En Chile, existen distintas formas de trabajar, cada una con sus propias características y consecuencias legales y económicas. Es necesario mencionar que cada una de las formas de trabajo puede tener distintos impactos legales y económicos.
Tipos de Relaciones Laborales
En Chile, existen dos tipos principales de relaciones laborales:
- Trabajo Dependiente: Se rige por un contrato de trabajo, donde el colaborador, empleado o trabajador asalariado se encuentra bajo supervisión y dependencia diaria en las tareas asignadas.
- Trabajo Independiente: La persona natural se declara como tal y gestiona su actividad de forma autónoma.
Trabajo Dependiente
Es aquella persona conocida como colaborador, empleado o trabajador asalariado, que se encuentra bajo supervisión y dependencia diaria en las distintas tareas que se le asignan y existe un contrato de trabajo directo, ya sea de tiempo parcial o completo. Es importante tener en cuenta que las características específicas de un trabajador dependiente pueden variar según las leyes laborales, tipo de contrato de trabajo y las regulaciones del país en el que se encuentre.
Trabajo Independiente e Informalidad
Una persona que trabaje independiente deberá declarar y pagar sus impuestos de esta misma forma, incluyendo impuesto a la renta en caso de existir. Sin embargo, muchos trabajadores independientes operan en la informalidad, lo que conlleva ciertas desventajas:
- No tienen acceso a ciertos beneficios sociales que poseen personas que trabajan de manera dependiente como seguro social, seguro de cesantía, entre otros.
La Informalidad Laboral en Chile
En Chile, según el INE, aproximadamente 2 millones 600 mil personas tienen un empleo informal, definición que considera a trabajadores que no cotizan para el sistema de seguridad social (pensiones, salud, seguro de cesantía), como también incluye a aquellos independientes sin actividad en el SII. La tasa de informalidad es de un 28%, es decir casi un tercio de los ocupados se desempeña de manera informal, tasa que disminuyó hasta un 22% durante el periodo más álgido de la pandemia.
Impactos de la Informalidad
La informalidad nos preocupa por diversas razones. Primero, porque está asociada a empleos más precarios, a menores ingresos, a un mayor riesgo de caer en pobreza y a una mayor inestabilidad económica y financiera, siendo el grupo de trabajadores más vulnerables ante crisis económicas. Segundo, la informalidad implica una menor recaudación tributaria y por ende mayor gasto público, especialmente en pilares solidarios de la seguridad social.
Con el objetivo de contribuir a la caracterización de este grupo y al cómo incentivar su tránsito a la formalidad, desde el CEP estudiamos la relación entre el sector informal y el bienestar social, enfocándonos en las brechas respecto a los formales en seguridad económica, compatibilización del trabajo y la vida personal, y la satisfacción con la vida. Evidenciamos que los trabajadores formales tienen mayores logros en casi todas las dimensiones estudiadas, teniendo más herramientas para hacer frente a una crisis y a las necesidades económicas de sus hogares, como también, presentan una mayor satisfacción con la vida.
Estrategias para Disminuir la Informalidad
En el diseño de políticas públicas para disminuir la informalidad, la clave está en comprender su heterogeneidad. Si bien la mayoría de los trabajadores de ese grupo tiene bajos ingresos y representan en mayor proporción a mujeres, jóvenes y adultos mayores, el sector informal presenta diferencias sustanciales por tipo de empleo.
De acuerdo con un diagnóstico de Pivotes, alrededor de 1 millón 300 mil de los informales son cuenta propia, mientras que 1 millón son asalariados, es decir que cuentan con un empleador. Para algunos, no es una decisión ser informal, sino más bien es la única alternativa para subsistir, mientras que para otros responde a un ejercicio de evaluar los beneficios y costos asociados al tránsito hacia la formalidad. Cada uno de estos grupos tiene distintos desafíos e incentivos para formalizarse, por lo que se requiere de distintas agendas.
Por un lado, es fundamental una mayor fiscalización, como también disminuir los costos asociados y la burocracia en torno a la formalización, especialmente para aquellos trabajadores más vulnerables y para las micro y pequeñas empresas. Finalmente, tal como sugiere el estudio realizado, se requiere avanzar en distintos frentes para que el mercado laboral formal entregue mayor capacidad de compatibilizar la vida familiar y personal. Por ejemplo, a través de mayor adaptabilidad laboral y dejando de una vez de castigar la maternidad, como ocurre hoy con la actual legislación de sala cuna, la cual asigna en la contratación de mujeres formales los costos de estos cuidados.
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