El mundo del striptease, a menudo envuelto en mitos y estereotipos, presenta una realidad compleja donde la autoimagen, la confianza y la aceptación juegan roles cruciales.
La Experiencia de Romina Pistolas
Hace más de 10 años, Romina Pistolas (36) llegó a Australia en busca de nuevas oportunidades. Allí conoció a Karla, una chilena que trabajaba como stripper y le iba increíble. Esto sorprendió a Romina, quien había descartado esa opción por no encajar en el canon de belleza tradicional.
Romina, al igual que muchas chilenas con antepasados indígenas, se sentía diferente a las bailarinas que veía en los clubes de Sídney. “Me cuestionaba si habría cabida para mi cuerpo latino, chico y piernón dentro de esta hegemonía perfecta”, dice.
Sin embargo, Karla le reveló que a las que realmente les va bien son las que tienen cuerpos normales. “Con eso me atreví y empecé a bailar”, dice Romina.
La Inversión en Uno Mismo y la Realidad del Deseo
Romina se propuso invertir en sí misma, como hacían sus compañeras. Sin embargo, se dio cuenta de que el esfuerzo económico y el dolor de las cirugías no se traducían en más dinero. “Me di cuenta muy pronto de que, en realidad, no es necesario operarse porque todos los cuerpos son deseables”, afirma.
Incluso cuando engordó, Romina seguía teniendo éxito. Sin embargo, un día el mánager de su club le dijo que su guata era muy grande y la despidió. “Él pensaba que la gente iba a ver esos cuerpos delgados que estaba trayendo al club, cuando éramos las con guata suelta, como él me dijo, las que traíamos a más clientes”, cuenta.
La gran mentira, según Romina, es que los cuerpos deseables son los hegemónicos. “Creemos que tenemos que mejorarnos a nosotras mismas para alcanzar unos estándares que nunca alcanzaremos”, dice.
“Yo digo que todos los cuerpos son deseables porque tengo la certeza de que así es, pero ni yo me salvo de los complejos. En general, soy segura de mí misma, pero por supuesto que siempre trato de verme lo más linda posible y de comprarme ropa que me haga sentir que todo está en su lugar”, confiesa.
La Industria y el Canon de Belleza
Aunque las cirugías estéticas no siempre se traducen en más dinero o clientela, muchas bailarinas se someten a ellas para sentirse más seguras. Gabriela reconoce que la aceptación no es un proceso fácil.
“El trabajo de stripper me ha empoderado porque uno se da cuenta de que la intimidad y la atracción es una cosa muy energética, algo más mental y espiritual que físico. Es tu carisma, no es cómo te ves”, reconoce Gabriela.
“Se ha estudiado que el cómo te sientes con tu cuerpo es una de las principales preocupaciones de las mujeres que interfieren en su placer y su deseo. Cuando estás preocupada en cómo se ve tu cuerpo dejas de disfrutar del placer. Así de importante es que descubramos, todas, que hay distintos tipos de belleza”, asegura.
Un Asunto de Valor
Para Romina, el descubrimiento de que no hay un solo tipo de cuerpo deseado fue trascendental. “Pensamos que no somos lo suficientemente valiosas y nos quedamos de repente con personas que no nos valoran”, dice.
“Por eso es que es necesario que comencemos a valorarnos de otra manera. Es necesario que todas las mujeres comprendamos que podemos ser deseadas independiente de cómo nos veamos físicamente. Muchas veces nos pasa que nos valoramos sólo si nos valora el otro. Pero no”, concluye.
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