La preocupación por la informalidad no es nueva. Desde comienzos de los años setenta, intelectuales y expertos, muchos de ellos ubicados en organismos internacionales y centros de estudios en Europa y Estados Unidos, se abocaron a estudiar los déficits en la creación de empleos productivos y el enraizamiento de un sector autónomo, marginal, e informal en las economías de lo que en ese entonces se llamaba el Tercer Mundo.

Definición y Orígenes del Término Informalidad

El término informalidad fue utilizado por primera vez por Keith Hart y los informes realizados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en África. Estos estudios reconocieron la existencia de un amplio sector de la economía urbana que funcionaba al margen de las regulaciones impuestas por el Estado y sin acceso a las instituciones de crédito o los avances tecnológicos. La informalidad incluía una diversidad de actividades, desde el comercio callejero, la venta de comida y servicios, y oficios como carpintería y transporte urbano que suplían las necesidades de los estratos más pobres de la población. Si bien actúa fuera de las normas, la informalidad no es sinónimo de ilegalidad.

Informalidad en América Latina

Los debates internacionales sobre informalidad resonaron con quienes buscaban comprender los desafíos de modernizar el mercado de trabajo en América Latina. A comienzos de los años setenta ya era evidente que el proceso de sustitución de importaciones se había estancado y era necesario superar una serie de cuellos de botella. El crecimiento demográfico y los procesos de urbanización creaban nuevos desafíos en materia de empleo. Si bien algunos argumentaban que el problema radicaba en las características de un sistema capitalista dependiente, otros se abocaban a diseñar reformas que desobstruyeran el proceso. En este ambiente llegaron varias misiones y organismos internacionales, entre ellos el Programa de Empleo para América Latina (PREALC), un organismo técnico multi-agencial dependiente de la OIT y con sede en Santiago de Chile.

Aumento de la Informalidad en la Década de 1980

La larga crisis de los años ochenta, conocida como la década perdida de América Latina por su alto costo social, visibilizó la informalidad. De acuerdo a cifras de PREALC, la informalidad urbana aumentó de un 40.2 % en 1980 a 52.1 % en 1990, mientras el desempleo alcanzó su punto más alto en 1985.

Causas del Aumento de la Informalidad

La historiadora económica Rosemery Thorp explica que el aumento de la informalidad se debió a tres causas:

  1. La reestructuración de la mediana y gran empresa.
  2. Las estrategias de sobrevivencia familiar.
  3. La reducción del sector público.

La Perspectiva de Hernando de Soto

No todos vieron con ojos críticos la informalidad. El economista peruano Hernando de Soto, por ejemplo, publicó su polémico texto El Otro Sendero: La Revolución Informal. Para de Soto, los migrantes campesinos que llegaron a Lima se encontraron con una sociedad y un sistema legal que no los admitía y, por lo tanto, para “vivir, comerciar, manufacturar, transportar y hasta consumir, los nuevos habitantes de la ciudad tuvieron que recurrir al expediente de hacerlo ilegalmente”. Ante una formalidad que era costosa, burocrática, e inalcanzable, “los migrantes se convirtieron en informales”. Pero de Soto vio en la informalidad una suerte de promesa y emprendimiento capitalista, en el caso de la vivienda una lucha por acceder a la propiedad privada, y en el caso del comercio ambulante una expansión de las relaciones comerciales y la necesidad de satisfacer una demanda de consumo de los mas pobres.

El Sector Informal Hoy

Hoy en día, el sector informal es profundamente heterogéneo y abarca a profesionales autónomos que prestan servicios, trabajadoras y trabajadores del sector formal que realizan “pololos” ocasionales, jóvenes que no han podido ingresar al mercado laboral o personas mayores que no logran acceder a una pensión digna. El auge de la llamada economía “gig” y la subcontratación han contribuido a invisibilizar la relación laboral y crear nuevas categorías de trabajadores independientes que no tienen acceso a beneficios sociales y protecciones contractuales.

Datos Recientes sobre Informalidad

Durante el trimestre junio-agosto de 2022, la tasa de ocupación informal llegó a 26.7 %. Si bien el aumento de 1.1 puntos porcentuales con respecto al año anterior pareciera ser insignificante, El Boletín de Informalidad Laboral del Instituto Nacional de Estadística (INE) señala que el número de personas ocupadas en el sector informal creció de 2.087.800 a 2.395.933. Es decir, en solo un año, un poco más de 300 mil personas se unieron al sector informal. Asimismo, el INE informó que la tasa de desempleo para este trimestre fue de un 7,9 por ciento.

