación analizó la situación de los latinos en las 52 principales áreas metropolitanas de EE.UU. "Están transformando ciudades en todo el país con su impacto económico y eso va a continuar en los próximos años", señala Muñoz, quien apunta que en EE.UU. Alejandro S. "El nivel de emprendimiento va de la mano de la educación superior.

Oportunidades en el Sureste de EE.UU.

Precisamente es en el sureste de EE.UU. En Jacksonville el porcentaje de casas en propiedad entre los hispanos se sitúa en el 55% -bastante por encima de la media nacional del 43%- y los ingresos medios por hogar rondan los US$50,000, comparado con los US$41,000 de media en todo el país. Las localidades que completan la lista son Virginia Beach-Norfolk (Virginia), Dallas-Fort Worth (Texas), San Antonio (Texas), Austin (Texas) y St.

Discriminación Laboral y Acciones Legales

Los Departamentos de Justicia y Trabajo de EE.UU. Ambas agencias llegaron a acuerdos por separado con la empresa. violó la Ley de Inmigración y Nacionalidad al publicar en marzo de 2023 un anuncio de trabajo "únicamente" para "ciudadanos nacidos en Estados Unidos (blancos) dentro de 60 millas (unos 100 kilómetros) de Dallas (Texas)".

El anuncio, publicado por un reclutador de la filial india de Arthur Grand y difundido en marzo de 2023, generó repudio al discriminar ilegalmente a candidatos calificados, incluyendo ciudadanos estadounidenses nacidos en el extranjero. Disuadió de forma ilegal a personas calificadas, incluidos ciudadanos estadounidenses nacidos en el extranjero y ciertos ciudadanos no estadounidenses, de presentar su solicitud.

Como parte de los acuerdos, Arthur Grand pagará sanciones civiles y compensaciones a las personas afectadas, revisará sus políticas de empleo y brindará capacitación sobre el cumplimiento de las leyes federales. La empresa deberá pagar multas, compensar a los afectados, revisar sus políticas de empleo y ofrecer capacitación en cumplimiento de las leyes federales.

La Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC, en inglés), la más antigua organización hispana de derecho civiles en EE.UU., deploró el hecho. "Es una vergüenza que las empresas privadas requieran este nivel de supervisión para mantener la decencia básica.

La CIA y la Comunidad Hispana

La CIA tiene en el punto de mira a una comunidad cada vez más influyente que habla español y cuenta con más de cincuenta millones de personas en Estados Unidos, pero cuya pujanza no se refleja en sus filas, especialmente en los peldaños más altos del escalafón. «Hay muy pocas caras latinas», confiesa a Efe Estephanie, una hispana de origen ecuatoriano que trabaja como abogada para la CIA, en una hermética sala de reuniones del recóndito cuartel general de la Agencia en Langley (Virginia), a las afueras de Washington.

En 2015, un estudio interno hizo saltar las alarmas en la CIA: las minorías engrosaban menos del 24 por ciento de su plantilla y, únicamente, el 10,8 por ciento de su liderazgo (un 2,5 por ciento, en el caso de los hispanos), copados ambos por blancos. El entonces director de la CIA, John Brennan, lamentó esas cifras y, como «hijo de un inmigrante» irlandés humilde, abogó por una Agencia «capaz de optimizar la diversidad», a fin de facilitar misiones secretas en países donde las minorías pasan desapercibidas.

Dos años después del estudio, algunos jóvenes hispanos como la analista Teresa, de procedencia cubana, se precian de haber ingresado en la CIA: «Mucha gente -comenta a Efe- no conoce la gama de empleos (que ofrece la Agencia). No tienes que ser James Bond». Teresa integra el Consejo Asesor Hispano de la CIA (HAC), que defiende las aspiraciones de los empleados latinos dentro del servicio de espionaje, y fuera promueve lazos con grupos hispanos para impulsar el reclutamiento de nuevos valores.

Preside el HAC el puertorriqueño Rick, del departamento de recursos humanos de la institución, quien organiza talleres para «conectar con la comunidad hispana», aunque admite que «lleva tiempo que la gente vea la CIA como una opción de empleo».

Lejos de los despachos, a pie de calle en los destinos más insospechados del planeta, ha desarrollado su carrera como agente secreto el espía Mario, de origen mexicano: «No puedo hablar de mi trabajo en el extranjero», advierte a Efe con tono enigmático. En opinión del agente Mario, ciertos «estereotipos» disuaden a los latinos de ingresar en la CIA, como la idea preconcebida de que la Agencia actúa como un «cuerpo policial» en EEUU, actividad que, de hecho, tiene prohibida por ley, ya que sólo opera en el exterior.

Tal confusión desalienta en particular a candidatos con familiares indocumentados en Estados Unidos, donde viven en la sombra unos once millones de inmigrantes sin papeles, la gran mayoría oriundos de Latinoamérica. «Mis padres vinieron aquí de forma ilegal. Daba miedo», reconoce con sinceridad la analista Nadia, de origen salvadoreño.

«No somos un cuerpo policial. No deportamos familias», apostilla una portavoz de la Oficina de Asuntos Públicos de la Agencia (OPA), al agregar que los examinadores sólo evalúan si el candidato al puesto de trabajo supone una «amenaza para la seguridad nacional». Esa evaluación conlleva el uso de detectores de mentiras como el polígrafo: «Lo tienes que revelar todo», asegura el agente Mario, para quien trabajar en la CIA implica ser muy «discreto» dado que, en el caso de un espía, «la vida de personas está en tus manos».

«Hacemos sacrificios», declara ante al monumento de la CIA dedicado a sus agentes caídos en acto de servicio: una pared con 125 estrellas doradas (una por cada muerto) esculpidas en mármol blanco de Alabama en la sede de Langley. Pese a la histórica carencia de latinos en las filas de la CIA, algunos agentes hispanos han inspirado a las nuevas generaciones, como el ya retirado Tony Méndez, hijo de padre mexicano y famoso por su papel en la «crisis de los rehenes de Irán» (1979-1981).

Méndez intervino en el rescate de seis diplomáticos de Estados Unidos durante los primeros meses de la crisis, un suceso inmortalizado en el filme «Argo» (2012), ganador de un Óscar de Hollywood y en el que Ben Affleck encarna al intrépido espía latino. También ha calado hondo en muchos empleados hispanos de la CIA el legado de Carmen Middleton, ya retirada también y de origen mexicano, quien ejerció como subdirectora ejecutiva y fue durante años la cuarta persona más poderosa del servicio de espionaje.

«Ella (Middleton) fue muy inspiradora. Me cambió la vida», subraya Estephanie, cuyos comentarios coinciden con la celebración en EE.UU.

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