Desde el año 2017, el INE comenzó a publicar los datos sobre informalidad.

La Dimensión de Género en la Informalidad

Sin duda este silencio historiográfico tiene también una dimensión de género. Los estudios sobre el trabajo asalariado tienden a enfocarse en las experiencias de los trabajadores hombres en los grandes centros industriales y mineros. Hay, no obstante, algunos precedentes. Sobrevivir en la calle es un libro que rescata los testimonios de personas que trabajaban en el comercio ambulante en Santiago a fines de la década de 1980. Una de las entrevistadas es una mujer, jefa de hogar, con tres hijos de nueve, siete, y seis años. Al momento de ser entrevistada, vivía con su mamá, un hermano y sus hijos. Con solo sexto básico, le resultaba difícil encontrar un trabajo estable. ¿Cómo llegó a ser vendedora ambulante? “A mi lo que me tiró a la calle”, responde, “fue que mi marido me dejó con tres niños chicos … él no me da ni un veinte”. Al igual que ella, muchas de las entrevistadas eran jefas de hogar. En la mayoría de los casos, el abandono económico, la cesantía, o un accidente o enfermedad de la pareja las obligó a aceptar condiciones de trabajo irregular. La falta de protección social no solo las precarizó a ellas sino también a su familia.

Testimonios de Trabajadores Informales

Por ejemplo, un joven de 23 años relata que llevaba más de nueve años en el comercio ambulante. En muchas de las entrevistas, la pérdida del empleo formal o la dificultad de insertarse en el mercado laboral aparecen como razones para recurrir a la informalidad. Este es el caso de un entrevistado de 18 años quien señala que “trabajaba en una mueblería, como maestro, y quedé sin trabajo, porque había un exceso de personal.

Un elemento común en muchos de los testimonios de trabajadoras y trabajadores informales era la falta de protección social y laboral. Por un lado, esta desprotección y vulnerabilidad es de larga data. Desde sus orígenes, el sistema de seguridad previsional chilena nunca logró cubrir todos los riesgos sociales (vejez, enfermedad/discapacidad, desempleo) y discriminó contra las mujeres y los más pobres. Asimismo, las protecciones legales frente al despido arbitrario siempre fueron escasas y difíciles de aplicar.

Organización y Resistencia en el Sector Informal

Pensar la informalidad desde la historia social también requiere preguntarse por las formas de organización y resistencia. En su ensayo sobre los trabajadores sin salario, Michael Denning nos recuerda que los estudios clásicos de la izquierda tendieron a ver a los informales como un sector peligroso socialmente, con escasa conciencia política o de clase. Sin embargo, en distintos lugares y distintos momentos históricos han existido importantes experiencias de organización. Denning menciona el caso de SEWA en Ahmedabad, India. Fundada en 1972, esta organización representa a las mujeres que trabajan en empleos informales o en o forma independiente. Existen varios ejemplos de organizaciones de trabajadores informales. En su tesis de licenciatura, Danilo Canales Contreras analizó el caso de los vendedores ambulantes en el transporte público. Es una tesis rica en entrevistas y con un sólido marco teórico e historiográfico, que destaca además la experiencia organizativa del Sindicato Nacional de Trabajadores Independientes Ambulantes del Transporte y Anexos (SINTRALOC).

Desafíos Actuales en el Estudio de la Informalidad

Después de más de cincuenta años y de profundos cambios en la economía mundial, algunos comienzan a ver un cierto agotamiento del término. Para el sociólogo Manuel Rosaldo, el desafío actual es superar las visiones que han estigmatizado u homogeneizado al sector informal o establecido una dicotomía entre lo formal y lo informal. Pero si bien los estudios sociológicos sobre la informalidad abundan, la disciplina histórica se ha resistido a estudiarla. Si bien existen varios estudios sobre las formas de trabajo y de vida de los sujetos populares en el siglo XIX y las distintas estrategias de resistencias a la proletarización, la historiografía laboral del siglo XX se ha volcado a entender la relación salarial. Como sugiere Gabriel Salazar, se ha privilegiado estudiar a “la clase obrera -con empleo, con trabajo, con sindicato, con partido, con leyes protectoras”.

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